domingo, enero 04, 2009

Una novela así

Una novela que vomite. Que vocifere su furia, que respire con enojo, hastiada de seguirle creyendo a la escritura sus ímpetus pudibundos. Que convoque en su prosa distintos niveles de la existencia, que vaya de lo elevado a lo sórdido, del lirismo a la crudeza, del estrépito al laconismo. Una novela que no use guantes de seda, que no tome el té de las cinco. En cambio, un libro áspero, que lacere y perturbe, que tense las palabras no con el estruendo fácil del amarillismo sino a partir del asedio de una violencia interior, solapada: una sintaxis que se vulnere sin gratuidad, sólo tácitamente y desde adentro, y que ése, inmaduro pero necesario, sea su estilo, a raíz del silencio que asfixia, y que en la página estalla.

Una novela así, por una intuición solitaria.


sábado, enero 03, 2009

Otra forma de epilepsia

La revista Nexos, que inicia nueva época, con Héctor de Mauleón como subdirector, incluye en su número de enero mi texto crítico «Otra forma de epilepsia», sobre la novela Electricidad, del narrador británico Ray Robinson (Sexto Piso, 2008).



Aquí, un párrafo:

Una pregunta final: ¿qué quiere decir “epilepsia”? Electricidad no encubre alegorías, pero ese desorden parece referirse a la interiorización de los demonios familiares que se recolectan en la infancia. Ese propio rostro convulso, que Lily ve en las fotografías tomadas por el novio, le recuerda el de su madre. La epilepsia funcionaría —odio incurrir en conclusiones trascendentales pero no me resisto a perpetrar la siguiente— como una metáfora del pasado que vive en el presente. Esa electricidad que estremece los músculos viene de muy lejos, y es el peso de la herencia y la infancia, que hace trastabillar al individuo aunque sin condenarlo al fracaso ni a la inmovilidad. En efecto: ¿qué es narrar sino revivir, como ataques de musculosa energía, los hechos pretéritos? ¿Qué sería de la ficción sin el pasado? A diferencia de quienes, marinettianamente, buscan negar en literatura cualquier nexo con lo anterior, creo que toda narrativa es pasatista en un sentido ineludible: cualquier relato inmiscuido en el diálogo belicoso con el presente desarrolla una conciencia inquietada sobre la fuerza del pasado —el ayer que vuelve— en cada respiro actual, en cada simple paso. Narramos porque el pasado a fuerzas y de todas formas permanece, y en el relato está la posibilidad, no de darle oxígeno a un cadáver enemigo, sino de revelar aquello que, disfrazado en el ahora, continúa transmitiendo su violencia, una epilepsia no física: memoriosa, emocional. No es la letra, al revivirlo, cómplice inconsciente del pasado; es su testimonio, pruebas para el conocimiento en torno de la identidad humana.

viernes, enero 02, 2009

De ninguna parte

Venir de ninguna parte, venir de la raíz no conocida. Abandonarla y echar una raíz propia sin la voluntad de hacerlo. Añorar el desarraigo de la extranjería.

La fábula del hombre de repente liberado en tierra extraña. Una ciudad muy grande, donde la gente habla otro idioma, usa un alfabeto jeroglífico, es indiferente. Nadie entiende nada, ninguna lengua conocida. Los demás son también cuerpos humanos, pero no hay el menor vínculo con nuestro héroe. El fin de la noción de identidad.

El fin del ser uno.

El fin.


jueves, enero 01, 2009

Empezar el año leyendo a Conrad


nothing lays itself open to the charge of exaggeration more than the language of naked truth.

Joseph Conrad,
Chance

miércoles, diciembre 31, 2008

Gaza y el Año Nuevo


Carta abierta del director de orquesta hispanoargentino Daniel Barenboim ante los bombardeos de Israel en Gaza

Sólo tengo tres deseos para el próximo año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamás tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en la Historia. Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre dos personas profundamente convencidas de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo pedazo de tierra. Es por esto que ninguna diplomacia o acción militar puede resolver este conflicto.

Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunas interrogantes.

La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamás? ¿Debe ser culpable toda la población de Gaza por los pecados de un grupo terrorista? Nosotros los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado pobremente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.

Nuevas preguntas

La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: ¿Si la muerte de civiles es inevitable, cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles, bárbaros y reprensibles, sino también absurdos.

Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverencialmente ante el poderío del Ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat. La historia reciente de Israel me lleva a creer que si Hamás es bombardeado hasta su desaparición, otro grupo ocupará su sitio, una formación más radical, más violenta y más llena de odio hacia Israel.

Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero la Historia ha probado que toda victoria militar ha debilitado políticamente a Israel por la aparición de grupos radicales. No subestimo la dificultad de las decisiones que debe de tomar el Gobierno israelí a diario, ni subestimo la importancia de la seguridad de Israel. No obstante, me aferro a mi convicción de que el único plan viable para la seguridad de Israel es ganarse la aceptación de todos sus vecinos. Deseo que en 2009 regrese la inteligencia siempre atribuida a los judíos. Deseo el regreso de la sabiduría del rey Salomón para que aquellos que toman decisiones en Israel la usen para entender que los palestinos e israelíes tienen los mismos derechos humanos.

La violencia palestina atormenta a Israel y no sirve a la causa; la venganza militar de Israel es inhumana, inmoral y no garantiza la seguridad. Como he dicho anteriormente, los destinos de dos personas cuyos destinos están relacionados inextricablemente, lo que les obliga a vivir lado a lado. Son ellos los que deciden si quieren hacer de esto una bendición o una maldición.

Daniel Barenboim. Texto procedente de El País.

martes, diciembre 30, 2008

Este sábado


Este sábado 3 de enero aparece el número 140 del suplemento de libros Hoja por Hoja, publicación de la casa editorial Libraria. Trae textos de Carmen Bonet (sobre libros en Braille), Jorge Fernández Granados (sobre la lectura por medio de otras tecnologías) y Cecilia Buzali (sobre libros de astrología).
Vienen textos críticos de:
Jorge Ortega (sobre Poesía reunida de Enriqueta Ochoa)
Mijail Lamas (sobre Runas del deseo de Cristina Peri Rossi)
Jaime Mesa (sobre Casi nunca de Daniel Sada)
Mayra Luna (sobre La frontera más distante de Cristina Rivera Garza)
Jezreel Salazar (sobre Crónicas escogidas de Joaquim Maria Machado de Assis)
Irad Nieto (sobre El hombre desplazado de Tzvetan Todorov)
Édgar Amador (sobre El nuevo paradigma de los mercados financieros de George Soros)
Luz Sepúlveda (sobre La inteligencia del arte de Thomas Crow)
Roberto Pliego (sobre Cómo sobrevivir a cualquier cosa en cualquier lugar).
Además, trae notas sobre muchas otras novedades editoriales, y la sección Hoja por Hoja para Niños y Jóvenes.
El suplemento aparece encartado en los periódicos Reforma (ciudad de México), Mural (Guadalajara), El Norte (Monterrey), AZ (Xalapa y Veracruz), Crónica (Campeche), Noreste (Poza Rica), Prensa de Reynosa (Reynosa) y El Sur (Acapulco).

domingo, diciembre 28, 2008

Los elementos del estilo tipográfico, de Robert Bringhurst

Cuando en 1992 apareció la primera edición de Los elementos del estilo tipográfico, la respuesta de los lectores fue unánimemente entusiasta; el gran diseñador de letras Hermann Zapf, por ejemplo, afirmó con optimismo: “Espero ver a este libro convertido en la biblia de los tipógrafos.” Esta tercera edición —la primera que llega al español— confirma el carácter de clásico instantáneo de la obra, en la que, a decir del editor David R. Levine, el autor “combina acertadamente lo personal con lo práctico, lo filosófico con lo verdaderamente útil”.

Para Robert Bringhurst, la tipografía es el arte de dotar al lenguaje de una forma visual duradera. Este volumen es una guía de campo que se puede llevar en el bolsillo mientras se contemplan las maravillas vivientes del territorio tipográfico y también una meditación sobre los principios ecológicos, las técnicas de supervivencia y la ética que se aplican en él. Escrito con la sensibilidad de un poeta y el cariño del traductor por todas las lenguas, el libro presenta entre otros los siguientes temas:

Esta obra se adentra en temas como:

  • origen y transformaciones históricas de los tipos,
  • ritmo y proporción tipográficas,
  • armonía y contrapunto en el uso de fuentes,
  • elementos estructurales de las letras,
  • uso de símbolos no alfabéticos,
  • selección y combinación de tipos,
  • composición de páginas,
  • lconsideraciones tecnológicas y
  • refinamientos de las fuentes.
Los elementos del estilo tipográfico se cierra con varios apéndices: uno que presenta los caracteres más utilizados en la práctica, otro que describe letras y signos, un glosario tipográfico y dos listas comentadas de diseñadores de tipos y fundiciones tipográficas.



