martes, enero 29, 2008

Operación Bolaño

No he tenido mucho tiempo libre los últimos tiempos (la novela avanza muy bien, y la editorial lanza sus primeros dos libros en abril), pero sí he leído parte del dossier Operación Bolaño que, ideado por Vivian Abenshushan, aparece en el número doble 149-150 de la revista Tierra Adentro. Jóvenes narradores fueron invitados a ponerle final a algunos relatos inconclusos de El secreto del mal, del autor chileno. Acabo de leer el de Berenice Vázquez a "El secreto del mal" y creo que da fe de una escritora con un temperamento literario vigoroso: en vez de hacer el pastiche de la veloz prosa bolañiana, Vázquez se destila por la morosidad y la concentración emocional. Al apropiarse con independencia de una historia ajena, Vázquez hace el mayor homenaje posible a un autor: no el dócil seguimiento de un estilo ajeno, si no el riesgo de engarzar su voz propia con el fin de proseguir el interrumpido concierto de un clásico.

martes, enero 22, 2008

Blanco Móvil, 106


Acaba de aparecer el nuevo número (106) de la revista Blanco Móvil, dirigida por Eduardo Mosches. Presenta una selección de «Jóvenes y muy jóvenes ensayistas», realizada por elgeney. La nómina incluye a: Héctor J. Ayala, Gabriela Conde, Pablo Duarte, Julián Etienne, Diego José, Valeria Luiselli, Mayra Luna, Irad Nieto, Carlos Oliva Mendoza, Enrique Padilla, Jorge Pech Casanova, Jezreel Salazar y Paola Velasco.

lunes, enero 07, 2008

...y ese editor soy yo



He podido por fin hojear el ejemplar de la revista Literal, de Sinaloa (número 22, enero-marzo 2007), en que aparece mi ensayo «Utopías de un editor», texto que me permito postear a continuación.

Utopías de un editor
Geney Beltrán Félix

Primero, definamos al «editor».
Editor es —por lo menos en estas páginas, pues no es así siempre en la realidad—el laborioso e inquieto artesano de un catálogo: es decir, hablamos de quien decide qué publica una editorial, quien fija y defiende una línea específica y reconocible. Su función es configurar, a través de ese catálogo, un canon particular de obras en que se identifique, postule y —acaso, muy ambiciosamente— dé forma a los rasgos y las pulsiones elementales de una sociedad y una época.
El editor es un protobibliotecario: pone en manos de los distribuidores, los libreros y los lectores esos libros que, pasado un tiempo, habrán de hallar su sitio necesario en las bibliotecas —no en las librerías de viejo, esos lastimosos cementerios de papel, receptáculos de los volúmenes que nadie quiere ver ni en sus estantes—, y al decir «bibliotecas» se entiende cualquier biblioteca: la pública y la personal, la universitaria y la extranjera: se trata de los títulos que habrán de expresar y moldear las inquietudes intelectuales de la siguiente generación.
El editor es, idealmente, un héroe cultural de su sociedad y su época. Idealmente: la realidad es otra, grosera casi siempre, insultante a ratos, sólo en muy pocos casos esperanzadora.

Una industria sin soberanía

La industria editorial mexicana, en no pocas instancias, no es ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. Donde es industria no es editorial, donde es editorial sólo raramente es mexicana.
Cuando es industria, produce libros como si fueran latas de conserva o pares de zapatos: en serie, obedeciendo a un patrón del best-seller, de lo que la gente (se supone) espera y compra; esta industria no tiene editores, y así no puede llamarse industria editorial: quienes deciden qué se publica son los gerentes de ventas, como bien ha señalado André Schiffrin y lo comprueba cualquiera que se acerque a las mesas de novedades de las librerías. Basados en estudios de mercadotecnia o, más corrientemente, en los prejuicios derivados de una dócil fijación a los números negros, estos gerentes apuestan (es un decir) por títulos que durarán una temporada, venderán acaso bien y dejarán su lugar muy pronto a otros libros igual de olvidables.
Cuando es editorial, es decir, cuando una editorial vende en México obras de calidad, sólo en pocos casos nos hallamos ante sellos mexicanos: Valdemar, Anagrama, El Acantilado, Siruela, Gredos, Salamandra, Castalia, Trotta, Cátedra, Pre-Textos, Hiperión son sellos editoriales españoles que han, en mayor o menor medida, penetrado el mercado mexicano presentando un catálogo —usualmente— muy sólido. Pero estas editoriales contratan, traducen e imprimen sus títulos en Barcelona, Valencia o Madrid; el mercado hispanoamericano significa un universo de compradores receptivos a un canon definido en la metrópoli. Es decir, importamos y leemos un canon fijado allende el Atlántico. No creo que las consecuencias de esta realidad sean insignificantes.
Otros sellos, como Tusquets, Mondadori, Alfaguara o Planeta, que publican varios de sus títulos en México, forman parte de empresas españolas muy fuertes que han tenido la capacidad para colocar en nuestro país filiales o subsidiarias: éstas funcionan como oficinas de intereses, que reimprimen aquí los best-sellers (Saramago, Mankell, Marías, Muñoz Molina) cuya publicación se decidió en España —lo que abarata los costos pero no necesariamente los precios—, y cuando publican un autor mexicano lo distribuyen y promueven sólo en suelo mexicano. Así, no es infrecuente observar cómo a la ciudad de México llegan autores españoles con una trayectoria muy corta, a cacarear sus títulos publicados por una editorial de la península, mientras que lo contrario —que un joven autor mexicano vaya a España a promover sus primeros libros— es más que una rareza.
Cuando es mexicana, la industria editorial enfrenta graves problemas. La dificultad para exportar los títulos es uno de ellos: el amplio mercado hispanohablante no está a disposición de las editoriales mexicanas, salvo en el caso del Fondo de Cultura Económica y, en menor grado, Siglo XXI y Sexto Piso. La distribución nacional tampoco está exenta de obstáculos: la reducción en el número de librerías atenta contra la misma supervivencia de estas casas, que cuentan con una menor fuerza financiera que los sellos españoles como para cruzar una larga, muy larga temporada de vacas flacas. Como resultado, ante la falta de compradores de libros las editoriales mexicanas tienden a vivir del erario: a través de coediciones, subsidios para la traducción, compra de libros de texto o de títulos infantiles y juveniles para las bibliotecas de aula, el cliente principal de las editoriales mexicanas es el caprichoso estado mexicano.
¿De qué independencia editorial podemos hablar entonces? Es la nuestra una industria sin soberanía.
Pero pienso que este escenario puede cambiar si se comprende de una vez por todas que el fortalecimiento del mercado editorial y librero es una prioridad no sólo de un sector sino de todo el cuerpo social. Digo esto porque el que me ocupa —estoy convencido— no es un asunto estrictamente comercial cuya regulación debe dejarse en manos del mercado. Es cierto: el editor es un empresario. Pero sus productos son bienes culturales cuya resonancia en la sociedad no es inocente, mínima ni tampoco perecedera. Por esto, crear una industria editorial mexicana es una cuestión básica de soberanía cultural: hablamos de la posibilidad de crear, en cuanto comunidad, un registro y una interpretación plurales de nuestra realidad —a través de las ideas, materia medular de todo libro—, así como una relación directa y fértil con la cultura universal. El canal es el conglomerado de editoriales, cuyos catálogos, de clásicos y contemporáneos, de autores nacionales y extranjeros, condensaría este abanico múltiple de interpretaciones y relaciones intelectuales con la tradición propia y la universal. Y esos libros, al llegar a su destino ulterior en las bibliotecas, serían centrales en la formación de una cultura humanística sólida de las siguientes generaciones de lectores. Hacia ese punto se dirige la producción de los sellos editoriales. No es poca cosa.
Hoy nada de esto es posible.

La utopía del catálogo

Ahora, hablemos de las utopías.
Para un editor, el catálogo es o debe ser un dogma. ¿Qué significa crear un catálogo? Editorial Sexto Piso lo ha definido con una metáfora libresca, sin duda muy clara: «La política editorial pretende ser rigurosa, lo que nos aleja de objetivos puramente comerciales, intentando, en cambio, ir tejiendo los distintos títulos que la conforman a la manera de una novela, es decir, que cada libro publicado sea un capítulo».
¿De qué manera puede un editor mexicano tener toda la libertad para dar forma a un catálogo innegociable, para escribir título a título esa novela total que sería su catálogo? ¿Cómo evitar que las coyunturas —políticas o comerciales— lo obliguen a traicionar su postulado inicial de un catálogo definido, uno que se vuelva reconocible para un cierto tipo de lectores, casi una marca registrada para una secta fiel?
La única respuesta es: con dinero. Puede tenerse un gran conocimiento, intuición, criterio y muchas lecturas, dominio de varios idiomas, una sacrificada vocación de trabajo editorial, pero sin dinero no hay independencia posible.
Una editorial exige varios años para volverse autosustentable; algunos hablan de siete, otros de diez años. Durante ese periodo inicial, se precisa de una inversión permanente para crear un catálogo, que consiste en una nómina de long-sellers, libros que cinco, diez, quince años después de su primera edición sigan siendo vigentes, sigan siendo buscados por los lectores y exijan reimpresiones: pues son éstas las que darán al editor la solvencia económica para mantener su editorial luego de ese tiempo de comienzo.
Visto así, se comprenderá por qué el editor debe definirse como un héroe cultural: se trata de un empresario con perfil de filántropo, más atento al libro como arma intelectual que como sola mercancía.

