jueves, mayo 07, 2009

Aprendizaje



El Géminis, según me ha sido dicho, tiene una relación muy superficial con su pasado. A diferencia del Cáncer o el Escorpión, resultamente escasamente rencoroso. La superstición racionalista descarta la profundidad con la que la astrología se ha dedicado por siglos y siglos y siglos al estudio de la personalidad. Yo, apenas aprendiz, me quedo perplejo ante la congruencia con que mi carta astral me ha retratado. Sobra decir que en ese punto que menciono líneas arriba, soy bastante leal a los rasgos de mi signo: así, por olvidar los hechos, parecía que perdonaba, cuando sólo me era natural intuir que el pasado es un país extranjero donde uno quizá sólo estuvo de turista, distraído, apresurado detrás de una quimera de futuro que hoy, a punto de cumplir los 33, se ha esfumado finalmente. Poco a poco he ido asumiendo este aprendizaje, su necesidad, la defensa que el rencor me otorga: los enemigos, siempre han de estar ahí aunque sean tan rutinarios, tan sórdidos, tan pueriles como uno mismo.

lunes, abril 06, 2009

En Tierra Adentro

El nuevo número (157, abril-mayo de 2009) de la revista Tierra Adentro incluye, entre otros materiales, un dossier, coordinado por Nadia Villafuerte, sobre Alfonso Reyes, que abre con un ensayo de Ignacio Sánchez Prado y prosigue con reescrituras y variaciones de «Palinodia del polvo» por autores del centro del país, como Eduardo Montagner, Isaí Moreno, Gabriel Wolfson, Carlos Antonio de la Sierra, Diego José y Enrique Padilla, joven e inteligente ensayista. También resulta de interés el dossier sobre Raymond Chandler y la novela policiaca, con ensayos de Iris García Cuevas y Vicente Alfonso, y relatos de Hilario Peña, de quien pronto se publica en Mondadori su segunda novela, Malasuerte en Tijuana, y Rodolfo J.M. y Gerardo Sifuentes. En resumen: otro número de Tierra Adentro que vale mucho la pena.

miércoles, abril 01, 2009

Reparo a la imaginación sin conocimiento

La revista Letras Libres publica este mes (número 124, abril de 2009) un ensayo mío sobre la obra narrativa del escritor portugués José Saramago.


A continuación, un párrafo:


En libros lamentables como La balsa de piedra (1986), Ensayo sobre la lucidez (2004) y Las intermitencias de la muerte (2005), el novelista baja de la escena y la cede al panfletario que se orina sobre el cadáver de Swift y la tradición satírica de occidente, explotando una forma chata de la imaginación: un buen día, la península ibérica se desprende de los Pirineos y, vuelta isla en movimiento, se lanza al Atlántico; un buen día, la gente vota en blanco y pone en jaque a la corrupta democracia; un buen día, la Muerte deja de hacer su trabajo y la iglesia, el estado, las mafias caen en crisis. Así de fácil. Porque sí. A ver qué resulta: no para que, a diferencia de lo que sucede al leer a Imre Kertész, el lector se adentre en embarazosos temas morales (la geografía y la cultura como un doble fatal destino, el peso político y social del individuo, las relaciones entre mortalidad y poder), sino para que alcance el consuelo, merced a la burla común del resentido que se asume carente de cualquier fisura moral que pueda explicar también la inmoralidad ajena. Eso que los convenencieros llaman “la compasión con la que José Saramago observa las flaquezas humanas” (el delito es de un redactor de solapas), no es sino tibieza y aun demagogia, pues el individuo —cualquier lector— es aquí intocable: una víctima posible observada con complacencia, adulada por un narrador que dispensa Juicios Profundos y quien, a diferencia de lo que sucede en la obra de Kenzaburo Oé, nunca se aproxima al laberinto del personaje para hurgar en sus zonas turbias y exponer contradicciones que sugieran un vislumbre arduo de los conflictos.

Demostración física

La revista Nexos de este mes (número 276, abril de 2009) publica mi breve texto crítico «El arte como nudo», sobre el libro El cuerpo de Giulia-no, del peruano Jorge Eduardo Eielson, editado por Libros Magenta.


