
Bitácora de Geney Beltrán [χe’nɛi bel’tɾan], escritor mexicano (Tamazula, Durango, 1976).
sábado, enero 23, 2010
Claire en enero

viernes, enero 22, 2010
miércoles, enero 20, 2010
martes, enero 12, 2010
jueves, enero 07, 2010
domingo, enero 03, 2010
Los mejores libros del 2009, según Sergio González Rodríguez
domingo, diciembre 20, 2009
Tierra Adentro

* de Mariño González, sobre Julio Ramón Ribeyro, a 80 años de nacido (Ribeyro, no Mariño);
* de Silvia Peláez, sobre libros de tres dramaturgos jovenes: Martín López Brie, Hugo Alfredo Hinojosa y Jacques Bonnavent;
* de Eduardo Huchín Sosa, ensayista del sur, sobre libros de cinco narradores jóvenes del norte: Julio Pesina, Gabriela Torres Olivares, Vicente Alfonso, Jaime Romero Robledo y Cristina Rascón;
* de Irad Nieto, ensayista del norte, sobre libros de cinco narradores jóvenes del sur: Nadia Villafuerte, J.F. Castillo Baeza, Rafael Ferrer, P.E. Ferrer Franco y Luis Gámez;
* y de Francisco Alcaraz, sobre tres libros de y sobre Octavio Paz: Las palabras y los días, Un sol más vivo y Luz espejeante.
Para cerrar, aparecen notas breves de:
Sergio Loo, sobre Escenas sagradas del Oriente de José Eugenio Sánchez (Almadía) y Caballos en praderas magentas de Ernesto Lumbreras (Aldus);
Jorge Mendoza Romero, sobre Libro del errante de Jorge Boccanera (La Cabra);
Atahualpa Espinosa, sobre Crónica de una década de Odysseas Elytis (Ediciones Sin Nombre);
Paulette Jonguitud Acosta, sobre La casa de cartón de Martín Adán (Textofilia);
Nadia Villafuerte, sobre Mitos, leyendas y cuentos peruanos (Siruela);
Lucía Leonor Enríquez, sobre La tierra de cenizas y diamantes de Eugenio Barba (Escenología);
Mauricio Salvador, sobre Literatura y derecho. Ante la ley, de Claudio Magris (Sexto Piso);
y elgeney, sobre Del crepúsculo de los clérigos de Armando González Torres (Terracota).
El índice completo, aquí.
miércoles, diciembre 16, 2009
martes, diciembre 08, 2009
Rodolfo Obregón escribe sobre el montaje de Iluminaciones
Seligson sobre mi libro de ensayos

El arte del ensayo
Esther Seligson
Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976) pertenece a una de las más sobresalientes generaciones de jóvenes creadores mexicanos (Nadia Villafuerte, narradora; Paola Velasco, ensayista; Hugo Alfredo Hinojosa, dramaturgo y cineasta; Mijail Lamas, poeta; Vicente Alfonso, novelista) del interior de la República. Novelista, cuentista, crítico, fue editor de literatura del FCE, becario por dos años consecutivos de la Fundación para las Letras Mexicanas, publicó en 2003 el libro de ensayos El biógrafo de su lector (Premio Nacional José Vasconcelos), su libro de relatos Habla de lo que sabes está por aparecer en la Editorial Jus, tiene una novela aún inédita, y colabora en las más importantes —y escasas— revistas literarias de nuestro país. Con el apoyo de Coinversiones del Conaculta ha fundado Páramo Ediciones. Su más reciente libro de ensayos, El sueño no es un refugio sino un arma, acaba de ver la luz en los Textos de Difusión Cultural de la UNAM.
Si como narrador Beltrán Félix es dueño de un estilo severo por directo y claro, directo por neto y sin concesiones estilísticas, neto por darle a las palabras el peso de su más pura esencia; como ensayista estas virtudes —severidad, exactitud y claridad— se acentúan enriquecidas por una ironía nada exenta de “crueldad” en la mirada con que enfoca el fenómeno de La Cultura en la actualidad de unas circunstancias que han desvirtuado hasta la más completa banalización todo concepto, contenido y sentido justamente de la cultura, con y sin mayúsculas. Y en tanto devorador de libros, GBF es un agudo lector curioso ávido de Conocimiento (no únicamente de la información actualizada que requiere un crítico), de encuentros insospechados, y seducciones imprevistas.
