Hoy es viernes, y para quien vive en la ciudad de México, una de las mejores opciones es ir al Centro Cultural Helénico, a presenciar, en el Foro La Gruta, el espectáculo «unipersonal anónimo» de Richard Viqueira titulado Careo. Es teatro y más que eso: circo y marona, psicoanálisis y stand-up comedy, todo a cargo de uno de los dramaturgos más brillantes de la actualidad en México.
Bitácora de Geney Beltrán [χe’nɛi bel’tɾan], escritor mexicano (Tamazula, Durango, 1976).
viernes, junio 17, 2011
miércoles, junio 15, 2011
martes, junio 14, 2011
CXXVII
Y cuando la sátira se aplica contra los de abajo, como hacen los comediantes de la televisión mexicana, no estamos hablando de entretenimiento, sino de fascismo.
lunes, junio 13, 2011
La casa junto al río
La casa junto al río, novela breve de la gran escritora mexicana Elena Garro, ha sido reeditada por Ediciones B en su sello Zeta Bolsillo, luego de que ya era inconseguible.
Dice el editor:
Luego de la muerte del dictador Francisco Franco, Consuelo regresa a España en busca del pueblo de sus raíces, del que recuerda muy poco. En tiempos de la Guerra Civil, cuando ella era una niña, su familia tuvo que emigrar a México. Ahora, sin embargo, al llegar al pueblo, Consuelo se encuentra con un muro de sospechas y mentiras, además de con los viejos rencores que aún despierta el recuento de las atrocidades que republicanos y falangistas cometieron durante la guerra. Consuelo irá descubriendo los hechos terribles que acabaron con su familia, se enterará de que hay una herencia no reclamada que le corresponde y entenderá por qué hay gente que la necesita ver muerta.
Esta estremecedora novela presenta el retrato de una mujer en una encrucijada de odios y venganzas, y demuestra por qué Elena Garro, la autora de Los recuerdos del porvenir (Premio Xavier Villaurrutia 1963), es la más grande escritora mexicana del siglo XX.
Dice el editor:
Luego de la muerte del dictador Francisco Franco, Consuelo regresa a España en busca del pueblo de sus raíces, del que recuerda muy poco. En tiempos de la Guerra Civil, cuando ella era una niña, su familia tuvo que emigrar a México. Ahora, sin embargo, al llegar al pueblo, Consuelo se encuentra con un muro de sospechas y mentiras, además de con los viejos rencores que aún despierta el recuento de las atrocidades que republicanos y falangistas cometieron durante la guerra. Consuelo irá descubriendo los hechos terribles que acabaron con su familia, se enterará de que hay una herencia no reclamada que le corresponde y entenderá por qué hay gente que la necesita ver muerta.
Esta estremecedora novela presenta el retrato de una mujer en una encrucijada de odios y venganzas, y demuestra por qué Elena Garro, la autora de Los recuerdos del porvenir (Premio Xavier Villaurrutia 1963), es la más grande escritora mexicana del siglo XX.
sábado, junio 11, 2011
La morada en el tiempo
La morada en el tiempo es la segunda novela de Esther Seligson. Se publicó originalmente en 1981. Ahora sale una nueva edición, en la quinta serie de Lecturas Mexicanas de Conaculta.
Cada que digo que La morada en el tiempo es uno de los secretos mejor guardados de la literatura hispanoamericana, me ha tocado ver caras de incredulidad. Esto viene de quienes no la han leído, y no sólo esta obra sino nada de lo escrito por Esther Seligson, o de quienes han intentado leerla y han dado marcha atrás. Porque, en efecto, se trata de una novela densa y exigente: es una prosa narrativa que se desentiende de la noción de trama y psicología para hacer una reescritura intimista del Antiguo Testamento y una revisión de la persecución del pueblo judío a lo largo de la historia y hasta el Holocausto. Y, más aún, se trata de una apuesta estilística de gran belleza y profundidad, en los linderos con la misma poesía, que busca instaurar en el texto la «selva espesa» de lo personal, con sus sueños, deseos, miedos. Un ejercicio que yo recomendaría para evitar «perderse», es leer La morada en el tiempo después de Todo aquí es polvo, último libro escrito por Esther, publicado en 2010.
Sobre esta nueva edición de La morada que anuncio ahora, tengo algunos reparos. Aunque la ilustración de la portada es excelente (la obra El evangelio según Francis Bacon, de Guillermo Arreola) no entiendo qué quiso decir (si es que quiso decir algo) el editor en el texto de la contraportada. Me da la impresión de que ni leyó el libro. También, me sorprende la decisión del diseñador gráfico (¿nadie andaba por ahí para llamarle la atención?) de dejar un lomo en el que el título es ilegible, y, sobre todo, esa variación tan uy, qué novedosa, de hacer leer la tipografía de arriba hacia abajo en las leyendas de la portada.
Sin embargo, sí tengo que mencionar que esta edición fue cotejada con las tres anteriores, y se incorporaron las correcciones que dejó Esther de su puño y letra. Y una última cosa: Esther confiaba en que habría de deberle la posteridad literaria a A los pies de un Buda sonriente (reeditado el año pasado en el volumen Negro es su rostro. Simiente, en el catálogo del FCE) y a La morada en el tiempo. Aunque yo añadiría varios otros textos en esa lista, creo que no andaba muy descaminada.
viernes, junio 10, 2011
jueves, junio 09, 2011
Soltar el amor
David Olguín comenta el libro Todo aquí es polvo, de Esther Seligson, en su texto crítico «Soltar el amor», publicado en la Revista de la Universidad de México de este mes de junio.
Soltar el amor
David Olguín
Después de leer Todo aquí es polvo, el último libro de Esther Seligson, tuve la sensación de palpar, en esos pliegos de papel, en el objeto mismo, a la persona. Terminé la lectura y acaricié la cuarta de forros y me encontré diciendo en voz alta: “ay, Esther, maestra, amiga”. Y sí, estoy convencido: en este libro está plenamente esa mujer difícil, apasionada; toda ella, libre y honesta, entregada a la sabiduría de lo invisible y tan material y fugaz como el olor de la nata fresca que tanto evoca en sus páginas.
Esther Seligson nos invita, como en tantas otras incitaciones al movimiento presentes en su obra, a un viaje, pero acaso éste sea el más hondo de todos. En la portada nos recibe en una foto de Rogelio Cuéllar a la que ella le tenía particular aprecio. Larga, espiritual, bella, como si la hubieran sorprendido en el gesto de abrir una puerta atrancada, Esther nos mira a sabiendas de que su destino siempre sería abrir puertas y descifrar arcanos. “Éste que ves, engaño colorido/ que del arte ostentando los primores…” pareciera decirnos Esther, la bella, que en su nombre —nomen est omen— invoca parte de su destino. Inevitable entrar al libro, a una casa, a un jardín, a un alma o, mejor dicho, usando sus propias palabras, a ese conglomerado de “almitas” que seducen rápidamente al lector en el caleidoscopio de sus contradicciones. Esther nos lleva de la mano a conocer a su madre, su padre, su hermana, su infancia con olor a nata fresca, la familia que pudo construir, sus amores, las búsquedas, viajes, España, Lisboa, Jerusalem, personas entrañables, y en el ejercicio de la memoria rescata los instantes de vida que la hicieron, deshicieron y reconstruyeron. Quedamos, a fin de cuentas, ante la presencia de una escritura que maduró en el tiempo y del tiempo mismo que se fuga en el intento por capturar en palabras la trama de una existencia. A un título tan barroco, tan ajeno al sentido de la vida según Seligson, le sucede un contenido que contradice la expectativa que crea el título; la contradicción sólo terminará por disolverse en los párrafos finales de un libro que transpira vida en cada detalle, en cada retrato y en cada paisaje.
Esther pretendía que Todo aquí es polvo fuera una novela, pero la escritura toma caminos misteriosos y, de cara a su partida, creo que fue el arribo del tiempo de los adioses lo que la ubicó en un sendero más radical, en una especie de ajuste de cuentas. No podía ser de otra manera. Ese hurgar en sí misma fue el sino de Esther. Recuerdo largas conversaciones telefónicas donde me hablaba cómo aquello que, en principio, estaba destinado a enmascararse en la ficción, finalmente adquiría matices más verosímiles y, a la vez, extraordinarios a medida que se acercaba más a la verdad o, mejor dicho, a su verdad. Le entusiasmaba haber desatado el hilo de la memoria, escribía con voracidad, recuperaba materiales de cuadernos, y notas y apuntes y jirones de palabras que cobraban un nuevo sentido desde el presente de su evocación. Las palabras como llaves que abren cerraduras, descubren e inventan; y toda Esther, conocedora de la tradición cabalística y del Talmud a fin de cuentas, de las verdades del Zóhar que sabe que “las palabras no caen en el vacío”, confiaba en la fuerza de esos sonidos y grafías capaces de convocar y reunir a los muertos y a los vivos, en el poder de la fugacidad como método de vida y de escritura, pero también en todo lo que permanece en un lector tras el gesto de cerrar, finalmente, la cuarta de forros.
Esther escribió en 2009 con una herida en el corazón, y no hay metáfora al decirlo. Las palabras cicatrizan, pero al cabo murió un 8 de febrero de 2010 tras un ejercicio de conciencia, de placer, de voracidad creativa. El resultado es un libro apasionante, más aún si pensamos que la autobiografía sigue siendo un terreno poco presente en nuestra tradición literaria, pues el peso del pudor hispano ha dejado en las sombras, o en la transfiguración de lo ficticio, la exposición pública de la intimidad. Cuando se escriben, en español, diarios, memorias y textos autobiográficos, arrastran cierta dosis de transgresión que no cualquier escritor se atreve a afrontar con plenitud.
Vivimos tiempos donde el espectáculo, desde los secretos de alcoba hasta los de familia y de Estado, pareciera dinamitar la esfera de lo privado. Pero al igual que las redes sociales han hecho de la amistad un plano extenso y superficial, el escándalo, en nuestros días, banaliza la auténtica exploración interior que se vuelve materia pública.
Dicen que hay que cuidarse de los diaristas, pero también el escritor de intimidades llega a un punto donde se teme a sí mismo y a veces se mortifica por quitar las hojas de parra del cuerpo propio y del ajeno, los velos del alma que, a fin de cuentas, se atreve a revelar con sus secretos. La autocensura es su castigo; la trivialidad y el chisme, otra forma de enmascararse. Esther Seligson sortea ambas orillas. Poder decir “esto soy, esto he visto, así he vivido” requiere de valor y honestidad. Y si la lápida del pudor pesa sobre el mundo masculino en sociedades patriarcales, la mujer que pulsa su propia intimidad convierte, en mayor medida, a la escritura en un ejercicio invaluable de libertad.
