Bitácora de Geney Beltrán [χe’nɛi bel’tɾan], escritor mexicano (Tamazula, Durango, 1976).
sábado, octubre 28, 2017
"Ese mundo de extraños" para descarga
"Ese mundo de extraños", relato que forma parte de mi libro Habla de lo que sabes, ya se halla grabado en el sitio Descarga Cultura de la UNAM.
jueves, octubre 12, 2017
Perdonados por quién
El mes de septiembre salió de la imprenta mi libro Perdonados por quién, en el sello Cuadrivio. Incluye los cuentos "La celda en la Ciudad", "Keppel Croft", "La hija", "Sara antes del fuego", "Hondonada" y el que da título al volumen.
viernes, septiembre 15, 2017
En Mexicali
Estaré en Mexicali, Baja California, los próximos 25 y 26 de septiembre, para impartir el curso-taller intensivo El cuento mexicano del siglo XX, donde haremos una revisión de algunos títulos fundamentales de la ficción breve de este país, de Cartucho a Benzulul. La sede es el Centro Estatal de las Artes.
domingo, septiembre 03, 2017
Cuentos reunidos de Esther Seligson
En la colección Malpaso México, que dirige Rafael Lemus, el sello barcelonés Malpaso Ediciones acaba de publicar la compilación Cuentos reunidos, de Esther Seligson, la más amplia publicada a la fecha exclusivamente de su ficción breve. El prólogo es de la autoría de Sandra Lorenzano. Yo he preparado la selección de los textos, que proceden de diez obras distintas, desde Tras la ventana un árbol (1969) hasta Escritos a mano (2011), más un inédito. En el epílogo doy una idea de los títulos incluidos:
Aquí se hallan, íntegros, los libros Luz de dos, Sed de mar e Isomorfismos. Se han dejado fuera los textos brevísimos de la autora, es decir, sus aportaciones en el aforismo, el apunte, el pastiche, la minificción, el microrrelato, etcétera. Por esta razón, de Hebras y Cicatrices, “libros de varia invención” ambos, comparece únicamente una selección de sus cuentos y relatos. Al preparar la selección de Toda la luz –tomo en que aparecía sólo un texto hasta entonces inédito, “Eurídice vuelve”–, Seligson reacomodó con ímpetu iconoclasta varias secciones de sus libros. En esta ocasión se ha recuperado el orden original de sus publicaciones para ofrecer un recorrido cronológico que permita apreciar de modo más diáfano la evolución de su escritura. Sin embargo, no en todo se ha desacatado la relectura que hizo de su obra Seligson para esa antología, pues ahí mismo introdujo modificaciones a los títulos y epígrafes de no pocos de sus textos. Por ejemplo, “Una infancia”, de Tras la ventana un árbol, aparece incluido como “Evocaciones”. Para estos Cuentos reunidos se han respetado los cambios en ese ámbito. Por otro lado, consigno aquí que la autora me dejó un ejemplar de la única edición de Tras la ventana un árbol, en el que escribió con lápiz otras variaciones a títulos de los cuentos. Siguiendo estas señales, “El encuentro” aparece como “El candelabro” y “Contorno” es ahora “Tras la ventana un árbol”. Por último, esta compilación incluye “El profesor Nicodemo Laussel”, cuento escrito por Seligson pocos días antes de su muerte y hasta la fecha inédito.
viernes, agosto 18, 2017
Entrecruzamientos de la rebeldía y el poder
Este mes la revista Letras Libres publica mi ensayo sobre la obra narrativa de Augusto Roa Bastos: "Entrecruzamientos de la rebeldía y el poder". El enlace está aquí.
viernes, agosto 11, 2017
martes, agosto 08, 2017
jueves, julio 27, 2017
martes, julio 25, 2017
viernes, julio 21, 2017
El cuento mexicano de las décadas recientes
Este martes 25, a las 5.00 pm, empezará el curso El cuento mexicano de las décadas recientes, que impartiré en la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México. La entrada es libre, previa inscripción en este sitio.
martes, julio 11, 2017
Enrique Florescano
El historiador Enrique Florescano acaba de cumplir 80 años. Mañana miércoles se le hará un homenaje en el Palacio de Bellas Artes. Ahí participaré hablando sobre su faceta como editor.
domingo, junio 25, 2017
Un alto en el camino
Geney Beltrán Félix coordina cuatro mesas de discusión que reunirán a doce periodistas para reflexionar en torno a los cauces modernos del periodismo cultural en nuestro país.
Cuáles son los retos actuales y cómo se ejerce el periodismo cultural en México son los ejes temáticos del ciclo de conversaciones Un alto en el camino ¿Hacia dónde va el periodismo cultural?, que se realizará todos los miércoles de julio, a las 19 horas, en el Centro Cultural Elena Garro.
Durante la segunda mitad del siglo XX, periodistas, intelectuales y escritores de nuestro país dieron forma a revistas y suplementos culturales que ofrecieron una ventana inédita para que el público se interesara por las expresiones culturales y artísticas de México y el mundo.
Actualmente, ante los cambios de la industria de los medios de comunicación, los nuevos soportes digitales y la rapidez con que circulan las noticias, los senderos del periodismo han tomado nuevos cauces. En el caso particular del periodismo cultural, es necesario plantearse ciertas preguntas: ¿cuál es la situación actual del periodismo dedicado a los temas culturales?, ¿cómo ha reaccionado ante los nuevos factores que inciden en su trabajo?, ¿cómo es la relación del periodista cultural con los integrantes del gremio artístico y las instituciones oficiales?, ¿cuáles son las fortalezas y necesidades del periodismo cultural para cumplir con su función en beneficio del público mexicano?
