jueves, febrero 17, 2011

Confirmadísimo

Karla Marrufo

Nadia Villafuerte

Enrique Padilla

La campaña LEEMOS TANTO A ESTHER continúa. La próxima actividad es ésta:
Esther Seligson leída y comentada por jóvenes escritores
Presentación de los nuevos libros Negro es su rostro. Simiente (FCE, 2010), Todo aquí es polvo (Bruguera, 2010), Escritos a mano (Jus/UANL) y La morada en el tiempo (Conaculta, reedición); estos dos últimos ya están en la imprenta y estarán listos en cosa de semana y media.
Participan con sus comentarios: Karla Marrufo, Enrique Padilla, Nadia Villafuerte y elgeney.
Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Salón Manuel Tolsá, ciudad de México.
Domingo 6 de marzo, 2:00 p.m.

lunes, febrero 14, 2011

Por favor, no mande riñones por correspondencia

Por favor, no mande riñones por correspondencia, escrita por Richard Viqueira, Antonio Zúñiga y José Alberto Gallardo, corre temporada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, del Centro Cultural Universitario, de la UNAM, en la ciudad de México, hasta el 27 de febrero. Las funciones son jueves y viernes a las 8, sábados a las 7 y domingos a las 6 pm. Un banquetazo delirante e hilarante, con un fuerte cuestionamiento y crítica, además. Hay que verla.

LXIX

Hay gente que tiene suerte y hay quien sólo es normal.

viernes, febrero 11, 2011

jueves, febrero 10, 2011

A

Él, que sopesaba tanto las palabras antes de liberarlas, dejó salir un airado «¡Hasta nunca!» que, en vez de aligerarlo, le hizo sentir como si una roca le creciera en la espalda.

lunes, febrero 07, 2011

Martes 8

Mañana martes 8, a las 7 pm, presentaremos este librasazo, en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México. Los comentarios serán de Fabienne Bradu y David Olguín. Laura Almela leerá fragmentos de la obra. La mejor manera de recordar a Esther, a un año de su muerte. Ahí nos vemos.

Iris García Cuevas

Iris García Cuevas, la autora del libro de relatos Ojos que no ven, corazón desierto, acaba de publicar su primera novela, titulada 36 toneladas, en el sello Zeta de Ediciones B. Se trata de una historia de violencia y corrupción en el sur de México, narrada con un estilo de gran fuerza y visceralidad. Pronto estará en librerías.

sábado, febrero 05, 2011

Algo extraño sucede con Esther

El próximo martes 8 se cumple un año de la muerte de Esther Seligson. Para recordarla, Alejandro Toledo escribe «Algo extraño sucede con Esther». Ir aquí. O también acá, en la revista Cultura y Arte de México de febrero.

viernes, febrero 04, 2011

Recuento de una vida

Fabienne Bradu publica un texto crítico sobre el libro Todo aquí es polvo, de Esther Seligson, en la revista Letras Libres de este febrero. Aquí el enlace.

jueves, febrero 03, 2011

La anomalía insuficiente

La revista Letras Libres de este mes publica mi texto crítico «La anomalía insuficiente», sobre el libro de relatos Pájaros en la boca, de Samanta Schweblin.

miércoles, febrero 02, 2011

La inocencia de los objetos

La Revista de la Universidad de México, en su número de febrero, incluye el texto «La inocencia de los objetos», un fragmento de mi novela Cartas ajenas.

martes, febrero 01, 2011

No narrarás en el Círculo

«No narrarás», ensayo incluido en mi libro El sueño no es un refugio sino un arma, ha sido incluido por la revista electrónica de literatura Círculo de Poesía en su Galería de Ensayo Mexicano. El enlace: aquí.

lunes, enero 31, 2011

Azulean las jacarandas

Sobre el libro de poesía Negro es su rostro. Simiente, de Esther Seligson, aparece hoy en el periódico Milenio una nota de Mary Carmen S. Ambriz: aquí.

viernes, enero 28, 2011

jueves, enero 27, 2011

Fragmento sobre el polvo y la muerte

Fotografía tomada por Rogelio Cuéllar

«México me produce, quizá por contraste complementario, la sensación de descenso, de encontrarme en el umbral de abismos, el espacio poblado, no de Dios como en Jerusalem, o de la LUZ como en el Tíbet, sino de seres torturados, dioses o ángeles caídos. Y no que me produzcan temor, no, pero sí desconcierto y congoja, como si ellos mismos, desconsolados, pidieran algo. Aquí las voces se me opacan, la transparencia se me empaña, y el esfuerzo por mantenerme atenta, alerta, jubilosa, es devastador. Es decir, permito que partículas oscuras se adhieran a mi corteza y entorpezcan la continuidad de ese fluido luminoso que ha de ir de la cabeza al corazón, del corazón a los pies, y viceversa. Hay tardes en las inmediaciones del Centro Universitario de Teatro, por ejemplo, allá en los roquedales de lava, en que percibo a esos seres como empapados en sangre aún caliente pidiéndome rociarles con la punta de los dedos agua bendita desde un cuenco de madera. Tardes de dioses arrodillados en el brocal de la tierra para beber su calor, y en las que caen a trozos nubes cuajadas de aceros flotando, sin herirlas, sobre las montañas, pero haciendo sentir su peso, su amenaza de aplastar a la ciudad silenciosamente, o en un estallido de relámpagos. Todo aquí es polvo. Pero justamente por ello vuelvo y retorno, y es esta tierra la que cubrirá mi cuerpo... Abandonar la prisión del amor, se dice que dicen los que sí saben, sólo es posible por el camino del Amor: no hay otra puerta, no existe otra salida. Soltar el amor para amar aún más: he ahí la paradoja de la reparación —el tikun— y de la pureza. A final de cuentas, el mundo es lo que hacemos de él, y sólo se escapa a la muerte eligiéndola. Me habría gustado que mis cenizas fueran dispersadas en el Tajo, desde Toledo, para enlazar mis amores y acompañar su trayecto río abajo, fleco líquido entre las grietas de los riscos, caballo desbocado espumeando por los belfos, cascada liquen, vellón asperjado de estrellas y soles, corimbo de olas... La muerte ha de ser entrar en un mar infinitamente poroso, azul zafiro brillante, translúcido…»

Esther Seligson, Todo aquí es polvo. México, Bruguera, 2010.

martes, enero 25, 2011

En el Teatro El Milagro


En España

El texto crítico de Marina Porcelli sobre el libro Todo aquí es polvo, de Esther Seligson (Bruguera), ha sido reproducido en la revista española Literaturas. El enlace, aquí.

lunes, enero 24, 2011

Cartas ajenas

Cartas ajenas es el título de mi primera novela, una historia que empecé a escribir en diciembre de 2002 y que, bajo el signo solar de Capricornio, luego de doce intuitivas mutaciones sale ahora con el sello de Ediciones B. Es paralela en espíritu y tiempo de escritura a mi libro de relatos Habla de lo que sabes, y muy distinta a mi segunda novela (¡terminada!), ya no digamos a la tercera, apenas en ciernes.

Dice el editor:

La existencia monótona de un empleado de correos se ve alterada cuando adquiere el vicio de abrir cartas ajenas. Pronto decide involucrarse con los destinatarios, y así conoce a un editor cuya amante ha muerto en un accidente de aviación, una joven enferma que tiene una relación conflictiva con su pequeña sobrina y un viejo desahuciado que busca recuperar al hijo que no ha visto en treinta años, mientras, como violento trasfondo, un grupo de paramilitares secuestra y asesina ancianos. Lo que Marioralio descubre a través de las cartas lo lleva a planear el estallido de una Nueva Revolución, para cambiar desde raíz tanta injusticia y abuso. Pero antes ha de perder la mano derecha…
Con una prosa veloz y expresiva, esta historia de amores y abandonos retrata un escenario apocalíptico como lo es el de tantas ciudades latinoamericanas, a la vez que finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y el imposible afán de rebeldía de una época extrema: la actual.

Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976) es editor y escritor. Estudió letras hispánicas en la UNAM y literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Fue editor de literatura del FCE. Ha sido becario de la Fundación Lorena Alejandra Gallardo y la Fundación para las Letras Mexicanas. Obtuvo el Premio Nacional José Vasconcelos por el libro El biógrafo de su lector (2003), un ensayo sobre la obra del autor argentino Macedonio Fernández. En 2009 publicó Habla de lo que sabes (relatos) y El sueño no es un refugio sino un arma (ensayos). Ejerce la crítica literaria en revistas y suplementos. Su bitácora virtual reside en www.elgeney.blogspot.com. Actualmente es jefe de redacción de la Revista de la Universidad de México.

sábado, enero 22, 2011

LXVII

«Azar» es el nombre que damos a nuestro miedo cuando, por debajo de la consciencia, se impone a nuestra voluntad.

viernes, enero 21, 2011

El 8 de febrero

Fabienne Bradu
Corre la voz: presentaremos Todo aquí es polvo, el libro de memorias de Esther Seligson (Bruguera), el próximo martes 8 de febrero (esto es, a un año de su partida), a las 7 pm, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la ciudad de México. Participan Fabienne Bradu y David Olguín. Leerá fragmentos Laura Almela.

jueves, enero 20, 2011

Uno de los mejores libros publicados en México en 2010

En el periódico La Razón se publica hoy una nota de Carlos Olivares Baró sobre Todo aquí es polvo. El enlace es éste.

Otra nota sobre Todo aquí es polvo

Copio aquí la nota crítica de Carmen Cordero al libro Todo aquí es polvo, de mi querida y admirada maestra Esther Seligson, publicada en la revista Tierra Adentro, número 167-8:

Esther Seligson (1941-2010), quien escribió narrativa, ensayo, poesía y crítica teatral, terminó este libro de memorias pocas semanas antes de morir. En la primera mitad de la obra, la autora rememora su infancia y su entorno familiar en el México de la década de 1940. Luego, incluye un capítulo sobre sus parejas amorosas, donde se agradece un tono de reconciliación y sinceridad, exento de reproches o descalificaciones; y, por último, con una melancolía desbordaba, Todo aquí es polvo cierra su recorrido con los últimos años de vida de la autora, en Lisboa, Jerusalén y la ciudad de México. Es decir, no es ésta una autobiografía lineal ni completa; presenta saltos y digresiones proustianos. Al mismo tiempo, predomina aquí una gran capacidad para recuperar y entregar al lector el mundo de las sensaciones y las emociones. Más que los hechos, Todo aquí es polvo se erige sobre lo que los hechos dejan en la psique de la autora. Así, el género autobiográfico se ve sustentado en una vena reflexiva de gran sutileza, inteligencia y hasta humor. Pero, si algo hay que destacar por sobre cualquier otro elemento, está la prosa: oraciones largas de riquísima consistencia verbal, hallazgos metafóricos que se asientan en lo lírico, y una mezcla estilística de cultismos y coloquialismos que dan flexibilidad y donaire. Una obra para reconciliarse con la literatura en tiempos de frivolidad y mercantilismo.

miércoles, enero 19, 2011

Poesía y violencia, en el ciclo Tertulias

La Casa del Poeta ha organizado el ciclo TERTULIAS, un diálogo sobre el estado actual de la poesía mexicana. Una tertulia de la inteligencia celebrada en un ambiente informal por sus protagonistas.
Tema: Poesía y violencia
Participan: Geney Beltrán Félix, Rodrigo Flores Sánchez y Víctor Manuel Mendiola Jueves 20 a las 19:00 horas en el Café-Bar “Las Hormigas” de la Casa del Poeta Ramón López Velarde. Álvaro Obregón 73, Colonia Roma (entre Córdoba y Mérida), México, D.F.

Fraguas de Tierra Adentro

La sección Fraguas de la revista Tierra Adentro, en su nuevo número (167-8), incluye:
* un ensayo de Fernando Fabio Sánchez sobre cuatro novelas de autores mexicanos: Mica chueca de Pablo Jaime Sáinz (Tierra Adentro), Una isla sin mar de César Silva Márquez (Mondadori), No tengo tiempo de Arturo Vallejo Novoa (Alfaguara) y 41 de Rogelio Guedea.
También aparecen textos críticos de:
* Mayra Luna (sobre Tadeys de Osvaldo Lamborghini, Conaculta),
* José Luis Bobadilla (sobre la Antología crítica de la poesía del lenguaje de Enrique Mallén, Aldus-Conaculta)
* y Rodrigo Flores Sánchez (sobre Se llaman nebulosas de Maricela Guerrero, Tierra Adentro).
En la Estantería vienen breves notas de:
* Mijail Lamas (sobre Poemas y fragmentos de Alceo, Textofilia),
* Nadia Villafuerte (sobre Y así por el estilo de Joseph Brodsky, UV),
* Carlos Esteban Cuendia (sobre El día antes de la felicidad, de Erri de Luca, Sexto Piso)
* Atahualpa Espinosa (sobre Lila de Robert M. Pirsig, Sexto Piso),
* Brenda Valdivia (sobre La sangre erguida de Enrique Serna, Seix Barral),
* Carmen Cordero (sobre Todo aquí es polvo de Esther Seligson, Bruguera),
* y dos escritas por mí (sobre Ese modo que colma de Daniel Sada, Anagrama, y sobre El tigre del Nayar de Queta Navagómez, Jus).

martes, enero 18, 2011

Febrero de 2011: Anuncio, 6

Novela del emasculado: después de la teoría feminista, también la escritura del varón conlleva una conciencia de género. La crítica de la testosterona desde la testosterona misma.

lunes, enero 17, 2011

Irse

Mijail Lamas, Esther Seligson y elgeney. Diciembre de 2006.


Marina Porcelli escribe un texto crítico sobre el libro Todo aquí es polvo, de Esther Seligson (Bruguera), para el suplemento Laberinto (del periódico Milenio) de este sábado pasado. Aquí va el texto:

Cartografía afectiva
Marina Porcelli

Toda autobiografía instala al “yo” con una postura estética determinada, y aunque esta frase resulte tautológica, sirve de apoyo para enlazar lo que sigue: todo registro de nuestra identidad, del propio “yo”, en suma, implica narrar el entramado concreto entre ese “yo” y “el otro”. Sus diálogos, sus dinámicas, sus contrastes, hasta su intensidad. Para el caso de Todo aquí es polvo, de Esther Seligson, agrego que la muerte de los otros es una de las constantes de la trama. También, claro, el amor; y la libertad. Y quizá esta presencia tan nítida de los otros sea una de las claves más hermosas de la autobiografía, publicada en 2010, corregida y “aumentada” pocas semanas antes de la muerte de la autora.
Esther Seligson nació en el Distrito Federal en 1941, residió en Europa y en Asia. Estudió Letras en la UNAM; además de sus ensayos y obra narrativa, fue traductora. Los otros, entonces, serán los puntos de anclaje donde se despliega un relato que, lejos del anecdotario superficial y del chismerío biográfico, articula una suerte de semblanza afectiva que se acerca al ensayo, indagando en la reflexión mística y filosófica. Casi no hay, por tanto, referencias a su escritura de ficción, sí, en cambio, a diarios y cartas nunca enviadas, y sobre todo, a muchísimas lecturas. Las citas de Rilke, de Goethe, de Shakespeare, de Cioran y talmudistas y cabalistas, apuntalan —dialogan— con una prosa que se expande y fluye como agua de la memoria y del olvido, como registro de su espiritualidad. Pero resulta que sustituimos con imaginación la falta de memoria, apunta Seligson, y luego agrega, ya que es falsa la fidelidad a la memoria.
Dividido en cuatro partes, con un tono sostenido, y párrafos de una hermosa tensión poética, el libro se construye sobre núcleos temáticos, no temporales. La crónica es matizada, las ligaduras —afectivas, conceptuales— van dictaminando la narración. Por eso, primeramente, la escritura recorre la muerte de su madre, de su padre, y la figura de su hermana; luego, su propia infancia que se ahonda al hablar de la infancia de sus hijos; después, sus amores y su sexualidad. Y por último, ese otro estará signado por la ciudad: un mosaico de personajes disímiles, intensos, que viven en Jerusalén en 2002, por ejemplo, o en el sur de la India, o Lisboa. Así, el acto de irse tendrá una fuerza avasalladora en la vida de Esther Seligson. Será el motor de lo que busca y de lo que encuentra, será para ella, dolorosamente cada vez, una suerte de purificación. “(…) pues cuando descubrí que ese estado de felicidad me venía de la infancia como un don gratuito”, instala para siempre en su relato, “(…) decidí irme”. Extranjera, nómade, a veces caprichosa, desarmará matrimonios, cambiará ciudades, amará y escribirá. Y vivirá preguntándose: “¿cuál es el punto ciego por donde el Destino entra para cumplirse?”, hasta culminar, paradójica, prolijamente, en su sitio originario, en la Ciudad de México, lugar donde muere el 8 de febrero de 2010.
Una madre severa, aunque entrañable en sus disparates; una hermana cortada, como la propia Esther, por el cuchillo filoso de la crianza, pero tan distintas:
—Mátame, te pedí, mata a la hermana que es tu Esfinge (…) No quiero ser tu espejo, ni tu máscara.
Un padre de profesión orfebre, extraño, indiferente, “que consideraba [que] el Destino, así con mayúsculas, le acomodó una pésima jugada (…), la humillación y la impotencia del exilio, por no hablar de la orfandad en que el Holocausto lo dejó” conforman el mosaico de familia judía en el que transcurre la infancia de la autora. “Instants of being” cifra Seligson —tomando la idea de Virginia Woolf— a los momentos de felicidad, a los instantes en los que, como fósforos encendidos en la penumbra, el mundo no tiene fisuras. Y esto, antes de que su “adolescencia fuera truncada por una maternidad prematura”. El reproche familiar, el “tú siempre te sales con tuya”, la persigue en la primera mitad del libro; después, el corte es tajante: “…porque elegir significó abandonar; romper, desnudarse, significó lo irreversible, lo irreparable”. Significó irse, en suma. La sexualidad con sus amantes, y los aburrimientos y las separaciones de su vida conyugal, los amigos encontrados en Europa, esta cartografía afectiva de Esther Seligson girará, narrativamente, alrededor de una de las escenas más auténticas y desgarradoras del relato: el suicidio de su hijo, de ese muchacho “cuya alma no entraba en su cuerpo”, muchos años antes de que la autora decida regresar a Ciudad de México.
“Sólo el otro es mortal en su ser”, anota Sartre en El ser y la nada, “morimos, pues, por añadidura.” Dolida, hipnotizada por la muerte de los demás, con una prosa firme, se vuelca la fluidez de Todo aquí es polvo. Lo cierto es que si para recordar, es requisito haber olvidado, lo que construye Esther Seligson, con su verbosidad poética y sus evocaciones, resulta un libro hondo y bello.

martes, enero 11, 2011

Febrero de 2011: Anuncio, 5

Forma contemporánea de la novela de la violencia:
y no en las evidencias del tema (pobreza rebeldía derrota),
sino en la contraviolentación del lenguaje
al transcribir la fractura de una psique dañada por el desencanto y la furia.

lunes, enero 10, 2011

2011

Ahora sí, empieza el Año del Sano Egoísmo. Después de meses de viajes y docencia: un año de encierro y escritura.

viernes, enero 07, 2011

En Nuestra aparente rendición


El sitio Nuestra aparente rendición, operado por Lolita Bosch, ha incluido mi ensayo "Después de la indignación", originalmente publicado en el suplemento Laberinto del periódico Milenio. Aquí el enlace.

jueves, enero 06, 2011

La Palanca, 15

Ya apareció el número 15 de la revista La Palanca, que incluye relatos de Vicente Alfonso, Marina Porcelli, Gaby Torres, Julio Romano, Mauricio Salvador, Azucena Galettini y Debret Viana. El arte gráfico es de Balam Bartolomé. La publicación es dirigida desde Pachuca, Hidalgo, por Diego José y Pablo Mayans. Y se puede bajar aquí, en formato pdf.

miércoles, enero 05, 2011

Febrero de 2011: Anuncio, 4

Una historia de amor en la que el sexo no sea excusa para entonar loas a la todopoderosa testosterona.

lunes, enero 03, 2011

El síndrome Seligson

Hoy lunes se publica "El síndrome Seligson", un texto crítico de Mary Carmen S. Ambriz sobre Todo aquí es polvo de Esther Seligson, en el periódico Milenio. Aquí el enlace. El texto inédito de que Ambriz habla se encuentra en el libro, también póstumo, Escritos a mano, de próxima publicación.



El síndrome Seligson

Mary Carmen S. Ambriz

La voz de Esther Seligson (1941-2010) hurga en esa “nada repleta de secretos y hoyos negros que es la memoria”. Lo hace pacientemente, inmersa en la nostalgia como si realizara un viaje interior, un palimpsesto de las distintas etapas que le tocó presenciar: los orígenes, la familia que formó, su poética y su deambular por el mundo. Ella, acaso pensando en Gaston Bachelard, se definía como una soñadora de palabras escritas.
En este compendio de recuerdos, bitácora secreta, severa y antisolemne, lúcida y dolorosa, insatisfecha y casual, la escritora se confiesa, reinventa, tropieza, levanta, soporta y entreteje juicios que la ayudan a seguir los principios cabalísticos: “Nombrar a las cosas por su nombre es sacarlas de la oscuridad y elevarlas hacia la luz”.
El título de este libro emerge de una cita que Seligson hace de Geney Beltrán Félix, quien después de editar su libro en el Fondo de Cultura Económica, Toda la luz (2006), se convirtió en su editor de cabecera y agente literario. Se menciona aquí una novela que Esther escribió sobre las diosas madre, cuyo título retoma de un poema de Alejandra Pizarnik, “Del otro lado del río, no de éste sino aquél”; habrá que preguntarle a Beltrán Félix por ese inédito.
Si existe un común denominador en la escritura de Esther Seligson es que fluye en espiral —como ocurre en los antiguos libros de la literatura hindú—, dado que se cuenta y se recuentan las madejas que van tejiendo el tapiz de esta luminosa conciencia. La crónica puntual y envolvente de sus viajes por Israel, España, África, India y Portugal queda aderezada con el Síndrome Seligson, que define como “impaciencia de ser”. En el recuento de los años —y daños—, de forma contumaz y cáustica, a través de la prosa intimista comparte el gozo de esos instants of beigns, resplendores fulgurantes que también fueron parte de Narsia, nombre con el que un sabio cabalista rebautizó a la autora antes de que abandonara Jerusalem.

domingo, enero 02, 2011

jueves, diciembre 30, 2010

En la radio

Participaré en el programa La feria radiofónica de los libros, que conduce Fernando Fernández en Horizonte (107.9 de FM). Esto será mañana viernes 31, a las 3.00 pm (hora del centro de México). Junto a Armando González Torres, comentaré algunas de las novedades literarias interesantes del 2010.

miércoles, diciembre 29, 2010

Febrero de 2011: Anuncio, 3

Escribir una novela del hoy con los recursos de hoy y de ayer: la palabra posmoderno no anula sino que incluye la palabra moderno.

domingo, diciembre 26, 2010

LXV

Toda timidez algo esconde: en algunos casos, el megalómano afán de ser un incomprendido a la espera del visionario aplauso que descubra su excepcionalidad.

sábado, diciembre 25, 2010

LXIV

Eso de que me acusas lo ves en mí no sólo porque en efecto así soy: también porque, de entre tanta gente en el mundo, en mí has encontrado a tu simétrico espejo.

jueves, diciembre 23, 2010

LXIII

Anda, qué valiente. Véndete ahora, barrigón, como el purísimo enemigo de todo aquello de que te has alimentado desde que, muerto de hambre, rogabas por entrar a los banquetes...

miércoles, diciembre 22, 2010

Febrero de 2011: Anuncio, 2

Una novela, por oblicua, más vehementemente contemporánea: fabular de cartas manuscritas en tiempos del correo electrónico.