En Todo aquí es polvo asistimos al íntimo teatro de cámara donde se exhibe una vida hacia adentro, en lo profundo, bajo la mirada objetiva y subjetiva de una mujer que, entre muchas otras virtudes heterodoxas en nuestros días y en nuestro país, ejerció una honestidad que podía llegar al punto de la intransigencia, el conflicto permanente y la incomprensión. En este sentido, me parece admirable que éste sea el último libro de Esther, acaso el más entrañable, transparente y hondo, el autorretrato de una mujer inquietante, atormentada, pero también capaz de mirarse con la distancia que brindan la inteligencia y la frecuentación de las batallas con el yomismo. Si la joven Esther se fuga, el tiempo cala hondo en su ser y acaba por darle un sentido a la obsesión que recorre toda su obra: la fugacidad, buscarse en el tiempo, vivir el presente y sólo el presente en un intento de exploración que se revela en los mismos títulos de la mayoría de sus libros: A campo traviesa, Toda la luz, Sed de mar, La morada en el tiempo, A los pies de un Buda sonriente, Luz de dos y Simiente, entre otros indicios donde el cabalista podría confirmar la antigua sabiduría de que el destino se cifra en el nombre.
A diferencia de aquellos títulos, Todo aquí es polvo pareciera invocar las presentes sucesiones de difunto propias del horror vacui, pero no es así. Tampoco la bella Esther desmiente los elogios al retrato de Rogelio Cuéllar donde la muestra, dice el poeta, “en el apogeo de (su) belleza, como la rama cuando se viste de hojas”. El tiempo pasa, Esther lo sabe, pero es ajena al barroco de Sor Juana que la hizo decir de su retrato: “es un vano artificio del cuidado/ es una flor al viento delicada,/ es un resguardo inútil para el hado; es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado,/ es cadáver, es polvo, es sombra, es nada”.
Tu visión, por fortuna, querida Esther, es otra. Tu mestizaje cultural nos revela otros rumbos del viaje que siempre tuvo sentido para ti, a pesar de los pesares que te mordieron brutalmente el corazón. A través de la escritura, Esther, buscaste cicatrizar la mayor herida que te pudo infligir el tiempo. Alguna vez me enseñaste que en Met y Emet, una letra solamente convierte a la muerte en vida. Así, podemos pensar que tu búsqueda fue de luz en el río de las metamorfosis interminables, aun cuando la diosa fortuna te cobrara cuentas imposibles de saldar.
Ahora recuerdo la tarde soleada en que le regalaste a Laura Almela Todo aquí es polvo con sus páginas mecanografiadas en tu eterna Lettera 21. Nunca pensamos que tu partida era tan inminente. Apenas un mes después de la última revisión en la que “aumentaste” tu texto, te fuiste, según nos contara Gina Ogarrio, tu “alma gemela” como tú la nombras en estas páginas, en paz, mirando fijamente la luz de sus ojos, tras haber hecho respiraciones que llevaron aire a todo tu cuerpo que ya era de aire, un soplo concentrado en el cuarzo que pusiste en tu pecho y que te permitió desprenderte, de acuerdo con tus convicciones más profundas, y atravesar el umbral para iniciar otro viaje.
Por más que haya estudiado contigo, maestra, siempre he sido un racionalista demasiado apegado a los sensualismos de la tierra. De manera que me abrazo a tu libro con la convicción de los náufragos que ahí pueden encontrar una bitácora de viaje para sobrevivir a la zozobra. Tu relato está lleno de vida y, por tanto, de alegrías y desgarramientos, de anécdotas fascinantes, de una Ciudad de México que recibió emigrantes judíos que fortalecieron su sabiduría y su tolerancia, de amor y desamor, de tu entrega al teatro —el más fugaz de los juegos—, de observaciones de viaje y de todo el mestizaje cultural que tú representas. Al cabo del viaje, encuentras la fugacidad, tu anhelo de siempre:
“Todo aquí es polvo”, escribes al final de tu libro donde descifras el misterio de tu fe. “Pero justamente por ello vuelvo y retorno, y es ésta tierra la que cubrirá mi cuerpo… Abandonar la prisión del amor, se dice que dicen los que sí saben, sólo es posible por el camino del Amor: no hay otra puerta, no existe otra salida. Soltar el amor para amar aún más: he ahí la paradoja de la reparación —el tikun— y de la pureza. A final de cuentas, el mundo es lo que hacemos de él, y sólo se escapa a la muerte eligiéndola. Me habría gustado que mis cenizas fueran dispersadas en el Tajo, desde Toledo, para enlazar mis amores y acompañar su trayecto río abajo, fleco líquido entre las grietas de los riscos, caballo desbocado espumeando por los belfos, cascada liquen, vellón asperjado de estrellas y soles, corimbo de olas… La muerte ha de ser entrar en un mar infinitamente poroso, azul zafiro brillante, traslúcido…”
Llegaste a buen puerto, amiga, mujer que hiciste de la pasión una razón y también un acto de fe. Libre de ataduras, sin artificios, sin las inclemencias de los dimes y diretes cotidianos, tu prosa crece a la luz de una lectura sin tu presencia, pero a sabiendas de la generosidad con la que entregaste tu persona. Te seguiremos leyendo, querida Esther, con el mismo asombro con el que tu escritura nos lleva a tu jardín de infancia.
Soltar el amor
David Olguín
Después de leer Todo aquí es polvo, el último libro de Esther Seligson, tuve la sensación de palpar, en esos pliegos de papel, en el objeto mismo, a la persona. Terminé la lectura y acaricié la cuarta de forros y me encontré diciendo en voz alta: “ay, Esther, maestra, amiga”. Y sí, estoy convencido: en este libro está plenamente esa mujer difícil, apasionada; toda ella, libre y honesta, entregada a la sabiduría de lo invisible y tan material y fugaz como el olor de la nata fresca que tanto evoca en sus páginas.
Esther Seligson nos invita, como en tantas otras incitaciones al movimiento presentes en su obra, a un viaje, pero acaso éste sea el más hondo de todos. En la portada nos recibe en una foto de Rogelio Cuéllar a la que ella le tenía particular aprecio. Larga, espiritual, bella, como si la hubieran sorprendido en el gesto de abrir una puerta atrancada, Esther nos mira a sabiendas de que su destino siempre sería abrir puertas y descifrar arcanos. “Éste que ves, engaño colorido/ que del arte ostentando los primores…” pareciera decirnos Esther, la bella, que en su nombre —nomen est omen— invoca parte de su destino. Inevitable entrar al libro, a una casa, a un jardín, a un alma o, mejor dicho, usando sus propias palabras, a ese conglomerado de “almitas” que seducen rápidamente al lector en el caleidoscopio de sus contradicciones. Esther nos lleva de la mano a conocer a su madre, su padre, su hermana, su infancia con olor a nata fresca, la familia que pudo construir, sus amores, las búsquedas, viajes, España, Lisboa, Jerusalem, personas entrañables, y en el ejercicio de la memoria rescata los instantes de vida que la hicieron, deshicieron y reconstruyeron. Quedamos, a fin de cuentas, ante la presencia de una escritura que maduró en el tiempo y del tiempo mismo que se fuga en el intento por capturar en palabras la trama de una existencia. A un título tan barroco, tan ajeno al sentido de la vida según Seligson, le sucede un contenido que contradice la expectativa que crea el título; la contradicción sólo terminará por disolverse en los párrafos finales de un libro que transpira vida en cada detalle, en cada retrato y en cada paisaje.
Esther pretendía que Todo aquí es polvo fuera una novela, pero la escritura toma caminos misteriosos y, de cara a su partida, creo que fue el arribo del tiempo de los adioses lo que la ubicó en un sendero más radical, en una especie de ajuste de cuentas. No podía ser de otra manera. Ese hurgar en sí misma fue el sino de Esther. Recuerdo largas conversaciones telefónicas donde me hablaba cómo aquello que, en principio, estaba destinado a enmascararse en la ficción, finalmente adquiría matices más verosímiles y, a la vez, extraordinarios a medida que se acercaba más a la verdad o, mejor dicho, a su verdad. Le entusiasmaba haber desatado el hilo de la memoria, escribía con voracidad, recuperaba materiales de cuadernos, y notas y apuntes y jirones de palabras que cobraban un nuevo sentido desde el presente de su evocación. Las palabras como llaves que abren cerraduras, descubren e inventan; y toda Esther, conocedora de la tradición cabalística y del Talmud a fin de cuentas, de las verdades del Zóhar que sabe que “las palabras no caen en el vacío”, confiaba en la fuerza de esos sonidos y grafías capaces de convocar y reunir a los muertos y a los vivos, en el poder de la fugacidad como método de vida y de escritura, pero también en todo lo que permanece en un lector tras el gesto de cerrar, finalmente, la cuarta de forros.
Esther escribió en 2009 con una herida en el corazón, y no hay metáfora al decirlo. Las palabras cicatrizan, pero al cabo murió un 8 de febrero de 2010 tras un ejercicio de conciencia, de placer, de voracidad creativa. El resultado es un libro apasionante, más aún si pensamos que la autobiografía sigue siendo un terreno poco presente en nuestra tradición literaria, pues el peso del pudor hispano ha dejado en las sombras, o en la transfiguración de lo ficticio, la exposición pública de la intimidad. Cuando se escriben, en español, diarios, memorias y textos autobiográficos, arrastran cierta dosis de transgresión que no cualquier escritor se atreve a afrontar con plenitud.
Vivimos tiempos donde el espectáculo, desde los secretos de alcoba hasta los de familia y de Estado, pareciera dinamitar la esfera de lo privado. Pero al igual que las redes sociales han hecho de la amistad un plano extenso y superficial, el escándalo, en nuestros días, banaliza la auténtica exploración interior que se vuelve materia pública.
Dicen que hay que cuidarse de los diaristas, pero también el escritor de intimidades llega a un punto donde se teme a sí mismo y a veces se mortifica por quitar las hojas de parra del cuerpo propio y del ajeno, los velos del alma que, a fin de cuentas, se atreve a revelar con sus secretos. La autocensura es su castigo; la trivialidad y el chisme, otra forma de enmascararse. Esther Seligson sortea ambas orillas. Poder decir “esto soy, esto he visto, así he vivido” requiere de valor y honestidad. Y si la lápida del pudor pesa sobre el mundo masculino en sociedades patriarcales, la mujer que pulsa su propia intimidad convierte, en mayor medida, a la escritura en un ejercicio invaluable de libertad.