El sueño no es un refugio sino un arma, título tomado de un verso del poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen, constan de 25 ensayos que reflexionan sobre el ensayo y la reflexión (no juego con las palabras, aunque no dejo de guiñarle un ojo al espíritu lúdico subyacente en el libro), la necesidad de una nueva crítica literaria (venturosamente para las artes dentro de cada generación aparece un selecto grupo con esa “inevitable compulsión a expresarse” que lo caracteriza como si antes de él y después de él no existiese más que el Diluvio), la urgencia del rescate de la tradición humanística, de la escritura como agente de transformación personal y social; otros ensayos revaloran presencias literarias “de culto” como Nellie Campobello, Francisco Tario, Efrén Hernández; otros más buscan calar con nueva mirada en las escrituras de Salvador Elizondo, Sergio Pitol, del médico Francisco González Crussí, la dramaturgia de Óscar Liera, sin desdeñar un vistazo hacia la más reciente escritura de provincia, Élmer Mendoza, César López Cuadras, Nadia Villafuerte.
El sueño no es un refugio sino un arma trata, pues, del “retrato intelectual” tanto de su autor como de quienes lo leemos, interlocutores ideales por cuanto nos sitúa en el aquí y ahora del acontecer cultural artístico de nuestro mundo globalizado. A fin de cuentas, en efecto, de lo que es cuestión en un ensayo es de dar testimonio del momento en que vivimos y su entorno histórico específico.
La eterna pregunta “por qué, para qué, para quién escribo”, no tiene hoy como antaño más que una respuesta: se escribe de cara a “Dios” —a ese “trasfondo mítico de toda aventura humana”—, para dialogar con el único Interlocutor posible: la propia palabra, la propia condición humana y, a partir de ahí, con nuestros semejantes, con el Otro (que no soy yo mismo). En esta nuestra época de desencanto y cinismo, de desazón y rabia, Beltrán Félix le exige al escritor (y hace una tajante distinción entre el “escritor artista” y el “escribidor”) un claro compromiso moral ineludible con “lo ético literario”, un imperativo de autenticidad, de honestidad con la Palabra y de ésta con la Escritura: prohibido poner la literatura al servicio de la época (y no insistamos en cómo “la época” ha adelgazado a la palabra a niveles de anorexia pandémica).
Sin embargo, GBF no es un idealista al estilo de la bohemia decimonónica (y que aún subsiste entre los reciclados de 1968), pues acepta que el artista que hoy en día “se muere de hambre” ya no existe. Ahora bien, que El Arte no ha cambiado al mundo es una verdad de Perogrullo. Tampoco la política o la religión lo han hecho (tal vez lo único evidente hoy sea el “cambio climático”), lo cual no obsta para continuar reflexionando, escribiendo, danzando, haciendo música, teatro: creando y recreando, en suma, “ante la falla del mundo”.
Cambiar, no; trastocar, sí. Pues para Beltrán Félix “la escritura es un incendio íntimo del que no es factible salir intacto” (como en El sacrificio de Tarkovski, se me ocurre la asociación), de ahí que a través de la perspectiva interna del escritor sea posible trastocar la visión del mundo del lector y renovarla de manera profunda y auténticamente personal. Bajo el lema “escribir trastoca el mundo” a través y gracias a la lectura, y a la relectura (de los clásicos como base incontrovertible), el ensayista pretende alterar, confundir, la comodidad, el acomodamiento, lo acomodaticio de nuestra actitud de lectores frente al Libro (no en balde GBF es un afanoso lector de George Steiner, por mencionar sólo al crítico más “popular” de entre los muchos que cita en el bagaje de sus nada diletantes lecturas), sin hacerse concesiones a sí mismo al sancionar los vicios de su presente en tanto crítico, ensayista y narrador, el presente de nuestras Letras contemporáneas, las suyas, y del gusto y preferencias de sus lectores.