El lector visto como posibilidad

El primer lector del catálogo de una editorial es el editor mismo.
Me explico. Un editor, para decidir la publicación de un título, debe responder al siguiente razonamiento: si encuentro este libro, publicado por otra editorial, en la mesa de novedades de una librería, ¿decido o no comprarlo en ese mismo instante? Si la respuesta es sí, hay que publicar ese libro. Si la respuesta es no, ese título no es entonces el adecuado para el catálogo.
Lo que significa crear al lector a imagen y semejanza del editor. Éste debe publicar aquellos libros que el posible comprador no espera encontrar en una librería: pero que los comprará si los encuentra. Las editoriales comerciales publican lo predecible: no arriesgan. Sin embargo, esta tendencia lleva a la uniformidad de la oferta editorial. Fuera de esas expectativas dóciles, existen otras, en ciertos lectores, que no son satisfechas por los sellos predominantes.
El editor es un aventurero. Su riesgo mayor consiste en lo siguiente: el lector de una editorial de catálogo no existe hasta que no exista ese catálogo. Lo que una editorial de este tipo vende es, antes que nada, una idea de catálogo; su prestigio es su valor principal. Difícil de construir, título a título, el prestigio se puede muy fácilmente derrumbar: una mala elección puede hacer que el lector pierda su confianza. Un caso extremo: Alfaguara publica buenos y muy malos libros. ¿Cómo estar seguros, ante una nueva publicación, en qué categoría se encuentra?
Considerado una posibilidad, el lector de una editorial de catálogo es, además, integrante de una minoría dedicada a la resistencia intelectual. Podemos quejarnos todo lo que queramos de la industria del best-seller, pero ésta existe desde siempre y existirá acaso ídemmente. Una editorial de catálogo apuesta por pocos pero fieles lectores: una secta que crecerá con el tiempo. Una elite buscadora de ideas y belleza, exigente y leal.

Medio millón de dólares para la Editorial Utopía

Llegado a este punto, paso a la verdadera finalidad: pedir medio millón de dólares para fundar una editorial. Si entre los lectores de Literal existe uno a quien le sobre ese dinero, y sin el menor compromiso acepte financiar el proyecto de una editorial de catálogo, debe creer que estaría contribuyendo a la creación de un sello canónico. Todos los detalles los tengo resueltos: publicar entre 15 y 20 títulos al año (no más), una selección de obras clásicas y de grandes autores del siglo XX —europeos, iberoamericanos, mexicanos, norteamericanos— poco conocidas, ediciones baratas en rústica, nuevas traducciones realizadas por duchos escritores mexicanos, una distribución eficiente en España y Sudamérica, y al paso de diez años: una editorial prestigiada, con un catálogo selecto y, sobre todo, autosustentable. No será una empresa boyante, no convocará a premios internacionales de novela con montos altísimos de premiación, no será utilizada como un trampolín para el poder o los reconocimientos en el medio cultural. Tengo todo resuelto en la cabeza: pero no tengo el dinero. Así, esa editorial es, como todo lo que he planteado en estas páginas, sólo una posibilidad. Con medio millón de dólares esa Editorial Utopía tendría otro nombre, y sería uno muy real.

lunes, diciembre 10, 2007

Episodio real, en Luvina


El número nuevo de la revista Luvina (49, invierno 2007-2008), de la Universidad de Guadalajara, incluye mi texto «La inspiración en Julio Manuez», la crónica verdadera de un episodio de esos inquietantes y chuscos que le pasan luego a todo editor.

jueves, diciembre 06, 2007

La novela de conocimiento


«La novela de conocimiento después de Musil», texto delgeney publicado este mes de diciembre en la revista Nexos 360. Empieza como reseña de los cuatro tomos de Robert Musil publicados hace pocos meses por Editorial Sexto Piso (Prosa temprana y obras póstumas publicadas en vida) y termina con el alegato incendiario sobre la novela contemporánea. Pase por aquí.

lunes, noviembre 26, 2007

Nellie regresa



Acaba de salir de las prensas el volumen Obra reunida, de Nellie Campobello. Lo edita el Fondo de Cultura Económica y le incluye Cartucho, Las manos de Mamá, Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa, sus poemas y un texto autobiográfico. Es un gusto muy grande ver publicado este libro porque Nellie Campobello es una escritora de primera fila y Cartucho una de las obras mayores de la literatura de nuestra lengua en el siglo XX.

martes, noviembre 13, 2007

Crítica de fin de año



El número 124 de la revista Crítica (noviembre-diciembre), de la Universidad Autónoma de Puebla, incluye mi texto de narrativa «Quedarían atrás y lejos tantas batallas, para siempre». La revista, dirigida por Armando Pinto y Julio Eutiquio Sarabia, ya se consigue en librerías y Sanborn's. He aquí el sumario de este número:

Teresa González Arce, Desmentir la muerte
Arturo Garmendia, La literatura mexicana y el cine
Jorge Fernández Granados, Respuesta a Julián Herbert
Eduardo Chirinos, Teoría de la visión al pie de un poema de Seferis
Carlos A. Aguilera, Para una filosofía del servilismo
Virgilio Piñera, Los siervos
Claudia Posadas, Era el invierno
Gabriel Wolfson, Blanco
Juan Antonio Masoliver, Tabarca
Ígor Severianin, Apuntes sobre Maiakovski
Marco Tulio Aguilera, La historia completa de Ranita
Sonia Hernández, Tres poemas
Geney Beltrán Félix, Quedarían atrás y lejos tantas batallas, para siempre
Idalia Morejón, Dos poemas
Matías Serra Bradford, El arte de apuntar
Alejandro Badillo, La invención del invierno
Verónica Zondek, Marina T.
Miguel Campos Ramos, El mundo no es ancho ni ajeno
José Antonio Martínez Muñoz, Tres poemas
Alejandro Lámbarry, La Bicha
Iván Humanes Bespín, Tres poemas

RESEÑAS

Gabriel Wolfson, sobre Pierre Gascar, El reino vegetal. Traducción de Diana Luz Sánchez.
Rubén Porto Hernández, sobre Domingo Rivero, Yo, a mi cuerpo y otros poemas.
Antonio Ochoa, sobre Eduardo Milán, Sobre la capacidad de dar sombra de ciertos signos como un sauce.

lunes, noviembre 12, 2007

Sobre Efrén, en Cuaderno Salmón



En la revista Cuaderno Salmón (número doble, 6/7), de reciente salida al mercado, se incluye mi reseña del primer tomo de las Obras completas de Efrén Hernández, ese gran desconocido.
He aquí el sumario de este número, en el que desafortunadamente se despide su director editorial, Rafael Lemus, quien al lado de David Miklos había venido concretando uno de los proyectos editoriales más valiosos de esta nueva generación.

La imaginación
La memoria y la mano, Edmond Jabès.
Dos muertes, Gustave Flaubert.
Poemas, Julio Trujillo.
Narraturas, Antoine Volodine.
Del malestar de las virtudes, Armando González Torres.
Cantátrix sopranica L., Georges Perec.

La voz
La vida es un gran sueño fracasado.
Entrevista con E. M. Cioran, Verónica Flores.

La reflexión
Leo a Biorges, Álvaro Uribe.
Perec, el escribiente, Vivian Abenshushan.
Edmond Jabès, una escritura inclasificable, Esther Seligson.
Donde la Nada se honra, Gabriel Bernal Granados.
Ortega y Gasset en Argentina: La colonia exasperante, Peter G. Earle.
La escritura como inoculación. La paranoia en William Burroughs, Mayra Luna.

Libros
Geney Beltrán Félix: Obras completas, I, de Efrén Hernández.
Guillermo Núñez Jáuregui: El ombligo del dragón, de Ximena Sánchez Echenique.
David Miklos: Finalmusik, de Justo Navarro.
Ricardo Pohlenz: Ravel, de Jean Echenoz.
Julián Etienne: Reading Writing, de Julien Gracq.

La rebaba
Viñetas de algunos editores franceses, Philippe Ollé-Laprune.
Musofobia, Jorge Harmodio.
Discurso y silencio del teléfono, Brenda Lozano.
Insectos adultos modernos, Óscar Benassini.
Despedida, Rafael Lemus.
Salmonela, La dirección.

La hueva del salmón: Manifiesto de los anónimos.
Ilustraciones: Minorities, de Iñaki Bonillas.

jueves, noviembre 01, 2007

Sobre Elizondo, el Grafógrafo


En Nexos de este mes de noviembre aparece mi ensayo «El lugar común del excéntrico», sobre Salvador Elizondo, a partir de la publicación póstuma de su libro Pasado anterior.

sábado, octubre 20, 2007

Blogs y literatura


Antes el camino era más lento y azaroso. Borges volvió su nombre una marca registrada luego de mucho tiempo; el desarrollo de una mitología personal, en la que convivían los barrios de Buenos Aires, su germanofilia, el gusto por la narrativa policial, las sagas islandesas, el desconcierto ante la fama, los espejos, los cuchillos y los tigres, y muchos otros motivos, se fue dando luego de años y libros y desembocó magistralmente en el texto «Borges y yo».
Hoy en día un blog literario, bien administrado, puede conferir una identidad literaria en poco tiempo. Entre la egolatría y la propaganda, la confesión autobiográfica y la exposición de filias y fobias, un blog puede darle una personalidad identificable a su autor, lo que con el tiempo, cuando lleguen los libros publicados, se convertirá acaso en una extensión de la oficina de mercadotecnia. Esto no necesariamente está mal. Lejos de mí la tentación de pontificar puristamente. Incluso me causan una cierta ternura aquellos que descalifican los blogs como promiscuos receptáculos de todo lo malo, lo frívolo y lo perecedero. Una vez escuché a alguien decir que él no leía blogs porque confiaba en los mecanismos de la tradición para saber qué valdría la pena leer y qué no. Los blogs, bajo su óptica, no se contaban entre ellos. Sin embargo, me temo que él confiaba más en los mecanismos de la barcelonesa editorial Anagrama que en los de la uy, tan cacareada tradición.
Porque se olvida que leemos los blogs literarios no como leemos a La Rochefoucauld, a Marco Aurelio o a Ribeyro: los leemos como estrictos coetáneos, a muchos de los autores blogueros los conocemos incluso aunque sea sólo por el mail. La cómplice indulgencia no se finca en una flexibilidad poco provechosa del criterio exigente de lector curtido por la tradición, sino en la ventaja de contar con numerosos corresponsales de la misma época. Es decir: los blogs de hoy, y la comunicación epistolar que se produce a través de los comments o los mails, tienen la misma función que tuvieron los epistolarios de los escritores de antes, quienes necesitaban y buscaban ese diálogo fructífero con sus pares literarios. Así, aclaremos: el blog no es La Obra: es un lugar de diálogo. Y no hay un blog: son en su conjunto una comunidad de intercambios intelectuales (y de otro tipo, claro).
Por esta razón creo que los blogs literarios, aunque deben tener calidad de escritura —y la tienen aquellos que leemos con asiduidad—, nos interesan menos como expresión literaria que como registros y apuntes de las experiencias, gustos, ideas y deseos de los demás escritores con quienes compartimos la época. En los blogs, así, podemos aprender no de asuntos literarios sino de maneras de sobrevivir a nuestra pasión por la literatura. En este sentido, los blogs no son tampoco borradores en sentido estricto: son textos paralelos a la creación de libros. Son literatura, sí, pero leída con el morbo —esa mezcla de envidia y sano interés— con que siempre se lee a los contemporáneos, tan necesarios y difíciles.
(Y no, el de la foto no es Borges, claro; es Ribeyro, el protoblogger de Prosas apátridas.)