En Todo aquí es polvo asistimos al íntimo teatro de cámara donde se exhibe una vida hacia adentro, en lo profundo, bajo la mirada objetiva y subjetiva de una mujer que, entre muchas otras virtudes heterodoxas en nuestros días y en nuestro país, ejerció una honestidad que podía llegar al punto de la intransigencia, el conflicto permanente y la incomprensión. En este sentido, me parece admirable que éste sea el último libro de Esther, acaso el más entrañable, transparente y hondo, el autorretrato de una mujer inquietante, atormentada, pero también capaz de mirarse con la distancia que brindan la inteligencia y la frecuentación de las batallas con el yomismo. Si la joven Esther se fuga, el tiempo cala hondo en su ser y acaba por darle un sentido a la obsesión que recorre toda su obra: la fugacidad, buscarse en el tiempo, vivir el presente y sólo el presente en un intento de exploración que se revela en los mismos títulos de la mayoría de sus libros: A campo traviesa, Toda la luz, Sed de mar, La morada en el tiempo, A los pies de un Buda sonriente, Luz de dos y Simiente, entre otros indicios donde el cabalista podría confirmar la antigua sabiduría de que el destino se cifra en el nombre.
A diferencia de aquellos títulos, Todo aquí es polvo pareciera invocar las presentes sucesiones de difunto propias del horror vacui, pero no es así. Tampoco la bella Esther desmiente los elogios al retrato de Rogelio Cuéllar donde la muestra, dice el poeta, “en el apogeo de (su) belleza, como la rama cuando se viste de hojas”. El tiempo pasa, Esther lo sabe, pero es ajena al barroco de Sor Juana que la hizo decir de su retrato: “es un vano artificio del cuidado/ es una flor al viento delicada,/ es un resguardo inútil para el hado; es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado,/ es cadáver, es polvo, es sombra, es nada”.
Tu visión, por fortuna, querida Esther, es otra. Tu mestizaje cultural nos revela otros rumbos del viaje que siempre tuvo sentido para ti, a pesar de los pesares que te mordieron brutalmente el corazón. A través de la escritura, Esther, buscaste cicatrizar la mayor herida que te pudo infligir el tiempo. Alguna vez me enseñaste que en Met y Emet, una letra solamente convierte a la muerte en vida. Así, podemos pensar que tu búsqueda fue de luz en el río de las metamorfosis interminables, aun cuando la diosa fortuna te cobrara cuentas imposibles de saldar.
Ahora recuerdo la tarde soleada en que le regalaste a Laura Almela Todo aquí es polvo con sus páginas mecanografiadas en tu eterna Lettera 21. Nunca pensamos que tu partida era tan inminente. Apenas un mes después de la última revisión en la que “aumentaste” tu texto, te fuiste, según nos contara Gina Ogarrio, tu “alma gemela” como tú la nombras en estas páginas, en paz, mirando fijamente la luz de sus ojos, tras haber hecho respiraciones que llevaron aire a todo tu cuerpo que ya era de aire, un soplo concentrado en el cuarzo que pusiste en tu pecho y que te permitió desprenderte, de acuerdo con tus convicciones más profundas, y atravesar el umbral para iniciar otro viaje.
Por más que haya estudiado contigo, maestra, siempre he sido un racionalista demasiado apegado a los sensualismos de la tierra. De manera que me abrazo a tu libro con la convicción de los náufragos que ahí pueden encontrar una bitácora de viaje para sobrevivir a la zozobra. Tu relato está lleno de vida y, por tanto, de alegrías y desgarramientos, de anécdotas fascinantes, de una Ciudad de México que recibió emigrantes judíos que fortalecieron su sabiduría y su tolerancia, de amor y desamor, de tu entrega al teatro —el más fugaz de los juegos—, de observaciones de viaje y de todo el mestizaje cultural que tú representas. Al cabo del viaje, encuentras la fugacidad, tu anhelo de siempre:
“Todo aquí es polvo”, escribes al final de tu libro donde descifras el misterio de tu fe. “Pero justamente por ello vuelvo y retorno, y es ésta tierra la que cubrirá mi cuerpo… Abandonar la prisión del amor, se dice que dicen los que sí saben, sólo es posible por el camino del Amor: no hay otra puerta, no existe otra salida. Soltar el amor para amar aún más: he ahí la paradoja de la reparación —el tikun— y de la pureza. A final de cuentas, el mundo es lo que hacemos de él, y sólo se escapa a la muerte eligiéndola. Me habría gustado que mis cenizas fueran dispersadas en el Tajo, desde Toledo, para enlazar mis amores y acompañar su trayecto río abajo, fleco líquido entre las grietas de los riscos, caballo desbocado espumeando por los belfos, cascada liquen, vellón asperjado de estrellas y soles, corimbo de olas… La muerte ha de ser entrar en un mar infinitamente poroso, azul zafiro brillante, traslúcido…”
Llegaste a buen puerto, amiga, mujer que hiciste de la pasión una razón y también un acto de fe. Libre de ataduras, sin artificios, sin las inclemencias de los dimes y diretes cotidianos, tu prosa crece a la luz de una lectura sin tu presencia, pero a sabiendas de la generosidad con la que entregaste tu persona. Te seguiremos leyendo, querida Esther, con el mismo asombro con el que tu escritura nos lleva a tu jardín de infancia.
miércoles, junio 08, 2011
martes, junio 07, 2011
lunes, junio 06, 2011
CXXIII
Caso curioso el del autor que defiende su derecho a una escritura díscola y rebelde —pero que tiene que ser aplaudida, dócil y reverentemente, por el lector y el crítico.
sábado, junio 04, 2011
El ensayo es un arma caliente
Daniel Orizaga Doguim escribe en elhorizontal.com sobre mi libro de ensayos El sueño no es un refugio sino un arma: aquí.
viernes, junio 03, 2011
CXXII
Tanto busca a su enemigo que cuando por fin lo encuentre y sea por él destruido alcanzará su secreta realización: extirparse el miedo a sí mismo.
jueves, junio 02, 2011
Bobo con piel de Cordero
Exijo que Ernesto Cordero presente su acta de nacimiento; no vaya a ser que en vez de en México haya nacido en Foxilandia.
miércoles, junio 01, 2011
CXX
Hay adultos que
más gustosamente conviven con ancianos y con niños. Suelen ser muy responsables
y racionales. De la infancia y la vejez envidian, con una inexorable tristeza,
esa liberación que da la cercanía con el olvido.
martes, mayo 31, 2011
Makina en la tierra de doña Bárbara
El Blog Comatoso le desea la mejor de las suertes al escritor mexicano Yuri Herrera, cuya segunda novela, Señales que precederán al fin del mundo, es ya finalista del Premio Rómulo Gallegos. Pronto sabremos si Makina la intrépida se alza con la peleada distinción.
CXIX
Con ánimo
paternalista y generoso ayudas a levantarse, una vez que los comete, a quien
comete los errores que una voz en los huesos te exige inútilmente que tengas la
audacia de cometer.
lunes, mayo 30, 2011
CXVIII
Al cumplirse 18
años del suicidio de mi padre, asistí dentro mío a un espectáculo cuya
inminencia desconocía: la mayoría de edad de un cadáver. Ese día, el rencor que
había venido, sin saberlo, sintiendo contra él por su voluntaria partida se
convirtió en una nueva piel interior, el vestido acaso del futuro suicida.
sábado, mayo 28, 2011
CXVII
Hazle ver por qué debería indignarse y, mientras no le exijas nada más allá de eso, obtendrás su aplauso.
jueves, mayo 26, 2011
CXVI
Cuando hablas de
otro, hablas en realidad de ti mismo. Cuando hablas por fin de ti mismo, sólo
se discierne un eco. Cómo saber si es el de tus balbuceos de infancia o de los
estertores de una inminente agonía.
miércoles, mayo 25, 2011
Escritos a mano en Monterrey
Hoy miércoles, a las 17:30 horas, se presentará Escritos a mano, de Esther Seligson, en Monterrey, Nuevo León, dentro de la Feria Universitaria del Libro de la UANL, en la Casa Universitaria del Libro. Los comentarios serán de Marina Porcelli y Antonio Ramos Revillas.
jueves, mayo 19, 2011
Escritos a mano en México
Ya está en librerías el nuevo libro de Esther Seligson, titulado Escritos a mano. Lo editan Jus y la UANL. Es un libro de varia invención: le incluye minificciones, aforismos, relatos, ensayos, poemas, fragmentos de diario...
Este martes 24, a las 7:00 de la tarde, presentaremos este nuevo libro en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en la colonia Condesa de la ciudad de México. Participan Jezreel Salazar, Vicente Alfonso y Mijail Lamas.
Este martes 24, a las 7:00 de la tarde, presentaremos este nuevo libro en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en la colonia Condesa de la ciudad de México. Participan Jezreel Salazar, Vicente Alfonso y Mijail Lamas.
miércoles, mayo 18, 2011
Cartas ajenas en Xalapa
Este sábado 21, a las 4:00 pm, presento mi novela Cartas ajenas en Xalapa, en la Feria Internacional del Libro Universitario que organiza la Universidad Veracruzana. La actividad será en la Galería de Artes Plásticas de la Unidad de Artes. Los comentarios correrán a cuenta de Rodolfo Mendoza Rosendo y Enrique Padilla.
martes, mayo 17, 2011
En la Casa Merlos
Como todo mundo sabe, el mejor restaurante de comida poblana está en Tacubaya, en la ciudad de México, y se llama la Casa Merlos. Ahí fue tomada esta foto a fines del año pasado, con mis amigos Yenny Enríquez y Romeo Tello A.
lunes, mayo 16, 2011
200 kilómetros por hora
El nuevo número de la Revista de la Universidad de México (mayo de 2011) publica el relato "200 kilómetros por hora", de Nadia Villafuerte, en un dossier en que también figuran textos narrativos de Enrique Serna, Daniel Sada, Élmer Mendoza, Agustín Monsreal y Mauricio Molina.