A continuación, un párrafo:

“En el momento del amor, la palabra amor no significa nada (cualquiera puede mentir al pronunciarla), por lo tanto es necesaria una demostración física de esa palabra”. Esto en 1951 pide Jorge Eduardo Eielson (1924-2006), un hombre renacentista que escribió lírica, ensayo, narrativa y quien, como artista visual, se apropió de una variedad de vías expresivas, del performance y la instalación a la fotografía y la pintura. También trenzó nudos, exhibidos en las galerías importantes de Europa. En la conjunción del arte-objeto (hilo, color, tensión, contorno), retomando una herencia antiquísima americana, Eielson habría de simbolizar el tenor de su creación literaria y visual: el arte como un nudo, una ligadura “cuyo punto de inflexión cósmica es el Vacío”, dice Gabriel Bernal Granados, “entendido como la plenitud del ser en el olvido atemporal del yo”. Un nudo es El cuerpo de Giulia-no, y no una novela. O sí, es una novela que toma del nudo su estructura, que mezcla, tensa, recircula sus elementos y así confunde y rompe la convención novelística. Se publicó en 1971, y no sería ajena al hálito de vanguardia que distinguió a las dos décadas anteriores en la ficción europea. Más aún, El cuerpo de Giulia-no sería la continuación de la poesía de Eielson por otros medios.


domingo, marzo 29, 2009

Historias de perras vulnerables

Aparece hoy en el suplemento La Jornada Semanal mi texto crítico «Historias de perras vulnerables», sobre el volumen de relatos ¿Te gusta el látex, cielo?, de Nadia Villafuerte, una de las obras de ficción más notables que van a permanecer de este inicio de siglo.

A continuación, un párrafo:

Esta voz se detiene en los márgenes ignorados, descubre ahí la vida como si el mundo, por encima de la sordidez, estuviera a punto de destruirse y comenzar de nuevo. La autora da fe de una expresión intuitiva que, tocada por la gracia, presenta una nueva sensibilidad literaria, sustentada en la interiorización de una ahogada violencia en el estilo. Esto es nuevo porque, asumiendo implícitamente la tradición –están aquí los genes de Rulfo, Carver, Bolaño y Munro–, tiene origen en una apropiación germinal de la realidad, en una mirada que, merced a sus recursos fabuladores, instaura imágenes y personajes necesarios, como son necesarios los libros que nos educan en lo que debe ser la letra artística: un fin que dice, no un fin que luce. Nadia Villafuerte presenta una madurísima colección de relatos que levantan la mano por la vida en la literatura. Sus relatos dicen, y porque dicen con fuerza, inquietan. Me apoyo en ¿Te gusta el látex, cielo?, un libro que está destinado a durar más allá de los gritos de otros, los protagónicos del presente, para lanzar ésta, que es mi apuesta de crítico: Nadia Villafuerte está llamada a ser una figura mayor de la literatura en el siglo XXI.


viernes, marzo 27, 2009

Mañana se casa mi hermano menor

Aquí, en Culiacán. (Allá, en otro orden de emociones: ¿por qué matar la perra al pobre perro? Éste no es un poeta valiente, nunca lo ha sido ni fingido. ¿Por qué tanta saña drástica este viernes?)
(Dándole la (pen)última revisión a Habla de lo que sabes.)

jueves, marzo 26, 2009

La prosa, como la vida


La prosa, como la vida. Ésa sería la divisa de La grande o, en general, de la narrativa de Juan José Saer (1937-2005). Hay un narrador en —¿cómo es posible?, lo creíamos pasado de moda— tercera persona. Meticuloso y preciso, deja ver una atención privilegiada por lo sensorial: describe cómo una mujer cose un botón en una blusa, cómo un colibrí vuela y todos lo observan. Los sentidos son el eje de la construcción prosística: aquello que una vista obsesiva acumula, glosa, sin filtrar, sin exigirle una pertinencia narrativa. Porque en Saer lo importante no es lo que se narra, sino lo que se crea con la prosa: cualquier escena de cualquier personaje, a lo largo de cualquier día: y la vida, según este narrador, sólo sucede, a menudo sin sobresaltos. Hay un enigma (¿por qué ha regresado Gutiérrez a Santa Fe luego de 30 años?), pero cuya resolución no importa aclarar. Sin profundidad dramática clásica, La grande concentra, así, una sabiduría de lo sensorial y, también, de lo intelectual. Sus personajes tienen pasado pero no drama, no fisuras. Casi no sufren, no se angustian. Existen, caminan, recuerdan, hablan. Tienden a ser personas cultivadas, reflexivas; tratan de descifrar lo real: el devenir. Tanta fijación por los términos de la realidad atañe a quien busca una visión con más pliegues, con mayor consistencia, travesía que toma los tintes de una aventura dramática en sí misma, por derecho propio. Y la vuelve el centro de un arte mayor.

Juan José Saer, La grande, Barcelona, RBA, 2008, Narrativas, 446 p.

La nota anterior se publicó en el más reciente número del suplemento Hoja por Hoja (febrero de 2009), que sigue, tristemente, en hibernación.

miércoles, marzo 25, 2009

Una cosa tan irracional


El número 10 de Pliego 16, de la Fundación para las Letras Mexicanas, que acaba de publicarse, incluye textos de Vicente Alfonso, Alejandro Albarrán Polanco, Hernán Bravo Varela, Nydia Pineda De Avila, Paulette Jonguitud Acosta, Christian Peña, José Aurelio Vargas, Romeo Tello A., Lucía Leonor Enríquez, Gibrán Portela y Javier Peñalosa, así como una traducción de Nadia Escalante Andrade, y un breve texto narrativo mío, «Una cosa tan irracional».