martes, octubre 09, 2007

Dos blogs del noroeste

Éste es el blog de Irad Nieto, ensayista de Culiacán. Y éste, el de Hilario Peña, narrador de Tijuana.

sábado, agosto 18, 2007

Ge en Laberinto, feliz feliz

Hoy, en el suplemento Laberinto (218) del periódico Milenio Diario, aparece mi texto de narrativa «Leticia y la maldad ajena», cosa que me da mucho gusto.
Y es que sí: hoy es un muy buen día.
Btw: Feliz cumpleaños, Nadia (colega becaria).

lunes, agosto 13, 2007

Miscelánea

La semana pasada muchas cosas me salieron mal (no todas, por supuesto). Entre las positivas (hay una que no comentaré, evidentemente), estuvo el encontrarme con dos grandes amigos: César Silva, narrador y doblemente poeta, y Luis Guillermo Robles, editor hermano con quien hacía rato no platicaba. Luis Guillermo, quien vive en la Del Valle, me prestó una novelita de Ivo Andric (la "c" lleva acento pero no lo hallo) que devoraré estos mismos días. A este autor lo leí gracias a mi carnal Paco Alcaraz, que me prestó Un puente sobre el Drina y Crónica de Travnik.



*



Ahora que regresé de Culiacán (hace rato, de hecho, que regresé de Culiacán: unos 20 días), traje bastante machaca, chilorio y chorizo súper. Ah, y un queso ranchero de El Carrizalejo. Y me he dedicado a cocinar. Una receta que cada vez me queda mejor es el choriqueso con papas. Anoche lo preparé de nuevo y, sí, la diferencia la hace el queso, que cada vez está más bueno, ya no tan fresco.



*



"Eres aglutinante", me dijo mi tarotista personal hace poco. No, digamos, me sentí como el alemán o el náhuatl. Pero se refería a que tiendo a reunir gente dispar. Y he ahí una definición del editor: aglutinar hospitalariamente las voces de los demás, a veces enfrentadas. Esto respondería a la crítica de Letras Libres, en pluma de Noé Cárdenas, a la compilación El hacha puesta en la raíz, que con Verónica Murguía publiqué en Tierra Adentro el año pasado. Por cierto, esta reseña de junio no la comenté en este noblogcito porque se publicó, muy adhocmente, cuando me estaba separando y mudando. Uf, tiempos difíciles. Hoy, más tranquilo. Vivo por un rumbo que me gusta mucho, estoy cocinando seguido, leo y escribo a raudales (no tanto, alas!, como quisiera) y... en fin, me irá mejor aún, espero.

miércoles, agosto 08, 2007

Número 5 de Cuaderno Salmón


Sumario.

La imaginación:

Tres poemas de Tedi López Mills; Florencia en la Habana de Héctor Manjarrez; Agua corriente de Antonio Ortuño; Siete poemas de Juan Carlos Bustriazo; La pajarera de Nicolás Cabral; Cinco poemas de Eduardo Milán; El mensajero de Jesús Gardea.

La voz:

La literatura como antídoto: Entrevista con Susan Sontag de Graciela Speranza; Decir el mundo. Entrevista con Jesús Gardea de Daniela Tarazona y Joan M. Puig.

La reflexión:

Los castillos en el aire de Ludwig de Claudio Magris; Los periodos de Novo de Guillermo Sheridan; Sobre Jesús Gardea de Christopher Domínguez Michael; Juan Carlos Bustriazo Ortiz, el archimítico de Hernán Bravo Varela.

Libros:

Antonio Ortuño y Fernando Lanz reseñan Los ejércitos de Evelio Rosero; Luigi Amara reseña El Gran Vidrio de Mario Bellatin; Nadia Villafuerte reseña Pieza única de Milorad Pavić; Luis Jorge Boone reseña Cabaret Provenza de Luis Felipe Fabre; Guillermo Núñez Jáuregui reseña Pasado anterior de Salvador Elizondo. Además, la Redacción da algunas Noticias Editoriales.

La rebaba:

Defensa del capricho de María Lebedev; El valle no tiene casode Alejandro Páez; La clase de danza de Lorena Marrón; Apocalypse 1900, una obra de arte secreta de Gerardo Villegas. Además, la Salmonela de la Redacción. Y Sociedades de convivencia de Margo Glantz en La Hueva del Salmón.

Ilustraciones de Demián Flores.

lunes, agosto 06, 2007

Sobre Prieto

El sábado pasado se publicó en el suplemento Hoja por Hoja "Un diamante falso", reseña mía de la novela Rex, de José Manuel Prieto. El enlace, aquí.

jueves, julio 05, 2007

La doble raíz / Grazia Shapkareva


En Nexos 355, de este mes de julio, aparece mi ensayo breve «La doble raíz», una reflexión seriesona en torno de la escritura y la sociedad.


Y en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica también de este mes de julio figura mi texto de narrativa «La novela de Grazia Shapkareva».

miércoles, mayo 30, 2007

Martínez Rivas


Porque son muchos los poetas jóvenes que antaño han muerto.
A través de los siglos se saludan y oímos
encenderse sus voces como gallos remotos
que desde el fondo de la noche se llaman y responden.

Poco sabemos de ellos: que fueron jóvenes
y hollaron con sus pies esta tierra. Que supieron tocar algún instrumento.
Que sintieron sobre sus cabezas el aire del mar
y contemplaron las colinas. Que amaron a una muchacha
y a este amor se aferraron al extremo de olvidarse de ellas.
Que todo esto lo escribían hasta muy tarde, corrigiéndolo mucho,
pero un día murieron. Y ya sus voces se encienden en la noche.

Carlos Martínez Rivas, «Canto fúnebre a la muerte de Joaquín Pasos», en La insurrección solitaria

lunes, mayo 07, 2007

Sobre Nellie


Acaba de aparecer el número 4 de la revista Cuaderno Salmón. Incluye, entre muchos otros textos de mayor interés, mi ensayo «El coraje de un fantasma», sobre la escritora mexicana Nellie Campobello, de quien el Fondo de Cultura Económica está por publicar un cuantioso volumen de obra reunida.
Posteo aquí el comienzo de mi ensayo:
Nellie Campobello es un fantasma. Literalmente.
Me cuenta su sobrino Carlos: veinte años después de su muerte, una Nellie invisible vuelve del Más Allá y hace perdidizos expedientes, reúne a personas distantes merced a un azar sospechoso, se obstina en que el número 7 presida siempre las cosas que la atañen —números de oficios, de contratos, de teléfono— y trabaja, paso a paso, contra el olvido que sufre y la brutalidad que la llevó a la muerte.
Nacida en la norteña Villa Ocampo, en Durango, en al parecer 1900, Nellie murió en circunstancias espantosas hacia agosto de 1986. Conocidos suyos se aprovecharon de su confianza y la secuestraron. Para entonces, muchos de sus amigos y parientes habían muerto. Era una figura destacada de la danza mexicana; además, poseía una muy rica colección de arte mexicano. Las versiones señalan que sus captores la mantuvieron alcoholizada y drogada, que la hicieron sufrir de hambre y violencias para que firmara documentos con los cuales entregaba sus bienes. Su muerte no vino a ser conocida y confirmada sino hasta 1999. Aún no se ha castigado a sus secuestradores y asesinos: tampoco han logrado recuperarse sus propiedades.
Pero veinte años después de su muerte, Nellie regresa, también, a la literatura. En 2007 el Fondo de Cultura Económica publica su Obra reunida: Cartucho, su libro mayor (1931), Las manos de Mamá (1937), los Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa (1940), sus poemas y el ensayo autobiográfico que sirvió de prólogo a la edición de Mis libros, de 1960.
Nellie regresa a las letras mexicanas, pero habría que decir, en honor a la exactitud, que escasamente ha estado antes. Nellie es un fantasma en nuestra literatura. Se le ha leído poco debido a que sus apariciones han sido infrecuentes: apenas se le ha publicado. Cartucho, por ejemplo, ha conocido sólo seis ediciones en 75 años. Tan es así que la recopilación canónica de la cultura nacional del siglo XX, Lecturas Mexicanas, no lo incluye —y da pena decirlo— en ninguna de sus cuatro series. Tampoco figura en la nómina de clásicos hispanoamericanos de la colección Archivos.
Ella misma, acaso, contribuyó a su presencia mínima: cedió el terreno muy pronto. Y lo digo porque, si bien hay testimonios de una continuada escritura, ante la recepción pobre de sus dos tomos de narrativa Nellie —luego de la reunión de su obra en Mis libros— ya nunca publicó otro título. No insistió más: y el prólogo a ese volumen de 1960 constituiría no sólo una recapitulación de su escritura sino también, asumo, la última llamada a la crítica y los lectores. Una llamada, no obstante, que se quedó sin respuesta.
Aunque, con todo, demos lugar a un matiz: hubo ciertas voces —digamos: Martín Luis Guzmán, Ermilo Abreu Gómez, Antonio Castro Leal, Emmanuel Carballo— que aplaudieron la dignidad de sus textos, pero esos dictámenes no lograron contravenir finalmente el ayuno editorial.
Ahora, se supone que los buenos libros se defienden solos. ¿Qué sucedió en este caso? ¿Por qué no ingresó la obra de Nellie Campobello al canon reconocido de nuestra literatura? Fernando Tola de Habich habla de ninguneo. Especulo, preciso: a la misoginia —lugar común en la conducta de los escritores— se habría aliado el desinterés del crítico a siquiera hojear la obra de una bailarina célebre que hacía sus pininos, previsiblemente fallidos, en el terreno de las letras, pues el sólo-escritor tiende a desconfiar de la múltiple ambición de un artista del Renacimiento. Quizá, también, el hecho de haber publicado tan poco y luego nada: al abdicar a la constancia en los estantes de las librerías con nuevos títulos, la misma Nellie pudo haber colaborado a que el crítico o el estudioso, sin leerlos, catalogase Cartucho y Las manos de Mamá como pecados de juventud a los que se habrá de compadecer con el olvido.
Pero el tiempo pasa: nuevas generaciones, otras circunstancias exigen periódicamente una redefinición del canon. Y hoy, de mayor pertinencia que discernir por qué la obra de Nellie no interesó en su momento (situación, entiendo, ya no corregible), es volver a sus páginas y examinar la validez de su lectura en los inicios negros de este milenio. ¿Cuál es el lugar de Nellie y, sobre todo, de Cartucho, su obra principal, en la literatura mexicana?