LXII

El mutuo elogio que no logra esconder el mutuo desprecio...

viernes, diciembre 17, 2010

jueves, diciembre 16, 2010

LXI

Ah qué solvencia de quien descalifica con dos frases tajantes al crítico por no estar de acuerdo con sus argumentos. Se queda con la ilusión de que así ha demostrado que los suyos son superiores aunque no se tome el trabajo de siquiera demostrar que existen.

miércoles, diciembre 15, 2010

Febrero de 2011: Anuncio, 1

Lo que hoy sería la novela de la Revolución.
Es decir, una falsa novela de la (imposible) Revolución.

martes, diciembre 14, 2010

lunes, diciembre 13, 2010

Cuentos anómalos

Un comentario de Alejandro de la Garza sobre mi libro Habla de lo que sabes apareció publicado en la revista Milenio Semanal del 6 de diciembre pasado.

domingo, diciembre 12, 2010

Después de la indignación

El suplemento Laberinto, del periódico Milenio, pubicó ayer sábado mi ensayo «Después de la indignación».
La semana pasada leí, en el mismo suplemento, un estremecedor poema de María Rivera sobre nuestros muertos de hoy (aquí el enlace). El verso «Los muertos que encontraron colgando de los puentes», del poema de María, está ilustrado por la obra Colgados, de Jesús Iglesias, que reproduzco en esta entrada.

viernes, diciembre 10, 2010

La destrucción del norte

La revista Letras Libres, en su número de este mes (144), incluye mi texto crítico «La destrucción del norte», sobre el libro de relatos La marrana negra de la literatura rosa, de Carlos Velázquez.

miércoles, diciembre 08, 2010

Taller en Mérida



Fue un gusto enorme estar yendo a Mérida a dar el taller de narrativa y ensayo organizado por la Biblioteca Básica de Yucatán. Éstas de arriba son fotografías de la tercera sesión, y fueron tomadas por el infalible Manuel Tapia.

martes, diciembre 07, 2010

Escorpiónica en entrevista con Alejandro Toledo

«Soy muy selectiva, en mis amistades, en mis relaciones, en mi alumnado, ni modo. Ahí sí soy muy escorpiónica, muy autocrítica. Lo que aplico a los demás, primero me lo aplico a mí, y conmigo soy bastante estricta... Hay que cambiar de piel. Todos cambiamos astrológicamente cada siete años, aunque no todos se dan cuentan, no todos quieren, no todos aceptan, pero yo sí... por mi idiosincrasia, digamos. No me queda de otra. Con eso y con el regreso definitivo a México, luego de seis años de autoexilio, también para mí significa otra vuelta en la espiral; la última, quizá.»

Entrevista con Esther Seligson, incluida por Alejandro Toledo en su libro A sol y asombro.

lunes, diciembre 06, 2010

Una obligada calma

Karla Marrufo escribió un texto crítico titulado "Una obligada calma", sobre mi libro de relatos Habla de lo que sabes. El enlace está en su blog Deseo[s] reciclado[s]: aquí.
Una obligada calma
Karla Marrufo
Dice Carlos Pellicer en uno de sus nocturnos: “No tengo tiempo de mirar las cosas/ como yo lo deseo./ Se me escurren sobre la mirada/ y todo lo que veo/ son esquinas profundas rotuladas con radio/ donde leo la ciudad para no perder el tiempo./ Esta obligada prisa que inexorablemente/ quiere entregarme el mundo con un dato pequeño”.
No sé si por desidia, indiferencia o falta de tiempo, la mirada diaria tiende a conformarse con ese dato pequeño y una versión simplificada de las cosas. Desde luego hay también excepciones, miradas lúcidas que son atenta lectura del mundo y sus complejos universos. En ellas prevalece una obligada calma capaz de anular el tiempo y de comprender el espacio en otras dimensiones.
Los cuentos que conforman Habla de lo que sabes de Geney Beltrán Félix son, en muchos sentidos, una mirada profunda hacia los ámbitos más conflictivos del ser humano, hacia sus facetas más grises y sus resquebrajamientos. Como oportunamente afirma Alejandra Pizarnik, hablar de lo que uno sabe debe remitir al silencio cómplice y duro a que nos obliga aquello que vibra en la médula, al claroscuro que hace residencia en la mirada, al dolor, al vértigo, a la desolación.
Desde un narrador que en la mayoría de los cuentos tiende a erigirse como testigo cercano de ese proceso de meticulosa observación, asistimos a diversos episodios donde la soledad, el desencanto y la incomunicabilidad parecen ser las únicas huellas a seguir en un camino laberíntico y sin regreso. La peculiaridad de este narrador, sin embargo, reside en que, más que describir sucesos ajenos, pareciera una especie de alter ego que se mira a sí mismo desde una imprudente distancia: demasiado adentro de sí como para permanecer impasible, demasiado cerca del espectáculo del propio desasosiego. Quizás por eso las historias se encuentran focalizadas en la trayectoria de un protagonista que de pronto se encuentra solo en una cotidianidad que se vuelve extraordinaria y le conmina a explorar sus sentimientos, pensamientos y temores.
Las rupturas familiares, la distancia abismal entre padres e hijos, hombre y mujer como pareja; el estar constreñido por una situación económico social particular, la frustración del sueño o el amor no realizado, las múltiples interrogantes inherentes a la creación literaria, se ven atravesadas por decisiones o circunstancias que rayan en la situación límite, en la disolución de las fronteras entre lo real y lo imaginario. En cuentos como “Anoche soñé que volaba”, “La hija” o “Los perseguidos”, la introspección de los protagonistas los satura hasta culminar con el asesinato; mientras que en historias como “La celda en la Ciudad”, “Ese mundo de extraños” y “Hondonada”, la confusión se hace una con el interior de los personajes, posicionándolos en un espacio y un tiempo imprecisos que apelan más a la lógica caótica del sueño y que, por momentos, lindan con lo fantástico.
A modo de eco, la Ciudad (con mayúscula) que contiene a estos personajes, se levanta hostil y desmesurada. Desde el primer cuento, “La celda en la Ciudad” se dispone de un espacio que nada tiene de benévolo, más bien es eso, una prisión en sí misma y una metáfora de los límites que también imponen el matrimonio, la paternidad, el ser hombre, hermano, hijo o simplemente un ser humano con toda su humanidad a cuestas. Las vistas de esta Ciudad son pues escenario y reflejo del ser interior que se aproxima a un punto crítico. En “Perdonados por quién”, por ejemplo, el cuerpo y el pensamiento del protagonista experimentan un derrumbe paralelo al de los edificios en un terremoto, por eso afirma en medio de su malestar que “todo aquí es polvo”, mientras se repite taladrante la pregunta “¿qué es estar vivos?”. En “Anoche soñé que volaba” la Ciudad que se mira desde arriba en sueños es el punto de partida y el destino final de una vida que se modifica rabiosamente, en el pleno centro de la sordidez, la soledad y el desamparo. Cuando llega a estos extremos es contundente, cuando no, la Ciudad-espacio se instala con una extrañeza profunda que desconcierta: no sabemos si así son las cosas o si así se proyectan desde la perspectiva de cada personaje perdido en sí mismo y respecto a los otros. En “Ese mundo de extraños”, la nostalgia es la que atraviesa la ocupación del espacio, del departamento de un hombre (en primera persona), que sin explicación de por medio empieza a encontrar nuevos inquilinos en cada rincón. Como una especie de diálogo con “Casa tomada” de Cortázar, esta historia exhibe en su circunstancia improbable la dureza de la soledad, los recuerdos y el deseo cercenado. En “Hondonada”, la Ciudad es confusión, laberinto y cansancio, búsqueda y espera inútil, nombres absurdos de calles que tal vez cambien de lugar, reiteración de las limitantes que aquejan a Omar.
Nada hay de apacible en estas historias. Todo lo contrario. En Habla de lo que sabes no hay cabida para el contentamiento con el dato pequeño, con la imagen idealizada del núcleo familiar o el amor filial o erótico como certeza a la cual asirse. Cada cuento está dispuesto como una obligada calma para mirar las cosas frontalmente, en todos sus detalles, con toda su violencia.