Robert Bringhurst, Los elementos del estilo tipográfico, México, Libraria-Fondo de Cultura Económica, 2008, Colección Libros sobre Libros, 448 p., 13 × 23 cm, ISBN 978-968-16-8549-2
Encuadernación rústica cosida, con solapas
Traducción de Márgara Averbach
Precio de venta al público: $320.00
www.libraria.com.mx

sábado, diciembre 27, 2008

Auch


They were all in their early thirties. An age at which it it sometimes hard to admit that what you are living is your life.

Alice Munro, «Accident», The Moons of Jupiter

viernes, diciembre 26, 2008

Tario en Páramo


Procedente del archivo familiar, he aquí una foto de Francisco Tario (1911-1977) tocando un piano, allá por los años cuarenta: de este escritor fantástico Páramo ediciones publicará, según es fama, tres libros en 2009.

jueves, diciembre 25, 2008

Sobre Alice Munro


De Alice Munro (1931), la notable escritora canadiense, se publicó este 2008 la traducción castellana de La vista desde Castle Rock, en RBA. Sobre esa obra, Nadia Villafuerte, la brillantísima autora del libro de relatos ¿Te gusta el látex, cielo?, publicó este excelente texto en la Revista de la Universidad de México, en noviembre.

sábado, diciembre 20, 2008

«Keppel Croft»


El suplemento Laberinto, del periódico Milenio, publica en su edición de hoy mi relato «Keppel Croft». Van aquí los primeros dos párrafos.

Empezó todo una tarde (era sábado). Estaba ahí de repente: era el contorno de su cuerpo, atrás del cortinaje, ella desnuda frente a la ventana. Él sólo veía su piel sanguínea, el brazo derecho. Sintió mucho frío.
En el cuarto de Clara y suyo, rutinario: la pared blanca, el mismo clóset al abrir los ojos de mañana, el espejo al lado de la puerta. Pero ahora ella surgía con la realidad de un sueño que se sabe una burla. O un llamamiento: la luz apenas roída por las sombras dibujaba la orilla de su cuerpo, la piel rosada, su cabellera que se iba adivinando un fulgor espeso a través de la cortina. El hombre dio dos pasos. No quería hablarle.

jueves, diciembre 11, 2008

Luisa Valenzuela


Conocí el martes pasado a una escritora a quien admiro enormidades: Luisa Valenzuela. Anoto aquí una breve nota que escribí para la edición especial de Hoja por Hoja, para la FIL de Guadalajara, sobre Generosos inconvenientes, una antología publicada por la editorial española Menoscuarto.


Hay una violencia que no se refiere estrechamente al reporte cronístico de lo que pasa en el mundo exterior, y que ha sido una nota dominante en mucha de la literatura latinoamericana, incluso desde antes del Facundo de Sarmiento y El matadero de Echeverría; es otra, de índole textual, que surge y se mimetiza en el mismo lenguaje. La narradora y ensayista argentina Luisa Valenzuela (1938) ha recurrido a la ironía y la polifonía para crear textos que se relacionan violenta, disruptivamente con el decir literario. Impropia e híbrida, su prosa narativa se alimenta del magma coloquial, infantil, distorsionado de la cotidianidad, con el objeto de esbozar parábolas sorpresivas (y a menudo siniestras) en torno de las relaciones políticas, sociales, familiares, íntimas. No es una estilista que apunte hacia un preciosismo sintácticamente correcto; es, sí, dueña de un estilo incómodo que confronta las dicciones estandarizadas del presente, ensuciando la sintaxis, combinando voces dispares, fracturando las nociones de identidad y punto de vista. Esta antología, lanzada al mercado por la editorial española Menoscuarto, es un verdadero regalo: incluye algunos relatos auténticamente geniales —el adjetivo es una descripción, no un elogio—, como “Verbo matar”, “Si esto es la vida, yo soy Caperucita Roja” o “El don de la palabra”.