sábado, mayo 05, 2007

Sobre Steiner / Tijuana



En el número de mayo de la revista Nexos aparece mi texto «Steiner o la tradición como disidencia», una reflexión sobre Los logócratas y en general sobre varias ideas de George Steiner en torno de la tradición literaria.
Estuve en Tijuana el jueves para la presentación de El hacha puesta en la raíz, la compilación de ensayistas jóvenes que realizamos Verónica Murguía y yo para el Fondo Tierra Adentro en 2006. Mayra Luna hizo unos comentarios muy brillantes y yo me dediqué a perorar sobre cosas sin sentido. Al salir, caí en la cuenta de que, muy tonto, no postée en el blog la noticia de la presentación, para que mis numerosos lectores de Tijuana asistieran. Todo estuvo bien, por suerte. Conocí a Karla Martínez, Amaranta Caballero y Rafa Saavedra, y la pasamos muy bien después en el Dandy del Sur.

martes, abril 24, 2007

Voto a favor

Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI (y eso que sólo las teiboleras y los delincuentes se cambiaban el nombre), no es una figura religiosa. Es un jefe de Estado. El Vaticano tiene relaciones diplomáticas con México. Pero Ratzinger, alias Su Santidad (¿quién le puso ese apodo?, ¿a poco se lo cree?), se asume superior a cualquier ley; el simple membrete de “jefe de Estado” le queda chico. Por eso, fijó una postura política ante asuntos de salud pública de la ciudad de México, sobre los cuales sólo pueden decidir los ciudadanos capitalinos a través de sus representantes, elegidos por la vía democrática (¿cómo eligieron a Ratzinger para gobernar del Vaticano?).
Así, el director de un Estado declaradamente misógino (en el Vaticano las mujeres no tienen las mismas oportunidades laborales ni derechos políticos que los hombres) se siente con la autoridad para decirnos qué hacer o qué no hacer, si se da o no se da a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida. Lástima Herr Ratzinger. Los tiempos han cambiado.

En días como éste sí da orgullo vivir en la ciudad más progresista del país.

sábado, abril 21, 2007

Becas, coreanos y encuestas


Ya vi por ahí la convocatoria del programa de becas para jóvenes escritores de la Fundación para las Letras Mexicanas. Prometo postearla aquí apenas tenga el texto completo. Cierra el 29 de junio de 2007 y siguen siendo 10,000 pesos mensuales. El ciclo empezará el primero de octubre.
Yo insto a los escritores del norte a participar. No tengo nada contra los escritores chilangos (yo casi lo soy ya, o en todo caso soy culichilango, sinalodefeño, provincapitalino, lo cual no me incomoda en nada: “no soy del tipo nostálgico que chilla”). Pero sugiero a los muchachos del norte pedir la beca: la experiencia vale mucho la pena. No, de veras. Es como tener un estudio pero sin pagar renta: más bien, te pagan para escribas. Y no un discurso para Elba Esther, ni el guión de una telenovela con Anahí: tu libro. Y no, el D.F. no es más ni menos abominable que nuestras ciudades: véanme a mí, era un mocoso ñengo de 17 por quien nadie apostaba que sobreviviría a la chilangada y ya llevo 13 años en esta bonita ciudad. El esmog me ha vuelto un poco lerdo, sí, pero nada grave: mi primer librín de narrativa saldrá en agosto. Además, ya he visto que hay dos tipos de norteños-afincados-en-el-DF: los apocalípticos y los integrados. La diferencia consiste en que los segundos aceptan probar los mixiotes, las quesadillas de huitlacoche y los chinicuiles, además de que no se colapsan ni hacen caras si los llevan a pasear a la Facultad de Filosofía de la UNAM. Los apocalípticos se la quieren vivir en malls comiendo hamburguesas. Además, no toleran el olor a mariguana en los pasillos de la Facultad, ni a sobaco sudado en el metro, y envían a la Asamblea Legislativa una iniciativa de ley que obligue a todos los ciudadanos al baño diario (pies y genitales incluidos), so pena de verse negado el ingreso al metrobús, los microbuses, el metro, la Fundación y la Facultad.
Pero regreso al tema de las becas. Yo había pensado en poner una consultoría para solicitantes rechazados varios veces (tengo experiencia en eso). Pero sería desleal, ¿no?
O la verdad no sé. Hay muchas más cosas que no sé últimamente. ¿Qué está pasando en este mundo? Un coreano mata 30 gringos y la gente se horroriza. ¡Pero si son sólo 30!, yo digo. ¡Quedan 250 millones todavía! Mientras, Bush mata iraquíes como si fueran moscas, y los gringos no entienden luego por qué los odiamos. Claro, los mismos iraquíes se encargan de matarse entre sí. Y acá, siguen las balaceras entre narcos. ¡Hasta Nexos saca su encuesta! Yo habría propuesto, ya hablando seriamente, hacer la encuesta siguiente: las mejores novelas mexicanas publicadas después de Pedro Páramo. Y que estén a la altura de. Y un requisito: que se hayan reeditado mínimo en los últimos cinco años. Para que no me vengan con sus ocurrencias de novelas que nadie conoce, que publicó Joaquín Mortiz a finales de los 70, cuando don Joaquín Padre ya estaba chocheando y sacaba cada cosa. Así no habría en la lista novelas de la autoría, muy probablemente, de su propio votante. Porque no entiendo que 79 novelas hayan sido votadas. ¡79 grandes novelas en 30 años! ¡Atención, editoriales prestigiadas de Europa, ya despierten! ¿Cómo no se han fijado en tantos tesoros escondidos, tantos secretos mejor guardados de nuestra literaturita mexicanita?
Reitero: no entiendo nada. Demasiada frivolidad y tontera. Y lo peor es que me había propuesto no hablar en este blog de los temas de moda: el coreanito resentido de Virginia y la encuesta de Nexos. ¡Qué débil es la carne!

jueves, abril 19, 2007

Elizondo

"...nada nos obliga a convertir nuestra vida interior en mala prosa."

Salvador Elizondo, Camera lucida

jueves, abril 12, 2007

Derrame de bilis

Calderón (el dibujantito, no el presidentito) publicó hoy en Reforma un cartón repugnante. (Sí, sí, ya sé, quién me manda andar leyendo ese periódico fascista.) En ese cartón, Paulina, la niña violada en Baja California a quien se le negó el aborto, aparece reiterando las palabras que dice en su spot de estos días: “A mí y a mi familia también nos hubiera gustado que nos dejaran decidir”. Pero (y he aquí la gracejada corriente de Calderón) a su derecha se ve a su bebé levantando la mano: “Por lo que a mí respecta, muchas gracias”.
Este razonamiento misógino de Calderón es similar al de uno de los anuncios que esa organización antiabortista, denmechance.org, ha desplegado en las calles de la ciudad: “Si para el violador no hay pena de muerte, ¿por qué para su hijo sí?”
Es decir: aquí la mujer no importa. Tanto la caricatura nefasta de Calderón como el anuncio ése que menciono consideran que la mujer es un receptáculo de semen cuya función es parir niños. La mujer vale madres, literalmente. Estos mochos cagados y doblemoralinos defienden el derecho de un óvulo fecundado a llegar a ser humano por encima del derecho de un ser humano ya formado y consciente a decidir sobre su propio cuerpo. Se fijan sólo en el hijo, independientemente de las circunstancias en que haya sido engendrado y, peor aún, en las que vivirá. La mujer, según ellos, no es sino un útero.
La derecha, entonces, dice defender la existencia de un óvulo fecundado; pero esa misma derecha se desentiende del niño apenas nace: no hay un buen sistema de educación pública, no hay seguridad en las calles y a veces ni en los hogares, no hay servicios médicos de calidad, no hay oportunidades dignas de empleo ni de vivienda, no hay... no hay nada. Óvulos fecundados, dice la derecha, ésos sí son importantes. Y los niños sólo importarán si, años después, aceptan salarios miserables y pagan los impuestos que no pagan los multimillonarios y sus empresas fraudulentas.
Este manoseo ya me está hartando, porque lo que se debate es despenalizar el aborto en las 12 primeras semanas de gestación, de acuerdo a la decisión de la mujer sin tener que alegar porqués. El aborto ya es legal por violación y por razones de salud. Y a nadie se le obliga a abortar. ¿Entonces? ¿Cuál es la necedad de la derecha? Decir pendejadas, por lo visto. Son muy duchos en eso. Pero si ahí se quedaran, no habría bronca. Porque el problema, lo sabemos, va más allá: no sólo las dicen. Y saben muy bien que sólo con un golpe de Estado a la pinochet podrán imponer medidas regresivas a las leyes liberales que ya son válidas en la ciudad de México, urbe, con todo, progresista y de libertades.

