
Bitácora de Geney Beltrán [χe’nɛi bel’tɾan], escritor mexicano (Tamazula, Durango, 1976).
jueves, mayo 07, 2009
Aprendizaje

lunes, abril 06, 2009
En Tierra Adentro
El nuevo número (157, abril-mayo de 2009) de la revista Tierra Adentro incluye, entre otros materiales, un dossier, coordinado por Nadia Villafuerte, sobre Alfonso Reyes, que abre con un ensayo de Ignacio Sánchez Prado y prosigue con reescrituras y variaciones de «Palinodia del polvo» por autores del centro del país, como Eduardo Montagner, Isaí Moreno, Gabriel Wolfson, Carlos Antonio de la Sierra, Diego José y Enrique Padilla, joven e inteligente ensayista. También resulta de interés el dossier sobre Raymond Chandler y la novela policiaca, con ensayos de Iris García Cuevas y Vicente Alfonso, y relatos de Hilario Peña, de quien pronto se publica en Mondadori su segunda novela, Malasuerte en Tijuana, y Rodolfo J.M. y Gerardo Sifuentes. En resumen: otro número de Tierra Adentro que vale mucho la pena.
miércoles, abril 01, 2009
Reparo a la imaginación sin conocimiento

A continuación, un párrafo:
En libros lamentables como La balsa de piedra (1986), Ensayo sobre la lucidez (2004) y Las intermitencias de la muerte (2005), el novelista baja de la escena y la cede al panfletario que se orina sobre el cadáver de Swift y la tradición satírica de occidente, explotando una forma chata de la imaginación: un buen día, la península ibérica se desprende de los Pirineos y, vuelta isla en movimiento, se lanza al Atlántico; un buen día, la gente vota en blanco y pone en jaque a la corrupta democracia; un buen día, la Muerte deja de hacer su trabajo y la iglesia, el estado, las mafias caen en crisis. Así de fácil. Porque sí. A ver qué resulta: no para que, a diferencia de lo que sucede al leer a Imre Kertész, el lector se adentre en embarazosos temas morales (la geografía y la cultura como un doble fatal destino, el peso político y social del individuo, las relaciones entre mortalidad y poder), sino para que alcance el consuelo, merced a la burla común del resentido que se asume carente de cualquier fisura moral que pueda explicar también la inmoralidad ajena. Eso que los convenencieros llaman “la compasión con la que José Saramago observa las flaquezas humanas” (el delito es de un redactor de solapas), no es sino tibieza y aun demagogia, pues el individuo —cualquier lector— es aquí intocable: una víctima posible observada con complacencia, adulada por un narrador que dispensa Juicios Profundos y quien, a diferencia de lo que sucede en la obra de Kenzaburo Oé, nunca se aproxima al laberinto del personaje para hurgar en sus zonas turbias y exponer contradicciones que sugieran un vislumbre arduo de los conflictos.
Demostración física
A continuación, un párrafo:
“En el momento del amor, la palabra amor no significa nada (cualquiera puede mentir al pronunciarla), por lo tanto es necesaria una demostración física de esa palabra”. Esto en 1951 pide Jorge Eduardo Eielson (1924-2006), un hombre renacentista que escribió lírica, ensayo, narrativa y quien, como artista visual, se apropió de una variedad de vías expresivas, del performance y la instalación a la fotografía y la pintura. También trenzó nudos, exhibidos en las galerías importantes de Europa. En la conjunción del arte-objeto (hilo, color, tensión, contorno), retomando una herencia antiquísima americana, Eielson habría de simbolizar el tenor de su creación literaria y visual: el arte como un nudo, una ligadura “cuyo punto de inflexión cósmica es el Vacío”, dice Gabriel Bernal Granados, “entendido como la plenitud del ser en el olvido atemporal del yo”. Un nudo es El cuerpo de Giulia-no, y no una novela. O sí, es una novela que toma del nudo su estructura, que mezcla, tensa, recircula sus elementos y así confunde y rompe la convención novelística. Se publicó en 1971, y no sería ajena al hálito de vanguardia que distinguió a las dos décadas anteriores en la ficción europea. Más aún, El cuerpo de Giulia-no sería la continuación de la poesía de Eielson por otros medios.
martes, marzo 31, 2009
domingo, marzo 29, 2009
Historias de perras vulnerables
A continuación, un párrafo:
Esta voz se detiene en los márgenes ignorados, descubre ahí la vida como si el mundo, por encima de la sordidez, estuviera a punto de destruirse y comenzar de nuevo. La autora da fe de una expresión intuitiva que, tocada por la gracia, presenta una nueva sensibilidad literaria, sustentada en la interiorización de una ahogada violencia en el estilo. Esto es nuevo porque, asumiendo implícitamente la tradición –están aquí los genes de Rulfo, Carver, Bolaño y Munro–, tiene origen en una apropiación germinal de la realidad, en una mirada que, merced a sus recursos fabuladores, instaura imágenes y personajes necesarios, como son necesarios los libros que nos educan en lo que debe ser la letra artística: un fin que dice, no un fin que luce. Nadia Villafuerte presenta una madurísima colección de relatos que levantan la mano por la vida en la literatura. Sus relatos dicen, y porque dicen con fuerza, inquietan. Me apoyo en ¿Te gusta el látex, cielo?, un libro que está destinado a durar más allá de los gritos de otros, los protagónicos del presente, para lanzar ésta, que es mi apuesta de crítico: Nadia Villafuerte está llamada a ser una figura mayor de la literatura en el siglo XXI.
viernes, marzo 27, 2009
Mañana se casa mi hermano menor
jueves, marzo 26, 2009
La prosa, como la vida