Noticias de Libraria

Les mando la invitación para la mesa redonda que Libraria hará como de acto de presentación de Los elementos del estilo tipográfico, de Robert Bringhurst, publicado recientemente en la colección Libros sobre Libros. La actividad coincide con la visita a nuestro país de los integrantes de la fundidora Type Together, egresados de la Maestría en Diseño de Tipografía de la University of Reading:

Veronika Burian, nacida en Praga, realizó estudios de diseño industrial, en 2004 recibió el Certificado de Excelencia del Type Directors Club por su tipografía Maiola y en 2005 ganó el concurso de diseño de tipografía de Creative Review. José Scaglione, además de tener su estudio de diseño y enseñar tipografía en la Universidad Nacional de Rosario, es miembro de la junta directiva de la Asociation Typographique Internationale desde 2007.

¿Qué es el estilo tipográfico?
Veronika Burian y José Scaglione de la fundidora digital Type Together, junto con los tipógrafos y diseñadores locales Marina Garone, Cristóbal Henestrosa y Gabriel Martínez Meave, conversarán sobre la existencia o no del estilo tipográfico, su búsqueda y solución, su necesidad o exquisitez.

Miércoles 25 de marzo, 18 horas
Centro Cultural Bella Época, del Fondo de Cultura Económica

Tamaulipas 202, Condesa, México D.F.
Teléfonos: 5276 7110 y 5276 7139
www.librossobrelibros.com
Además, la dupla será la encargada de impartir el Seminario Internacional para Editores y Libreros el jueves 26 y viernes 27, y el lunes 30 y martes 31 de marzo.

viernes, marzo 13, 2009

Vallcorba


Hay que leer esta entrevista con un héroe cultural de nuestro tiempo, el editor de Acantilado, Jaume Vallcorba.

jueves, marzo 12, 2009

¡Ya llegó el pequeño Matías Zavala! ¡Muchas felicidades a los papás! (Claro, ni saben la que les espera). Nació Piscis, en el año del Búfalo de Tierra.
¡Un abrazo para Daniel y Marianinha!
Días de no querer hacer nada. Sólo leer y leer.

miércoles, marzo 11, 2009

Cuánto trabajo, caray. Es mala circunstancia que la labor intelectual está así de pésimamente pagada en México.

miércoles, marzo 04, 2009

Sobre el teatro de Óscar Liera


El nuevo número de la revista Letras Libres (123, marzo de 2009) incluye mi texto crítico «Todos eran el héroe», sobre la dramaturgia de Óscar Liera (1946-1990), el autor de El camino rojo a Sabaiba, a partir de la publicación de un volumen de su Teatro escogido en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica.

jueves, febrero 26, 2009

Pliego 16 en Minería


Pliego 16, revista de la Fundación para las Letras Mexicanas, se presenta mañana viernes 27, a las 14:00 horas, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en el Auditorio 4. Comentan Paola Velasco y elgeney. Modera Eduardo Langagne.

lunes, febrero 23, 2009

Esther Seligson en Palacio

Este sábado 28, a las 13:00 horas, en el ciclo Escritores en Palacio de la Feria del Libro del Palacio de Minería (Tacuba 5, Centro Histórico, Ciudad de México), Esther Seligson, una de las mayores estilistas de la lengua española, será entrevistada, torpemente, por elgeney, quien conoce y admira mucho su obra literaria. Esta charla será en la Galería de Rectores.

viernes, febrero 20, 2009

Palabras de Fina

Ahora siento menos que en la adolescencia ese imperio de la memoria y el deseo. El hoy humilde me parece el verdadero alimento. Pan nuestro de cada día, no lo excepcional, sino lo diario que no cansa, ni estraga, y que sustenta. Vivir en esa especie de disparadero del proyecto incesante, menudo o magno, escamotea muchas veces su maná precioso sosteniéndonos. Que ningún acto que realicemos en el día, ni aún el más modesto, sea mecánico. Que podamos tender la cama con la misma inspiración con que antes se iba a ver la caída del crepúsculo. La mujer que cose un roto, la que enciende el fuego, la que barre el polvo, contribuye también al orden del mundo, a la caridad más misteriosa: sirve a la luz. Esto no excluye otros órdenes y otras órdenes de más vasto alcance. Se trata de rescatarlo todo, no sólo lo que no poseemos aún sino lo que poseíamos sin darnos cuenta. Se trata también del servicio misterioso.
No se debiera tener “una” poética. En la poética personal debieran entrar todas las otras poéticas posibles... Que el arte directo no excluya el viejo preciosismo. La naturaleza crea el ala para el vuelo pero, después, la decora. El realismo verdadero debiera abarcar el sueño y el no-sueño, lo que tiene un fin y lo que no tiene ninguno, el cacharro doméstico y la Vía Láctea. Ningún otro realismo que el de la misericordia.
Fina García Marruz, Hablar de la poesía