Pero, “trastocar la idea que el lector tiene del mundo”, ¿no es una utopía? Justamente. Y en eso consiste el compromiso moral que se le pide al escritor artista, al arte. Beltrán Félix no cae en el regodeo de lapidar a la contemporaneidad falaz del best-seller (¿a qué redundar en lo tan obvio?), a la facilidad del consumismo de entretenimiento y enajenación. Señala lo que hay que señalar y pasa a lo sustancial: a buen entendedor pocas palabras. Esa insistencia en “un principio ético de la escritura” busca instaurar al diálogo como desafío al pensamiento pasivo y conformista, subvirtiéndolo. No obstante, y en ello radica la lucidez del ensayista, no me está pidiendo a mí como lector que esté necesariamente de acuerdo con él, de hecho no me pide nada más (ni nada menos) que reflexionar por mi cuenta, un detenerme introspectivo para considerar y reconsiderar, para rumiar y digerir, para ensayar (gustar, catar, saborear, son algunos de los sinónimos que propone Martín Alonso en su añeja e insustituible Ciencias del lenguaje y arte del estilo), analizar mis propias incertidumbres culturales, políticas, sociales, morales.
Independiente y alejado de las “redes de poder” (¿existen?, ¡vaya ingenuidad!) dentro del medio literario, Geney Beltrán Félix cuenta con la soltura necesaria para decir lo que piensa desde su muy personal criterio (¿y acaso existe otra forma que pensar que no sea personal?) y compromiso único con la Palabra, con la letra escrita, con la Literatura, con el Libro, a partir de su propio compromiso de claridad, de autocuestionamiento (“yo profeso la fe de la duda”), de recapitulación autocrítica de su acervo de “bienes culturales”, y decirlo merced al ensayo de crítica literaria (casi casi como una fatal compulsión a expresarse), instrumento que da “luz sobre el fenómeno de la letra en su nexo con el mundo”. Y reconforta que esta generación (algunos de cuyos principales nombres se mencionaron al inicio de este texto y que igual insisten en el principio ético de la escritura), a través de sus voces más lúcidas, recobre, llamémosla así, la visión mítica—¿mística?— que ha sido desde los Orígenes el objetivo de la Palabra: una mirada omniabarcante presente y eterna, antigua y contemporánea, concreta y polisémica, íntima y universal “que proporciona material para nuevas reflexiones”, pues reflexionar es esencialmente transparentar: la coexistencia —por ejemplo entre otros asuntos de trascendencia— de las incompatibilidades, de las incongruencias, las posibilidades de lo irrepresentable, inarticulable, el silencio de los dioses…
Si el papel editorial de las publicaciones de la UNAM, y de cualquier editorial, es el de la difusión, nunca mejor lugar para que este libro, El sueño no es un refugio sino un arma, “ensaye” su poder para trastocar a los estudiantes que lo lean. Es decir: que si leer es la posibilidad de dejar surgir dentro de uno mismo lo extra-ordinario, aboguemos porque el departamento de distribución de la Dirección de Literatura provea a las librerías con el dicho libro y propicie en sus lectores, por mínima que sea, la semilla de un deseable trastocamiento en su manera de ver el mundo de la cultura que nos tocó vivir. Amén…
lunes, diciembre 07, 2009
Enlace sobre El sueño no es un refugio sino un arma
Esta contradicción que la autora señala entre los ensayos de tono pesimista y el texto final, elogioso del libro de cuentos de una escritora contemporánea, fue una cosa deliberada. Sé, claro, que de nada sirve decirlo fuera del libro, pero contra el desencanto extremo que provoca la contemplación de tanta banalidad ubico el talento de quienes, exigiéndose un compromiso literario igualmente extremo, vienen con obras notables.
viernes, diciembre 04, 2009
Dos enlaces
jueves, diciembre 03, 2009
La FIL sigue, caramba...
miércoles, diciembre 02, 2009
Sobre Evelio Rosero
La revista Nexos de este mes incluye mi texto crítico "El miedo a volverse animal", sobre la novela Los almuerzos, del autor colombiano Evelio Rosero.
lunes, noviembre 30, 2009
Si andas por la FIL de Guadalajara
En la FIL, hoy
jueves, noviembre 26, 2009
El martes crítico
Este martes primero de diciembre, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, participaré, con Christopher Domínguez Michael y Rafael Lemus, en la mesa redonda El estado de la crítica literaria en México, organizada por la revista Letras Libres. Presenta Enrique Krauze. La mesa será a las 6 de la tarde, en el Salón 4 de la Expo.