La prosa, como la vida. Ésa sería la divisa de La grande o, en general, de la narrativa de Juan José Saer (1937-2005). Hay un narrador en —¿cómo es posible?, lo creíamos pasado de moda— tercera persona. Meticuloso y preciso, deja ver una atención privilegiada por lo sensorial: describe cómo una mujer cose un botón en una blusa, cómo un colibrí vuela y todos lo observan. Los sentidos son el eje de la construcción prosística: aquello que una vista obsesiva acumula, glosa, sin filtrar, sin exigirle una pertinencia narrativa. Porque en Saer lo importante no es lo que se narra, sino lo que se crea con la prosa: cualquier escena de cualquier personaje, a lo largo de cualquier día: y la vida, según este narrador, sólo sucede, a menudo sin sobresaltos. Hay un enigma (¿por qué ha regresado Gutiérrez a Santa Fe luego de 30 años?), pero cuya resolución no importa aclarar. Sin profundidad dramática clásica, La grande concentra, así, una sabiduría de lo sensorial y, también, de lo intelectual. Sus personajes tienen pasado pero no drama, no fisuras. Casi no sufren, no se angustian. Existen, caminan, recuerdan, hablan. Tienden a ser personas cultivadas, reflexivas; tratan de descifrar lo real: el devenir. Tanta fijación por los términos de la realidad atañe a quien busca una visión con más pliegues, con mayor consistencia, travesía que toma los tintes de una aventura dramática en sí misma, por derecho propio. Y la vuelve el centro de un arte mayor.

Juan José Saer, La grande, Barcelona, RBA, 2008, Narrativas, 446 p.
La nota anterior se publicó en el más reciente número del suplemento Hoja por Hoja (febrero de 2009), que sigue, tristemente, en hibernación.
miércoles, marzo 25, 2009
Una cosa tan irracional

El número 10 de Pliego 16, de la Fundación para las Letras Mexicanas, que acaba de publicarse, incluye textos de Vicente Alfonso, Alejandro Albarrán Polanco, Hernán Bravo Varela, Nydia Pineda De Avila, Paulette Jonguitud Acosta, Christian Peña, José Aurelio Vargas, Romeo Tello A., Lucía Leonor Enríquez, Gibrán Portela y Javier Peñalosa, así como una traducción de Nadia Escalante Andrade, y un breve texto narrativo mío, «Una cosa tan irracional».
Noticias de Libraria
Veronika Burian, nacida en Praga, realizó estudios de diseño industrial, en 2004 recibió el Certificado de Excelencia del Type Directors Club por su tipografía Maiola y en 2005 ganó el concurso de diseño de tipografía de Creative Review. José Scaglione, además de tener su estudio de diseño y enseñar tipografía en la Universidad Nacional de Rosario, es miembro de la junta directiva de la Asociation Typographique Internationale desde 2007.
¿Qué es el estilo tipográfico?
Veronika Burian y José Scaglione de la fundidora digital Type Together, junto con los tipógrafos y diseñadores locales Marina Garone, Cristóbal Henestrosa y Gabriel Martínez Meave, conversarán sobre la existencia o no del estilo tipográfico, su búsqueda y solución, su necesidad o exquisitez.
Miércoles 25 de marzo, 18 horas
Centro Cultural Bella Época, del Fondo de Cultura Económica
Tamaulipas 202, Condesa, México D.F.
Teléfonos: 5276 7110 y 5276 7139
www.librossobrelibros.com
Además, la dupla será la encargada de impartir el Seminario Internacional para Editores y Libreros el jueves 26 y viernes 27, y el lunes 30 y martes 31 de marzo.
viernes, marzo 13, 2009
Vallcorba