He aquí un párrafo de "200 kilómetros por hora":
De pronto ya conversábamos. Sobre experiencias dolorosas, relaciones destructivas, rencor y humillaciones, y eso era la evidencia de que la tragedia es el escenario ideal de lo que en el fondo Izra y yo pedíamos: heroísmo. El mozo se puso a relatar los orígenes de su álbum familiar, de por qué había llegado hasta el merendero, finalmente contó el modo en que había sido asesinado Mijail: «Porque lo tenía todo y yo no. Una noche lo golpeé. Cada vez más y más fuerte. Lo desnudé y seguí golpeándolo: las nalgas, los muslos, las piernas, la espalda, el cuello, los hombros, con todas mis fuerzas, y todo se volvió rojo. El cuerpo, los cabellos, la ropa de mi amigo, el tapiz, mis manos, mis brazos. La sangre se mezcló con mi sudor y continué haciéndolo hasta que el hombre lanzó un grito final, inhumano, y yo caí, agotado, al pie de su cama».
He aquí un párrafo de "200 kilómetros por hora":
De pronto ya conversábamos. Sobre experiencias dolorosas, relaciones destructivas, rencor y humillaciones, y eso era la evidencia de que la tragedia es el escenario ideal de lo que en el fondo Izra y yo pedíamos: heroísmo. El mozo se puso a relatar los orígenes de su álbum familiar, de por qué había llegado hasta el merendero, finalmente contó el modo en que había sido asesinado Mijail: «Porque lo tenía todo y yo no. Una noche lo golpeé. Cada vez más y más fuerte. Lo desnudé y seguí golpeándolo: las nalgas, los muslos, las piernas, la espalda, el cuello, los hombros, con todas mis fuerzas, y todo se volvió rojo. El cuerpo, los cabellos, la ropa de mi amigo, el tapiz, mis manos, mis brazos. La sangre se mezcló con mi sudor y continué haciéndolo hasta que el hombre lanzó un grito final, inhumano, y yo caí, agotado, al pie de su cama».
domingo, mayo 15, 2011
CXIII
Falso que vivamos
de nuevo nuestra infancia en la infancia de nuestros hijos. Al ver la pena, el
desconcierto y la frustración que les provoca el aprendizaje del vivir, nos
sentimos aliviados de que la adultez, con todo y su mezquindad y cinismo, signifique
ser menos vulnerables —aunque eso no signifique que hayamos aprendido a lidiar
con el vivir.
sábado, mayo 14, 2011
Sobre la poesía de Esther
El suplemento Laberinto del periódico Milenio publica hoy un texto crítico de Margarito Cuéllar sobre el volumen Negro es su rosro. Simiente (FCE) de Esther Seligson.
Un párrafo:
Rilke, Huidobro, Ana Ajmátova, Bachelard, María Zambrano, guían estas travesías plenas de luz. Una luz que no enceguece, que no señala hacia un camino único, sino a varios; que no está inmersa sólo en la cultura de Oriente, que muy bien desentrañó y conoció la autora en sus viajes; la mirada de Esther es múltiple, dueña de un gran angular que abarca todo, desde una envestidura en apariencia frágil, de la que se impone un talento enraizado en la inteligencia, la sensibilidad y la búsqueda de un Yo que se exterioriza, no desde la evidencia, tampoco desde la densidad, simplemente se muestra como lo que es: un vergel en el que asoman las espinas huérfanas de la existencia.
Un párrafo:
Rilke, Huidobro, Ana Ajmátova, Bachelard, María Zambrano, guían estas travesías plenas de luz. Una luz que no enceguece, que no señala hacia un camino único, sino a varios; que no está inmersa sólo en la cultura de Oriente, que muy bien desentrañó y conoció la autora en sus viajes; la mirada de Esther es múltiple, dueña de un gran angular que abarca todo, desde una envestidura en apariencia frágil, de la que se impone un talento enraizado en la inteligencia, la sensibilidad y la búsqueda de un Yo que se exterioriza, no desde la evidencia, tampoco desde la densidad, simplemente se muestra como lo que es: un vergel en el que asoman las espinas huérfanas de la existencia.
Hierba irreal, ciudad quemada...
La revista Crítica, en su número 143 (mayo-junio) incluye, entre otros interesantes materiales, el texto narrativo «Hierba quemada», de Nadia Villafuerte, y el texto crítico «Ciudad irreal», de David Olguín, sobre mi libro de relatos Habla de lo que sabes.
Del relato de Nadia Villafuerte, un párrafo:
Las horas, los días, los meses constituían un bastión contra la muerte, disipando cualquier otro objetivo. Lo era para aquel coche tapizado de cartulinas con la palabra tv en los cuatro vidrios; como para la mujer que, llorando, obligaba a ver el cadáver de su hija quinceañera, ametrallada la víspera. Lo era para el centenar de niños apuntándole a Bardem con armas inservibles, para que les tomara fotos; como para sí mismo, a veces acuclillado frente a un hecho que, a fuerza de repetirse, perdía su misterio.
Del texto de David Olguín, un párrafo:
Borges llama a este género de historias “el de las fantasías de la conducta y el sentimiento”, pero si el delirio hace del paisaje mental una cárcel piranesiana, ya estamos en otra cosa, algo cercano a la pesadilla. Habla de lo que sabes encierra el vértigo de lo extraño, pero tiene la sabiduría de los que despiertan del mal sueño para contar.
Del relato de Nadia Villafuerte, un párrafo:
Las horas, los días, los meses constituían un bastión contra la muerte, disipando cualquier otro objetivo. Lo era para aquel coche tapizado de cartulinas con la palabra tv en los cuatro vidrios; como para la mujer que, llorando, obligaba a ver el cadáver de su hija quinceañera, ametrallada la víspera. Lo era para el centenar de niños apuntándole a Bardem con armas inservibles, para que les tomara fotos; como para sí mismo, a veces acuclillado frente a un hecho que, a fuerza de repetirse, perdía su misterio.
Del texto de David Olguín, un párrafo:
Borges llama a este género de historias “el de las fantasías de la conducta y el sentimiento”, pero si el delirio hace del paisaje mental una cárcel piranesiana, ya estamos en otra cosa, algo cercano a la pesadilla. Habla de lo que sabes encierra el vértigo de lo extraño, pero tiene la sabiduría de los que despiertan del mal sueño para contar.
viernes, mayo 13, 2011
CXII
Lo que para el hipocondriaco es insoportable no es el gozar de buena salud, sino el no tener la valentía para darse un tiro.
CXI
Acaso nadie más apto para el
ejercicio del poder que quien, habiendo en el pasado sufrido la injusticia por
los excesos del poder ajeno, nunca aceptó, al buscar obtenerlo para sí, rebajarse a lucrar con
el estatuto de víctima.
miércoles, mayo 11, 2011
169
La sección de crítica de la revista Tierra Adentro, en su número 169 (abril-mayo de 2011) incluye ensayos críticos de Gabriel Wolfson sobre las obras completas de Martín Luis Guzmán, Héctor Iván González sobre dos novelas de Sergio Galindo, Jezreel Salazar sobre un volumen de crónicas de J.M. Servín, y Jorge Solís Arenazas sobre libros de poemas de Juan Gelman y Hugo Gola.
También se incluyen notas sobre libros de Michel Leiris, Kurt Vonnegut, Kazuo Ishiguro, Ricardo Piglia, Mia Couto, Alejandro Toledo, Francisco González Crussí y Christopher Domínguez Michael, y una antología de poesía brasileña contemporánea.
También se incluyen notas sobre libros de Michel Leiris, Kurt Vonnegut, Kazuo Ishiguro, Ricardo Piglia, Mia Couto, Alejandro Toledo, Francisco González Crussí y Christopher Domínguez Michael, y una antología de poesía brasileña contemporánea.
martes, mayo 10, 2011
CIX
No es que la
sinceridad los incomode. La rechazan porque nunca han sabido qué se siente, en el cuerpo, al ejercerla.
lunes, mayo 09, 2011
sábado, mayo 07, 2011
CVII
Crees haber demostrado ser el mejor, pero lo pones en duda con un hecho: confundes tu éxito —ese azar equidistante de la justicia y el malentendido— con la prerrogativa monárquica de juzgar displicentemente a quienes has dejado tras de ti.
viernes, mayo 06, 2011
CVI
La necesidad de sentirse superior a los demás: motor de la Historia, motor del ridículo, motor del desastre.
miércoles, mayo 04, 2011
martes, mayo 03, 2011
CIV
No temas usar la palabra ética en tus escritos. Quienes no la acostumbran en sus hechos andarán diciendo de todas formas, al creerse directamente acusados, que la empleas con el mismo maquiavelismo que ellos el papel higiénico.
lunes, mayo 02, 2011
domingo, mayo 01, 2011
CII
Los otros cuerpos
no pueden ser asumidos como personas por quien, de tan excesivamente racional,
ya de por sí no se asume a sí mismo sino como una mente extranjera de su propio
cuerpo.
viernes, abril 29, 2011
CI
Si el crítico literario escribe no para complacer a los autores, sino para dialogar con los lectores, y si éstos sin embargo no se interesan en ningún diálogo, ¿para quién escribe entonces?
jueves, abril 28, 2011
Los lisiados
La revista Parteaguas incluye mi texto narrativo «Los lisiados» en su número 22 (marzo de 2011).
Un párrafo:
—Te decía. Ella sale una tarde y en una esquina, en el centro de Coyoacán, que uno supondría uno de los pocos lugares seguros de la Ciudad, dos juniorcitos cabrones la secuestran, se la llevan en un auto, y en un baldío… pues ahí la violan varias veces, por la vagina y por el ano, la violan, le queman los pezones y el clítoris con colillas de cigarros, ¿me estás oyendo?... Ahí la golpean, la dejan toda ensangrentada y la abandonan en una orilla del canal de Chalco. Mientras la violaban, lo único que ella veía desde el asiento trasero del auto de estos hijos de puta, lo único que veía era una barda con propaganda política del PRI. Eso… ¿Cómo la ves? Seguramente así le decían estos cabrones mientras la violaban: ¡Chacha de mierda! ¡Chacha puta, abre bien las piernas!