viernes, diciembre 03, 2010

Imagen de un infante difunto

Carlos Martín Briceño, Roberto Azcorra Cámara, elgeney, Pedro Infante y Karla Marrufo, en la Casa Colón de Mérida, Yucatán, jueves 3 de diciembre de 2010, después de la presentación de Habla de lo que sabes.

miércoles, diciembre 01, 2010

martes, noviembre 30, 2010

Se acaba la gira

Este jueves 2, a las 7 pm, se presenta mi libro de cuentos Habla de lo que sabes en Mérida, Yucatán, con los comentarios de Karla Marrufo y Roberto Azcorra Cámara. Esto será en la Biblioteca Básica de Yucatán, en la Avenida Colón por calle 30 número 207, en la colonia García Ginerés. Ya con esto cierra la Gira 2010. Y, mientras, la novela espera su salida a la imprenta...

lunes, noviembre 29, 2010

Los libros de aquel lado

Mi adorada amiga Daphne fue mi hermana mayor en una vida previa. En ésta, ella nació bajo el signo de Escorpio. Lo cual significa que no está acostumbrada a decir mentiras, y menos a sus amigos. Dicho lo anterior, dejo este enlace de su blog La vida de este lado.

sábado, noviembre 27, 2010

viernes, noviembre 26, 2010

LVII

Muy cómoda es para el cínico nuestra época: tampoco él busca —ni admite— respuestas.

jueves, noviembre 25, 2010

LVI

Cierto: no se puede escribir como si Chéjov no hubiera escrito. Pero tampoco se trata de Sólo Escribir Como Chéjov. El discípulo se convierte en artista cuando vence el miedo.

miércoles, noviembre 24, 2010

LV

Multiplicándose por sí mismo, y sin nada que se le oponga, lo inocuo se vuelve inicuo.

martes, noviembre 23, 2010

lunes, noviembre 22, 2010

Todo aquí es polvo, en Bruguera

El libro de memorias de Esther Seligson, Todo aquí es polvo, acaba de ser publicado por la Editorial Bruguera. Ya se encuentra en librerías.


Todo aquí es polvo es el último libro escrito por Esther Seligson. Originalmente pensada como una novela, esta obra terminó viéndose invadida y dominada por la evocación autobiográfica. De los tiempos de infancia en la ciudad de México de los cuarenta y cincuenta, a los últimos años, vividos en un peregrinar de Lisboa a Jerusalem y de vuelta a su tierra nativa, la autora entrega en estas páginas inolvidables una emotiva narración en que aparecen los perfiles de los padres, judíos emigrados a México, la hermana, las parejas amorosas, los hijos y una azarosa galería de amistades y compañeros de viaje.
Esther Seligson escribió novela, cuento, poesía y ensayo. En Todo aquí es polvo, la escritora mexicana conjuga magistralmente todos sus saberes literarios: la frase de gran riqueza sensorial, la reflexión personalísima de cariz ensayístico, el toque humorístico e irónico de los incidentes, la complejidad dramática y humana de cada personaje. Estamos, pues, ante el milagro literario de una escritura absoluta que, con ejemplar sabiduría, vuelve al lector un cómplice en lo que termina revelándose como una entrañable expedición a la memoria.

Esther Seligson nació en la ciudad de México en 1941. Residió en París, Madrid, Bruselas, el sur de la India, Lisboa y Jerusalén. Estudió letras hispánicas y literatura francesa en la UNAM. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores (1969-1970) y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2006-2009). Reunió una selección de sus textos ensayísticos, sobre literatura, teatro y pensamiento, en A campo traviesa (2005), otra de su narrativa breve en Toda la luz (2006) y una más de su obra poética, con el título de Negro es su rostro. Simiente (2010), los tres publicados por el FCE. Es autora también de las novelas Otros son los sueños (1973, Premio Xavier Villaurrutia) y La morada en el tiempo (1981, reeditada en 1992 y 2004). Obtuvo el Premio Magda Donato por el libro de relatos Luz de dos (1978). Recopiló sus textos de crítica teatral en Para vivir el teatro (2008). Su último título editado en vida fue el volumen de relatos Cicatrices (2009). Entre muchos otros autores, tradujo a Emmanuel Levinas, E.M. Cioran y Edmond Jabès. Fue maestra en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM desde su fundación. Falleció en la ciudad de México el 8 de febrero de 2010, pocas semanas después de poner punto final a su libro de memorias.

LIII

Rencor que se avergüenza de decir su nombre, la gratitud es la forma de perdonar, a quien nos lo hizo, un favor.

domingo, noviembre 21, 2010

LII

No se repruebe la frivolidad de los intelectuales en nuestra época: si no pueden cambiar el mundo, que escriban para cambiar de marca de zapatos.

sábado, noviembre 20, 2010

LI

Matrimonio: rito de pasaje por el que un individuo pide ya no ser manipulado por varias personas para entregar así el monopolio a una sola.

viernes, noviembre 19, 2010

martes, noviembre 16, 2010

XLVII

Aforista: delincuente que, disfrazado de fiscal, finge colocar al género humano en el banquillo de los acusados en que secretamente pasa condena sobre sí mismo.

lunes, noviembre 15, 2010

XLVI

Escéptico: persona que duda de todo para descalificar lo que no comprende.

domingo, noviembre 14, 2010

Ya tengo obra traducida al inglés...

Bueno, ejem... se trata de un parrafito. Ahora que hice un viaje en avión, me dio mucho gusto encontrarme la página 144 de la revista Escala, de Aeroméxico, en su número de este mes de noviembre. La fotografía fue tomada por Franc Ross. En esta sección, se le pide a un escritor que comente un libro que ande leyendo por esos mismos días. Y yo en esa ocasión estaba leyendo una antología de cuentos de Chéjov, de la editorial Alba.

XLV

¿De dónde hallarle futuro a un país cuyo pasado es una vergüenza y cuyo presente es una amenaza?

sábado, noviembre 13, 2010

XLIV

Secuela mayor del suicidio: no la culpa ante lo irreparable sino la tentación de emularlo.

viernes, noviembre 12, 2010

XLIII

El futuro sólo nos aprobará si le somos útiles para imponerse como presente.

jueves, noviembre 11, 2010

XLII

El escepticismo radical vuelto una certidumbre hedonista: la duda ante todo sin la angustia por nada.

miércoles, noviembre 10, 2010

martes, noviembre 09, 2010

La ciudad irascible

Nadia Villafuerte publica en la Revista de la Universidad de México de este noviembre "La ciudad irascible", un texto crítico sobre mi libro de relatos Habla de lo que sabes.
Aquí va el texto completo:

La ciudad irascible
Nadia Villafuerte


La ficción no tendría por qué ser el lugar donde uno consiga aliviarse de esa pesadilla llamada “realidad”. Tampoco, claro, el sitio donde dicha “realidad”, a menudo decepcionante, se duplique tal como la conocemos: el mundo puede ser otro, debe ser otro, y no necesariamente mejor. Sobre esta materia se construyen los cuentos que conforman el libro Habla de lo que sabes (Jus, 2009), de Geney Beltrán Félix (Sinaloa, 1976).