A Xalapa
viernes, noviembre 20, 2009
Habla de lo que sabes en Jalisco
Anoche soñé que volaba
Cuando el auto se aleja con Elisa, Joaquín vuelve la mirada hacia Natalio y se ríe porque ya lo va viendo más abajo, ya pequeño. La del hombre es una cara pasmada que mira a Joaquín hacia el aire, cada vez a más altura, y Joaquín alcanza a distinguir de nueva cuenta el auto, más chico, el aire sopla en torno suyo, y él ve el techo de la residencia Salvatierra Miller, y ya después se ven albercas, y canchas de tenis, podadoras, autos, de menor tamaño todo. A la derecha está Superama: hay gente afuera, dos patrullas, una ambulancia que parte por Iglesia hacia la clínica de Río Magdalena ahí bien cerca, hubieran mejor ido a pie por el cadáver, ¡a ver de qué les sirve ahora ese güerito!, denle sus pinches vísceras podridas a tanto pobre perro muerto de hambre, ¿a quién le servirán?... Y mientras cada cosa se hace más nimia y él se siente ligerísimo, ve con alegría el sol ponerse como un candado ígneo sobre la Ciudad, todo tiene contornos, todo es real y vive y vibra y brilla y su cuerpo se va disipando y se vuelve polvo, bruma, nada, sólo aire anochecido sobre la Ciudad, esta bella y agria Ciudad sin remedio.
martes, noviembre 17, 2009
Iluminaciones en Culiacán
sábado, noviembre 14, 2009
Sobre el libro de ensayos

"Los textos reunidos en este volumen abarcan diversos temas y autores pero el hilo conductor es la lectura. La génesis literaria, la obsesión de los autores, sus cualidades, exageraciones y defectos y, por qué no, la testarudez de quienes acuden a sus obras y no las dejan hasta agotar su contenido. Juan Rulfo, Marina Tsvietáieva, Emilio Adolfo Westphalen, Robert Musil, Claudio Magris, Nellie Campobello, Alejandro Rossi o Graham Greene son sólo algunas de las figuras que transitan por los 24 ensayos que tienen como fin desmantelar el consenso y la uniformidad de los criterios estéticos, las falacias y los lugares comunes de la literatura de masas y sus héroes transitorios, a través de un recorrido histórico y temperamental por las encuadernaciones y las estanterías sobrepobladas de nombres, temas, géneros y dimensiones."
El enlace, aquí.
jueves, noviembre 12, 2009
En Los Mochis
miércoles, noviembre 11, 2009
Sobre Liera
Este sábado 14 empieza la XXX Muestra Nacional de Teatro, en Culiacán, Sinaloa. El viernes 13 habrá un coloquio sobre su obra, en que participaré leyendo un texto crítico. El coloquio empieza a las 4 de la tarde y tendrá lugar en el Archivo Histórico General (Antonio Rosales 256 poniente, entre Morelos y Rubí). Ahí nos vemos.
lunes, noviembre 09, 2009
Los perseguidos en La Nave
Mientras él proseguía en su contemplación, me quedé pensando en el interés de Moreno Flores por el destino de Porfirio. ¿Qué indicaciones eran ésas? Creo recordar que me dije: «No entiendo». Me sentí estremecido, feliz. Porfirio se sentó a mi lado y me habló: pasó su brazo de púber por mi espalda y acurrucó su cabeza, tan menuda, sobre mis piernas. Su largo cabello rubio, su melena me hacía sentir dichoso. Me llegó el significado de este regocijo. Sin temer otras retaliaciones, descubrí la manera de arrancarlo de la turbia arena en que boqueaba. Como si me rebelase ante otra voz, me decidí a borrarle el miedo.