La Rochefoucauld y Mijail en TextoS


TextoS, la revista dirigida por el gran Enrique Martínez Pérez, germanófilo entrañable y culichi sui géneris, y editada por Francisco Alcaraz, poeta tocado por la gracia y muy querido amigo, publica en su número doble 23/24 un puñado generoso de las Máximas de La Rochefoucauld en traducción imberbe delgeney. Y, entre otros escritos de gran interés, figuran en las páginas 193-196 poemas de mi compa el Mijail Lamas, también culichi y también precario de la Fundacha.
TextoS es una revista muy cercana a mi corazón; es estrictamente literaria, se edita en Culiacán, mi tierra apátrida, y tiene una vocación universal: ha sido siempre muy hospitalaria a la literatura traducida de distintas épocas. Cosa rara, pues ya cruzó los seis años de existencia y está por sacar el número 25. Aplausos, insisto.


miércoles, abril 11, 2007

Ensayo virulento en la Luvina de esta primavera


La revista Luvina, de la Universidad de Guadalajara, en su número 46 (primavera de 2007) publica mi ensayo «Para qué la crítica en tiempos del ultraje», una diatriba vitriólica sobre la escritura académica. Aclaro: no es el único ensayo que publica la revista en este número, faltaba más: pero menciono el mío porque uno siempre siente debilidad por sus criaturas.

miércoles, marzo 28, 2007

Marcha

En un sentido estricto, nadie querría que existiera la problemática del aborto. Entre el derecho de una mujer a decidir sobre su maternidad y el supuesto derecho de una célula a desarrollarse hasta nacer, tenemos un terreno abonado para la posición dogmática. Sólo que nuestra época de libertades individuales no acepta dogmas colectivos. Así, hay quienes están en contra de que una mujer, en cualquier circunstancia, aborte, incluso si su propia vida está en peligro. En cambio, hay quienes estamos a favor de que quien desee tener un hijo lo tenga, quien desee darlo en adopción lo dé, y quien quiera interrumpir su embarazo lo haga y encuentre las condiciones sanitarias básicas que no pongan en riesgo su salud. Una posición liberal sería quizá acusada de dogmática; no lo es porque no obliga a nadie a hacer nada que vaya en contra de sus convicciones o sus deseos. Y si lo es, la enuncio así: la mujer, y no la naturaleza ni dios, es la dueña de su cuerpo; la maternidad es un accidente y no la esencia de la vida de una mujer.
Pueden comprenderse, mas no compartirse ni justificarse, las expresiones dogmáticas de la iglesia y la derecha: pero mientras el presidente de la república y el cardenal primado de México no tengan un útero, sería adecuado que escucharan las voces de quienes sí lo tienen, y de que prestaran atención a las cifras que hablan de miles de mujeres pobres que mueren o sufren daños irreparables en su salud debido a un aborto practicado en condiciones insalubles por gentes sin escrúpulos.
Por esta razón, estoy a favor de la despenalización del aborto.

Habrá una marcha para apoyar la Iniciativa de Ley de Aborto en el Distrito Federal. La cita es el próximo jueves 29 de marzo, a las 16:00 hrs., el recorrido será del Hemiciclo a Juárez a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

lunes, marzo 26, 2007

Editores y utopías

Mi querido amigo Luis Guillermo Robles, antes conocido como El Groucho (ya no lo es: perdió bigote y lentes), me recomendó este blog de Leroy Gutiérrez, de Caracas, sobre edición. Muy, muy interesante.

Soy un apasionado de los temas editoriales. La otra vez ni caso le hice a una deliciosa arrachera en El Asado Argentino, aquí en la colonia Juárez, por perorar vehementemente sobre editoriales, catálogos, títulos, autores, etcétera. Cuando el mesero me retiró el plato me di cuenta de que apenas si había comido, los demás ya iban en el café y yo tenía la garganta seca de tanto hablar y hablar. El problema: me hundo en utopías. Mi utopía es una editorial de catálogo.

lunes, marzo 19, 2007

Dibújame una vaca




Andrea y yo fuimos a ver ayer la obra de teatro de títeres Dibújame una vaca, de Amaranta Leyva, presentada por el grupo Marionetas de la Esquina. Andi se la pasó carcajada tras carcajada. La obra es definitivamente muuuuy buena; además, tiene sus partes de seria y triste emotividad que a nadie, niño ni adulto, dejan indiferentes. Está en el Teatro Wilberto Cantón (José María Velasco 59, colonia San José Insurgentes, México, D.F.), los domingos a las 13:00 horas. Tel. 5593 8334.


sábado, marzo 10, 2007

Entrada 228

Por primera vez en mi vida me dedico de tiempo completo a escribir. Acostumbrado a trabajos de oficina y horarios de 9 a 6, he escrito lo que he escrito en las noches, los fines de semana, robándole horas al sueño y fuerzas al cansancio. Eso duró más de siete años, desde que terminé la carrera, regresé de Canadá y terminé mi tesis. Del 99 al 2006. La década de los 20 se me fue, pues, en escritorios y con empleos de Gutierritos. Aprendí mucho. Sobre todo, que la frustración es necesaria para el escritor. Frustrarse por no tener tiempo suficiente para escribir engendra la paciencia, pone a prueba la vocación, acelera el arraigo con los temas privados. Quien tiene poco tiempo libre para escribir, escribe entonces sólo de lo necesario, de lo más personal, le da vida sólo a lo impostergable que exige salida en forma de palabras de dentro de sí. Se concentra en su mundo interior, busca destilar solamente lo más inalienable de su expresión. Escribe como si eso que está escribiendo fuera lo último que habrá de escribir en su vida.
Escribe de lo que le consta y le exige brutalmente ser escrito. Y se vuelve fiel ya para siempre a esa intuición o necesidad.
Eso hice y eso aprendí en mis años de oficinista.

jueves, marzo 08, 2007

elgeney en Blanco Móvil


Acaba de aparecer el número 103 de Blanco Móvil, la revista de Eduardo Mosches. La entrega, titulada Crónicas y literatura virtual, ha sido preparada por Bernardo Ruiz y Gonzalo Soltero. Y por ahí aparecen algunos textos publicados por elgeney en esta bitácora de cambiante nombre que ahora visitas. Sólo protesto porque me quitaron el segundo apellido. La etimología latina es inoperante en mi negrobilioso caso, pero hay que ser fieles a los desatinos de la naturaleza. Claro, el mundo no es perfecto, eso lo aprendí a los cinco años por ser hijo sándwich (el cuarto de seis y el decimosexto de dieciocho).

lunes, febrero 26, 2007

En Ancorajes

¿Qué escribo? Escribo: eso es todo. Escribo conforme voy viviendo. Escribo como parte de mi economía natural. Después, las cuartillas se clasifican en libros, imponiéndoles un orden objetivo, impersonal, artístico, o sea artificial. Pero el trabajo mana de mí en un flujo no diferenciado y continuo. ¿Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el lenguaje, y que por desgracia no fue hecha para tan delicada tarea. Mañana todo eso se llamará la novela de tal, la comedia de cual, el poema de esto y el ensayo sobre lo otro. Eso estoy escribiendo ahora...

Alfonso Reyes, "Fragmentos de un arte poética"

Lo escuché en un sueño

—Soy tan ateo pero tan ateo, que no sé si es que soy el ateo perfecto o que Diosito me está tendiendo una trampa.

miércoles, febrero 14, 2007

Propuesta de poeta peruano

Reconozcamos que la medida del logro de la experiencia poética no puede ser sino el poema mismo, única explicación y justificación de la actividad poética. Y como hay más bien la tendencia a sobreestimar al poeta, yo propondría que se volviera costumbre publicar anónimamente toda poesía. Se complicaría tal vez con ello la labor de los críticos, pero se suprimiría toda posibilidad de vanidad y estoy seguro que se cambiaría de criterio en la estimación y la satisfacción estéticas. La relación sería directa y espontánea y quizá los nuevos frutos más esplendorosos.

Emilio Adolfo Westphalen, "Poetas en la Lima de los años treinta", 1974.

lunes, febrero 12, 2007

Cuán definitivos


Volvimos a nuestro alojamiento donde el pueblo nos había preparado la cena. El entusiasmo era inmenso. Nos abrazaban los campesinos, nos invitaban copas. Una marimba comenzó a tocar sones guatemaltecos. Cohetes, tiros al aire, gritos de júbilo, repiques de campanas de la iglesia. Ya no pude más: mi tierra, que la tenía en los huesos, salió a mis ojos, me puse a sollozar y a llorar. Qué alegría más desgarradora, qué ternura más acongojada y jubilosa. Las muchachas y muchachos, los viejos y los niños, las mujeres pidieron el himno nacional a la marimbita. Hacía muchos años, muchos años, que no lo había escuchado. Me tocó cantarlo con mi pueblo en aquella ocasión inolvidable. No creo ser patriotero ni sentimental: simplemente, se me reveló entonces, de nuevo, cuán definitivos son la niñez y el dominio de la tierra.

Luis Cardoza y Aragón, Guatemala, las líneas de su mano

viernes, febrero 09, 2007

Las modifica

La poesía no mejora las cosas, pero hace de lo que sea algo más decisivo: las modifica. No tiene repercusiones sobre la historia, es arte pura, no tiene repercusiones terapéuticas ni pedagógicas, procede de otro modo: anula el tiempo y la historia. Su acción se ejercita sobre los genes, sobre la masa hereditaria, sobre la sustancia —un largo camino interior—. La esencia de la poesía tiene reservas infinitas, su núcleo despide una energía demoledora pero su periferia es angosta; no suena mucho, pero sobre este poco el contacto es incandescente. Todas las cosas viran, todos los conceptos y las categorías modifican sus características en el momento en que son consideradas bajo la luz del arte —las que ella les pone, y bajo la que son puestas—. El arte pone en movimiento un torrente allí donde todo era aburrido y torpe y seco, un torrente que permanece confuso e incomprensible pero difunde semillas sobre las reducidas orillas del desierto, semillas de felicidad y de dolor, la esencia de la poesía es perfección y fascinación.

Gottfried Benn, Aforismos. Versión de José Manuel Recillas.

viernes, febrero 02, 2007

Dos en febrero


En el número de febrero de La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, que dirige el gran Luis Alberto Ayala Blanco, figura el texto narrativo «Emarvi, antes», escrito por elgeney. La Gaceta se encuentra en todas las librerías del Fondo durante este mes.
Y también en la revista Nexos de este febrero aparece «Un científico ensaya sobre el cuerpo», lectura mía al ensayo La fábrica del cuerpo, el libro reciente del médico y escritor Francisco González Crussí.

martes, enero 30, 2007

Vivimos con aquellas minas de Trapalanda en el alma...

