lunes, octubre 26, 2009

Cicatrices, el gran regreso de Esther Seligson a la ficción


Páramo Ediciones despierta de tan difíciles circunstancias recientemente, publicando Cicatrices, el nuevo libro de relatos de la extraordinaria escritora Esther Seligson. Aquí va el texto de la contraportada:


Es una autora de culto poseedora de una voz de plurales registros: ha recorrido las páginas de la novela, el cuento, el ensayo, la poesía, la crítica teatral y la traducción. Mediante la reescritura introspectiva del mito y la historia antigua y el trazo memorioso de las ciudades íntimas, ha hecho de su personalísima escritura un despliegue de exigencia formal y profunda sabiduría vital. Desde su primer libro, publicado en 1969, ha distinguido su prosa narrativa con una rica y matizada exploración de lo sensorial, lo onírico, lo emotivo: el envés de la existencia diaria, la huella secreta de los hechos.
Es una estilista mayor de la prosa en lengua española. Con Cicatrices, su nuevo libro de relatos, nos hallamos ante un mosaico gozoso e inquietante de sus voces, temas e intuiciones. He aquí, luego de casi una década, el gran regreso de Esther Seligson a la ficción.



Esther Seligson nació en la ciudad de México en 1941. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores. Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia con la novela Otros son los sueños y el Premio Magda Donato por el libro de relatos Luz de dos. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Su novela La morada en el tiempo es uno de los secretos mejor guardados de la literatura hispanoamericana.

(Fotografía de la autora: Rogelio Cuéllar, por supuesto.)

Sánchez Prado y «El síndrome de Golo»


Querría llamar la atención sobre el ensayo crítico de Ignacio M. Sánchez Prado, «El síndrome de Golo», publicado en el número más reciente (octubre-noviembre) de la revista Tierra Adentro. A partir de la revisión de dos novelas de autores de la nueva generación (Los esclavos, de Alberto Chimal, y Temporada de caza para el león negro, de Tryno Maldonado), Sánchez Prado hace una lectura de ciertas tendencias de la narrativa más reciente en México.
Aquí dejo un párrafo del texto de Sánchez Prado:

"El matrimonio entre cosmopolitismo e institucionalización resultó en la nefasta emergencia de una cámara de ecos que permite a sectores amplios de la literatura mexicana la producción y validación de una escritura excesivamente autorreflexiva que se regodea en su desconexión con el mundo. Por eso la poesía mexicana está llena de metalingüísticas, y la narrativa mexicana llena de novelas y cuentos que portan su desconexión de la realidad como un estandarte. Habitamos una literatura que, en nombre de un cosmopolitismo devenido fundamentalista y una noción miope de literatura-en-sí-misma-y-por-sí-misma, empezó desdeñando el nacionalismo y acabó por renegar de cualquier dejo o rastro del mundo en su estética."

viernes, octubre 23, 2009

Una buena y una mala

Pues la UNAM, mi alma máter, me tenía dos noticias ayer: una buena y una mala. La primera que me dieron fue la segunda (pero aquí no la comentaré, ya se dará en otra ocasión el espacio para la diatriba y la quejumbre). Pasemos entonces a la buena, y es que salió un texto crítico sobre mi libro de ensayos El sueño no es un refugio sino un arma en el número de esta semana de la Gaceta de la Universidad: el autor es Christian Gómez, quien ha incluido ese texto también en el blog En el fastigio.

martes, octubre 20, 2009

Tierra Adentro, 160

El número octubre/noviembre 2009 de la revista Tierra Adentro incluye una sección dedicada al tema de la enfermedad y el arte, y otra dedicada a comentar la obra de Eduardo Lizalde. Además de otros materiales, presenta la sección Fraguas con textos críticos de:

Ignacio M. Sánchez Prado sobre las novelas de Alberto Chimal (Almadía) y Tryno Maldonado (Anagrama);
Silvia A. Peláez sobre las obras teatrales de Luis Santillán, Édgar Chías y Claudia Ríos (Ediciones El Milagro);
Erick Vázquez sobre un tomo de ensayos de Guy Davenport (Libros Magenta);
René López Villamar sobre Vacío perfecto de Stanislaw Lem (Impedimenta);
Jezreel Salazar sobre Irregular de Ingrid Hernández (Tierra Adentro-Cecut);
Jorge Solís Arenazas sobre Humo de incendios lejanos de Eduardo Chirinos (Aldus-UANL).