miércoles, noviembre 04, 2009
Habla de lo que sabes
Aquí dejo el texto de contraportada:
Habla de lo que sabes se titula el esperado primer libro de narrativa de Beltrán Félix, uno de los más brillantes ensayistas mexicanos de la nueva generación. Estas historias escarban de forma perturbadora en los conflictos de la paternidad, la vejez, las frustraciones de la juventud, la creación artística y el desamor, en el marco de una Ciudad que insiste en revelarse como un agresivo espejismo. Con un estilo dotado de visceralidad y fuerza, el autor desarrolla una incisiva introspección dramática de la rabia, el miedo y el delirio, ejes de la violencia interior de nuestros días. En un tiempo de narrativas complacientes, Habla de lo que sabes se manifiesta como un desafío vehemente de la imaginación en resistencia: una ficción que se exige ser la expresión profunda de su época.
Hondonada
El nuevo número, y cuarto, de la revista los perros del alba, editada por Anuar Jalife y David Ortiz Celestino, incluye, entre muchos otros materiales de mayor interés, mi relato «Hondonada». Aquí, unas líneas:Doblaba calle tras calle y los peatones que le salían al paso se deslizaban con la mirada reconcentrada o el gesto huraño, llenos de prisa o reconcomio, de modo que nunca se animó a pedirle a nadie que lo orientara en su búsqueda de Hondonada. Aquí y allá se fue encontrando algunos perros, además de automóviles estacionados, puertas y rejas inmutables. Por un momento, creyó ver cómo una silueta gorda —¡Montivont es gordo!— se escabullía en una esquina. Corrió para alcanzarlo pero le nació un dolor en el costado. Era el café, supuso. Cortó sus pasos, respiró mientras arqueaba el cuerpo; se sentó en el borde de la banqueta. No le gustaba nada todo esto. Se levantó. ¿Había pagado el café?, se dijo entonces, al tiempo que se daba una palmada en la frente. ¡Qué vergüenza! ¡Qué habrá pensado esa muchacha! Sacó la cartera, vio sus billetes. Tengo que regresar y.
Pronto olvidó eso también.
martes, noviembre 03, 2009
La insuficiencia de quien delira
La revista Letras Libres de este mes publica un mi texto crítico sobre la novela Los puentes de Königsberg de David Toscana. Aquí dos párrafos del texto:En su ir y venir entre distintos planos narrativos, Los puentes de Königsberg dejaría ver que el desquiciamiento (ese escapismo que finge una realización ritual) esconde una verdad novelística. Ésta consistiría en lo siguiente: la realidad decepciona; la ficción entusiasma porque, aunque inútil para reparar los desaguisados de aquella, al hacer patente la naturaleza reiterable de todo hecho, termina por hacer factible la identidad de tiempos y lugares. No es sólo un juego lingüístico: Königsberg (temporal, insuficientemente) es Monterrey.
Un tema de Toscana es la violencia sexual: en la extraordinaria Duelo por Miguel Pruneda (2002) y en El último lector (2005), sus personajes se inmiscuyen en una elucubración, entre morbosa y compasiva, sobre el destino de niñas desaparecidas y muertas. En esta nueva obra, Floro y Blasco fabulan sobre el secuestro de seis chicas adolescentes, forzadas para el quizá deleite de políticos pedófilos, mientras un alumno y su maestra ven las calles y puentes de la ciudad alemana usurpar el trazado urbano de la capital norteña. En otra manifestación de la sensibilidad catastrofista de nuestro tiempo, esta Königsberg americana sufre la destrucción europea de 1945, y lo que sigue: “La guerra ha terminado... Nadie diga que escuchó un grito de mujer. Dejen que ellas paguen la derrota de sus hombres”. Este desborde igualitario de la violencia en Prusia y Nuevo León admite entonces una lectura de índole moral. Es ésta: los lugares y hechos pueden repetirse; las personas no.