viernes, febrero 13, 2009

En la feria

Mañana sábado estaré en la Feria Internacional de Lectura, de Tonantzintla, Puebla, presentando los libros de Páramo Ediciones, gracias a la invitación generosa de Érika Burgos y el Consejo Puebla de Lectura. El acto tendrá verificativo (como se decía antes) a las 14:00 horas. La sede de la Filec es el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ubicado en la calle Luis Enrique Erro 1, Santa María Tonantzintla, Puebla.

lunes, febrero 09, 2009

Noticia importante sobre Hoja por Hoja

Dejo aquí una breve comunicación de mi admirado y respetado Tomás Granados Salinas, líder brillante y director de Hoja por Hoja y la casa editorial Libraria, sobre la situación actual del suplemento en que, gracias a su confianza, he venido participando como jefe de redacción desde octubre pasado.



A nuestros lectores:
Lamentamos informar que con el número 141 de Hoja por Hoja, fechado el 7 de febrero de este año, llegamos al final de un capítulo. Debido al elevado tipo de cambio del dólar y al alto precio del papel, Grupo Reforma decidió interrumpir la publicación de Hoja por Hoja en sus tres diarios; sin la participación de esos periódicos, cuyo tiraje conjunto ronda los 250 mil ejemplares, el esquema comercial del suplemento es inviable. Estamos en busca de una alternativa que nos permita mantener a flote esta aventura, que en junio próximo cumpliría 12 años de vida. No concibo esto como el cierre de Hoja por Hoja sino como una hibernación de pronóstico incierto.



Quiero compartir este acre momento con ustedes, pues de una u otra manera su participación en el suplemento permitió que publicáramos más de 140 números mensuales, 12 ediciones especiales en la FIL de Guadalajara y dos en ferias internacionales, que en conjunto suponen unos 4 mil libros comentados.
Va un abrazo y mi agradecimiento,

Tomás Granados Salinas

viernes, febrero 06, 2009

Sobre Angustia, de Graciliano Ramos

El ensayista y editor Pablo Duarte ha publicado en la revista Letras Libres el texto «Diez maneras de mirar a un despechado», sobre la novela Angustia, del brasileño Graciliano Ramos, publicada por Páramo Ediciones, con el apoyo del Fonca-Conaculta.
He aquí el texto:

1

¿Hay más encanto en el hecho o en su insinuación? Esta pregunta, formulada con mucho mayor hondura por Wallace Stevens en su poema “Thirteen ways of looking at a blackbird”, parece central. Sin duda es exagerado, casi caricaturesco, pretender adscribirle a cada texto una pregunta, como si de signos zodiacales se tratara. Sin embargo, en el caso de esta novela, una interrogante parece estar siendo arrastrada: ¿la aparición o la sugerencia?

2

Graciliano Ramos nace y muere dentro del territorio brasileño. Publica en 1936 su segunda novela, Angustia. En ella, un pobre diablo sufre por amor en un pueblo al norte de Brasil. Una experiencia universal, el desamor: no caduca porque sigue sucediendo y cuando sucede parece que lo hace por primera vez. Grandes catálogos de cursilerías se han escrito bajo el auspicio del desamor pero esta novela no es de esas. Aquí, la rabia puede más que el embeleso; si fuera el caso hacer la distinción, esta novela no es un bolero, es una canción ranchera.

3

No es gratuito lo de canción ranchera: en Angustia el terruño está presente. La experiencia universal inserta en una región particular, protagónica. Importa dónde es que Luis da Silva agoniza porque, mientras lo hace, recuerda víboras y sertoneros, mulatos con idiosincrasias reveladoras y venganzas al estilo campesino. La agonía de Luis da Silva es un ajuste de cuentas con la región. Lejos de hallar consuelo, el paisaje encierra aún más al protagonista. Porque la manera en que Graciliano Ramos escribe el terruño se asemeja a quien escribe la asfixia. Ningún consuelo para Luis da Silva.

4

Graciliano Ramos no es cándido con su personaje: de todas las maneras posibles lo encierra. No tendría por qué serlo: el desamor es, entre otras cosas, ahogo. Y el autor, muerto en 1953, le va creando círculos cada vez más apretados. Pero tampoco es cándido con sus lectores, ni tendría por qué serlo; nos encierra. Para salvar el escollo de la cursilería, nos encierra en Luis da Silva, misántropo y descorazonado.