En la Estantería vienen notas críticas sobre:

Teatro completo de Carlos Olmos (FCE), por Richard Viqueira;
Fiorenza de Thomas Mann (Sexto Piso-Conaculta), por Montserrat Varela;
Rashid 9/11 de Jaime Chabaud (El Milagro-UANL-Conarte), por Hugo Alfredo Hinojosa;
Un drama de caza de Anton Chejov (UV), por Atahualpa Espinosa;
Yo te conozco de Héctor Manjarrez (Era-UNAM, Dirección de Literatura), por Irad Nieto;
Descripción de un brillo azul cobalto de Jorge Esquinca (Pre-Textos), de José Luis Bobadilla;
Pitecántropo de Julio Trujillo (Almadía), por Sergio Loo, y
Los privilegios del olvido de Piedad Bonnett (FCE) por Nadia Escalante-Andrade.

lunes, octubre 05, 2009

Tercera mesa, entrada libre

Este miércoles, a las 8:30 de la noche, será la tercera mesa del ciclo Centenarios, ¿qué celebramos?; que organiza el Teatro El Milagro. Ahí nos vemos.

Hinojosa en la blogósfera

Hugo Alfredo Hinojosa (1977), el dramaturgo autor de los volúmenes Desiertos (2007) y Siglo (2008) y quien recientemente obtuvo el Premio Mancebo del Castillo, ha decidido pasar al lado oscuro y por fin ha abierto un blog. Aquí la dirección.

miércoles, septiembre 30, 2009

Link autopromoviente

Una nota sobre mi libro El sueño no es un refugio sino un arma en el periódico La Jornada del domingo pasado: aquí.

lunes, septiembre 21, 2009

Centenarios, ¿qué celebramos?

El ciclo de mesas de reflexión Centenarios, ¿qué celebramos?, empezará este miércoles 23 a las 20:30 horas con la participación de tres escritores: Silvia Molina, José María Pérez Gay y Juan Villoro. Las mesas continuarán durante cinco semanas, cada miércoles: 30 de septiembre (gestión cultural), 7 (periodismo y cultura), 14 (historia y literatura), 21 (artes) y 28 de octubre (política). El ciclo se realizará en las instalaciones de Ediciones El Milagro, en Milán 24, colonia Juárez. Ahí nos vemos.

La lengua de los muertos

La nueva obra de David Olguín (México, 1963), La lengua de los muertos, es una reflexión poderosa sobre la historia, el mal y la destrucción de sí mismo, que parte del "encuentro imposible" entre el doctor Aureliano Urrutia, ex secretario de Gobernación bajo la dictadura de Victoriano Huerta, y el senador de la república Belisario Domínguez, antes de ser asesinado una noche de octubre de 1913. Como siempre en el caso de Olguín, estamos ante un teatro para espectadores adultos, como diríamos parafraseando a Virginia Woolf al referirse a la edad mental requerida para quienes lean las novelas de George Eliot. En la cumbre de su madurez, Olguín entrega una obra compleja y provocadora en sus cuestionamientos morales, a la vez que demuestra sus amplios poderes de lenguaje.

La lengua de los muertos, dirigida por su autor, corre temporada en el Teatro El Milagro de la ciudad de México (Milán 24, entre Lucerna y General Prim, colonia Juárez), los jueves y viernes a las 9:00 de la noche, los sábados a las 7:00 y los domingos a las 6:00. Actúan Rodolfo Guerrero, Humberto Solórzano y Gerardo Taracena.

martes, septiembre 08, 2009

Malasuerte en Tijuana

Hilario Peña (Mazatlán, 1979) acaba de publicar en Mondadori su nueva novela, Malasuerte en Tijuana, un divertidísimo recorrido picaresco y policial por el noroeste del país, hasta terminar, por supuesto, en la ciudad que aparece en el título. Tengo entendido que mañana miércoles, a las 7 de la noche, en el Centro de Lectura Condesa de la ciudad de México, presentaremos la novela Eduardo Antonio Parra, Hilario y elgeney. Allá nos vemos.