miércoles, octubre 28, 2009
lunes, octubre 26, 2009
Cicatrices, el gran regreso de Esther Seligson a la ficción

Páramo Ediciones despierta de tan difíciles circunstancias recientemente, publicando Cicatrices, el nuevo libro de relatos de la extraordinaria escritora Esther Seligson. Aquí va el texto de la contraportada:
Es una autora de culto poseedora de una voz de plurales registros: ha recorrido las páginas de la novela, el cuento, el ensayo, la poesía, la crítica teatral y la traducción. Mediante la reescritura introspectiva del mito y la historia antigua y el trazo memorioso de las ciudades íntimas, ha hecho de su personalísima escritura un despliegue de exigencia formal y profunda sabiduría vital. Desde su primer libro, publicado en 1969, ha distinguido su prosa narrativa con una rica y matizada exploración de lo sensorial, lo onírico, lo emotivo: el envés de la existencia diaria, la huella secreta de los hechos.
Es una estilista mayor de la prosa en lengua española. Con Cicatrices, su nuevo libro de relatos, nos hallamos ante un mosaico gozoso e inquietante de sus voces, temas e intuiciones. He aquí, luego de casi una década, el gran regreso de Esther Seligson a la ficción.

(Fotografía de la autora: Rogelio Cuéllar, por supuesto.)
Sánchez Prado y «El síndrome de Golo»

Aquí dejo un párrafo del texto de Sánchez Prado:
"El matrimonio entre cosmopolitismo e institucionalización resultó en la nefasta emergencia de una cámara de ecos que permite a sectores amplios de la literatura mexicana la producción y validación de una escritura excesivamente autorreflexiva que se regodea en su desconexión con el mundo. Por eso la poesía mexicana está llena de metalingüísticas, y la narrativa mexicana llena de novelas y cuentos que portan su desconexión de la realidad como un estandarte. Habitamos una literatura que, en nombre de un cosmopolitismo devenido fundamentalista y una noción miope de literatura-en-sí-misma-y-por-sí-misma, empezó desdeñando el nacionalismo y acabó por renegar de cualquier dejo o rastro del mundo en su estética."
viernes, octubre 23, 2009
Una buena y una mala
Pues la UNAM, mi alma máter, me tenía dos noticias ayer: una buena y una mala. La primera que me dieron fue la segunda (pero aquí no la comentaré, ya se dará en otra ocasión el espacio para la diatriba y la quejumbre). Pasemos entonces a la buena, y es que salió un texto crítico sobre mi libro de ensayos El sueño no es un refugio sino un arma en el número de esta semana de la Gaceta de la Universidad: el autor es Christian Gómez, quien ha incluido ese texto también en el blog En el fastigio.
miércoles, octubre 21, 2009
martes, octubre 20, 2009
Tierra Adentro, 160
Ignacio M. Sánchez Prado sobre las novelas de Alberto Chimal (Almadía) y Tryno Maldonado (Anagrama);
Silvia A. Peláez sobre las obras teatrales de Luis Santillán, Édgar Chías y Claudia Ríos (Ediciones El Milagro);
Erick Vázquez sobre un tomo de ensayos de Guy Davenport (Libros Magenta);
René López Villamar sobre Vacío perfecto de Stanislaw Lem (Impedimenta);
Jezreel Salazar sobre Irregular de Ingrid Hernández (Tierra Adentro-Cecut);
Jorge Solís Arenazas sobre Humo de incendios lejanos de Eduardo Chirinos (Aldus-UANL).

En la Estantería vienen notas críticas sobre:
Teatro completo de Carlos Olmos (FCE), por Richard Viqueira;
Fiorenza de Thomas Mann (Sexto Piso-Conaculta), por Montserrat Varela;
Rashid 9/11 de Jaime Chabaud (El Milagro-UANL-Conarte), por Hugo Alfredo Hinojosa;
Un drama de caza de Anton Chejov (UV), por Atahualpa Espinosa;
Yo te conozco de Héctor Manjarrez (Era-UNAM, Dirección de Literatura), por Irad Nieto;
Descripción de un brillo azul cobalto de Jorge Esquinca (Pre-Textos), de José Luis Bobadilla;
Pitecántropo de Julio Trujillo (Almadía), por Sergio Loo, y
Los privilegios del olvido de Piedad Bonnett (FCE) por Nadia Escalante-Andrade.