Si hay una certeza aquí es la del extrañamiento: con una tensión que puede atribuirse al carácter nervioso del lenguaje, pronto nos damos cuenta de que eso que creíamos situarse en terreno realista no es sino el espejismo de un escenario: la Ciudad (a secas, con mayúsculas) donde ocurren las historias, es un horizonte vacío en el que los personajes deambulan sin encontrar nada qué admirar o amar o desear o conservar siquiera. Lo que hay, en cambio, es la coherencia de un planteamiento: las apariencias son lo único que conocen estos seres furibundos que un día amanecen para descubrir que han dejado de ser ellos y ahora caminan de puntillas sobre su propia vida.
El relato “La celda en la Ciudad”, sirve de concisa viñeta para describir la naturaleza opresiva de una urbe que va desmantelando su fealdad ordinaria mientras se la recorre; así, un simple puente de peatones se convierte en una celda que oscurece sus contornos para abrazar al protagonista. La sensación de angustia no deja de repetirse: en otro momento, un adolescente se extravía por las calles de un barrio y ve surgir, en el parpadeo, a otro que ha usurpado su cuerpo y se aleja impune. Tales alteraciones identitarias podrían ser el rasgo desquiciado de quienes buscan huir y a veces no lo consiguen, o lo hacen a medias: en el cuento “La hija”, un profesor escapa de un bombazo en el aeropuerto y dicho acto se convierte en pretexto para abandonar su vida insatisfecha escapando a una peor (en la que al menos deja estallar su ira contenida) pero en la que de todas formas lo acosa eso que descubre de sí mismo y no tiene enmienda: ni profesor ni alcohólico, sólo es un hombre desprovisto de raíz, esto es, una violencia que nace con y desde el miembro sexual.
Que un esposo atisbe la presencia de una “muchacha de aire” tras la rutina del matrimonio; que un inquilino descubra, con un dejo de sensatez y horror, cómo una horda de desconocidos salen de su baño; no pretenden ser —así lo entiendo— tramas sino estados de ánimo de mentes dislocadas: el escapismo se convierte en una vía alterna frente a una existencia monótona cuyo muro sin lustre puede, no obstante, verse acechado por el desconcierto.
Extrañamiento, he dicho. Y agrego: conmoción frente a retratos breves de vidas comunes y sin embargo atroces. Una mujer sometida a la cruel domesticidad; los minutos reales (porque se siente el lento transcurrir del tiempo) en que ocurre la demolición en una biblioteca; la relación entre un par de amigos a quienes asedia el fantasma de la locura; el cartero Gabriel Sicrano que prende fuego a las bodegas para que nadie reciba una sola carta; el cajero de una tienda que desenfunda una pistola, todos ellos pasan y nos evocan lo que creíamos saber y re-descubrimos: su ironía, su desdén, sus formas de humillar y humillarse, nos dejan sentir lo áspero de un paisaje nada fotogénico. A los personajes de este libro les corresponde otear sobre esa materia ambigua que implica sobrevivir: el mundo se padece, es verdad, y también se rompe para convencernos de que no puede ser sólo eso que se nos impone y que uno asume como un arriendo, sin protesta. No hay concesiones ni dádivas en la escritura de Beltrán Félix: sus personajes son un tropel de “descastados” incapaces de ocultar su orfandad: agresivos algunos, sumisos otros, uno más arrobado ante la naturaleza hostil de su cuerpo que se empeña en renunciar a los signos de la hombría y que ha buscado “la posibilidad de vivir como si no hubiera un pene en la entrepierna”, todos tienen en común un destino: la desesperación. “¿Qué es ser varón?”, se pregunta en algún momento uno de los personajes, y la respuesta parece hallarse en el transcurrir de estas historias: ser varón es permanecer en franco combate con la naturaleza del género; estar ahí, “enjuto, ajado, pero vivo”.
Discierno una lectura última. Al elegir como telón de fondo una tierra baldía que rumia su hartazgo, el autor propone además una forma exasperada al descubrirla. En Habla de lo que sabes no hay un lenguaje aséptico sino desperfectos, fisuras; no el deseo de llanamente narrar y sí el avance que fluye indócil. La opulencia verbal que forcejea a ratos con los balbuceos en la sintaxis, convierte a los temas y a los personajes en un todo orgánico: no sólo el desasosiego como telón de fondo sino y sobre todo la crisis del sujeto, el delirio de los personajes trasplantado al desorden de una prosa que duda, se retrae, estalla o se detiene, lacónica, cuando uno menos lo imagina (excesos de signos de admiración y puntos suspensivos, palabras carcomidas, frases que se interrumpen, de súbito). Lejos de la corrección política, una prosa que emerge impura, desmedida, inmediata.
Con la escritura de Beltrán Félix el lector no puede permanecer indiferente ante lo que va apareciendo como una sucesión de imágenes demasiado cercanas a nuestros ojos y que nos manchan de intimidad e intemperie ajena. El autor cimbra su operación fabuladora más que con acciones, con intenciones: es decir, su búsqueda es estética pero también moral (el excelente relato “Anoche soñé que volaba” otorga, por ejemplo, la denuncia de una ciudad envilecida). Las historias de Habla de lo que sabes, no anécdotas gratas sino episodios turbios, se escriben porque deben ser escritas, como si al reiterar la materia catastrofista de lo real, la ficción pudiera darnos una tregua: cerrar el libro para sobrevivir de otro modo, pues con todo su pesimismo y acritud, existir aún admite conmovernos frente a una realidad nunca consoladora pero tampoco desesperanzada. Libros como hachazos en la cabeza, pedía Kafka. Aquí uno.

XL

El hipócrita deja ver a cada persona una máscara distinta, pero está condenado a advertir en todos, repetido, su propio rostro.

lunes, noviembre 08, 2010

Tierra Adentro, 166

El número 166 de la revista Tierra Adentro, en su sección Fraguas, de crítica, incluye un ensayo de Atahualpa Espinosa sobre cuatro libros de cuentos: Ojos que no ven, corazón desierto de Iris García Cuevas (Tierra Adentro), Tordos sobre lilas de Magali Velasco Vargas (UV), Señor de señores y Los caimanes de Miguel Tapia Alcaraz (Almadía) y Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán (Biblioteca Mexiquense).
También se publica un ensayo de Hugo Salcedo sobre varios libros de dramaturgia: El libro de Dante de Luis Ayhllón, PsciEmbutidos de Richard Viqueira, Garap de Vidal Medina y La inocencia de las bestias de Verónica Bujeiro (El Milagro), Wera es la patria de Édgar Chías (Godot) y Nadie se va a reír de Lucía Leonor Enríquez y el volumen colectivo Teatro de la Gruta IX (Tierra Adentro).
En la minisección Estantería vienen breves notas sobre Horas de gracia de Juan Tovar (Jus-CNT), Versus: otras miradas a la obra de Octavio Paz, tomo compilado por José Vicente Anaya (Medianoche-UZ-IZC), Más allá de la sospecha, antología preparada por Philippe Ollé-Laprune (Almadía), La boca llena de tierra de Branimir Šćepanović (Sexto Piso) y Crímenes en el crepúsculo de Francisco Prieto (Jus).

XXXIX

Toda traición es abominable porque nos recuerda lo imposible que fue la vida, para el solitario, en la época de las cavernas.

domingo, noviembre 07, 2010

XXXVIII

Somos iracundos fiscales que, sin embargo, han llegado tarde, ¡ay!, a la repartición de dedos flamígeros.

sábado, noviembre 06, 2010

XXXVII

Como el orgasmo, el dolor es un adelanto, en pequeño, de la muerte: nos recuerda que desde el nacer, sin advertirlo, hemos venido eligiendo entre la supervivencia y el suicidio.

viernes, noviembre 05, 2010

XXXVI

Quien vive cada instante como si un segundo después se fuera a morir no vive la vida sino su intolerancia a la vida.

jueves, noviembre 04, 2010

XXXV

Los contrapesos partidistas triunfan, asfixiando los contrapesos ciudadanos. He ahí la corrupción y parálisis de la democracia mexicana.

miércoles, noviembre 03, 2010

XXXIV

Comparados con el adversario que uno puede ser de sí mismo, los demás sólo son pálidas concreciones del deseo de tener cómplices.

viernes, octubre 29, 2010

XXXIII

El crítico pasa a la historia por sus errores pero a la literatura por sus aciertos.

XXXII

En tiempos tan viscerales, el conciliador pasa por blando y el intolerante por congruente.

jueves, octubre 28, 2010

miércoles, octubre 27, 2010

XXX

La traición aniquila por el asombro y la parálisis antes que por la traición misma.

martes, octubre 26, 2010

XXIX

¡Cuántos lugares equivocados tiene el mundo! ¿O será uno solo y el mismo que me persigue?

lunes, octubre 25, 2010

69 años de Esther Seligson

Hoy cumpliría Esther Seligson 69 años de edad (nació bajo el signo de Escorpio).
Ayer domingo, en el periódico Excélsior (sección Comunidad, página 10), Víctor Manuel Torres publicó una breve nota sobre Todo aquí es polvo, su libro de memorias recientemente publicado por la Editorial Bruguera.