lunes, septiembre 07, 2009

Sara antes del fuego

Este mes aparece mi relato «Sara antes del fuego» en la Revista de la Universidad de México (número 67). La revista incluye de igual forma el relato «Los pequeños paisajes también enseñan a morir», de Nadia Villafuerte.

miércoles, agosto 26, 2009

El sueño no es un refugio sino un arma

Este nuevo libro de ensayos, El sueño no es un refugio sino un arma, que roba su título de un verso de Westphalen, acaba de aparecer publicado en el catálogo de la UNAM, con el sello de la Dirección de Literatura. Pronto, en librerías.

jueves, agosto 20, 2009

En el CEPE

Estas fotografías fueron tomadas por Javier Narváez en el Centro de Enseñanza para Extranjeros de la UNAM, mi alma máter, en la ciudad de México.

martes, agosto 18, 2009

Perdonados en el aire


El programa de radio Letras al Aire, de la revista Luvina de la Universidad de Guadalajara, transmitió la producción de mi relato «Perdonados por quién», texto que originalmente se publicó en el número de verano 2009 de la revista. Aquí está el enlace de la lectura radiofónica.

lunes, agosto 17, 2009

Tierra Adentro, 159

Ya salió el nuevo número de la revista Tierra Adentro, el 159 (agosto-septiembre). Incluye un dossier sobre Jesús Gardea, quien era Cáncer y habría cumplido 70 años a principios de julio. También presenta (la revista, no Gardea) un expediente de crónicas titulado "Ciudades visibles, ciudades invisibles".


El dossier "Literatura, ¿para qué?" reúne textos de Gabriela Torres Olivares, Miguel Tapia Alcaraz, Paola Velasco y Yuri Herrera. Y para cerrar, la sección de crítica, Fraguas, con nuevos e interesantes cambios: textos críticos de
* Christopher Domínguez Michael sobre Los niños de paja, de Bernardo Esquinca;
* Romeo Tello A. sobre El rey siempre está por encima del pueblo, de Daniel Alarcón;
* José Luis Bobadilla sobre ¿Qué edad cumple la luz esta mañana?, de Orlando González Esteva;
* Enrique Padilla sobre Contra los poetas, de Witold Gombrowicz;
* Vidal Medina sobre Ñaque, de José Sanchis Sinisterra;
* Mauricio Salvador sobre La voz del espejo, de Fabienne Bradu y
* Pablo Martínez Lozada sobre Alcina, de Handel.
Además, notas críticas de:
* Sergio Loo sobre Poesía completa de Héctor Viel Temperley y Tríptico del desierto, de Javier Sicilia;
* Mijail Lamas sobre Reliquia, de Pura López Colomé;
* Nadia Villafuerte sobre El volcán, el mezcal, los comisarios, de Malcolm Lowry;
* Atahualpa Espinosa sobre La boca pobre, de Flann O'Brien y El cuerpo de Giulia-no, de Jorge Eduardo Eielson; y
* Carmen Cordero sobre La poesía del universo, de Robert Osserman.

viernes, agosto 14, 2009

Mariana


Si se divulga que eres una persona dispuesta a escuchar a otros, pronto ya no vas a tener tiempo para escucharte a ti mismo.
Mariana Frenk-Westheim, ...Y mil aventuras, 1992.

jueves, agosto 06, 2009

Amaranta está que no cree en nadie, ¡qué buenaza es!


Amaranta Leyva se consolida como una de las mayores voces de la dramaturgia para niños en lengua española con su nueva obra, El vestido, montada por Marionetas de la Esquina en el Teatro El Galeón de la ciudad de México. Es de veras extraordinaria.

miércoles, julio 29, 2009

Felicidades al dramaturgo


Hugo Alfredo Hinojosa acaba de obtener el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo 2009 por su obra Calypso. Hinojosa ha publicado los volúmenes de teatro Desiertos (Tierra Adentro, 2007) y Siglo (El Milagro, 2008). Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas. Actualmente se escenifica en Querétaro su obra Iluminaciones [0], dirigida por Alonso Barrera. Calypso se publicará en el volumen Teatro de la Gruta IX, editado por Tierra Adentro, y será escenificada en el Centro Cultural Helénico.

martes, julio 28, 2009

Link


Acabo de conocer el blog de Rodrigo Cifuentes, Otherness, que está en esta dirección e incluye muestras de su muy interesante obra.

miércoles, julio 22, 2009

Este lapso de vanidad galopante terminará muy pronto


La fotografía fue tomada por Alberto Tovalín en 2008, y forma parte de la exposición Los Conjurados. 51 escritores mexicanos.