Un párrafo:
—Te decía. Ella sale una tarde y en una esquina, en el centro de Coyoacán, que uno supondría uno de los pocos lugares seguros de la Ciudad, dos juniorcitos cabrones la secuestran, se la llevan en un auto, y en un baldío… pues ahí la violan varias veces, por la vagina y por el ano, la violan, le queman los pezones y el clítoris con colillas de cigarros, ¿me estás oyendo?... Ahí la golpean, la dejan toda ensangrentada y la abandonan en una orilla del canal de Chalco. Mientras la violaban, lo único que ella veía desde el asiento trasero del auto de estos hijos de puta, lo único que veía era una barda con propaganda política del PRI. Eso… ¿Cómo la ves? Seguramente así le decían estos cabrones mientras la violaban: ¡Chacha de mierda! ¡Chacha puta, abre bien las piernas!
miércoles, abril 27, 2011
«Existencias enfermizas...»
Sobre Cartas ajenas: «El joven escritor sinaloense Geney Beltrán (1976) presenta una novela corta, o una serie de relatos emparentados por la mirada voyerista de Marioralio, con personajes que dibujan en sus epístolas existencias enfermizas».
La Jornada
La Jornada
martes, abril 26, 2011
«Historia actual y vertiginosa...»
Cartas ajenas «es una historia actual y vertiginosa, un golpe seco y duro donde la voz narrativa no se permite concesiones».
Mijail Lamas
Mijail Lamas
La ciudad sin libros se queda sin uno de sus lectores
La ciudad sin Racine se ha quedado sin el Feroz, hombre de libros entregado a la vida del intelecto. Álvaro Rendón, el Feroz, profesor de la Escuela de Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa, fue asesinado a balazos en un camino de terracería, en Sinaloa.
lunes, abril 25, 2011
C
Esmérate en hacer encantadores tus prejuicios antes que persuasivas las razones: he ahí la receta para volverse el escritor de moda.
domingo, abril 24, 2011
Infancia de bailables
domingo, abril 17, 2011
sábado, abril 16, 2011
XCVII
Cuando el terror entra por la puerta, la solidaridad sale volando por la ventana. Pero si ésta permanece, hablamos de heroísmo.
viernes, abril 15, 2011
jueves, abril 14, 2011
Marco Tulio Aguilera comenta Habla de lo que sabes
La revista Siempre! publica hoy un generoso texto crítico de Marco Tulio Aguilera, el extraordinario autor de El amor y la muerte, sobre mi libro de relatos Habla de lo que sabes. Aquí va el texto:
Habla de lo que sabes, libro de relatos de Geney Beltrán Félix publicado por editorial Jus (2011), de principio a fin es un libro digno de leerse, tanto por sus aciertos rotundos, como en sus textos experimentales que, a mi modo de ver, si no logran cuajar relatos ejemplares, sí permiten atisbar a un narrador honrado, atrevido e innovador. En el libro hallo dos vertientes bien diferenciadas: el cuento clásico, en el que muestra una indudable maestría, y el texto experimental, sin fronteras definidas, que casi linda con la noveleta. En la primera vertiente el dominio del género es evidente: hay cuentos cerrados, casi perfectos, que recuerdan en ocasiones los escritos por Ambrose Bierce y a veces los de Borges. En los segundos encuentro un loable afán de experimentar que a veces —a mi modo de ver— resta calidad y claridad, sin que se pueda decir que sean textos desechables: más bien me parece que son textos que exigen relectura.
En mi opinión, el cuento que se lleva las palmas es “Ese mundo de extraños”, una auténtica joyita digna de la mejor antología del cuento fantástico. Culmina el relato con una acertada ambigüedad que nos hace pensar en la posibilidad (o la necesidad) de releer y revalorar el cuento de principio a fin. Al final resulta que podría no ser un cuento fantástico sino de complicación psicológica.
La presencia apabullante de la gran ciudad, la Ciudad de México, y sus efectos de angustia y estrés sobre los atribulados habitantes, es uno de los temas que más destacan junto con el de la familia rota, la muerte, la soledad, la sexualidad solitaria y desoladora. Situaciones límite se presentan en todos los textos, así como personajes con conflictos sin resolver.
En la segunda vertiente –la experimental– hay innovaciones técnicas, formales, rupturas espaciales, sintácticas, saltos en el tiempo y en el espacio que dificultan la lectura al lector tradicional. Si bien en la novela el experimentalismo tiene bastante cabida, en el cuento o en el relato es más complicado introducir innovaciones. Más allá de Cortázar y Borges poca renovación ha habido en un género.
Cuentos memorables: “Perdonados por quién”, en el que se que muestran los efectos del gran sismo sobre los habitantes de la ciudad; “Sara antes del fuego” , excelente, efectivo: una familia disfuncional en la que todos luchan contra todos y contra el mundo.
Geney Beltrán Félix, nacido en Culiacán, Sinaloa, es editor y escritor. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM, y literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Fue editor de literatura del FCE. Ejerce la crítica literaria en revistas y suplementos. Su libro Habla de lo que sabes es una propuesta muy interesante, de un narrador —digámoslo en los términos más convencionales— del que se pueden esperar obras muy valiosas. Por lo pronto, en este libro nos ha entregado, por una parte varios cuentos precisos y preciosos, y por otra, textos atrevidos, innovadores e inteligentes (que como dije, exigen una relectura que por el momento no puedo hacer).
Mención de honor debe recibir la Editorial Jus, que está publicando libros muy interesantes de los que espero ocuparme.
Habla de lo que sabes, libro de relatos de Geney Beltrán Félix publicado por editorial Jus (2011), de principio a fin es un libro digno de leerse, tanto por sus aciertos rotundos, como en sus textos experimentales que, a mi modo de ver, si no logran cuajar relatos ejemplares, sí permiten atisbar a un narrador honrado, atrevido e innovador. En el libro hallo dos vertientes bien diferenciadas: el cuento clásico, en el que muestra una indudable maestría, y el texto experimental, sin fronteras definidas, que casi linda con la noveleta. En la primera vertiente el dominio del género es evidente: hay cuentos cerrados, casi perfectos, que recuerdan en ocasiones los escritos por Ambrose Bierce y a veces los de Borges. En los segundos encuentro un loable afán de experimentar que a veces —a mi modo de ver— resta calidad y claridad, sin que se pueda decir que sean textos desechables: más bien me parece que son textos que exigen relectura.
En mi opinión, el cuento que se lleva las palmas es “Ese mundo de extraños”, una auténtica joyita digna de la mejor antología del cuento fantástico. Culmina el relato con una acertada ambigüedad que nos hace pensar en la posibilidad (o la necesidad) de releer y revalorar el cuento de principio a fin. Al final resulta que podría no ser un cuento fantástico sino de complicación psicológica.
La presencia apabullante de la gran ciudad, la Ciudad de México, y sus efectos de angustia y estrés sobre los atribulados habitantes, es uno de los temas que más destacan junto con el de la familia rota, la muerte, la soledad, la sexualidad solitaria y desoladora. Situaciones límite se presentan en todos los textos, así como personajes con conflictos sin resolver.
En la segunda vertiente –la experimental– hay innovaciones técnicas, formales, rupturas espaciales, sintácticas, saltos en el tiempo y en el espacio que dificultan la lectura al lector tradicional. Si bien en la novela el experimentalismo tiene bastante cabida, en el cuento o en el relato es más complicado introducir innovaciones. Más allá de Cortázar y Borges poca renovación ha habido en un género.
Cuentos memorables: “Perdonados por quién”, en el que se que muestran los efectos del gran sismo sobre los habitantes de la ciudad; “Sara antes del fuego” , excelente, efectivo: una familia disfuncional en la que todos luchan contra todos y contra el mundo.
Geney Beltrán Félix, nacido en Culiacán, Sinaloa, es editor y escritor. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM, y literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Fue editor de literatura del FCE. Ejerce la crítica literaria en revistas y suplementos. Su libro Habla de lo que sabes es una propuesta muy interesante, de un narrador —digámoslo en los términos más convencionales— del que se pueden esperar obras muy valiosas. Por lo pronto, en este libro nos ha entregado, por una parte varios cuentos precisos y preciosos, y por otra, textos atrevidos, innovadores e inteligentes (que como dije, exigen una relectura que por el momento no puedo hacer).
Mención de honor debe recibir la Editorial Jus, que está publicando libros muy interesantes de los que espero ocuparme.
XCV
Si nuestros hijos
supieran cuánto les tememos, crecerían intuyendo su naturaleza divina, hasta
volverse psicópatas.
miércoles, abril 13, 2011
Ansiorismos
"La conciencia del cuerpo —en cada tendón y en cada nervio cristalizado— es el síntoma de la ansiedad." Diego José en la revista La Palanca.
martes, abril 12, 2011
Reiteraciones, ecos
"Extrañar es tener la sensación lúcida de haber sido otro". Jezreel Salazar, en la revista La Palanca.
lunes, abril 11, 2011
Hoy, en el Festival Internacional Titerías
9° Festival Internacional Titerías
Del 10 al 17 de abril 2011
Ciudad de México
Espectáculos FIT 2011 para el lunes 11 de abril (hoy por la tarde)
La vida útil de Pillo Polilla, adaptación para teatro de Lourdes Aguilera
Compañía de Lourdes Aguilera (México. D.F.)
Técnica: Títeres de mesa. Público: Familiar. Lugar: Teatro Benito Juárez. Hora: 18:00.
Palabras para iluminar el silencio
La Tramontana (México. Xalapa, Veracruz)
Técnica: Bunraku. Público: Adolescentes y adultos. Lugar: Teatro Sergio Magaña. Hora: 18:00.
Del 10 al 17 de abril 2011
Ciudad de México
Espectáculos FIT 2011 para el lunes 11 de abril (hoy por la tarde)
La vida útil de Pillo Polilla, adaptación para teatro de Lourdes Aguilera
Compañía de Lourdes Aguilera (México. D.F.)
Técnica: Títeres de mesa. Público: Familiar. Lugar: Teatro Benito Juárez. Hora: 18:00.
Palabras para iluminar el silencio
La Tramontana (México. Xalapa, Veracruz)
Técnica: Bunraku. Público: Adolescentes y adultos. Lugar: Teatro Sergio Magaña. Hora: 18:00.
Un cuento brutal
El relato "Botas tejanas", de Nadia Villafuerte, se incluye en el sitio Nuestra Aparente Rendición. Es un cuento estremecedor sobre la violencia contra las mujeres en la frontera norte de México. Más descarnado aún que los relatos de Barcos en Houston (2005) o ¿Te gusta el látex, cielo? (2008), las dos colecciones de narrativa breve en que Nadia ya había tocado los temas de la violencia, la frontera, la migración, el cuerpo femenino.