Hay que leer esta entrevista con un héroe cultural de nuestro tiempo, el editor de Acantilado, Jaume Vallcorba.
jueves, marzo 12, 2009
miércoles, marzo 11, 2009
miércoles, marzo 04, 2009
Sobre el teatro de Óscar Liera

El nuevo número de la revista Letras Libres (123, marzo de 2009) incluye mi texto crítico «Todos eran el héroe», sobre la dramaturgia de Óscar Liera (1946-1990), el autor de El camino rojo a Sabaiba, a partir de la publicación de un volumen de su Teatro escogido en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica.
martes, marzo 03, 2009
jueves, febrero 26, 2009
Pliego 16 en Minería

Pliego 16, revista de la Fundación para las Letras Mexicanas, se presenta mañana viernes 27, a las 14:00 horas, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en el Auditorio 4. Comentan Paola Velasco y elgeney. Modera Eduardo Langagne.
lunes, febrero 23, 2009
Esther Seligson en Palacio
Este sábado 28, a las 13:00 horas, en el ciclo Escritores en Palacio de la Feria del Libro del Palacio de Minería (Tacuba 5, Centro Histórico, Ciudad de México), Esther Seligson, una de las mayores estilistas de la lengua española, será entrevistada, torpemente, por elgeney, quien conoce y admira mucho su obra literaria. Esta charla será en la Galería de Rectores.
viernes, febrero 20, 2009
Palabras de Fina
Ahora siento menos que en la adolescencia ese imperio de la memoria y el deseo. El hoy humilde me parece el verdadero alimento. Pan nuestro de cada día, no lo excepcional, sino lo diario que no cansa, ni estraga, y que sustenta. Vivir en esa especie de disparadero del proyecto incesante, menudo o magno, escamotea muchas veces su maná precioso sosteniéndonos. Que ningún acto que realicemos en el día, ni aún el más modesto, sea mecánico. Que podamos tender la cama con la misma inspiración con que antes se iba a ver la caída del crepúsculo. La mujer que cose un roto, la que enciende el fuego, la que barre el polvo, contribuye también al orden del mundo, a la caridad más misteriosa: sirve a la luz. Esto no excluye otros órdenes y otras órdenes de más vasto alcance. Se trata de rescatarlo todo, no sólo lo que no poseemos aún sino lo que poseíamos sin darnos cuenta. Se trata también del servicio misterioso.
No se debiera tener “una” poética. En la poética personal debieran entrar todas las otras poéticas posibles... Que el arte directo no excluya el viejo preciosismo. La naturaleza crea el ala para el vuelo pero, después, la decora. El realismo verdadero debiera abarcar el sueño y el no-sueño, lo que tiene un fin y lo que no tiene ninguno, el cacharro doméstico y la Vía Láctea. Ningún otro realismo que el de la misericordia.
Fina García Marruz, Hablar de la poesía
viernes, febrero 13, 2009
En la feria
Mañana sábado estaré en la Feria Internacional de Lectura, de Tonantzintla, Puebla, presentando los libros de Páramo Ediciones, gracias a la invitación generosa de Érika Burgos y el Consejo Puebla de Lectura. El acto tendrá verificativo (como se decía antes) a las 14:00 horas. La sede de la Filec es el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ubicado en la calle Luis Enrique Erro 1, Santa María Tonantzintla, Puebla.
lunes, febrero 09, 2009
Noticia importante sobre Hoja por Hoja