Elgeney pseudochilango



Estas fotografías fueron tomadas por Enrique Méndez de Hoyos, en la sede de la Fundación para las Letras Mexicanas, y una de ellas apareció en la revista Chilango de este mes.

martes, julio 14, 2009

La Palanca, 12


Acaba de aparecer el nuevo número (12) de la revista La Palanca (verano, 2009), dirigida por Diego José y Pablo Mayans e ilustrada en esta ocasión por Mariana Magdaleno. Incluye, entre otros textos de mayor interés, mi relato «La hija», que a su vez forma parte del volumen Habla de lo que sabes, que tampoco ha de tardar mucho.
Aquí unos párrafos:
Cuando, impaciente, toma el taxi, llega a sus oídos el tronido tumultuoso como una hacha densa por el aire.
—¡Verga! —grita el conductor. Es un hombre de cincuenta años, calvo, robusto y de cara grande—. ¡Qué fue eso!
—¡Maneje! Tengo prisa...
El taxista duda. Tiene la mano en la llave a punto de encender el motor, gente corre hacia las salas del aeropuerto —la voz en el asiento sin embargo insiste:
—¡Vamos, caramba! Algún percance de mierda. Conduzca...
El hombre pone en marcha la máquina. El escritor cierra los ojos. Las arrugas se le forman en el rostro como grietas de arena (arroyos secos). Tiene 53 años. Una hija de 28. Y ahora congoja: un animal muerto en la laringe.
Toman Bulevar Puerto Aéreo. El taxista prende el radio y las noticias llegan como en un acoso de libélulas incendiándole el oído.
—¡De no creerse! El vuelo México-Londres, de British Airways, explotó antes de siquiera despegar del Aeropuerto de la Ciudad...
El estallido: quemazón ahora en el estómago.

lunes, junio 29, 2009

En contra de

Por fin llega a mis manos el más reciente número de la revista Literal, de Culiacán, dedicado al tema Escritores en la red. El número incluye mi ensayo «En contra de las sirenas», sobre el ejercicio bloguístico, texto que por cierto forma parte de mi libro El sueño no es un refugio sino un arma, de inminente (eso creo) publicación.

martes, junio 23, 2009

Elgeney en el panteón

He aquí algunas de las fotografías que en un panteón de la ciudad de México me tomó mi querida amiga Moramay Herrera Kuri. (Éstas son las autorizadas por mi agente alemana para cualquier fin publicitario y de explotación comercial. Digo, por si algún paparazzo tiene otras en las que aparezca en situación inconveniente.)




lunes, junio 15, 2009

158


Acaba de aparecer el nuevo número de la revista Tierra Adentro (158, junio-julio), dedicada a los temas del documental mexicano y la traducción literaria. Vienen también textos de Esther Seligson, Tedi López Mills, Ernesto Priego, Luis Vicente de Aguinaga, Rafa Saavedra, Fernando de León y José Juan Aboytia.