5

Qué necesidad hay del costumbrismo, de ser fiel a sus dictados. Qué necesidad de serle fiel al orden casto, a la secuencia lógica. Si Graciliano Ramos lo hubiera intentado, tendríamos entre manos una exposición del amor no correspondido –aquí, el primer encuentro; allá, los escarceos furtivos; aquel, el enemigo; estos, los planes de venganza. Entraríamos a la galería del dolor más común por repetitivo. Sucede a diario, el desengaño; pero no precisamos reparar en la secuencia de sus partes para reconocerlo. El desorden delata nuestro estado.


6

La escritura de Graciliano Ramos estorba, se repite y se contradice. Si fue un autor radical lo fue, en esta novela, por su fidelidad al lenguaje del trastorno. Para Luis da Silva, y para quien lo lee, no hay palabras de aliento. No hay sosiego, porque cualquier complacencia sería una traición a la experiencia universal del desamor. El lenguaje hace gárgaras, boquea, se angustia. El espacio pierde solidez, cede. El tiempo se vuelve posibilidad y ensoñación, Luis da Silva parece incapaz de mirar el mundo en otro tiempo que no sea el condicional simple. Todo podría haber sido. Graciliano Ramos no miente. Por momentos aburre, colma la paciencia, pero no miente. El trastorno del desengañado se construye con repeticiones, tedio y todo lo que podría haber sido.

7

De vuelta a la pregunta, ¿aparición o sugerencia? El relato de un hombre trastornado por un desamor es por necesidad aparición. Es el relato de una exposición. A falta de trama, motivos. No importa que las razones sean dudosas, es preciso que aparezcan, que sean rumiadas, roídas. La escritura de Graciliano Ramos está hecha del sonido que hacen las palabras al ser roídas.

8

No hay manera de engañarse, Angustia es un pueblo en el norte de Brasil. Y sin embargo uno se engaña: Graciliano Ramos crea un mundo aparte. Un mundo, en palabras de James Wood, “de humillaciones, afrentas, duelos y desdenes”. El crítico inglés habla del mundo que inauguró Dostoievski con Memorias del subsuelo (1864). Incluso le pone un nombre, “el mundo de la bofetada”. Para Wood, lo que está en juego en aquella novela es una pugna irresoluble entre el orgullo y la humildad. Luis da Silva no escatima al momento de mostrarse altivo. Se finge suficiente. Se dice a sí mismo que es capaz de desdeñar a cualquiera. Y el mundo actúa en consecuencia. Las afrentas abundan. Las humillaciones son constantes. Angustia no es una novela de folclor, porque el folclor, para funcionar, pide contemplación, asombro.

9

“Me preocupaba, sobre todo, el silencio.” Y silencio es lo que hace falta. No hay respiro para Luis da Silva y tampoco para el lector. Prerrogativa del humillado: temer no a las humillaciones, sino al silencio. Porque el silencio, en este caso, no es descanso. Graciliano Ramos ha encerrado a Luis da Silva de tal modo que el silencio ni siquiera es el silencio de la muerte. No hay resolución. En el extremo de su delirio, tumbado en cama por la angustia, Luis da Silva confiesa: “Yo me deslizaba en esos silencios, flotaba, subía, bajaba hasta el fondo, volvía a la superficie, intentaba asirme a una rama.” El silencio es eso que impide asir la rama.

10

Pero, insisto, la disyuntiva entre aparición y sugerencia es una pregunta que se arrastra por toda la novela. Tal vez ahí está su encanto. No hay duda de que logra hacer aparecer al trastornado, que lo revela en toda su intrincada obstinación. Pero el lenguaje, tan expuesto, termina por desgastarse. Como si fuera una clave de lectura, el protagonista gasta el tiempo escribiendo el nombre de su objeto de deseo. Después de tanta repetición, el nombre se deshace. Entonces, construye palabras nuevas con los despojos. Y cuando esas nuevas palabras se agotan, garabatea cualquier cosa. “Al final desaparece todo”, dice Luis da Silva, “[...] hasta que dejo en el papel algunos borrones apretados, unos rebordes muy negros”. De la angustia va quedando sólo lo sugerible, lo inenarrable. ~

jueves, febrero 05, 2009

Número de febrero


El próximo sábado 3 de enero se pondrá en circulación el número 140 de Hoja por Hoja, suplemento de Libros, publicación de Libraria.
En su apartado central, bajo el título “Tronco común. Medio siglo de libros de texto gratuitos”, la investigadora Lorenza Villa Lever recorre la historia de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, en el contexto de los 50 años su fundación, y revisa los cambios y polémicas por los que han pasado los libros de texto gratuitos en México. Por su parte, el escritor y editor Felipe Garrido comparte su experiencia como autor de un libro de texto de historia de México, realizado hace casi dos décadas, y que sigue vigente.