Sobre Habla de lo que sabes

Irad Nieto publica un texto crítico sobre mi libro de cuentos Habla de lo que sabes en el periódico El Debate. El enlace está aquí.
Y aquí el texto completo:

Habla de lo que sabes
Irad Nieto

En un artículo periodístico de reciente publicación el filósofo español Javier Gomá Lanzón hizo una pregunta fundamental: ¿Qué es la vocación literaria? En principio, se respondió, consiste en "una anomalía vital", pues de las mil posibilidades sensatas que la vida ofrece a un joven cuya personalidad se supone compleja y plural, sólo una, una nada más, parece absorberlo en forma tirana. Pudiendo ser dentista, abogado, gerente de una empresa o varias cosas a la vez, es decir, trabajar decentemente, el escritor, de manera espontánea e ineludible, se descubre de pronto volcado hacia una intensa, azarosa y emocionante compulsión: fijar por escrito sus pensamientos, sueños y sentimientos.
La vocación literaria es un incendio íntimo y voraz, a la vez atractivo y aterrador. Para atemperar las llamas expandidas en su interior, el escritor escribe, crea, miente; para avivarlas, vuelve a escribir. Su extraña vocación le obliga a dar una forma perdurable, artística, a ese fuego interno. Habla de lo que sabes, el libro que reúne diez relatos del escritor Geney Beltrán Félix (Culiacán, Sinaloa, 1976), se escribió con esta intención: subsistir en la sensibilidad de los lectores, espolearnos y remover en nosotros lo visceral, lo intenso que se oculta debajo de la insípida vida práctica. Habla de lo que sabes nos exige leer detenidamente, releer y exponernos.
Y digo exponernos porque en los relatos de Geney Beltrán el sosiego no tiene lugar. No hay paz. Por el contrario, campean la intranquilidad y hasta la paranoia. La Ciudad, como un animal que acecha permanentemente, es aquí el personaje principal que atraviesa todo el libro. "Telaraña vial de pavimento sin fin", la Ciudad es un todo que nos amenaza y nos aprisiona en una atmósfera cada vez más inhabitable, transitada por peatones o automovilistas desesperados, "malignos, "irracionales". Por eso el título del primer cuento: "La celda en la Ciudad", porque el personaje, un contador sensible y trastornado, arrastra su propio encierro en la Ciudad; a través de sus miedos, lo prolonga y lo interioriza: "¿Es todo una trampa? Tal vez lo quieran secuestrar"; el cielo es "una capa de vómito gris"; "los automóviles son hormigas cansadas que ruedan"; un puente peatonal adquiere la forma temible de una jaula soldada en el aire.
En "Perdonados por quién", cuento en el que la Ciudad se desploma por un sismo, el autor describe, escenifica, la ridícula vulnerabilidad de los seres humanos, hacinados en la Ciudad como una plaga de roedores incorregibles y malolientes. El tono es un tanto apocalíptico, no por ello irreal: "Lo que sucede", dice el narrador, "lo que vendrá: son cuerpos aplastados bajo los escombros o asfixiados en el metro y rostros que agonizan en las camas de un hospital y ratas y perros mordiendo cadáveres y fosas comunes desbordadas por extremidades huesudas". Es la demolición de la Ciudad.
Solitarios, paranoicos, aparentemente vacíos, como si siempre representaran la parte accidentada de eso que se llama ser humano, así son los personajes que habitan este universo literario: personifican el fracaso de una pretendida integridad moral y sicológica. Un contador, un matrimonio, un profesor, un cajero frustrado, la hija o el padre, por mencionar a unos cuantos personajes, son una muestra de que a pesar de la buena voluntad se fracasa rotundamente, aquí y ahora. Esto los hace más vivos y más reales a los ojos y emociones del lector. Constituyen además una metáfora de la soledad urbana.
Como narrador, Geney es pesimista y visceral, es decir, un hombre sensato. Lo que más puede admirarse y disfrutarse en estos relatos es que el autor indaga sensiblemente la vida interior de sus personajes y la horada a través de una escritura penetrante, radicalmente introspectiva, onírica, a veces experimental. Mediante el discurso narrativo nuestro escritor explora desde el fondo las comarcas agrestes, milenarias, de la condición humana: los miedos, los deseos, el rencor, la paternidad, la vejez, la muerte, las pulsiones sexuales, la fantasía del incesto. Sus relatos nos instalan ante una escritura íntima pero incendiaria, una imaginación provechosamente maliciosa, a ratos maligna. Habla de lo que sabes es el resultado de esta anomalía vital.

sábado, octubre 23, 2010

viernes, octubre 22, 2010

XXVII

Necesitamos escritores profesionales que se exijan ser artistas, y artistas que no tengan pudor en volverse escritores profesionales...

lunes, octubre 18, 2010

En San Miguel de Allende


Mañana martes, a las 7 pm, daré una charla sobre ensayo literario en el Centro Cultural El Nigromante, en San Miguel de Allende, Guanajuato.

domingo, octubre 17, 2010

XXVI

El ingenio es la profundidad de los simpáticos.

XV

¡Ah, literatura mexicana contemporánea! Demasiadas personas indignas de ser becadas y muy pocos libros dignos de ser leídos...

XXIV

El odio es miedo en su tierna infancia.

XXIII

La vejez se trae desde siempre bajo la piel, y va quemando capas hacia la superficie a como el eco de las frustraciones la convoca.

sábado, octubre 16, 2010

viernes, octubre 15, 2010

jueves, octubre 14, 2010

XX

Quien se asume en tanto víctima lo que revela no es una indefensión aceptada sino su necesidad de un verdugo para dar cumplimiento, por mano ajena, al odio que siente por sí mismo.

miércoles, octubre 13, 2010

XIX

El privilegio de contemplar la belleza está vedado no para la mente del criminal sino para la sensibilidad de aquel a quien, lo sepa o no, la culpa persigue.

lunes, octubre 11, 2010

URGENTE: Nuestra aparente rendición


Hay que unirse a esta iniciativa de Lolita Bosch: Nuestra aparente rendición.

Ante la inseguridad en México, los artistas, pensadores, lectores, escritores, profesores, estudiantes, críticos y demás ciudadanos interesados, mexicanos de nacimiento o de corazón, debemos comenzar a criticar, protestar, imaginar y proponer, de una manera activa y sistemática. Creemos que nos urge inventar recursos para ser quienes somos y no quienes nos están acorralando a ser. Tratando de superar, nosotros también, nuestra aparente rendición ante lo que nos sucede.

XVII

El asco es el deseo al revés. Pero deseo al fin.

domingo, octubre 10, 2010

XVI

A pesar de los avances de la ciencia médica, la vida sigue pareciéndome muy corta para gastarla en hipocresías.

sábado, octubre 09, 2010

XV

Ningún encuentro es casual. Esa persona nueva que se cruza en tu camino viene a ti para que le cambies la vida. O para desafiarte a que cambies la tuya. O para destruirte.

viernes, octubre 08, 2010

XIV

Vaya que creo en una aristocracia del espíritu: no todo mundo viene astralmente habilitado para apreciar la belleza.

jueves, octubre 07, 2010

En su desnuda pobreza, fragmento

Sin ti, Madre,
el mar nos sobrepasa
el amor, el llanto mismo
no reposa una ola tras
otra
tupido a ras del agua las crestas se abisman
y el mundo se inclina
ante las mareas
Vivir es un dolor constante
sosegado
cuántas veces mudo
imperceptible su vaivén
a fuerza de goteo

Esther Seligson, Negro es su rostro. Simiente, pp. 32-33.

miércoles, octubre 06, 2010

XIII

¡Ah, nuestros tiempos! Su gran logro es dotar de micrófonos a los muchos nadies para que vituperen, impunemente, a los pocos álguienes.

martes, octubre 05, 2010

Laboratorio de escritura en Mérida

Aquí van fotografías, tomadas por Manuel Tapia, del laboratorio de narrativa y ensayo que empezó en Mérida hace dos semanas, en la Secretaría de Educación de Yucatán. La próxima sesión es el viernes 15, a las 7 pm.

lunes, octubre 04, 2010

Mandala


Mira: febrero empieza ya
azulean las jacarandas
con el añil de Tu rostro
incandescente paseas en las calles y jardines
Tu júbilo inunda
a esta ciudad desamparada

Agradecida llevo
la sed de tu infinito

Cae la noche, se sosiega
y nace el día para saciarla

Esther Seligson, Negro es su rostro. Simiente, p. 21.

sábado, octubre 02, 2010

XII

Ya no la contradicción, sino la incongruencia: privilegio y necesidad del artista en nuestro tiempo.