(Generosos inconvenientes. Antología de cuentos, Luisa Valenzuela. Edición de Francisca Noguerol Jiménez, Palencia, Menoscuarto, 2008, Reloj de Arena 35, 266 pp.)

viernes, diciembre 05, 2008

Libros de Páramo ediciones en la FIL

En la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, los libros de Páramo ediciones están a la venta en el stand L2, de nuestra distribuidora, SP Distribuiciones.

De vuelta de la FIL

Se publicó el sábado pasado (29 de noviembre) mi texto crítico «La mirada visceral», sobre la novela Partitura para mujer muerta, de Vicente Alfonso, en el suplemento Laberinto, de Milenio.

jueves, noviembre 27, 2008

Gran noticia


Claro, una gran noticia: Juan Marsé obtuvo el Premio Cervantes. Lo cual me da un enorme gusto.

lunes, noviembre 17, 2008

Eduardo Rabasa sobre Páramo


Generosamente, Eduardo Rabasa, director editorial de Editorial Sexto Piso, comenta el surgimiento de Páramo Ediciones en un texto publicado el sábado pasado en Público, de Grupo Milenio. El texto, aquí, y acá:


Páramo Ediciones

"Lo único seguro de una editorial independiente es que va a desaparecer". Esta lapidaria frase se le atribuye al mítico Jorge Herralde, ícono mundial de un exitoso ejemplo de editorial independiente devenida rentable negocio. Durante muchos años pareció ser la sentencia predominante en el paisaje editorial mexicano, dominado de manera aplastante por los grandes grupos extranjeros y por la presencia de magníficas editoriales independientes como Anagrama, Tusquets, Siruela, etc., que parecían estrellas polares cuyo ejemplo era tan loable como impensable para una editorial mexicana, con honrosas excepciones como la legendaria Era. Quizá aún es muy temprano para advertir un cambio en el panorama, pero desde hace algún tiempo se percibe un movimiento de editoriales que rompen con el discurso tradicional de la edición independiente, el de la queja inane ante las imposibles condiciones del mundo del libro en México, el que considera que hacer libros es una empresa romántica, condenada al fracaso de manera irremediable.
Bajo la premisa de construir un sólido catálogo literario surge Páramo Ediciones, editorial dirigida por el escritor, editor y crítico Geney Beltrán. Sus dos primeros títulos son Angustia, del clásico brasileño Graciliano Ramos y Diecisiete tomates, del narrador indocanadiense Jaspreet Singh, y ya hay otros siete títulos en preparación. Se aprecia con nitidez la intención de ir dando forma y concreción a un gusto literario orientado por la calidad. El diseño concede primacía a la estética del libro como objeto, pero toma en cuenta desde ahora la importancia de la identidad del proyecto como un todo. Es de celebrarse el surgimiento de Páramo Ediciones, una sólida apuesta que se suma al pequeño grupo de editoriales empeñadas en demostrar que en nuestro país, al igual que en casi todos los demás, la supervivencia de un proyecto editorial en última instancia no depende más que de la capacidad de conectar con los lectores necesarios para hacer viable el proyecto.

Eduardo Rabasa

jueves, noviembre 13, 2008

He aquí los dos primeros libros de Páramo Ediciones

El comienzo de una nueva editorial literaria.

Angustia, de Graciliano Ramos


En una ciudad del noreste brasileño, un burócrata sin futuro se enamora de una joven muy hermosa. Frívola, ella no tarda en rechazarlo para lanzarse a los brazos de un tipo arrogante y, por supuesto, con dinero. La trama austera de Angustia da lugar al despliegue de ese estado de convulsión adelantado en el título del libro. El valor de Angustia, considerada una obra maestra de la literatura brasileña, se halla en la capacidad de su autor para convertir a su protagonista (un pobre diablo) en un personaje universal, un paradigma de las aspiraciones frustradas.
Luego de su primer libro, Graciliano Ramos publicó tres obras maestras: San Bernardo (1934), Angustia (1936) y Vidas secas (1938), novelas que desde perspectivas distintas conforman un retrato plural del noreste brasileño: la burguesía arribista, la burocracia con aspiraciones letradas, los campesinos expulsados por la sequía y el hambre. Sin embargo, más que un retrato social, ese tríptico es una inmersión en los temas del poder y el amor en conflicto, de los celos y la obsesión voyerista, de la prostitución de la palabra escrita, de la mezquindad y la búsqueda de la supervivencia. Graciliano Ramos, cuya obra ha sido traducida a quince lenguas, en la década de 1930 apostó por una expresión pulida y depurada que le permitiera una introspección, por decir lo menos, perturbadora. No en vano expresó: “La palabra no fue hecha para embellecer o brillar como oro falso. La palabra fue hecha para decir”.