Reseñas:
J.M. Servín escribe sobre Qué es el qué, de Dave Eggers, y El traductor, de Daoud Hari.



Hernán Lara Zavala sobre Ágape se paga, de William Gaddis.
Absalom García Chow sobre La voluntad y la fortuna, de Carlos Fuentes.


Vicente Alfonso sobre Gente así, de Vicente Leñero
Arnoldo Kraus sobre De eso se trata, de Juan Villoro
Vivian Abenshushan sobre Elogio de la vagancia, de Guillermo Fadanelli


Héctor Vera sobre Los best-sellers prohibidos en Francia antes de la revolución, de Robert Darnton
Fernando García Ramírez sobre Los cómplices del presidente, de Anabel Hernández
Francisco Noreña sobre Matemáticas simplificadas, publicación del Consejo Nacional de Matemáticas

En el Librero: el budismo, por Camila Krauss

Además, trae notas sobre muchas otras novedades editoriales (sobre La grande, de Juan José Saer, por ejemplo), y la sección Hoja por Hoja para Niños y Jóvenes.
El suplemento aparece encartado en los periódicos Reforma (ciudad de México, edición para suscriptores), AZ (Xalapa y Veracruz), Crónica (Campeche), Noreste (Poza Rica), Prensa de Reynosa (Reynosa) y El Sur (Acapulco).

lunes, febrero 02, 2009

Historia de un sacrificio


En el centro de Un cuerpo, novela corta de Diego José (1973), se halla el cuerpo asesinado de una adolescente. Alrededor, las voces de los personajes en quienes esa violencia ha dejado su signo: parientes, amigos, vecinos. Proclive en su dicción a la imagen poética, Un cuerpo consiste en una serie de monólogos que escarban en los antes y después del hecho. Así, la novela gana en concentración dramática lo que se niega a la extensión narrativa, si bien algunos monólogos presentan una insuficiente diferencia en el tono. Paralelamente, el cuerpo asesinado funciona también como el espejo de una sociedad que defiende su corrupción; esta lectura, por el dejo panfletario al que nos llevaría, sería problemática pero, por la fuerza con que se trata el tema, tampoco se deja soslayar fácilmente, lo que permite a Un cuerpo incorporarse a esa vertiente narrativa latinoamericana que hace, de manera lograda, no una crónica sino un examen moral de la violencia.

Un cuerpo, Diego José, Madrid, 451 Editores, 2008, Colección 451.http://, 127 p.

Nota publicada en Hoja por Hoja (enero de 2009)

viernes, enero 30, 2009

Todo aquí es polvo


Nadie camina por estos pedregales. Algunas alimañas de piel terrosa corren, se esconden del sol atronador en agujeros, buscan algún jugo en cualquier raíz perseverante, vomitan plastas pegajosas, desaparecen. Aunque no es sólo tierra aquí, este mundo. Hay bloques de concreto, fueron paredes, fueron muros de edificios erguidos y tan bulliciosos siglos atrás, cuando hacia delante estaba fijo todo el presente, tan sustentado en las confianzas de quienes asumían el mañana una cerca siempre amable que se vence sin retraso. Hay restos de columnas, tienen los contornos desgastados, dejan que el viento las escarapele y haga transitar sus partículas de concreto y mezcla vieja por los aires como un regalo vencido; he aquí la piedra plural como una fila de cadáveres amputados.

jueves, enero 29, 2009

Lección del gran narrador realista


De lo más disfruto, en esta mi participación editorial en el suplemento Hoja por Hoja, es compartir el entusiasmo por un libro... aunque, claro, en 980 caracteres con espacios. Ejercicio de síntesis crítica, estas notas permiten, cierto, poco lugar al matiz, pero queda el registro pasajero de una efusión, o por lo menos la invitación para, de entre la avalancha de novedades no siempre graciosas que vemos en las librerías, volver los ojos a algunos títulos, algunos autores. Como éste:

En manos de un narrador insuficiente, El cupón falso habría sido insoportable y proselitista: dos adolescentes falsifican un cupón de dos rublos y provocan así, ajenos a toda previsión ética, hechos que acaban con la vida de varias personas. La moraleja —la responsabilidad individual debe estar por encima de los apetitos egoístas— es menos pertinente que la lección literaria del gran narrador realista, quien presenta una galería de personajes secundarios e historias derivadas siempre con pocas líneas, demostrando genial poder fabulador, gran capacidad de observación y una visión matizada del carácter humano. Una nueva traducción de cualquier obra de Tolstói es un anzuelo razonablemente inaplazable para cualquier rusófilo. Y este volumen no decepciona. Incluye una de las muchas obras maestras del autor, Jadzhi Murat, la historia trágica de un líder checheno quien, a mediados del xix, durante la guerra del Cáucaso, se entrega a los rusos para encontrar la muerte.