Verónica Bujeiro

Acaba de aparecer, y es un hecho que me da enorme gusto, el nuevo libro de piezas dramáticas de Verónica Bujeiro: Nada es para siempre, en el Fondo Editorial Tierra Adentro. No tarda en hallarse en librerías.

viernes, octubre 01, 2010

Gabriela Torres Olivares

Aún no tengo un ejemplar en mis manos, pero como lo leí cuando era un manuscrito, me permito recomendar muy entusiastamente el libro Enfermario, de Gabriela Torres Olivares, que acaba de salir en el Fondo Tierra Adentro. Es una prosa fuerte, con una mirada inusitada, hurgadora en las esquinas y los rostros que nadie ve. Guau.

XI

¿Cuál es la excepción a la regla de que "toda regla tiene su excepción"?

jueves, septiembre 30, 2010

X

Tengo un gran interés en lo invisible. Pero, por ahora, no en serlo.

martes, septiembre 28, 2010

lunes, septiembre 27, 2010

VIII

Porque a veces en la sola decisión de seguir respirando ya está implícito el aceptar corromperse.

miércoles, septiembre 22, 2010

VI

Creo en lo que no ves, porque lo que me alimenta es invisible para tu ceguera.

martes, septiembre 21, 2010

La celda en un círculo


El relato «La celda en la Ciudad», incluido en mi libro Habla de lo que sabes, acaba de ser antologado en la revista electrónica de literatura Círculo de Poesía.

lunes, septiembre 20, 2010

V

¿Se dará cuenta acaso de que al pedir lo que no da, nunca podrá recibirlo sin hipotecar el alma con una injusticia?

IV

Ya deja de ladrar, si tanto miedo tienes a soltar la dentellada.

domingo, septiembre 19, 2010

domingo, septiembre 05, 2010

La dignidad del desamparo

Verónica Murguía publica en el suplemento La Jornada Semanal de hoy un texto crítico sobre mi libro de cuentos Habla de lo que sabes. Aquí va:
La dignidad del desamparo

Verónica Murguía

"Conoció las mixtas emociones de la escritura: la incertidumbre, la impaciencia, el odio frustrante de sí mismo, el desaliento al luchar con las palabras y sentir que se negaban a hablar con la voz suya.” Con este tono lacónico y puntual describe Geney Beltrán Félix el precario trabajo del escritor en la narración “El cuerpo de Sicrano”, con el que cierra el libro Habla de lo que sabes (Editorial JUS, 2009), su primer volumen de cuentos.

No es casual que alguien que se enfrenta así al lenguaje, en este caso el cartero Sicrano, termine convertido en la materia viva en la que se registra la anécdota; no es coincidencia que en el universo que se despliega en Habla de lo que sabes, Sicrano encarne, literalmente, su historia. Y es que una de las preocupaciones de Beltrán Félix es una línea divisoria: esa frontera porosa que separa al escritor de sus materiales: el lenguaje y el mundo. Para retratar la realidad –por lo menos la de la ciudad y el México vislumbrados por Beltrán Félix– con la abundancia de matices que interesan a este autor, no bastan un registro o un punto de vista: por eso, la escritura en este libro no utiliza solamente el tono austero del párrafo citado: si algo distingue estas páginas es un estilo que se asienta en el ejercicio del contrapunto para crear un sistema de contrastes y reflejos.

A lo largo del libro, Beltrán Félix alterna la prosa elaborada y elegante con el diálogo brusco y natural, que consigna con buen oído los varios idiolectos que se escuchan por las calles de esta ciudad. También turna el ritmo fluido con una cadencia entrecortada en la que el narrador nos detiene, con el uso de paréntesis, para examinar con nosotros lo que considera digno de atención, la parte de la frase que a él le interesa más.

Sicrano escribe, a pesar de que está convencido de la futilidad de la escritura, de la debilidad de los puentes que ésta tiende entre el escritor y quien lo lee. Escribe porque no le queda más remedio. Como otros personajes de este libro, el destino –en su caso convertirse en escritor– se le revela cuando ya no creía en sí mismo y pensaba que la vida era sólo una sucesión de anécdotas banales o terribles.

Los personajes de Habla de lo que sabes viven sus ásperas epifanías en una ciudad tumultuosa, en medio de la pobreza y la indiferencia, resignados a “olvidarse de que el futuro ahí viene, múltiple siempre y presente, nunca”. Porque este es un libro en el que Beltrán Félix, sin temor a revelar preocupaciones de orden ético y social, describe minuciosamente el aire de Apocalipsis que reina en México y sus efectos en el alma. Esto es de agradecerse en estos tiempos, en los que los narradores suelen dibujar las miserias de este país con más temor a mostrar una preocupación ética que a escribir con faltas de ortografía.

Esta minuciosidad, casi naturalista, no está exenta de fantasía: Habla de lo que sabes no es sólo un retrato de nuestras fatigas, nuestras cóleras o nuestras desesperanzas, pues fiel a su talante ensayístico, Beltrán Félix elabora conjeturas, hipótesis que nos comunica, no a través de párrafos discursivos, sino mostrándonos los hechos y acciones de los protagonistas, los inesperados alcances de sus apetitos e indolencias. En algunos casos, estas situaciones llevadas al paroxismo se convierten en historias de fantasmas (“Keppel Croft”), agridulces anécdotas kafkianas (“Este mundo de extraños”) o inquietantes alegorías (“Los perseguidos.”)

El impulso que obliga al autor a ver aquello que los personajes prefieren ocultarse hace que el dibujo de los instantes que preceden a la brutalidad en “Anoche soñé que volaba”, o en “Sara antes del fuego”, sean de una tensión tal, que la violencia final se sienta como una catarsis. Estos cuentos terminan, el primero con suerte de contrariada elegía a la ciudad, “esta bella y agria Ciudad sin remedio”, y el segundo con una oración brevísima que encuentra, como una serpiente que se muerde la cola, su complemento en el título mismo de la historia.

La violencia individual o colectiva, descrita sin adornos. La tristeza y la soledad redimidas por el poder del lenguaje. La dignidad del desamparo, de la soledad, la vejez. La puerta entreabierta de la comunicación. Esta es la apuesta narrativa de Beltrán Félix, un lance en el que el futuro, el que él desea, nace como posibilidad gracias, como él mismo diría, a los poderes del sueño y la imaginación.

II

De la gente vienen las palabras. No son sólo registros de una lengua en uso. Vienen con vida pero latiendo duras y descorazonadas por violencias, dando así, carcomidas de agravios, testimonio de la gran lastimadura que sigue impune y peor aún: vigente. El escritor ha de juntarlas para armar con el arte de su eco dinamita. La escritura sólo es un pasatiempo para los tibios.

I

Pides silencio mientras escribes en la biblioteca, pero las paredes que rodean los anaqueles están siendo derribadas a bazukazos.

viernes, septiembre 03, 2010

Negro es su rostro y Simiente

Acaba de salir de la imprenta la primera publicación póstuma de mi querida y admirada maestra y amiga Esther Seligson, autora de una obra extraordinaria y exigente a la que le ha faltado recepción crítica. Este volumen consta de Negro es su rostro, la antología poética que Esther misma armó antes de su partida, y de Simiente, el estremecedor libro de prosa y poesía escrito por Esther a raíz de la muerte de su hijo Adrián y publicado originalmente en 2004.
La ilustración de la portada es obra del pintor Guillermo Arreola. El sello editor es el Fondo de Cultura Económica. Este volumen es el primero de los, si todo resulta bien, tres libros de Esther que se publicarían este año.