Vivimos con aquellas minas de Trapalanda en el alma. El antiguo Conquistador se yergue todavía en su tumba, y dentro de nosotros, mira, muerto, a través de sus sueños frustrados, esa inmensidad promisoria aún, y se le humedecen de emoción nuestros ojos. Somos su tumba y a la vez la piedra de su honda.

Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la pampa

El trabajo de los esclavos

La richesse industrielle, dont jouit le monde actuel, est le résultat du travail millénaire des masses asservies, de la multitude malheureuse que, dès les temps néolithiques, ont formée les esclaves et les travaillerus.

Georges Bataille, Les Larmes d'Éros

Yo creo en la misión del escritor...

Je crois à la mission de l'écrivain. Il la reçoit du verbe qui porte en lui sa souffrance et son espoir. Il interroge les mots qui l'interrogent, il accompagne les mots qui l'accompagnent. L'initiative est commune et comme spontanée. De les servir —de s'en servir —il donne un sens profond à sa vie et à la leur dont elle est issue.

Edmond Jabès, Le Livre des questions

Dos líneas de poeta norteño

Mira que nada cubre mejor la desnudez
que estar cosido a un cuerpo que se ama.

Julián Herbert, Kubla Khan

(Tema ya tratado por Steiner)

Lo scrivere — un esercizio ascetico e totalizzante, che assorbe l’attenzione e l’energia dell’intera persona — può comportare un rischio di inumanità. La scrittura cerca la vita, ma può perderla proprio perché tutta concentrata su se stessa e la propria ricerca.
Claudio Magris, Utopia e disincanto

miércoles, enero 24, 2007

Dos textos en el cambio de año




El 30 de diciembre de 2006 se publicó mi ensayo «Tario furioso» en las páginas del suplemento Laberinto, del periódico Milenio. El ensayo, que trata sobre la primera y desconocida novela de Francisco Tario, Aquí abajo, forma parte del libro Dos escritores secretos. Ensayos sobre Efrén Hernández y Francisco Tario, compilado por Alejandro Toledo (uno de los mejores ensayistas mexicanos contemporáneos) y publicado a fines de 2006 por el Fondo Editorial Tierra Adentro.

Digamos que no sé de muchos que estén muy felices con la portada del volumen, y tampoco con las correccioncitas abusivas del encargado del cuidado de la edición (que incluso perjudicó al compilador cambiándole el año de nacimiento). Por eso mismo, en el caso de mi texto, prefiero remitir aquí a la versión publicada en Laberinto, respetuosa de los términos originales.

Y en el número 119 (enero-febrero de 2007) de la bella revista Crítica, de la Universidad Autónoma de Puebla, aparece un texto de narrativa, «Antes de conocer a María», que, no sólo por ser mío, me gusta mucho. La revista, ustedes la conocen, es excelente y está muy cuidada y muy bien editada por Julio Eutiquio Sarabia y Armando Pinto.

sábado, enero 20, 2007

Quiero decirlo aquí

Quiero decirlo aquí
porque me dejas solo cuando me acosan los cuernos de caza
porque tiendes aduanas para cada uno de mis pasos
porque mellas el filo a mis cuchillos
y vuelcas en el jardín el petróleo de mi lámpara
Porque me humillo ante mi dios de ateo
y rezo por ti en la soledad de mi merienda
porque hay un templo y clamo por la resurrección
porque te encuentro bajo todas las piedras del desvelo
y tu parte de sábana es la parte oscura de la luna
Porque no falta quien escupa mi mano de huérfano
porque al fin de cuentas nada de esto te importa
y me falta el aire para gritarme «¡Basta ya!»
quise decirlo aquí

Guillermo Fernández, «Quiero decirlo aquí», en La hora y el sitio, en Exutorio. Poesía reunida, 1964-2003.

jueves, diciembre 07, 2006

Job, páginas 17 y18

Viejo y lleno de días.
Terminé de mecánico en un taller de barrio,
obrero montador en el Berlín amargo,
propietario de taxis que transitan el sueño.

Viejo, lleno de días, humillado en el blanco
de los ojos de Dios.
Mis carnes son la esquina de un daguerrotipo,
mi corazón es una fecha oscura,
mi afán es el salmón puesto a las brasas
junto a las márgenes del río que remontaba.

Caído en mí, distante,
hecho de campos de verdura
y ojos como canarios.
No he sido yo más mío que este plato de sopa.

Cada noche derribo, como un licor amargo,
las letras de mi nombre.
Cada mañana vuelve el Señor a edificarlas.
Tal es nuestro secreto. La mutua cicatriz.

Viejo, lleno de días,
me vuelve sabio el modo
en que voy pareciéndome a las piedras.
Y así como las chispas de un motor
se dan al aire,
así yo me abandono a la aflicción.

Julián Herbert, La resistencia

miércoles, diciembre 06, 2006

Sobre Rossi



En el número de Nexos de diciembre aparece el texto «Novela del distraído adolescente», reseña delgeney sobre Edén. Vida imaginada, el libro reciente de Alejandro Rossi, uno de nuestros excéntricos entrañables.




viernes, noviembre 24, 2006

Noticias




En el número 9 de la revista Replicante aparece mi ensayo «La narrativa enferma», una elegía furiosa a 20 años de la muerte de Rulfo y a pocos meses de la de Salvador Elizondo, una reflexión alevosa pero cierta sobre el estado de nuestra narrativa.
Y en el número 2 de Cuaderno Salmón, que también acaba de salir, se publica un breve texto mío titulado «El placer de ignorar», escrito a raíz de la experiencia de funcionario que debe saberlo todo y, sin embargo, nada o muy poco realmente conoce.

(Pero, ¿para qué sigo con este blog? A estas alturas se ha vuelto un escaparate para la autopropaganda, pero ese ánimo se me presta poco. Más bien, es una suerte de apatía la que me ocurre al plantearme la vociferación egolátrica de las noticias.)

Porque, por ejemplo, en el suplemento Hoja por Hoja de octubre apareció una breve nota de Kenya Bello sobre El hacha puesta en la raíz, la compilación de ensayistas mexicanos nacidos a partir de 1970 que preparamos Verónica Murguía y yo y que acaba de ser publicada por Fondo Editorial Tierra Adentro. Y se me pasó citarla. La pongo aquí ahora, con retraso:

«Desde las primeras páginas de este volumen se antoja ignorar, aunque sea por un instante, el irremediable transcurso del tiempo o dejar a un lado los deberes para emprender un largo recorrido por un mundo que tiene identidad propia más allá de la narrativa y la poesía: el del ensayo. El antojo nace de un prólogo que no sólo convence de lo irrelevante que puede resultar ser representativo en materia de creación y del derecho que tiene todo antologador para proponer una selección de aquellos escritos que considera novedosos y dignos de difusión, sino que esboza una imagen sugerente de las delicias literarias que un ensayo puede deparar, así como de los retos intelectuales que supone explorar las posibilidades de la intuición o moverse en el terreno de la conjetura que son característicos de este género. En ese sentido, aquí se encuentran cuarenta y siete estilos de exploración que difícilmente pueden encasillarse en uno solo, porque lo único claro es que son estilos muy diversos entre sí, pues aunque sus autores crecieron en el mismo país y época no hay ideas unívocas ni uniformes: están los que discuten, los que se preguntan, los que responden o los que retratan a un personaje, un lugar o situación y que lo mismo se acercan a la moda, la identidad, el trabajo, el conocimiento o la escritura. No sólo hay diversidad, lo mejor es que muchas veces logran arrancar sonrisas y sembrar algunas ideas que resonarán en la cabeza.» (KB)

domingo, noviembre 12, 2006

Sobre El hacha

Me permito transcribir aquí la reseña de Christopher Domínguez Michael a El hacha puesta en la raíz, publicada hoy en El Ángel, de Reforma.