A nuestros lectores:
Lamentamos informar que con el número 141 de Hoja por Hoja, fechado el 7 de febrero de este año, llegamos al final de un capítulo. Debido al elevado tipo de cambio del dólar y al alto precio del papel, Grupo Reforma decidió interrumpir la publicación de Hoja por Hoja en sus tres diarios; sin la participación de esos periódicos, cuyo tiraje conjunto ronda los 250 mil ejemplares, el esquema comercial del suplemento es inviable. Estamos en busca de una alternativa que nos permita mantener a flote esta aventura, que en junio próximo cumpliría 12 años de vida. No concibo esto como el cierre de Hoja por Hoja sino como una hibernación de pronóstico incierto.

Quiero compartir este acre momento con ustedes, pues de una u otra manera su participación en el suplemento permitió que publicáramos más de 140 números mensuales, 12 ediciones especiales en la FIL de Guadalajara y dos en ferias internacionales, que en conjunto suponen unos 4 mil libros comentados.
Va un abrazo y mi agradecimiento,
Tomás Granados Salinas
viernes, febrero 06, 2009
Sobre Angustia, de Graciliano Ramos
El ensayista y editor Pablo Duarte ha publicado en la revista Letras Libres el texto «Diez maneras de mirar a un despechado», sobre la novela Angustia, del brasileño Graciliano Ramos, publicada por Páramo Ediciones, con el apoyo del Fonca-Conaculta.He aquí el texto:
1
¿Hay más encanto en el hecho o en su insinuación? Esta pregunta, formulada con mucho mayor hondura por Wallace Stevens en su poema “Thirteen ways of looking at a blackbird”, parece central. Sin duda es exagerado, casi caricaturesco, pretender adscribirle a cada texto una pregunta, como si de signos zodiacales se tratara. Sin embargo, en el caso de esta novela, una interrogante parece estar siendo arrastrada: ¿la aparición o la sugerencia?
2
Graciliano Ramos nace y muere dentro del territorio brasileño. Publica en 1936 su segunda novela, Angustia. En ella, un pobre diablo sufre por amor en un pueblo al norte de Brasil. Una experiencia universal, el desamor: no caduca porque sigue sucediendo y cuando sucede parece que lo hace por primera vez. Grandes catálogos de cursilerías se han escrito bajo el auspicio del desamor pero esta novela no es de esas. Aquí, la rabia puede más que el embeleso; si fuera el caso hacer la distinción, esta novela no es un bolero, es una canción ranchera.
3
No es gratuito lo de canción ranchera: en Angustia el terruño está presente. La experiencia universal inserta en una región particular, protagónica. Importa dónde es que Luis da Silva agoniza porque, mientras lo hace, recuerda víboras y sertoneros, mulatos con idiosincrasias reveladoras y venganzas al estilo campesino. La agonía de Luis da Silva es un ajuste de cuentas con la región. Lejos de hallar consuelo, el paisaje encierra aún más al protagonista. Porque la manera en que Graciliano Ramos escribe el terruño se asemeja a quien escribe la asfixia. Ningún consuelo para Luis da Silva.
4
Graciliano Ramos no es cándido con su personaje: de todas las maneras posibles lo encierra. No tendría por qué serlo: el desamor es, entre otras cosas, ahogo. Y el autor, muerto en 1953, le va creando círculos cada vez más apretados. Pero tampoco es cándido con sus lectores, ni tendría por qué serlo; nos encierra. Para salvar el escollo de la cursilería, nos encierra en Luis da Silva, misántropo y descorazonado.
5
Qué necesidad hay del costumbrismo, de ser fiel a sus dictados. Qué necesidad de serle fiel al orden casto, a la secuencia lógica. Si Graciliano Ramos lo hubiera intentado, tendríamos entre manos una exposición del amor no correspondido –aquí, el primer encuentro; allá, los escarceos furtivos; aquel, el enemigo; estos, los planes de venganza. Entraríamos a la galería del dolor más común por repetitivo. Sucede a diario, el desengaño; pero no precisamos reparar en la secuencia de sus partes para reconocerlo. El desorden delata nuestro estado.
6