"Lancé las únicas carcajadas que me eran posibles: torpes y nerviosas. Mientras buscaba en el muro un hoyo por el cual pasar, allá, cerca del autobús, la noche comenzó a cubrir de polvo mi cadáver."
"Lancé las únicas carcajadas que me eran posibles: torpes y nerviosas. Mientras buscaba en el muro un hoyo por el cual pasar, allá, cerca del autobús, la noche comenzó a cubrir de polvo mi cadáver."
Abecedario del vacío
"Morir es resolver la sospecha de no ser un yo". Javier Acosta, en la revista La Palanca.
domingo, abril 10, 2011
Festival Internacional Titerías
Hoy se inauguró el 9º Festival Internacional Titerías, en la ciudad de México. El Festival arrancó en el Teatro Sergio Magaña, de la colonia Santa María la Ribera, con la adaptación acuosa, ocurrentísima, de El avaro de Molière, por la compañía española Tábula Rasa.
El Festival continúa a lo largo de esta semana con más montajes y talleres. Aquí se puede consultar la programación.
El Festival continúa a lo largo de esta semana con más montajes y talleres. Aquí se puede consultar la programación.
XCIV
Algún día los muertos entenderán que no se han ido. Y entonces, para por fin irse, habremos muerto.
sábado, abril 09, 2011
El ruido está por venir
La revista Posdata, o PD, en su número Polonia bajo palabra, dedicado a traducciones de poesía polaca, trae mi columna de crítica «El ruido está por venir», en la que comento dos libros de la dramaturga Verónica Bujeiro: La inocencia de las bestias y Nada es para siempre.
El ruido está por venir
Angustiados y perplejos, Helio y Gelio Díaz, “gemelos idénticos”, están a la espera de algo que supondremos será un hijo (¿o una mascota?). Gelio lleva una cadena en el cuello, y su hermano una correa en la muñeca. El escenario incluye jaulas, retratos de los padres, dos vasos con dentaduras postizas. Mientras el vendedor llega, los protagonistas discuten y recapitulan su historia familiar. “El ruido está por venir”, se dicen, mientras tiemblan a la expectativa del ¿parto? “Alguien está por venir”, insisten. Y, ante la inminencia, el lector/espectador no puede sino hacerse una pregunta: ¿qué son realmente estos seres?
Una estética de lo esperpéntico y lo satírico rige la escritura dramática de Verónica Bujeiro (México, 1976). Así se advierte en La inocencia de las bestias. Se trata de un texto compacto, de escritura apretada y atmósfera asfixiante, con pocas pero puntuales muestras de humor paródico: “En esta casa no toleramos la ironía. Tenemos excelentes modales y hacemos en nuestro sitio. Tememos a nuestros enemigos como ellos nos temen a nosotros. Perdonamos las ofensas y a los que nos ofenden, en ocasiones, si no es muy grave, si no ha dañado lo poco que queda de sano en nosotros”. El carácter endogámico de la situación que conocen los gemelos funciona como una sátira extrema de las relaciones familiares, y como un recordatorio de la animalidad subyacente en los ímpetus reproductivos. Los personajes, Helio y Gelio, ven confundida no sólo su identidad —repetidos los rasgos de uno en el rostro de su hermano, tan parecidos sus nombres— y su género —uno llama al otro “varoncita”; el otro le responde “mujercito”— sino incluso su naturaleza: ¿son humanos, son bestias?
HELIO: Yo conocí a alguien. Me enamoré.
GELIO: Te equivocas. Era época de apareamiento. Te llamó la sangre.
La inocencia de las bestias se sustenta en una indagación sobre los residuos de bestialidad en el individuo, dando pie así a la prospección de un mundo posthumano en que los lazos familiares conllevan un cariz desasosegante e incierto, entre mercantil e incestuoso, notablemente primitivo. El futuro de la institución familiar, pues, está en el pasado animal de la especie.
Un fenómeno de inminencia similar se encuentra en Nada es para siempre. Esta obra, junto a Me falta el aire —publicadas ambas en el tomo que lleva el título de la primera—, reduce, por decir de alguna forma, el marco de inflexión dramática al ámbito mexicano. Nada es para siempre escenifica la reunión de tres parejas y, a la manera de un autosacramental de fuste satírico, asigna a cada una de ellas un perfil cuasialegórico de los distinguibles entre los mexicanos del cambio de siglo: los Villanueva son los aculturizados que se han plegado a la penetración cultural y comercial de Estados Unidos; los Villavieja corresponderían a los mexicanos mestizos de clase media acostumbrados a prácticas de corrupción, y los Villaposible (Citlali y Tenoch) serían representantes de los agraviados pueblos indígenas.
La disputa gira en torno a la propiedad de la casa en que se realiza la comida. De entrada, el texto pareciera dirigirse a una reivindicación panfletaria de lo autóctono, en la que los Villaposible referirían al temple insobornable y ávido de justicia de los indígenas. Sin embargo, esta expectativa políticamente correcta es pronto lanzada por la borda, y la obra termina, pesimistamente, exhibiendo el cinismo y la corrupción que el poder —emblematizado en la posesión de una silla— produce hasta en las almas más puras, mientras el peligro deja ver su sombra de inminencia por los ataques a que la casa se está viendo objeto. Con diálogos hirientes y caracterizaciones que van de lo alegórico a lo esperpéntico, Nada es para siempre de manera oblicua parece querer revivir la reflexión, ya poco visitada, de la mexicanidad, pero con un ánimo vitriólico y desesperanzado.
Mayor desesperanza, sin embargo, no puede hallarse que en Me falta el aire. Los personajes son Selva Antier, “Líder de los trabajadores de la Reeducación, Monumento a la cirugía plástica clandestina”, y Moretón Mormado, “Líder de la séptima reencarnación del Partido de la Revolución Indireccional”. Despojos de la política nacional, Selva y Moretón son echados a un “basurero de tercer mundo”, y dos buitres “en avanzado estado de desnutrición” son testigos de sus discusiones y nostalgias por sus épocas de depredadores del erario. Quizá menos propicia en términos dramáticos, la obra descansa en su talante rabiosamente satírico. Y aunque Selva y Moretón implican referencias muy evidentes a Elba Esther Gordillo y Roberto Madrazo Pintado, más allá de la caducidad que pueden sufrir los referentes en el conocimiento del lector/espectador, la carnavalizada elocuencia de los diálogos da fuerza a la enunciación de un desencanto último del mexicano ante la cosa pública.
Con estas tonalidades tan tendientes a la oscuridad, la dramaturgia de Bujeiro pareciera, efecto, haber sido escrita después del apocalipsis. Pero se trata de un apocalipsis becketiano: después del fin aún hay sitio para el malestar y la ansiedad, por una inminencia que todo lo empeorará: “el ruido —es decir, la destrucción— está por venir”.
viernes, abril 08, 2011
Por el lado salvaje de Nadia Villafuerte
La primera novela de Nadia Villafuerte se titula Por el lado salvaje y acaba de salir de la imprenta. En dos semanas estará distribuida en librerías.
Nadia Villafuerte (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1978) estudió periodismo y música. Ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha publicado ensayos, cuentos y textos críticos en Nexos, Revista de la Universidad de México, Luvina, Tierra Adentro, el perro, entre otras. Es autora de los libros de relatos Barcos en Houston (2005) y ¿Te gusta el látex, cielo? (2008). Por el lado salvaje es su primera novela.
Frente al mar, la adolescente Lía descubre las primeras manifestaciones de la violencia y el sexo. Muy pronto busca huir y lo consigue: por un encuentro azaroso, se traslada a Honduras —donde vive con un biólogo travesti y un fotógrafo italiano exiliado— y posteriormente a Tijuana, adonde viaja con la encomienda de entregar un misterioso paquete de fotografías de guerra. La ciudad fronteriza, sin embargo, le muestra a Lía su verdadero rostro.
Escrita con gran riqueza estilística, audacia formal y contundencia, Por el lado salvaje cuenta una historia llena de brutalidad: para sobrevivir en un mundo hostil, en el que predominan el cinismo y la vida a salto de mata, Lía tendrá que envilecerse pero, también, demostrar su fortaleza. Para lograrlo, Lía, una virtuosa del rencor, hará uso de su única arma: su cuerpo. Nadia Villafuerte (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1978) estudió periodismo y música. Ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha publicado ensayos, cuentos y textos críticos en Nexos, Revista de la Universidad de México, Luvina, Tierra Adentro, el perro, entre otras. Es autora de los libros de relatos Barcos en Houston (2005) y ¿Te gusta el látex, cielo? (2008). Por el lado salvaje es su primera novela.
XCIII
¿Y si de repente conviniera volver a creer en la predestinación? ¿Y si el libre albedrío fuera una trampa de Hades para reírse un poco (digamos, unos cuantos siglos)?
jueves, abril 07, 2011
La palanca aforística
El nuevo número de la revista La Palanca, dedicado al aforismo, incluye a autores como Esther Seligson, Diego José, Jezreel Salazar, Javier Acosta, entre otros, y también trae mi "Autobiografía", selección de "aforismos" que he ido soltando aquí y allá. Las ilustraciones son de Jimena Schlaepfer.
XCII
Siempre hay algo vergonzoso en contemplar una venganza: saber que sólo llegará a remedo, pero en idiota, del juicio final.
miércoles, abril 06, 2011
Esbozo para una propuesta, 2
Propuestas para la marcha de hoy:
1. Legalizar la droga.
2. Prevenir el consumo de droga en niños y jóvenes a través de una intensa campaña de información.
3. Reconstruir el tejido social, con más parques recreativos, más bibliotecas, más guarderías, más centros de rehabilitación, hospitales y escuelas públicas mejor equipadas: mandar a la calle a un ejército de trabajadores sociales, no de soldados.
...Y todo esto se haría con los impuestos que paguen las empresas farmacéuticas dedicadas a la producción y venta de drogas.
1. Legalizar la droga.
2. Prevenir el consumo de droga en niños y jóvenes a través de una intensa campaña de información.
3. Reconstruir el tejido social, con más parques recreativos, más bibliotecas, más guarderías, más centros de rehabilitación, hospitales y escuelas públicas mejor equipadas: mandar a la calle a un ejército de trabajadores sociales, no de soldados.
...Y todo esto se haría con los impuestos que paguen las empresas farmacéuticas dedicadas a la producción y venta de drogas.