Diario de Fatigas / El hacha y la raíz
Christopher Domínguez Michael

El hacha puesta en la raíz, la antología de "ensayistas mexicanos para el siglo XXI" (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2006) que Verónica Murguía y Geney Beltrán Félix han preparado y dispuesto, es el primer libro de su género aparecido desde que José Luis Martínez publicó la última edición corregida y aumentada de El ensayo mexicano moderno (FCE, 1958, 1971, 2001) y desde el Ensayo literario mexicano (UNAM), que coordinado por Federico Patán apareció en 2001. La antología de Martínez empieza con Jaime Torres Bodet (1902-1974) y durante años se detenía en Carlos Monsiváis (1938), mientras que la de Patán da principio en Antonio Alatorre (1922) y culmina con Jorge Volpi (1968). Murguía y Beltrán Félix han seleccionado a más de 40 autores nacidos entre 1970 y 1983.
Entre los ensayistas escogidos cabe distinguir a algunas de las familias intelectuales que, de no mediar algún trastorno mayúsculo, dominarán la escena literaria en los próximos años. Saltan a la vista, en primer término, aquellos escritores que ya han destacado en el mundo de la edición y en el periodismo literario, como Luis Vicente de Aguinaga (1971), un buen poeta que además cuenta con sólidas credenciales académicas y ha seguido trabajando en Juan Goytisolo y en sus hermanos.
También aparece, en El hacha puesta en la raíz, un ensayo de Rafael Lemus (1977), dueño del temperamento crítico más enérgico de su generación y quien en esta ocasión habla de Mario Bellatin, un narrador con cuyo fraseo y en su solipsismo, se identifica. No olvido a Vivian Abenshushan (1972), ensayista que practica un sentido del humor que no puede ser sino del orden moral. Y a Antonio Ortuño (1976), que habla de Beckett (pero no sólo de él) y le preocupa un tema ya clásico en la literatura del siglo pasado: la ética, la política, la responsabilidad intelectual. También aparecen en esta antología ensayos de Humberto Beck (1980), ya conocido por su librito sobre Gabriel Zaid y zaidiano él mismo por su claridad y su sentido común; de Gabriel Bernal Granados (1973), editor y escritor muy sofisticado, hombre de biblioteca, para hablar únicamente de los autores de los que saqué más provecho en una primera lectura.
Entre los ensayistas escogidas por Murguía y Beltrán Félix destacaría yo a Elisa Corona Aguilar, que en "La llegada del Expreso Hogwarts y la sordera de Willy Wonka" exhibe una virtud escasa entre los críticos de la cultura: el optimismo. Ve Corona Aguilar que en la nueva literatura infantil y en el nuevo cine para adolescentes, en Harry Potter y en Charlie y la fábrica de chocolates, de Tim Burton, se registra una importante mutación de los arquetipos narrativos que al fin parecen liberarse de las amarras decimonónicas que el siglo veinte de alguna manera preservó. Y Mayra Ibarra (1972), a su vez, cultiva el ensayo mítico-histórico en "El Adán español y la Eva india", que retoma el formato clásico de Jorge Cuesta y Octavio Paz.
Luis Alberto Arellano (1976), en su turno, presenta unas páginas que honran a la primitiva mayéutica del género, combinando a la vida y a los libros en una sola esencia, que le permite hablar de San Agustín de Hipona y de la enfermedad de su propio padre en un logradísimo ensayo. Y mientras Gabriel Wolfson (1976) se reconoce entre la heredad de Salvador Novo y de Xavier Villaurrutia, en "Para una literatura comprometida", Ignacio Sánchez Prado (1979) habla de J.M. Coetzee, un escritor al que me parece que no hemos leído como ese coetáneo nuestro que es, habitante de la periferia bárbara, premoderna y posmodernismo que es México tanto como Sudáfrica.
Me sorprendió, finalmente, encontrar que tanto Logsang Castañeda (1980) como Rafael Toriz (1983) se refieren, cada uno por su parte, a Hugo con Hofmannsthal, cuya Carta a Lord Chandos tradujo Jaime García Terrés. Ni Castañeda ni Toriz citan esa traducción. Es probable que la desconozcan (se publicó en 1990 y creo que no se ha reeditado). Pero lo que importa es que se aparezca el fantasma. Hace poco leí Genios, de Harold Bloom, libro en el cual el gran profesor de Yale se sentía obligado a explicar a sus alumnos que Hofmannsthal, el poeta simbolista austriaco, era algo más que un libretista de Richard Strauss. Veo que la Carta de Lord Chandos forma parte de la pequeña historia de la lectura en México (que a veces es la gran historia literaria). Esa clase de apuntes pueden tomarse, como aperitivo, de la lectura de El hacha puesta en la raíz, de Verónica Murguía y Geney Beltrán Félix, antología llamada a quedarse en la biblioteca de la nueva literatura mexicana.

martes, octubre 31, 2006

El hacha puesta en Bellas Artes


Este domingo 5 de noviembre, a las 12:00 horas, se presentará El hacha puesta en la raíz. Ensayistas mexicanos para el siglo XXI, compilación de Verónica Murguía y elgeney, en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México (Eje Central y Avenida Juárez, Centro Histórico). Los hachazos vendrán de Christopher Domínguez Michael y Mario Espinosa. Intentará moderarlos el buen Enrique Romo.

Como la sala es grande (no lo es menos el libraco, mi nerviosismo tampoco), se ruega a los coautores su gentil presencia, acompañados por unos cinco o seis amigos o parientes. De esa forma, aseguramos el lleno. Además, aquellos coautores que no han recibido o recogido sus ejemplares, podrán exigirle a Epigmenio León que los entregue en el acto (cosa que Epigmenio hará puntualmente, con profesionalismo exagerado).

Ahora, hay que considerar que a la gran mayoría de los coautores ni Vero ni yo los conocemos; así, no es improcedente plantear una agradable conversación cara a cara (ya liberados de las invisibilidades del mail) sobre este protocanónico libro.

martes, octubre 24, 2006

Explicación

«O fils et petit-fils du péché d’écrire, le mensonge sera votre respiration et la vérité, votre silence.»
Ainsi, aurait pu parler Dieu à Moïse.
Et Moïse aurait pu répondre: «Porquoi, Seigneur, pourquoi condamner Tes créatures à mentir?»
Et Dieu aurait pu ajouter:
«Afin que chacun de vos livres soit votre vérité et que, face à la Mienne, cette vérité indigne s’effondre et, d’elle-même, tombe en poussière.
«Là est Ma gloire.»

Edmond Jabès

martes, octubre 10, 2006

Oh habla del silencio

Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

Alejandra Pizarnik, Extracción de la piedra de locura

domingo, octubre 08, 2006

Generacíón nerviosa

El deseo profundo de escribir una prosa noble y clara, agua fresca, una prosa tranquila y convincente, con olor a buen manantial, con sabor a piedras de montaña alta, a tierra de pinares. Agua para beber. Y la convicción agotadora de que pertenezco a una generación enamorada de minucias, incapaz, me parece, de inventar un mito poderoso o un símbolo de la condición humana.

Alejandro Rossi, «Diario de guerra», en Un café con Gorrondona.

miércoles, octubre 04, 2006

Noticias

En el número reciente de Luvina (44) se coló un breve texto mío sobre Graciliano Ramos, el gran y desconocido escritor brasileño. Antecede a un fragmento de Angustia, una de sus novelas mayores, en traducción de Cristina Peri Rossi.

En el número de este mes de la revista Nexos (346) aparece "Distopía narrada por rufián", una reseña mía a la excelente novela del joven y tapatío Antonio Ortuño, El buscador de cabezas.

miércoles, septiembre 27, 2006

Tema: el padre, su muerte

When the father dies, he writes, the son becomes his own father and his own son.

Paul Auster

martes, septiembre 26, 2006

En Brisées

C’est que nous sommes aujourd’hui fort éloignés d’un temps où l’on pouvait sans être trop naïf, croire à certaines possibilités de liberté… impossible, en ces années de nouvelle et plus rude avant-guerre, de prononcer sans ironie, colère ou amertume ce simple mot: libération.

Michel Leiris, 1938

lunes, septiembre 18, 2006

El hacha puesta en la raíz

Hablaba por teléfono con mi gran amigo LJ cuando llegó un mensajero y me dejó un paquete. Traía dos ejemplares de El hacha puesta en la raíz. Ensayistas mexicanos para el siglo XXI, libro voluminoso y muy bello que compilamos Verónica Murguía y yo para el Fondo Editorial Tierra Adentro.
Se trata de una reunión de ensayos inéditos escritos por autores mexicanos nacidos a partir de 1970. El conjunto de textos es muy rico, multifacético y contradictorio. Producto de una investigación de varios meses, la selección se realizó a partir de un material muy amplio. Y el resultado, pienso, es excelente: hay en sus páginas ensayos de temas muy diversos, con estilos, ideas y enfoques muy variados, que conforman un panorama de gran interés sobre el ensayo actual en México. (Está mal que yo eche tantas flores, pero como siempre dudo de estas cosas, y ahora no es el caso, hay que aprovechar.)
Claro, desde las cinco y media de la tarde, cuando me llegaron los ejemplares, y en vez de ponerme a escribir el ensayo sobre el ensayo total, o el comienzo de la novela de Emarvi, no me he pasado sino revisando el libro de la primera página a la última; estoy muy emocionado. Ya le puse un mail a todos los coautores para darles la noticia.
Pronto estará el libro distribuido en las librerías Educal de Conaculta. Y apenas haya fechas de las presentaciones, aquí postearé los datos.

martes, septiembre 12, 2006

El cartero y la enferma

Pasaron dos horas más y ese mediodía de principios de agosto el viejo Gabriel no llegó en su bicicleta, con su impermeable gris, a entregar cartas a nadie. El jueves, dos días después, otro cartero —un hombre de cuarenta y pico de años, bigote poblado y cara gorda, parecido al fontanero Mario Bros— llegó en su motocicleta y repartió en el edificio el doble o el triple de cartas que en un día normal.
María esperó al viernes. Llegó el mismo hombre desconocido. Ella salió a la verja y le habló por sobre el asfalto con un grito exigente:
—¡¿Qué pasó con el viejo?!
El hombre le contestó, ya sentado en la moto y de espaldas al edificio, listo para reiniciar su ruta:
—¿El ruco...? ¡El ruco está enfermo!
En ese instante María se sintió huérfana de súbito, huérfana en definitiva, desertada —y se imaginó a sí misma saliendo del jardín, tomar hacia la izquierda en la banqueta y caminar, sí, caminar.
¿Buscar al anciano? Ahora sí: hablarle, romper su celda mutua de silencios.
O, si no, simplemente irse.
Y perderse.

Balada de las últimas bombas

José Eugenio Sánchez

ron es un viejo actor del blanco y negro
que hacía dinero con cualquiera vendiendo entrevistas y pistolas
mientras
en el mundo caían varias bombas
george por su parte
es un ranchero petrolero que montaba una gran troka con un longhorn en el frente
junto a su mujer que masticaba una mazorca y escupía los pellejitos por la ventanilla
y en el mundo caían más bombas
bill en cambio
fumaba mariguana y le encantaba que sus amigas se la mamaran
no por eso dejaban de caer más y más bombas
pero era diferente a la época de georgy —el hijo de george—
que buscaba afanosamente el cariño de su padre
entre las bombas que caían sobre el mundo