La escritura de Graciliano Ramos estorba, se repite y se contradice. Si fue un autor radical lo fue, en esta novela, por su fidelidad al lenguaje del trastorno. Para Luis da Silva, y para quien lo lee, no hay palabras de aliento. No hay sosiego, porque cualquier complacencia sería una traición a la experiencia universal del desamor. El lenguaje hace gárgaras, boquea, se angustia. El espacio pierde solidez, cede. El tiempo se vuelve posibilidad y ensoñación, Luis da Silva parece incapaz de mirar el mundo en otro tiempo que no sea el condicional simple. Todo podría haber sido. Graciliano Ramos no miente. Por momentos aburre, colma la paciencia, pero no miente. El trastorno del desengañado se construye con repeticiones, tedio y todo lo que podría haber sido.
7
De vuelta a la pregunta, ¿aparición o sugerencia? El relato de un hombre trastornado por un desamor es por necesidad aparición. Es el relato de una exposición. A falta de trama, motivos. No importa que las razones sean dudosas, es preciso que aparezcan, que sean rumiadas, roídas. La escritura de Graciliano Ramos está hecha del sonido que hacen las palabras al ser roídas.
8
No hay manera de engañarse, Angustia es un pueblo en el norte de Brasil. Y sin embargo uno se engaña: Graciliano Ramos crea un mundo aparte. Un mundo, en palabras de James Wood, “de humillaciones, afrentas, duelos y desdenes”. El crítico inglés habla del mundo que inauguró Dostoievski con Memorias del subsuelo (1864). Incluso le pone un nombre, “el mundo de la bofetada”. Para Wood, lo que está en juego en aquella novela es una pugna irresoluble entre el orgullo y la humildad. Luis da Silva no escatima al momento de mostrarse altivo. Se finge suficiente. Se dice a sí mismo que es capaz de desdeñar a cualquiera. Y el mundo actúa en consecuencia. Las afrentas abundan. Las humillaciones son constantes. Angustia no es una novela de folclor, porque el folclor, para funcionar, pide contemplación, asombro.
9
“Me preocupaba, sobre todo, el silencio.” Y silencio es lo que hace falta. No hay respiro para Luis da Silva y tampoco para el lector. Prerrogativa del humillado: temer no a las humillaciones, sino al silencio. Porque el silencio, en este caso, no es descanso. Graciliano Ramos ha encerrado a Luis da Silva de tal modo que el silencio ni siquiera es el silencio de la muerte. No hay resolución. En el extremo de su delirio, tumbado en cama por la angustia, Luis da Silva confiesa: “Yo me deslizaba en esos silencios, flotaba, subía, bajaba hasta el fondo, volvía a la superficie, intentaba asirme a una rama.” El silencio es eso que impide asir la rama.
10
Pero, insisto, la disyuntiva entre aparición y sugerencia es una pregunta que se arrastra por toda la novela. Tal vez ahí está su encanto. No hay duda de que logra hacer aparecer al trastornado, que lo revela en toda su intrincada obstinación. Pero el lenguaje, tan expuesto, termina por desgastarse. Como si fuera una clave de lectura, el protagonista gasta el tiempo escribiendo el nombre de su objeto de deseo. Después de tanta repetición, el nombre se deshace. Entonces, construye palabras nuevas con los despojos. Y cuando esas nuevas palabras se agotan, garabatea cualquier cosa. “Al final desaparece todo”, dice Luis da Silva, “[...] hasta que dejo en el papel algunos borrones apretados, unos rebordes muy negros”. De la angustia va quedando sólo lo sugerible, lo inenarrable. ~
jueves, febrero 05, 2009
Número de febrero

En su apartado central, bajo el título “Tronco común. Medio siglo de libros de texto gratuitos”, la investigadora Lorenza Villa Lever recorre la historia de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, en el contexto de los 50 años su fundación, y revisa los cambios y polémicas por los que han pasado los libros de texto gratuitos en México. Por su parte, el escritor y editor Felipe Garrido comparte su experiencia como autor de un libro de texto de historia de México, realizado hace casi dos décadas, y que sigue vigente.
Reseñas:
J.M. Servín escribe sobre Qué es el qué, de Dave Eggers, y El traductor, de Daoud Hari.