Esbozo para una propuesta, 1
El narcotráfico es: financiamiento ilegal en la política, lavado de dinero en las empresas, corrupción en los cuerpos policiales, violación de los derechos humanos por el ejército, secuestro y extorsión a los pequeños comerciantes, tortura y asesinato de nuestros jóvenes. Terrorismo en los ciudadanos.
Y todo esto es resultado de una prohibición: a diferencia de lo que sucede con el tabaco y el alcohol, también dañinos para la salud, el comercio de la droga es ilegal.
Si la prohibición no ha detenido el tráfico ni el consumo y, peor aún, si ha destruido el tejido social de nuestras comunidades, hagamos un experimento: legalicemos la droga. Y luego comparemos la cantidad de muertos de un sexenio a otro.
Y todo esto es resultado de una prohibición: a diferencia de lo que sucede con el tabaco y el alcohol, también dañinos para la salud, el comercio de la droga es ilegal.
Si la prohibición no ha detenido el tráfico ni el consumo y, peor aún, si ha destruido el tejido social de nuestras comunidades, hagamos un experimento: legalicemos la droga. Y luego comparemos la cantidad de muertos de un sexenio a otro.
Hoy, a marchar contra la violencia
¿Es todavía nuestro este país?
En la ciudad de México: a las 5 pm, en la explanada del Palacio de Bellas Artes.
En la ciudad de México: a las 5 pm, en la explanada del Palacio de Bellas Artes.
martes, abril 05, 2011
lunes, abril 04, 2011
Luego de ver Blue Valentine
Para entender
nuestra época, los historiadores del futuro tendrán que escribir primero la Historia del fracaso definitivo del
matrimonio.
domingo, abril 03, 2011
La leyenda del tío Boonmee
La cámara fija vuelta una herramienta de tortura: ¿qué se supone que entrega esta película al paciente espectador a cambio de esa holgazana, exasperante inmovilidad? Un exotismo fantasmagórico por demás fallido, y que sólo explota los ramalazos de la mala conciencia europea ante cualquier "irracionalismo" tercermundista.
LXXXVIII
Lógico te parece
el no creer. Sospechoso el que otro crea. ¿Tanto dudas de lo sincero en tu
escepticismo?
sábado, abril 02, 2011
LXXXVII
Contradicción de tanto ateo que me conozco: que la falta de curiosidad en los temas del espíritu se ande creyendo un rasgo de superioridad intelectual.
viernes, abril 01, 2011
LXXXVI
En una forma oblicua de la emulación, elogias a quien luce las virtudes que algún día (eso esperas) los demás habrán de ver en ti.
jueves, marzo 31, 2011
Sánchez Prado
Pongo una liga aquí al texto «La crítica literaria como saber. Apuntes para una reconceptualización», provocadora, amplia y muy bien sustentada argumentación de Ignacio M. Sánchez Prado en torno al tan traído y llevado tema de la inexistencia de la crítica literaria en México. Es un texto que conviene considerar y discutir.
miércoles, marzo 30, 2011
Don Quijote a Sancho, I, XVIII
«porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durando mucho el mal, el bien está ya cerca».
martes, marzo 29, 2011
El país de los huérfanos
Un país en el que los hijos mueren asesinados dejando huérfanos a sus padres no sólo es que no tenga futuro. Es que ya no tuvo presente.
LXXXV
Quien busque ser tu enemigo sólo requiere fijar sus pies sobre las huellas que tus padres fijaron, mientras crecías, en tu infancia. Y ya.
lunes, marzo 28, 2011
Nuevas de la novela
La edición mexicana de mi novela Cartas ajenas, salida en febrero pasado, ya está a la venta en buena cantidad de librerías en varias ciudades. Aquí dejo el enlace a un adelanto publicado en La Jornada Aguascalientes.
La urgencia de un asombro
Karla Marrufo comenta el libro de varia invención Escritos a mano, de Esther Seligson (Jus/UANL), en el suplemento Laberinto, del periódico Milenio, del sábado pasado: el enlace, aquí.
domingo, marzo 27, 2011
sábado, marzo 26, 2011
LXXXII
Acéptalo desde el principio. Escribir produce daño moral. A veces a los demás; casi siempre a uno mismo —a menos, claro, que no hablemos de «escribir» sino de «silenciar el derecho de las vísceras a volverse lenguaje».
viernes, marzo 25, 2011
Noticia de última hora
Nuestro querido Daniel Sada ya está mucho mejor... El diagnóstico anterior era inexacto (exagerado). Daniel está muy feliz, ya en su casa, y ahí seguirá el tratamiento.
LXXXI
Al final de la Historia, el internet ha declarado a Mercurio como el más verosímil de los dioses griegos.
jueves, marzo 24, 2011
LXXX
Lo que vendrá ya sucedió: todo deseo y todo miedo no son sino recuerdos de lo que (de nuestra primera infancia) hemos olvidado.
miércoles, marzo 23, 2011
martes, marzo 22, 2011
LXXVIII
Dime qué tan tajante es tu aforismo y te diré qué tan grande es la duda de la que no logras huir.
lunes, marzo 21, 2011
domingo, marzo 20, 2011
LXXVI
Quien se obstina en su destrucción no la vive con ese nombre, sino como la imantada concreción de su equilibrio.
sábado, marzo 19, 2011
viernes, marzo 18, 2011
LXXIV
Quien se niega a reconocer la inteligencia ajena demuestra que la suya, por más grande que sea, poco puede contra la extraterritorialidad de su ego.
jueves, marzo 17, 2011
miércoles, marzo 16, 2011
martes, marzo 15, 2011
jueves, marzo 10, 2011
Accésit para Mijail
Muchas felicidades a Mijail Lamas, autor de Contraverano y muy querido amigo mío, por ganar un accésit en el Premio de Poesía Ciudad de Zaragoza, con el libro inédito El canto y la piedra. Más información, aquí.
martes, marzo 08, 2011
La idea es ésa
Una novela debe parecerse a otras novelas y sin embargo no ser una novela; una novela debe ser una novela y sin embargo no parecerse a otras novelas... Algo así: quedar bien con dios y con el diablo y también romper con dios y con el diablo.
lunes, marzo 07, 2011
Fragmento sobre el otoño ya maduro
Las solas palabras nunca son suficientes, en cambio un mendrugo de pan, una pequeña moneda, un trapo cualquiera con qué cubrirse, un cabo de vela, resultan persuasivos de más. Confinados en nuestras ralas percepciones y obtusas ideas, tanteamos confundidos confusos caminos y lo que nos mueve es el miedo, a la muerte, a la perfidia del prójimo, sus artimañas y felonías, a nuestros insondables motivos personales. Tú eres la Substancia y La que no tiene Substancia, Eterna Sophia, ¿fue tu consigna no rendirnos al imperio de los sentidos, no deshojar la pureza y prostituirnos en el vano intento por colmar el vórtice donde estalla el Deseo en su instantánea culminación devoradora? ¿Cuántas de tus sacerdotisas, Señora del Rostro Azul, lo entendieron así sumisas a los severos rituales de fertilidad instituidos a Tu servicio y tan ajenos a las prácticas del amor? ¿Cuántas capitularon al igual que yo?....
Empieza a hacer frío y pronto caerán los primeros copos de aguanieve me avisan las coyunturas acongojadas. Saturno, el Lento Vagabundo del Cielo, está por conjuntar a la Luna, Luna llena en la constelación del Toro, la Sagrada Montura, en esta noche de otoño ya maduro, noche de Todos los Santos. Habrá lluvia de estrellas, ánimas del purgatorio dicen que son en busca de la Gracia. Tengo los pies entumecidos, las manos tumefactas, el lumbago me taladra las asentaderas. Más me valdría entrar también a escuchar la misa, a poner mi alma en paz y acogerme de una buena vez a la evidencia de que a mi pastor amado se lo tragaron las aguas del lago Averno desde que yo partí de Cumas en su busca y dio comienzo mi ingrato peregrinar. Quién quita y su alma me aguarde en el prado de los asfódelos y no haya cruzado aún, falto del óbolo, el Aqueronte... Todo plazo ha de cumplirse necesariamente y a Tu clemencia apelo, Reina y Señora de Todo lo Existente, acógeme sacrificio funerario en Tu bosque de álamos y sauces, y permite que se desprenda libre y gozosa mi alma hacia Tu Luz mientras la nieve sepulta mi cuerpo en el seno de las sombras purificadoras... Amén...
Fragmento de «La mendiga de São Domingos», relato incluido en el libro Escritos a mano, de Esther Seligson, México/Monterrey, Jus/UANL, 2011.
Fragmento de «La mendiga de São Domingos», relato incluido en el libro Escritos a mano, de Esther Seligson, México/Monterrey, Jus/UANL, 2011.
domingo, marzo 06, 2011
Esquema novelístico
Alejandro de la Garza publica un breve (y adverso) texto crítico sobre mi novela Cartas ajenas en la sección Locutorios de la revista Milenio Semanal. Aquí el texto:
«El crítico y ensayista acucioso reitera su voluntad de ejercer la ficción al entramar una novela cargada de truculencias, cambios de ruta, personajes repentinos, desviaciones insospechadas, acciones inmotivadas. Tras su libro de cuentos Habla de lo que sabes (2009), este segundo ejercicio de ficción se atiene a un esquema novelístico atractivo: un empleado postal cuyo tedio vital lo lleva a abrir cartas y a entrar a la vida de otros personajes para toparse así con su propio destino y con la historia de su niñez de abandono y orfelinato. No obstante, los rebuscados vericuetos de la historia la hacen perder tensión y complicarse, aún más, con bandas de secuestradores, sectas subversivas, la inminencia de un apocalipsis bélico y demás escatologías. El buen esquema de partida se diluye entonces en unos cuantos momentos de prosa lograda y anécdotas rescatables.»
«El crítico y ensayista acucioso reitera su voluntad de ejercer la ficción al entramar una novela cargada de truculencias, cambios de ruta, personajes repentinos, desviaciones insospechadas, acciones inmotivadas. Tras su libro de cuentos Habla de lo que sabes (2009), este segundo ejercicio de ficción se atiene a un esquema novelístico atractivo: un empleado postal cuyo tedio vital lo lleva a abrir cartas y a entrar a la vida de otros personajes para toparse así con su propio destino y con la historia de su niñez de abandono y orfelinato. No obstante, los rebuscados vericuetos de la historia la hacen perder tensión y complicarse, aún más, con bandas de secuestradores, sectas subversivas, la inminencia de un apocalipsis bélico y demás escatologías. El buen esquema de partida se diluye entonces en unos cuantos momentos de prosa lograda y anécdotas rescatables.»
viernes, marzo 04, 2011
jueves, marzo 03, 2011
Domingo de marzo
Esther Seligson leída y comentada por jóvenes escritores
Presentación de los nuevos libros Negro es su rostro. Simiente (FCE, 2010), Todo aquí es polvo (Bruguera, 2010) y Escritos a mano (Jus/UANL).