sábado, septiembre 02, 2006

El veto a la ley del libro

José María Espinasa

El gobierno del presidente Vicente Fox se despide vetando -se dice observándola, pero en la práctica es un veto- la Ley para el Fomento a la Lectura y el Libro, ante la campaña de la Comisión Federal de Competencia y la Secretaría de Hacienda, escandalizadas por el terrorista ataque al sagrado dogma del neoliberalismo que -dicen- representa el precio único. No sólo desautoriza a las autoridades del sector educativo y cultural -la SEP y el CNCA apoyaron dicha ley-, no sólo ignora la decisión de las cámaras -en el Senado por unanimidad, en la de Diputados por amplia mayoría- y el acuerdo de los organismos gremiales y profesionales de la cadena productiva del libro, sino que deja al desnudo lo que antes disimulaba, su desprecio por el lector y por la lectura como elemento vital del desarrollo cultural.
De nada sirvió la argumentación conceptual, los ejemplos, la disección del funcionamiento económico y social del mercado del libro, las voces autorizadas y en buena cantidad que hablaron en favor, nada, prevaleció el dogma. Se le quiso objetar como anticonstitucional y no hallaron por dónde, y terminaron vetándola porque contradecía las bondades del capitalismo salvaje. No importó que se les demostrara que incluso bajo esa óptica el precio fijo resultaba benéfico. Y, desde luego, no tomaron en cuenta nunca el valor del libro como bien social.
Sería conmovedor, si no fuera patético, que todo se instrumentara como película de Hitchcock en su peor época, con la creación de un suspenso pueril que deja para último minuto el anuncio de lo que ya sabían desde muchos días antes. La tecnocracia resuelve así las cosas, de último minuto y de la peor manera. Presidencia tuvo la ley aprobada por las cámaras durmiendo en su escritorio tres meses y sólo cuando se vencía el plazo de su promulgación decidió hacer el veto. ¿Qué cara tendrá Reyes Tamez en este momento, cuando realizó una brillante defensa de esta iniciativa? La cara de todos los que hicimos algo por esa ley es de desconsuelo, pero Fox no es nuestro patrón y fue nuestro enemigo -en este caso no nuestro adversario- a lo largo de todo su sexenio. Nosotros seguiremos haciendo libros y él espero que cumpla su promesa de retirarse al rancho.
Los diputados y senadores de la nueva legislatura tendrán de nuevo como asunto pendiente algo de lo poco que sus antecesores ya habían resuelto. Habrá que insistir, más allá de la decepción, en la pertinencia de la ley y en especial del precio único. Se tendrá que volver a explicar a las cámaras el asunto, convencer a nuevos funcionarios y esperar que algún día -y que no sea demasiado tarde para la industria y la cultura- entre en funcionamiento. Los enemigos declarados de la ley celebrarán el asunto, los que -por cobardía más que por falta de convencimiento- no la defendieron tendrán que asumir su falta de compromiso y la responsabilidad en el desastre.
Mientras tanto, se tendrá que redoblar la apuesta por un lector activo, por el que lee por placer, en bibliotecas, en libros prestados, en aquel que hace el esfuerzo de apartar algo del gasto y compra un libro para sus hijos, aquel que se siente orgulloso de tener aunque sea una mínima biblioteca familiar, aquel al que se le despertará la vocación lectora más por necesidad que por azar, por aquel que sabe que la página es un territorio de libertad que no pueden robarse. En fin, después de tantas afrentas contra la democracia y la cultura ya no debería sorprendernos una más. Y sin embargo nos sorprende.

(Este texto de José María Espinasa se publicó en La Jornada hoy sábado 2 de septiembre.)

domingo, agosto 13, 2006

Una ratificación

Verónica Murguía

Disculpa, lector, mi tardanza para escribir esta ratificación, dirigida al embajador de Israel en México, David Dannon. La periodicidad de esta columna así lo determina, y más vale tarde que nunca. Además, desgraciadamente, el asunto a tratar no perderá vigencia en mucho tiempo. Recordará el lector la vergonzosa rabieta pública protagonizada por el señor Dannon, misma que tuvo lugar el 26 de julio de este año, cuando exigió que el grupo de intelectuales y escritores que habían firmado un desplegado donde se exigía al Estado de Israel que desistiera de los bombardeos sobre Líbano, se retractaran. Dannon llamó a los firmantes, entre los que me encuentro, inmorales. Nos acusó de apoyar el terrorismo y de no lamentar la sangre israelí derramada. No repetiré aquí todos sus "argumentos". La mayoría son bien conocidos, ya que repitió la consigna de Bush, "o con nuestros bombarderos, o con el terrorismo".
Semejantes simplezas son indignas de alguien que ejerce un cargo diplomático, más aún cuando hay tantas vidas, israelíes y libanesas, en peligro. Yo, señor Dannon, ni con el gobierno que usted representa, ni con Hezbollah. El ejército de Israel bombardeó la aldea de Qana, matando a treinta niños, algunos minusválidos. Si es verdad que allí se encontraban militantes de Hezbollah, ¿por qué sólo fueron rescatados los cadáveres de civiles? ¿Cómo no convertirse en un escudo humano si los caminos y puentes han sido destruidos? Según cnn, Qana fue bombardeada más de ochenta veces.
Acusar a los firmantes de antisemitismo es un abuso. Todas mis autoridades son israelíes, y a la información que envían me atengo. En una carta del 24 de julio firmada por Peretz Kidron de Yesh Gvul, una organización pacifista compuesta por militares, se informa que miles de palestinos –eso también empeora–, incluyendo a docenas de miembros del Parlamento Palestino, están detenidos "administrativamente". Muchos palestinos han sido asesinados en Gaza en estos días, mientras el resto del mundo mira hacia Líbano. Ya hay un primer refusnik (soldado que se niega a matar) en esta guerra, Iztik Shabbat, quien firmó la carta "Valor para negarse" el 19 de julio.
Yonatan Shapira, fundador de Combatientes por la Paz, otro grupo de militares que se niegan a participar, difundió esta semana la siguiente petición: "Para poder defender a Israel, pido al mundo su apoyo para obligar a mi gobierno a detenerse." Yo no puedo hacer casi nada, excepto transcribir aquí su petición.
¿Qué lógica perversa condena a quienes secuestraron a los dos soldados israelíes y justifica a quienes destruyen un país entero en respuesta? ¿Qué no les importa el creciente aumento de odio, que se resuelve en mayor popularidad del terrorismo que amenaza a civiles israelíes inocentes? ¿Cree el señor Dannon que las matanzas de Sabra y Chatila ya se nos olvidaron? Por si él no se acuerda, mucha gente en Israel expresó su repugnancia por este acto, del que Ariel Sharon fue responsable. Por eso fue destituido de su puesto en el Ministerio de Defensa. Esa matanza tuvo como marco la primera invasión del Líbano, "una guerra de expansión, no de defensa", según Avi Shlaim, profesor de relaciones internacionales en Oxford.
Ygal Shochat, Cirujano en Jefe de la aviación israelí, también es miembro de Médicos sin Fronteras. Perdió una pierna combatiendo en Egipto en 1970. En 1996, dice, "no creí en la legitimidad de la Operación Viñas de Ira, pues el objetivo era obligar a civiles libaneses a huir, y así presionar al gobierno de Líbano para actuar contra Hezbollah." Como ahora.
Neve Gordon, maestro de la Universidad Ben Gurion en Beer Sheva, dice que es el ejército de Israel quien crea los escudos humanos. Los "escudos" son quienes andan por ahí cuando el ejército israelí asoma en busca de un terrorista. No es una elección hecha por los civiles, es la denominación que el ejército (y usted, señor embajador) usan para llamar a los muertos.
Por último citaré el final del profético "Yo acuso", de Baruch Kimmerling: "Acuso a todos –a los intelectuales judíos en Israel y Estados Unidos– quienes saben esto y no hacen nada por impedir la catástrofe. Las masacres de Sabra y Shatila serán poco comparadas con lo que sucede y sucederá, a todos, judíos y árabes, después de esta guerra étnica. Y me acuso a mí mismo por saber esto, por llorar muy poco y quedarme callado demasiadas veces."
Y yo, simplemente, no me retracto.

"Una ratificación" fue publicado en La Jornada Semanal, hoy 13 de agosto de 2006, por Verónica Murguía en su columna Las Rayas de la Cebra.

martes, agosto 01, 2006

Cina, el líder de los conjurados, en la víspera del atentado contra Augusto finge esta crítica de la democracia, por lo demás no inexacta

Augusto, ignorante de la conjura de Cina y Máximo, les pide su consejo: ¿debe abdicar, como Sila, ante el temor de ser asesinado, como Julio César? Cina, nieto de Pompeyo, lo convence de mantenerse al mando del imperio; su objetivo es impedirle la impunidad posible de quien pasa de maître de l'univers a ciudadano y asesinarlo, como un castigo ejemplar para los ambiciosos con el cual se libere en definitiva a Roma de cualquier tentación de tiranía. Pero la crítica hipócrita hacia la democracia que sale de labios del conspirador no carece de fundamento y peor aún de pertinencia para estos días nuestros, asediados por la manipulación y el cinismo de políticos arribistas.

Mais quand le peuple est maître, on n’agit qu’en tumulte:
La voix de la raison jamais ne se consulte;
Les honneurs sont vendus aux plus ambitieux,
L’authorité livrée aux plus séditieux.
Ces petits souverains qu’il fait pour une année,
Voyant d’un temps si court leur puissance bornée,
Des plus heureux desseins font avorter le fruit,
De peur de le laisser à celui qui les suit.
Comme ils ont peu de part aux biens dont ils ordonnent,
Dans le champ du public largement ils moissonnent,
Assurés que chacun leur pardonne aisément,
Espérant à son tour un pareil traitement:
Le pire des États, c’est l’État populaire.

Corneille, Cinna, II, 1

domingo, julio 30, 2006

Coda

Pero, con todo, el Estado de Israel no tiene derecho a asesinar a hombres, mujeres, ancianos y niños libaneses. No tiene derecho a destruir la infraestructura de Líbano ni a negarse a una tregua humanitaria. ¿Quién dará el primer paso? ¿Quién hará el primer acto de buena voluntad en Medio Oriente? ¿Israel cesará en sus bombardeos, Siria e Irán aceptarán abiertamente la existencia de Israel como estado nacional, Jezbolá procederá a su propio desarme, Jamas con todo y su triunfo democrático respetará los acuerdos firmados por la ANP, las grandes potencias dejarán de suministrar armamento a los diferentes implicados...?
La guerra traerá más violencia, más odio y terrorismo. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿De dónde vendrá la buena voluntad?

domingo, julio 23, 2006

Doris Lessing, 1986

large numbers of young people, when they reach the age of political activity, adopt a stance or an attitude that is very much part of our times. It is that democracy is only a cheat and a sham, only the mask for exploitation, and that they will have none of it. We have almost reached a point where if one values democracy, one is denounced as reactionary. I think that this will be one of the attitudes that will be found most fascinating to the historians of the future. For one thing, the young people who cultivate this attitude towards democracy are usually those who have never experienced its opposite: people who’ve lived under tyranny, value democracy.

Doris Lessing, Prisons We Choose to Live Inside (1986)