Hernán Lara Zavala sobre Ágape se paga, de William Gaddis.
Absalom García Chow sobre La voluntad y la fortuna, de Carlos Fuentes.

Vicente Alfonso sobre Gente así, de Vicente Leñero
Arnoldo Kraus sobre De eso se trata, de Juan Villoro
Vivian Abenshushan sobre Elogio de la vagancia, de Guillermo Fadanelli

Héctor Vera sobre Los best-sellers prohibidos en Francia antes de la revolución, de Robert Darnton
Fernando García Ramírez sobre Los cómplices del presidente, de Anabel Hernández
Francisco Noreña sobre Matemáticas simplificadas, publicación del Consejo Nacional de Matemáticas
En el Librero: el budismo, por Camila Krauss
Además, trae notas sobre muchas otras novedades editoriales (sobre La grande, de Juan José Saer, por ejemplo), y la sección Hoja por Hoja para Niños y Jóvenes.
El suplemento aparece encartado en los periódicos Reforma (ciudad de México, edición para suscriptores), AZ (Xalapa y Veracruz), Crónica (Campeche), Noreste (Poza Rica), Prensa de Reynosa (Reynosa) y El Sur (Acapulco).lunes, febrero 02, 2009
Historia de un sacrificio

Un cuerpo, Diego José, Madrid, 451 Editores, 2008, Colección 451.http://, 127 p.Nota publicada en Hoja por Hoja (enero de 2009)
viernes, enero 30, 2009
Todo aquí es polvo

jueves, enero 29, 2009
Lección del gran narrador realista


martes, enero 27, 2009
El complejo Fitzgerald
El nuevo libro de José Mariano Leyva, El complejo Fitzgerald. La realidad y los jóvenes escritores a finales del siglo XX (Tierra Adentro, 2008), se presenta mañana miércoles, a las 19 horas, en el Museo Mural Diego Rivera (Colón 7, esq. Balderas, en el Centro Histórico de la ciudad de México), con los comentarios de Álvaro Enrigue, el autor y elgeney. Modera Vicente Alfonso.
lunes, enero 26, 2009
Violencia, en Guatemala


Nota publicada en el suplemento Hoja por Hoja (enero de 2009).
jueves, enero 22, 2009
Presentación y taller en Irapuato
Mañana viernes, a las 19:00 horas, en Irapuato, Guanajuato, se presenta el libro ¿Te gusta el látex, cielo?, de Nadia Villafuerte, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro. Participan Luis Felipe Pérez, la autora y elgeney. El acto tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Irapuato (Álvaro Obregón 16, Centro Histórico).El sábado, por mi parte, daré un taller de ensayo, también en la Casa de la Cultura, de 10 a 1 de la tarde.

Francisco González Crussí, el autor de Notas de un anatomista, Los cinco sentidos, Nacer y otras dificultades y varios excelentes libros más
lunes, enero 19, 2009
Con palabras de otro
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«Intento leer novelas, completamente distintas, desde la de un autor francés muy renombrado, Michel Tournier, hasta autores de América Latina desconocidos, como mi viejo amigo R.R. Laborioso empeño por avanzar e interesarme por lo que dicen. ¿A qué se debe?, me pregunto. Quizás a que ambos son escritores meritorios, pero no grandes escritores. En Tournier hay algo que me irrita. Es un hombre lleno de ideas, demasiadas ideas. Filósofo convertido en novelista y ya sabemos lo que esto da generalmente. R.R. en cambio, aventurero metido a literato, nos arroja su escrito a la cara como un pedazo de bistec crudo. Ambos encarnan defectos que aquejan a los narradores contemporáneos. Defectos diferentes: el hombre llegado a la novela desde la universidad y al que llega a ella desde la vida. El primero me molesta por su excesivo afán de mostrarse inteligente, el segundo por disimularlo y aparecer como el hombre vital que se caga en la tapa del órgano. Pero la novela es otra cosa y ambos, sumando sus cualidades, hubieran dado seguramente un novelista ideal. Defecto común: creer que se puede llegar a la novela burlándose de la novela, el primero valiéndose de su savoir faire y su propósito metafísico, el segundo de su desdén por la literatura. Cuando en realidad sólo se puede ser gran novelista cuando no se quiere escribir otra cosa que una novela, con todos los riesgos que esto implica, cuando se la respeta y se admite por anticipado la posibilidad del fracaso, sin excusa ni defensa posible, pues de lo contrario la novela termina burlándose de nosotros.»
Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas
viernes, enero 16, 2009
Sobre crítica literaria