Graciliano Ramos (1892-1953) nació en Quebrângulo, Alagoas, y murió en Rio de Janeiro. Fue también autor de narraciones infantiles, de un libro de cuentos (Insónia, 1947) y los tomos autobiográficos Infância (1945) y Memórias do cárcere (1953). Su obra se ha impuesto en la narrativa brasileña del siglo XX como una de las más sólidas y perdurables, al lado de las de João Guimarães Rosa y Clarice Lispector.

Graciliano Ramos, Angustia. Traducción de Cristina Peri Rossi. México, Páramo Ediciones, Conaculta-Fonca, 2008. 198 pp.

martes, noviembre 11, 2008

Diecisiete tomates, de Jaspreet Singh


El primer libro de Jaspreet Singh, Diecisiete tomates y otras historias de Cachemira, ha tenido una recepción crítica excepcional en Canadá. Al igual que otros autores originarios de la India, como Salman Rushdie y Vikram Chandra, Singh trata el tema de la realidad poscolonial de su país, y lo hace valiéndose de un lenguaje elegante y sencillo que da fuerza y ritmo a la ficción, mientras como trasfondo se conoce, desde el punto de vista infantil, la violenta crueldad de la guerra entre India y Pakistán por la región de Cachemira.
Irónicas, puntillosas y llenas de comicidad, las historias reunidas en este volumen muestran el carácter de personajes tan disímiles como Adi y Arjuna (inseparables amigos que conocen muchas aventuras), un árbitro de críquet que se enfrenta a grupos rebeldes y una niña que devora sus tomates en la escuela para varones. Todos ellos evocan la esencia mística y poco explorada de la India, al lado de sus conflictos políticos y humanos, sin caer en el exotismo.

Jaspreet Singh (1969) creció en la India y Cachemira y se mudó a Canadá en 1990, donde se graduó como doctor en ingeniería química por la Universidad McGill. Algunos de sus cuentos han aparecido en publicaciones como Walrus, World Cup Cricket Anthology, Aids Sutra y Zoetrope, ésta última dirigida por Francis Ford Coppola. Su obra también ha sido leída en la CBC Radio. Es autor de la obra teatral Speak, Oppenheimer y de la novela Chef. Diecisiete tomates ganó el premio Hugh MacLennan 2008 al primer libro publicado.

Jaspreet Singh, Diecisiete tomates y otras historias de Cachemira. Traducción de Edith Verónica Luna. México, Páramo Ediciones, Conaculta-Fonca, 2008, 140 pp.

viernes, noviembre 07, 2008

Páramo Ediciones


Todo está saliendo muy bien. Ya están los dos primeros libros de Páramo Ediciones. ¡Cómo hemos batallado! Ni he tenido tiempo de actualizar la página. Ha habido mucho trabajo en mi vida últimamente (crítica, docencia, edición, escritura), pero me siento muy bien, salvo porque extraño mucho a mis hijos, que ahora viven en otra ciudad. ¿Los libros de Páramo, cuáles son? Una novela de un brasileño clásico, muerto en 1953, y un libro de cuentos de un indocanadiense de casi 40 años. Traducciones excelentes. ¿Que por qué no subo las portadas? Es que voy de salida a Tlaxcala, a dar el taller de ensayo, pero date una vuelta por acá la semana quentra, y aquí tendrás toda la información. ¿Cuándo en librerías? En dos semanas, yo creo. (Y, bueno, ese tronco seco es el logotipo de la editorial. Chulísimos, los libros.)

domingo, noviembre 02, 2008

Sobre Soler Frost


La revista Letras Libres publica mi texto crítico «La imaginación erudita», sobre la obra narrativa de Pablo Soler Frost, en particular sobre su novela reciente, Yerba americana.