lunes, junio 08, 2009

La era del miedo



Apareció ayer en el suplemento El Ángel, del periódico Reforma, mi texto crítico "La era del miedo", sobre la escritura narrativa de Héctor Manjarrez, a partir de la publicación de su nueva novela, Yo te conozco (Ediciones Era-UNAM, Dirección de Literatura, 2009).
Aquí, el texto:
En el más provechoso, y a veces en un limitado sentido, el adjetivo “testimonial” sería uno muy apto para la escritura de Héctor Manjarrez (México, 1945). Si bien ha entregado también tomos de lírica y ensayo, Manjarrez ha ido reuniendo sobre todo un corpus narrativo: ya tres libros de relatos, cuatro novelas, dos nouvelles y un diario.
En el inicio de su trayectoria, leemos a un narrador adolescentemente proclive a los malabares formales y la prodigalidad léxica antes que a la precisión prosística y la justeza estructural. Los personajes, de una vida interior dominada por los sentimientos, son un pretexto para la ilustración detallista de la era nueva: la década de los sesenta, la liberación de los cuerpos. En su primer libro, Acto propiciatorio (1970), las intuiciones de la sensibilidad de Gonzalo, protagonista del relato “Dulcinea”, se ven relegadas por un devaneo, más de aprendiz aturdido que de suelto prestidigitador, por varios modos del narrar que no se consolidan en tanto posibilidad estructural acorde a su temática (devaneo sentimental que dé pie a devaneo técnico), ni dejan al personaje emerger como paradigma. En más de una página de No todos los hombres son románticos (1983) veo un desenvolvimiento parecido de redundancia técnica no supeditada a una lógica dramática siempre pertinente (citaría como ejemplo el relato de título “Amor”). Es en Ya casi no tengo rostro (1993), uno de los mayores logros de su escritura, en el que la deriva testimonial de Manjarrez encuentra su molde sublimado, casi diríase de presteza alquímica: los ires y venires del nuevo “hombre sentimental” (mexicanos en el extranjero y en México, distintas edades del cuerpo y sus emociones) hallan una expresión maestra, condensada y tensa, que da pie a realidades internas de sofocante fuerza dramática (“Fin del mundo”, sobre el purgatorio sin redención de la relación de pareja con el trasfondo de una playa en Nayarit, pertenece a la mejor cosecha del autor).
Ese Manjarrez maduro persiste en su tercera novela, El otro amor de su vida (1999), no sólo su libro más gozoso y de un humor de los más inteligentes de nuestra literatura, sino la obra que le permite afianzar la pertinencia de un narrador: esa voz en primeratercera persona, irónica y perspicaz, que retrata y discute el interior de sus personajes, sobre todo de la protagonista, paradigma de la mujer liberada de los noventa: contradictoria, arrebatada, procaz. Ni Lapsus (1971), fallido experimento de quien mastica pero no digiere los alardes técnicos de la vanguardia narrativa en el último medio siglo, ni Pasaban en silencio nuestros dioses (1987), íntima epopeya del fin de la varia libertad del cuerpo del artista —sus dos primeras novelas—, logran trascender con decisión el testimonio: la filiación del lector con el personaje depende más de un interés previo en la época antes que de un arrobamiento contundente merced a las dotes de un creador de realidades (el velorio de José Revueltas con que cierra Pasaban en silencio no termina de expresar irrevocablemente, para quienes no vivimos el desangelado fin de fiesta que fue en el plano simbólico el año 1976, esa atmósfera de término de toda una juventud). Es Manjarrez ahí más cronista que demiurgo. Y es ese dubitar entre el testimonio y la creación, resuelta con adultez, insisto, en El otro amor de su vida, la disyuntiva que, luego de dos meritorias nouvelles, se observa de entrada en Yo te conozco.
Ignoro si toda novela sustentada en la recuperación de la memoria ha de ser escrita pensando en, como posibles lectores, los coetáneos. Reconstruir una época con los nombres de marcas comerciales, programas de radio o beisbolistas famosos sugiere una tentativa virada no a erigir de nuevo, en el tiempo nuestro de la lectura, esa época anterior, sino a reiterar en la mente de quienes la vivieron los recuerdos particulares que habrían de ser comunes, en tanto cápsulas atinadas aunque, también, privativas. Ese, para mí, es el punto en que Yo te conozco se renegaría en un primer momento a afirmarse en tanto novela de la memoria a secas. Sin embargo, esa limitación se ve al final vencida: el narrador ofrece ensayísticamente no el catálogo sino el escenario del México de los años 1950; su voz acude aquí y allá a la explicación divagante en torno de la música, la sociedad, la política. Lo que, sabremos pronto, se halla en función de los protagonistas infantiles: el estudio de sus cambios, su lógica interior.
El narrador de Yo te conozco es una de las respuestas robustas de la imaginación memoriosa a la pregunta sobre la infancia: cáustico y denunciante, equilibrado y sensible, con ligero donaire de la prosa, se ve menos humorístico y, a cambio, más vertical en el examen de una emoción que deviene pasión en los personajes: el miedo. Los dos niños se ven obligados a una precoz maduración a partir de que su padre los abandona y, en una sustitución genial, descubren la presencia de un extraterrestre en la cocina de su departamento. La segunda mitad de la novela muestra a un narrador puntilloso en la exploración del ánimo de los niños, dominados por “el miedo al miedo”: “ese cocodrilo que flota como leño por las arterias de la inevitabilidad de lo cotidiano, y que aprendemos todos a solas, sin tutor alguno, a controlar y ocultar mal que bien”.
En esta virtud se ancla el valor introspectivo de Yo te conozco: ese narrador de recurrentes intervenciones nunca es —sino todo lo contrario— un obstáculo para que, más allá de la enumeración datada de marcas y atletas, esa infancia y ese México de los cincuenta —la era del miedo— afirmen la emergencia de la memoria: crear el pasado en la ficción para enjuiciarlo; enjuiciar el pasado para impedir que la nostalgia disculpe esos ritos (la ausencia del padre, la discriminación de una sociedad) que la memoria, en un ejercicio de ética narrativa tan lúcida cuanto implacable, sigue sin aceptar.