Participan con sus comentarios: Karla Marrufo, Enrique Padilla, Nadia Villafuerte. Modero yo.
Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Salón Manuel Tolsá, ciudad de México.
Domingo 6 de marzo, 2:00 p.m.
Presentación de los nuevos libros Negro es su rostro. Simiente (FCE, 2010), Todo aquí es polvo (Bruguera, 2010) y Escritos a mano (Jus/UANL).
Participan con sus comentarios: Karla Marrufo, Enrique Padilla, Nadia Villafuerte. Modero yo.
Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Salón Manuel Tolsá, ciudad de México.
Domingo 6 de marzo, 2:00 p.m.
martes, marzo 01, 2011
LXXI
Quien no quiere pagar no encuentra mejor coartada para su ingratitud que la diatriba contra los defectos, imaginarios o reales, de sus acreedores...
lunes, febrero 28, 2011
LXX
La crítica de una dictadura busca la destrucción de esa dictadura. La crítica de una democracia quiere el mejoramiento de esa democracia. Pero la primera, sin armas, no le hace nada a la dictadura. Y la segunda, sin dinero, no mueve gran cosa en la democracia.
sábado, febrero 26, 2011
Fiebre de sábado por la tarde
Hoy sábado, a las 6 pm, participaré, con Valeria Luiselli y el autor, en la presentación del libro de relatos Fiebre, de Daniel Krauze (Planeta), en el Salón de la Academia de Ingeniería de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la ciudad de México. Conocí a Daniel hace ocho años, en la tertulia de su tocayo Daniel Sada, y después trabajamos juntos en el área editorial del Fondo de Cultura Económica. Ahora que he leído Fiebre, y su libro anterior, Cuervos, me he encontrado gratísimamente sorprendido por su proyecto literario. Pero no digo más; mejor acompánennos en la charla que Valeria y yo sostendremos con Daniel.
viernes, febrero 25, 2011
Esther Seligson, Escritos a mano
Escritos a mano es un libro de varia invención. En él, Esther Seligson, la extraordinaria autora de culto que cada vez entusiasma a más lectores, reunió relatos, aforismos, ensayos, bocetos, poemas y fragmentos de su diario, en un tomo misceláneo que da fe de su mirada inquieta y perspicaz en sus viajes por el Tíbet, Madrid, Jerusalem, Lisboa, así como de su gran curiosidad intelectual lanzada a muy diferentes temas (la experiencia religiosa, la política, el erotismo, la historia). Con una escritura irónica, intimista y siempre brillante, Esther Seligson legó una escritura considerada una de las más importantes de nuestro país, a la altura de la de grandes narradoras como Rosario Castellanos o Elena Garro.
Escritos a mano acaba de salir de la imprenta. Los primeros ejemplares se consiguen en el stand de la Editorial Jus, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la ciudad de México. Lo presentaremos en la misma Feria el domingo 6 de marzo, a las 2 pm.
Escritos a mano acaba de salir de la imprenta. Los primeros ejemplares se consiguen en el stand de la Editorial Jus, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la ciudad de México. Lo presentaremos en la misma Feria el domingo 6 de marzo, a las 2 pm.
jueves, febrero 24, 2011
PD
El próximo miércoles 2, a las 7 pm, se presenta el nuevo número de la revista PD. Comentan Xavier Farré e Iván Trejo. Esto será en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, en la colonia Roma de la ciudad de México.
miércoles, febrero 23, 2011
Quien no conoce lo que tiene, desconoce lo que da
La tarde se va acercando al crepúsculo. La playa mediterránea vacía. Dos sillas de lona semihundidas en la arena a causa del peso de los cuerpos. Un viento suave levanta rachas de arena que va a depositarse entre la ropa, el cabello, el pasto en las jardineras, el silencio de un diálogo que no se ha interrumpido sino que prosigue tácito en el lento deslizarse de la luz. No es la primera vez que vivo este momento, pero presiento que éste en particular está resumiendo, conteniendo a los otros como si viniera a hacer claro el sentido de los anteriores, a dar la clave de la pregunta que le lancé un poco casualmente a quien es mi interlocutor, a Natascha con la que mantengo una relación de amistad casi telepática —lo cual no significa que sepa leer los pensamientos ni sea ducha en clarificar emociones—, origen de nuestras afinidades e insalvables malentendidos pues a la hora de verbalizar el hebreo apenas si le alcanza, y a mí el ruso “me suena” sin decirme nada, o casi nada. Sin duda fue lo que platicó de sus estancias con los monjes tibetanos en el norte de la India y su entrenamiento de terapeuta con capacidad para realizar “viajes cósmicos” —sirvió bajo el régimen soviético como enlace telepático desde tierra con los astronautas—, lo que me sedujo conjeturando que andábamos en lo mismo. Pero puesto que ninguna de las dos creemos en las coincidencias fortuitas, era obvio que el encuentro entre una mexicana y una ucraniana nacida en Georgia prometía un cúmulo de experiencias “fuera de lo común” (y ahí estaban por delante mis expectativas, como de costumbre)... Me hago este resumen un poco para retardar la separación que sé inminente, una más en mi ciclo de muertes y renacimientos así sean amores o amistades: conozco ese mecanismo del desengaño que me lleva a poner por delante de los afectos la disección retrospectiva de los “hechos” aun a sabiendas de que el tiempo va despojando nuestros recuerdos de sus exactos detalles, circunstancias precisas, y otros etcéteras reales. “Reinterpretas siempre”, objeta Natascha molesta por mi prurito de otorgarle a todo tintes mitológicos, teatrales, literarios, asegún el tema, “ustedes los artistas con su ego a flor de piel sólo inventan”, protesta sujeta más bien a las cadencias temperamentales del marido, Abraham Miletsky oriundo de Kiev, arquitecto genial con una única pasión: ver levantarse en el espacio lo que sus dibujos crean en el papel. Desde mi punto de vista, es ella la que tiene un sentido “distorsionado” del juego que cada uno juega en el escenario del Gran Teatro del Mundo, y le recuerdo lo que le ocurrió con su Maestro tibetano quien la hizo comer las sobras de un arroz podrido mientras él, contra su habitual frugalidad y reserva, se servía abundantemente un guiso recién preparado: “Si te piensas tan buena y humilde que no mereces nada, entonces hay que tratarte en consecuencia. ¿Acaso no valoras lo que das y aprendiste? También eso es ego”, la amonestó en tanto ella sostenía perpleja su tazón apestoso, “quien no conoce lo que tiene, desconoce lo que da”.
Fragmento de Todo aquí es polvo, de Esther Seligson. México, Bruguera, 2010.
martes, febrero 22, 2011
Domingo 6 de marzo, 2 pm
En esta actividad, presentaremos cuatro nuevos libros de Esther Seligson. Uno de ellos es Escritos a mano, libro de varia invención que edita Jus. También comentaremos Todo aquí es polvo (Bruguera), Negro es su rostro. Simiente (FCE) y la reedición de La morada en el tiempo (Conaculta). Además, se trata de un homenaje: este año Esther habría cumplido 70. La cita es en el Salón Manuel Tolsá de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que organiza la UNAM, el domingo 6 de marzo a las 2 pm.
viernes, febrero 18, 2011
Una raya más. Ensayos sobre Eduardo Lizalde
Bajo la figura tutelar del tigre, emblema de potencia y ferocidad,
Eduardo Lizalde ha eri gido una obra exacta y descarnada en la
que los géneros se trenzan hasta complementarse como las ramas
y la maleza de un disciplinado jardín verbal. Del poema a la no vela,
del ensayo al cuento, de la traducción de poesía al comentario
musical, Lizalde ha hecho del ejercicio literario una prolongada
lección de estilo poético y rigor crítico que dura ya cinco décadas.
En este volumen, quince jóvenes escritores vuelcan su mirada sobre
cada una de aquellas facetas del trabajo de este autor fundamental
de nuestras letras para trazar un arco temporal que va del temprano
fracaso poeticista —como él mismo lo definió— a Algaida(Conaculta,
2009), su más reciente poema extenso. Quince aproximaciones
diversas y heterogéneas a una obra poblada de símbolos que al
revelársenos evidencian una desgarradura en el paisaje de la
literatura mexicana. Quince vistazos que, suma dos, dibujan una
raya más a la dorada piel del Tigre.
Introducción y compilación de Víctor Cabrera. Autores: Rodrigo Martínez,
Fanny Enrigue, Eduardo Uribe, Isaura Leonardo, Mijail Lamas, Marco Antonio
Huerta, Ignacio M. Sánchez Prado, Jorge Posada, Nat Gtz, Roberto Cruz Arzabal,
Manuel Iris, Leopoldo Lezama, Luis Paniagua.
jueves, febrero 17, 2011
Fragmento sobre la Ciudad
Y mientras, ¿qué habrá allá fuera? —levanta la vista, sólo hay la pared. Con él, sin él, la Ciudad será la misma: la Ciudad y su gente, toda ella atrapada en la guerra civil incruenta, inmersa en su existencia de capitulación y mezquindad, viejos y niños, hombres y mujeres que ya nada esperan, ya no vuelven la mirada hacia ningún lado que no sea el instante inmediato, ése que les exige ser esclavos obedientes de su hambre, su avaricia, su lujuria, que los lleva a esconderse a sí mismos la realidad de su penuria propia, su corrupción íntima, todos ellos sin futuro, sin dioses dentro de sí; la Ciudad con sus calles sucias y grises, los edificios descuidados y envejecidos, los muchos autos persiguiéndose a velocidad muy baja, atrapados por avenidas cada vez más estrechas, la Ciudad tapizada en sus cielos por coágulos de magma gris detenido, la Ciudad cayéndose dentro de sí misma, hundiéndose en sus banquetas resquebrajadas, los grandes árboles que ya no caben entre las avenidas y los cables y los anuncios espectaculares y luminosos, el desaliento en forma de agria virulencia, la agresiva cara de los días en el metro, el microbús, las calles: la Ciudad invicta en su frialdad, incivil cripta.
Fragmento de Cartas ajenas
Fragmento de Cartas ajenas
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