lunes, octubre 12, 2009
lunes, octubre 05, 2009
Tercera mesa, entrada libre
Hinojosa en la blogósfera
Hugo Alfredo Hinojosa (1977), el dramaturgo autor de los volúmenes Desiertos (2007) y Siglo (2008) y quien recientemente obtuvo el Premio Mancebo del Castillo, ha decidido pasar al lado oscuro y por fin ha abierto un blog. Aquí la dirección.
miércoles, septiembre 30, 2009
Link autopromoviente
Una nota sobre mi libro El sueño no es un refugio sino un arma en el periódico La Jornada del domingo pasado: aquí.
lunes, septiembre 21, 2009
Centenarios, ¿qué celebramos?
El ciclo de mesas de reflexión Centenarios, ¿qué celebramos?, empezará este miércoles 23 a las 20:30 horas con la participación de tres escritores: Silvia Molina, José María Pérez Gay y Juan Villoro. Las mesas continuarán durante cinco semanas, cada miércoles: 30 de septiembre (gestión cultural), 7 (periodismo y cultura), 14 (historia y literatura), 21 (artes) y 28 de octubre (política). El ciclo se realizará en las instalaciones de Ediciones El Milagro, en Milán 24, colonia Juárez. Ahí nos vemos.
La lengua de los muertos
La lengua de los muertos, dirigida por su autor, corre temporada en el Teatro El Milagro de la ciudad de México (Milán 24, entre Lucerna y General Prim, colonia Juárez), los jueves y viernes a las 9:00 de la noche, los sábados a las 7:00 y los domingos a las 6:00. Actúan Rodolfo Guerrero, Humberto Solórzano y Gerardo Taracena.
martes, septiembre 08, 2009
Malasuerte en Tijuana
Hilario Peña (Mazatlán, 1979) acaba de publicar en Mondadori su nueva novela, Malasuerte en Tijuana, un divertidísimo recorrido picaresco y policial por el noroeste del país, hasta terminar, por supuesto, en la ciudad que aparece en el título. Tengo entendido que mañana miércoles, a las 7 de la noche, en el Centro de Lectura Condesa de la ciudad de México, presentaremos la novela Eduardo Antonio Parra, Hilario y elgeney. Allá nos vemos.
lunes, septiembre 07, 2009
Sara antes del fuego
miércoles, agosto 26, 2009
El sueño no es un refugio sino un arma
jueves, agosto 20, 2009
En el CEPE
martes, agosto 18, 2009
Perdonados en el aire
lunes, agosto 17, 2009
Tierra Adentro, 159

El dossier "Literatura, ¿para qué?" reúne textos de Gabriela Torres Olivares, Miguel Tapia Alcaraz, Paola Velasco y Yuri Herrera. Y para cerrar, la sección de crítica, Fraguas, con nuevos e interesantes cambios: textos críticos de
* Christopher Domínguez Michael sobre Los niños de paja, de Bernardo Esquinca;
* Romeo Tello A. sobre El rey siempre está por encima del pueblo, de Daniel Alarcón;
* José Luis Bobadilla sobre ¿Qué edad cumple la luz esta mañana?, de Orlando González Esteva;
* Enrique Padilla sobre Contra los poetas, de Witold Gombrowicz;
* Vidal Medina sobre Ñaque, de José Sanchis Sinisterra;
* Mauricio Salvador sobre La voz del espejo, de Fabienne Bradu y
* Pablo Martínez Lozada sobre Alcina, de Handel.
Además, notas críticas de:
* Sergio Loo sobre Poesía completa de Héctor Viel Temperley y Tríptico del desierto, de Javier Sicilia;
* Mijail Lamas sobre Reliquia, de Pura López Colomé;
* Nadia Villafuerte sobre El volcán, el mezcal, los comisarios, de Malcolm Lowry;
* Atahualpa Espinosa sobre La boca pobre, de Flann O'Brien y El cuerpo de Giulia-no, de Jorge Eduardo Eielson; y
* Carmen Cordero sobre La poesía del universo, de Robert Osserman.