jueves, enero 15, 2009
Todos los miedos

La mayoría de los libros escritos en la historia de la humanidad son inferiores a la novela El desierto de los tártaros (1940), de Dino Buzzati. El colombre (1966) no se rebela a esa circunstancia. Posterior a Sesenta relatos (1958), en donde abundan los textos geniales, El colombre, no siempre de estilo preciso, vuelve a un tratamiento de lo fantástico y lo simbólico, emparentado con una ilógica kafkiana —se ha dicho mucho—, en la que ciertos motivos, como el miedo —siempre el miedo—, la espera del perplejo o la destrucción, condicionan el accionar de los personajes, muy frecuentemente vistos desde la ironía y cierta compasión. Aunque no todos, varios textos aquí son excelentes, como “El colombre”, “La creación” y “Viaje a los infiernos del siglo”.

El colombre, Dino Buzzati. Traducción de Mercedes Corral, Barcelona, Acantilado, 2008, Narrativa del Acantilado 131, 380 p.
Nota publicada en Hoja por Hoja de enero.
miércoles, enero 14, 2009
Releyendo a Martí

martes, enero 13, 2009
De mujeres desesperadas

Ahora, un breve comentario (publicado en la edición de enero del suplemento Hoja por Hoja) a la reedición de Inés, novela de las últimas publicadas por la gran Elena Garro:
La última Elena Garro tiende a ser vista como una autora reiterada en sus obsesiones. La inmovilidad y el miedo se enfocan en un personaje que a cada novela cambia de nombre y escenario mas no de un destino adverso: se trata de una mujer perseguida por la conspiración de los hombres. En ese ciclo —que arrancaría con Andamos huyendo Lola (1980)— predominan el temor y el desaliento: la rebelde Julia de Los recuerdos del porvenir, que merced a un milagro logra escapar del varón, deja su lugar a mujeres que no terminan de adivinar si el enemigo que tanto temen no reside más bien en sí mismas, y quienes, eso sí, lucen variaciones de una obra a otra que vuelven falsa la acusación de una Garro repetitiva. Aunque no es precursora de ningún narcorrealismo (la contraportada miente con impudicia), Inés, obra menor publicada originalmente en 1995, presenta un personaje cuya inocencia es vulnerada por varones malévolos en quienes, aquí sí, se echan de menos los matices.
Inés, Elena Garro, México, Joaquín Mortiz, 2008, 172 pp.
lunes, enero 12, 2009
La ciudad sin Racine

La Revista de la Universidad de México publica este mes (número 59, enero de 2009) mi ensayo «La ciudad sin Racine», a partir de una idea de Steiner en torno a la lectura de los libros clásicos: de ahí, discrepando, reviso la literatura contemporánea como un canon mutable y autófago y la relación de la literatura clásica con la sociedad en un entorno de violencia, de más está decir, desde mi experiencia de lector y escritor.

Dos párrafos del texto, aquí:
Ahora sonrío. ¡Buscar un tomo francés de Racine! Y no, no lo encontré en ningún lado. Lo mismo habría de pasar con otros autores y títulos, traducidos y ya no digamos en su lengua original: de Conrad a De Quincey a Coleridge a Paul Celan... A lo que iba: no hubo manera de que un lector adolescente encontrara un libro de Racine en su ciudad de origen.
Comparado con tragedias mayores, ésa es una minucia. Pero habla de una época desprovista de esa exigencia de educación humanista, de ese syllabus ilustrado. Habla además de una ciudad sin razón, que no respeta ni valora la inteligencia y la vida del espíritu, encerrada en sus orgullosos referentes regionales de cultura popular y en valores excluyente y fascistamente empresariales, con escasos y despoblados lugares para la reflexión literaria y el disfrute de las artes, desdeñosa de lo universal y nulamente concernida por la formación humanista de sus nuevas generaciones. De eso habla una ciudad sin Racine. La bastardía intelectual vendría como consecuencia.