martes, junio 02, 2009

Perdonados por quién


El nuevo número de la revista Luvina (verano 2009), con el tema Habitaciones extraordinarias, incluye mi relato «Perdonados por quién». La revista, dirigida por Silvia Eugenia Castillero y que tiene como editor a José Israel Carranza, estará distribuyéndose ya pronto en librerías. El texto ya está en línea en el sitio de la revista: aquí. El índice completo, acá. Los zapatos... los zapatos tienen mucho que ver, por supuesto.

lunes, junio 01, 2009

Pues ni modo


Así, ni alegar. Tajante, definitiva. Este cansancio ya de hablar y hablar, asegurar, negar... Y volver de nuevo al mismo punto estancado.

jueves, mayo 07, 2009

Aprendizaje



El Géminis, según me ha sido dicho, tiene una relación muy superficial con su pasado. A diferencia del Cáncer o el Escorpión, resultamente escasamente rencoroso. La superstición racionalista descarta la profundidad con la que la astrología se ha dedicado por siglos y siglos y siglos al estudio de la personalidad. Yo, apenas aprendiz, me quedo perplejo ante la congruencia con que mi carta astral me ha retratado. Sobra decir que en ese punto que menciono líneas arriba, soy bastante leal a los rasgos de mi signo: así, por olvidar los hechos, parecía que perdonaba, cuando sólo me era natural intuir que el pasado es un país extranjero donde uno quizá sólo estuvo de turista, distraído, apresurado detrás de una quimera de futuro que hoy, a punto de cumplir los 33, se ha esfumado finalmente. Poco a poco he ido asumiendo este aprendizaje, su necesidad, la defensa que el rencor me otorga: los enemigos, siempre han de estar ahí aunque sean tan rutinarios, tan sórdidos, tan pueriles como uno mismo.

lunes, abril 06, 2009

En Tierra Adentro

El nuevo número (157, abril-mayo de 2009) de la revista Tierra Adentro incluye, entre otros materiales, un dossier, coordinado por Nadia Villafuerte, sobre Alfonso Reyes, que abre con un ensayo de Ignacio Sánchez Prado y prosigue con reescrituras y variaciones de «Palinodia del polvo» por autores del centro del país, como Eduardo Montagner, Isaí Moreno, Gabriel Wolfson, Carlos Antonio de la Sierra, Diego José y Enrique Padilla, joven e inteligente ensayista. También resulta de interés el dossier sobre Raymond Chandler y la novela policiaca, con ensayos de Iris García Cuevas y Vicente Alfonso, y relatos de Hilario Peña, de quien pronto se publica en Mondadori su segunda novela, Malasuerte en Tijuana, y Rodolfo J.M. y Gerardo Sifuentes. En resumen: otro número de Tierra Adentro que vale mucho la pena.

miércoles, abril 01, 2009

Reparo a la imaginación sin conocimiento

La revista Letras Libres publica este mes (número 124, abril de 2009) un ensayo mío sobre la obra narrativa del escritor portugués José Saramago.