Jadzhi Murat. El cupón falso, Lev Tolstói, traducción de Víctor Gallego, Madrid, Nórdica, 2008, Otras Latitudes, 301 pp.

martes, enero 27, 2009

El complejo Fitzgerald

El nuevo libro de José Mariano Leyva, El complejo Fitzgerald. La realidad y los jóvenes escritores a finales del siglo XX (Tierra Adentro, 2008), se presenta mañana miércoles, a las 19 horas, en el Museo Mural Diego Rivera (Colón 7, esq. Balderas, en el Centro Histórico de la ciudad de México), con los comentarios de Álvaro Enrigue, el autor y elgeney. Modera Vicente Alfonso.

lunes, enero 26, 2009

Violencia, en Guatemala


Rodrigo Rey Rosa (Guatemala, 1958) es un narrador excepcional de fuste clasicista. Sus relatos, piezas raramente imperfectas, se fincan en un pulso eficaz y firme al describir acciones y personajes: no hay elementos que sobren, y siempre resultan notables su fuerza para delinear entornos amenazantes y su precisión en el decir —es el suyo un estilo que nace como intuido del hálito de la misma historia y da cuenta, muy a menudo, de un punto de vista infantil—. Muchas de sus narraciones son fieles, sin incurrir en la denuncia unívoca, a una deriva constante de la literatura hispanoamericana: la lucha —y, frecuentemente, la derrota— del individuo ante un marco de violencia, desigualdad e injusticia, incluso desde la mirada de quienes ni siquiera se saben verdugos. Esta antología, que coincide, en algunos textos, con el volumen Con cinco barajas, compilación publicada por la UNAM en 1996, comprende un rico panorama de escritura de más de dos décadas, entre 1985 y 2007.

Siempre juntos y otros cuentos, Rodrigo Rey Rosa, Oaxaca, Almadía, 2008, Mar Abierto, 277 pp.

Nota publicada en el suplemento Hoja por Hoja (enero de 2009).

jueves, enero 22, 2009

Presentación y taller en Irapuato

Mañana viernes, a las 19:00 horas, en Irapuato, Guanajuato, se presenta el libro ¿Te gusta el látex, cielo?, de Nadia Villafuerte, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro. Participan Luis Felipe Pérez, la autora y elgeney. El acto tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Irapuato (Álvaro Obregón 16, Centro Histórico).
El sábado, por mi parte, daré un taller de ensayo, también en la Casa de la Cultura, de 10 a 1 de la tarde.

Aprovecho la ocasión para recomendar entusiastamente el número actual (155) de la revista Tierra Adentro (diciembre 2008-marzo 2009). Entre otros textos, vienen tres muy interesantes ensayos sobre tema científico. Los autores son Francisco González Crussí, el Montaigne de nuestra época, uno de los mayores ensayistas contemporáneos, y los jóvenes Pablo Martínez Lozada y Luis Felipe Lomelí.


Francisco González Crussí, el autor de Notas de un anatomista, Los cinco sentidos, Nacer y otras dificultades y varios excelentes libros más

lunes, enero 19, 2009

Con palabras de otro


«Intento leer novelas, completamente distintas, desde la de un autor francés muy renombrado, Michel Tournier, hasta autores de América Latina desconocidos, como mi viejo amigo R.R. Laborioso empeño por avanzar e interesarme por lo que dicen. ¿A qué se debe?, me pregunto. Quizás a que ambos son escritores meritorios, pero no grandes escritores. En Tournier hay algo que me irrita. Es un hombre lleno de ideas, demasiadas ideas. Filósofo convertido en novelista y ya sabemos lo que esto da generalmente. R.R. en cambio, aventurero metido a literato, nos arroja su escrito a la cara como un pedazo de bistec crudo. Ambos encarnan defectos que aquejan a los narradores contemporáneos. Defectos diferentes: el hombre llegado a la novela desde la universidad y al que llega a ella desde la vida. El primero me molesta por su excesivo afán de mostrarse inteligente, el segundo por disimularlo y aparecer como el hombre vital que se caga en la tapa del órgano. Pero la novela es otra cosa y ambos, sumando sus cualidades, hubieran dado seguramente un novelista ideal. Defecto común: creer que se puede llegar a la novela burlándose de la novela, el primero valiéndose de su savoir faire y su propósito metafísico, el segundo de su desdén por la literatura. Cuando en realidad sólo se puede ser gran novelista cuando no se quiere escribir otra cosa que una novela, con todos los riesgos que esto implica, cuando se la respeta y se admite por anticipado la posibilidad del fracaso, sin excusa ni defensa posible, pues de lo contrario la novela termina burlándose de nosotros.»

Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas

viernes, enero 16, 2009

Sobre crítica literaria


A partir de una generosa invitación de Pablo Duarte, hace como tres meses tuve esta charla sobre crítica literaria con Rafael Lemus. Ya se encuentra en el sitio web de la revista Letras Libres.

jueves, enero 15, 2009

Todos los miedos


La mayoría de los libros escritos en la historia de la humanidad son inferiores a la novela El desierto de los tártaros (1940), de Dino Buzzati. El colombre (1966) no se rebela a esa circunstancia. Posterior a Sesenta relatos (1958), en donde abundan los textos geniales, El colombre, no siempre de estilo preciso, vuelve a un tratamiento de lo fantástico y lo simbólico, emparentado con una ilógica kafkiana —se ha dicho mucho—, en la que ciertos motivos, como el miedo —siempre el miedo—, la espera del perplejo o la destrucción, condicionan el accionar de los personajes, muy frecuentemente vistos desde la ironía y cierta compasión. Aunque no todos, varios textos aquí son excelentes, como “El colombre”, “La creación” y “Viaje a los infiernos del siglo”.

El colombre, Dino Buzzati. Traducción de Mercedes Corral, Barcelona, Acantilado, 2008, Narrativa del Acantilado 131, 380 p.

Nota publicada en Hoja por Hoja de enero.

miércoles, enero 14, 2009

Releyendo a Martí


«No alcanza el tiempo para dar forma a lo que se piensa. Se pierden unas en otras las ideas en el mar mental, como cuando una piedra hiere el agua azul, se pierden unos en otros los círculos del agua. Antes las ideas se erguían en silencio en la mente como recias torres, por lo que, cuando surgían, se las veía de lejos: hoy se salen en tropel de los labios, como semillas de oro, que caen en suelo hirviente; se quiebran, se radifican, se evaporan, se malogran —¡oh hermoso sacrificio!— para el que las crea; se deshacen en chispas encendidas; se desmigajan. De aquí pequeñas obras fúlgidas, de aquí la ausencia de aquellas grandes obras culminantes, sostenidas, majestuosas, concentradas.»

José Martí, «Prólogo al Poema del Niágara».

martes, enero 13, 2009

De mujeres desesperadas


Ahora, un breve comentario (publicado en la edición de enero del suplemento Hoja por Hoja) a la reedición de Inés, novela de las últimas publicadas por la gran Elena Garro:

La última Elena Garro tiende a ser vista como una autora reiterada en sus obsesiones. La inmovilidad y el miedo se enfocan en un personaje que a cada novela cambia de nombre y escenario mas no de un destino adverso: se trata de una mujer perseguida por la conspiración de los hombres. En ese ciclo —que arrancaría con Andamos huyendo Lola (1980)— predominan el temor y el desaliento: la rebelde Julia de Los recuerdos del porvenir, que merced a un milagro logra escapar del varón, deja su lugar a mujeres que no terminan de adivinar si el enemigo que tanto temen no reside más bien en sí mismas, y quienes, eso sí, lucen variaciones de una obra a otra que vuelven falsa la acusación de una Garro repetitiva. Aunque no es precursora de ningún narcorrealismo (la contraportada miente con impudicia), Inés, obra menor publicada originalmente en 1995, presenta un personaje cuya inocencia es vulnerada por varones malévolos en quienes, aquí sí, se echan de menos los matices.


Inés, Elena Garro, México, Joaquín Mortiz, 2008, 172 pp.

lunes, enero 12, 2009

La ciudad sin Racine


La Revista de la Universidad de México publica este mes (número 59, enero de 2009) mi ensayo «La ciudad sin Racine», a partir de una idea de Steiner en torno a la lectura de los libros clásicos: de ahí, discrepando, reviso la literatura contemporánea como un canon mutable y autófago y la relación de la literatura clásica con la sociedad en un entorno de violencia, de más está decir, desde mi experiencia de lector y escritor.



Dos párrafos del texto, aquí:

Ahora sonrío. ¡Buscar un tomo francés de Racine! Y no, no lo encontré en ningún lado. Lo mismo habría de pasar con otros autores y títulos, traducidos y ya no digamos en su lengua original: de Conrad a De Quincey a Coleridge a Paul Celan... A lo que iba: no hubo manera de que un lector adolescente encontrara un libro de Racine en su ciudad de origen.
Comparado con tragedias mayores, ésa es una minucia. Pero habla de una época desprovista de esa exigencia de educación humanista, de ese syllabus ilustrado. Habla además de una ciudad sin razón, que no respeta ni valora la inteligencia y la vida del espíritu, encerrada en sus orgullosos referentes regionales de cultura popular y en valores excluyente y fascistamente empresariales, con escasos y despoblados lugares para la reflexión literaria y el disfrute de las artes, desdeñosa de lo universal y nulamente concernida por la formación humanista de sus nuevas generaciones. De eso habla una ciudad sin Racine. La bastardía intelectual vendría como consecuencia.