A continuación, un párrafo:


En libros lamentables como La balsa de piedra (1986), Ensayo sobre la lucidez (2004) y Las intermitencias de la muerte (2005), el novelista baja de la escena y la cede al panfletario que se orina sobre el cadáver de Swift y la tradición satírica de occidente, explotando una forma chata de la imaginación: un buen día, la península ibérica se desprende de los Pirineos y, vuelta isla en movimiento, se lanza al Atlántico; un buen día, la gente vota en blanco y pone en jaque a la corrupta democracia; un buen día, la Muerte deja de hacer su trabajo y la iglesia, el estado, las mafias caen en crisis. Así de fácil. Porque sí. A ver qué resulta: no para que, a diferencia de lo que sucede al leer a Imre Kertész, el lector se adentre en embarazosos temas morales (la geografía y la cultura como un doble fatal destino, el peso político y social del individuo, las relaciones entre mortalidad y poder), sino para que alcance el consuelo, merced a la burla común del resentido que se asume carente de cualquier fisura moral que pueda explicar también la inmoralidad ajena. Eso que los convenencieros llaman “la compasión con la que José Saramago observa las flaquezas humanas” (el delito es de un redactor de solapas), no es sino tibieza y aun demagogia, pues el individuo —cualquier lector— es aquí intocable: una víctima posible observada con complacencia, adulada por un narrador que dispensa Juicios Profundos y quien, a diferencia de lo que sucede en la obra de Kenzaburo Oé, nunca se aproxima al laberinto del personaje para hurgar en sus zonas turbias y exponer contradicciones que sugieran un vislumbre arduo de los conflictos.

Demostración física

La revista Nexos de este mes (número 276, abril de 2009) publica mi breve texto crítico «El arte como nudo», sobre el libro El cuerpo de Giulia-no, del peruano Jorge Eduardo Eielson, editado por Libros Magenta.


A continuación, un párrafo:

“En el momento del amor, la palabra amor no significa nada (cualquiera puede mentir al pronunciarla), por lo tanto es necesaria una demostración física de esa palabra”. Esto en 1951 pide Jorge Eduardo Eielson (1924-2006), un hombre renacentista que escribió lírica, ensayo, narrativa y quien, como artista visual, se apropió de una variedad de vías expresivas, del performance y la instalación a la fotografía y la pintura. También trenzó nudos, exhibidos en las galerías importantes de Europa. En la conjunción del arte-objeto (hilo, color, tensión, contorno), retomando una herencia antiquísima americana, Eielson habría de simbolizar el tenor de su creación literaria y visual: el arte como un nudo, una ligadura “cuyo punto de inflexión cósmica es el Vacío”, dice Gabriel Bernal Granados, “entendido como la plenitud del ser en el olvido atemporal del yo”. Un nudo es El cuerpo de Giulia-no, y no una novela. O sí, es una novela que toma del nudo su estructura, que mezcla, tensa, recircula sus elementos y así confunde y rompe la convención novelística. Se publicó en 1971, y no sería ajena al hálito de vanguardia que distinguió a las dos décadas anteriores en la ficción europea. Más aún, El cuerpo de Giulia-no sería la continuación de la poesía de Eielson por otros medios.


domingo, marzo 29, 2009

Historias de perras vulnerables

Aparece hoy en el suplemento La Jornada Semanal mi texto crítico «Historias de perras vulnerables», sobre el volumen de relatos ¿Te gusta el látex, cielo?, de Nadia Villafuerte, una de las obras de ficción más notables que van a permanecer de este inicio de siglo.

A continuación, un párrafo:

Esta voz se detiene en los márgenes ignorados, descubre ahí la vida como si el mundo, por encima de la sordidez, estuviera a punto de destruirse y comenzar de nuevo. La autora da fe de una expresión intuitiva que, tocada por la gracia, presenta una nueva sensibilidad literaria, sustentada en la interiorización de una ahogada violencia en el estilo. Esto es nuevo porque, asumiendo implícitamente la tradición –están aquí los genes de Rulfo, Carver, Bolaño y Munro–, tiene origen en una apropiación germinal de la realidad, en una mirada que, merced a sus recursos fabuladores, instaura imágenes y personajes necesarios, como son necesarios los libros que nos educan en lo que debe ser la letra artística: un fin que dice, no un fin que luce. Nadia Villafuerte presenta una madurísima colección de relatos que levantan la mano por la vida en la literatura. Sus relatos dicen, y porque dicen con fuerza, inquietan. Me apoyo en ¿Te gusta el látex, cielo?, un libro que está destinado a durar más allá de los gritos de otros, los protagónicos del presente, para lanzar ésta, que es mi apuesta de crítico: Nadia Villafuerte está llamada a ser una figura mayor de la literatura en el siglo XXI.