Esas y algunas otras preguntas serán planteadas en las cuatro mesas coordinadas por Geney Beltrán Félix, donde doce periodistas culturales que participan de manera activa en suplementos, revistas y secciones de información sobre temas de arte y patrimonio cultural, compartirán sus ideas en torno a su profesión y los retos que enfrenta.
Programa de conversaciones
- Miércoles 5 de julio
Eduardo Huchín Sosa (Letras Libres)
Kathya Millares (Nexos)
- Miércoles 12 de julio
Pablo Boullosa (Este País)
Pablo Espinosa (La Jornada)
Víctor Manuel Torres (Excélsior)
- Miércoles 19 de julio
Julio Aguilar (El Universal)
Roberto Diego Ortega (El Cultural)
Daniela Tarazona (Tierra Adentro)
- Miércoles 26 de julio
Luisa Iglesias Arvide (Radio UNAM)
Ariel González (Milenio)
Laura Barrera (Canal 22)
Más información en
www.educal.com.mx/elenagarro
Teléfonos: 3003-4091 - 3003-4081
informes.elenagarro@educal.com .mx
La narconovela (aún) no existe
Participé en la sección Mano a mano, de la revista Tierra Adentro (número de mayo-junio) con una breve reflexión sobre la novela que trata los asuntos del narcotráfico. Mi texto, y el de Orfa Alarcón respecto del mismo tema, se encuentran en este enlace.
jueves, junio 15, 2017
Festival de las Letras
"Hagan sus apuestas. La carrera por el Nobel" es el título de la mesa en que participaré, junto a Mauricio Montiel Figueiras y Mónica Maristain, mañana viernes 16, a las 7:00 pm, en el Centro Cultural Bella Época, en la Ciudad de México, dentro del Festival de las Letras organizado por el FCE y Editorial Anagrama.
En torno a Juan Rulfo, narrador
El próximo lunes 19, a las 11.00 horas, en Xalapa, Veracruz, daré una conferencia sobre el arte narrativo de Juan Rulfo en la inauguración del noveno Curso de Creación Literaria para Jóvenes que organizan la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana. Esto será en el Salón Azul de la Unidad Académica de Humanidades, de la Universidad.
domingo, mayo 28, 2017
Historias detrás del Negocio
El suplemento Confabulario de El Universal publica hoy mi ensayo/crónica "Historias detrás del Negocio", sobre algunas aristas de la realidad del narcotráfico en la frontera de Sinaloa y Durango. El enlace está aquí.
domingo, mayo 21, 2017
Las brevedades completas de Seligson
El próximo primero de junio, a las 7 pm, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, de la Ciudad de Méxio, se presenta el libro Cicatrices, que reúne las brevedades completas de Esther Seligson. El editor es Cuadrivio. Participamos Jezreel Salazar, Patricia Vega y yo con los comentarios; Úrsula Pruneda hace una lectura dramatizada. Modera Víctor Manuel Torres.
sábado, mayo 20, 2017
La guerra del padre y el hijo
El suplemento El Cultural del periódico La Razón publica hoy mi ensayo "La guerra del padre y el hijo", sobre la representación de la paternidad en El Llano en llamas de Juan Rulfo. El enlace está aquí.
jueves, mayo 04, 2017
Esther brevísima y completa por primera vez
Hace poco meses salió de la imprenta, con el sello Cuadrivio, el tomo de relatos Cuerpos a la deriva, de Esther Seligson (1941-2010). Son cuentos de los últimos años de existencia de la autora mexicana, prácticamente desconocidos por los lectores.
Ahora, Cuadrivio completa el par con Cicatrices, un volumen que reúne las brevedades completas de Seligson, y cuya edición tuve el privilegio de preparar. Aquí el texto de contraportada en que explico los pormenores detrás de esta compilación:
En este libro se recopilan los textos brevísimos de
Esther Seligson, es decir, sus incursiones en los territorios del aforismo, el
apunte, el pastiche, la minificción, el microrrelato, etcétera. Hay que aclarar,
sin embargo, que estas clasificaciones resultan elusivas o arbitrarias si
tomamos en cuenta la libertad y la audacia formal con la que la autora concebía
su escritura.
Los textos aquí
reunidos proceden de distintas secciones de los libros De sueños, prodigios y otras voces (1978), Indicios y quimeras (1988), Hebras
(1996), Cicatrices (2009) y Escritos a mano (2011). Algunos textos
del primer libro fueron incluidos también en el segundo. De igual modo, varias
brevedades de los tres primeros títulos fueron reordenadas por la propia
Seligson en la antología Toda la luz (2006).
Para esta compilación, se han reintegrado los textos a los tomos en que
originalmente aparecieron, aunque se han mantenido las correcciones y hasta los
cambios de título que la autora incorporó en las ediciones posteriores.
Voz iconoclasta,
la de Esther Seligson pervive en este conjunto de sus brevedades, textos
súbitos y emblemas de la fugacidad del pensamiento y la emoción. Aunque a lo
largo de su trayectoria literaria, Seligson fue intercalando las brevedades
entre sus cuentos, relatos y ensayos, sabemos que un libro como este ya era
perentorio, para reivindicar el sitio que la autora mexicana merece tener en el
campo de la escritura mínima y veloz.
sábado, abril 29, 2017
El cuento mexicano del siglo XX
El próximo 9 de mayo inicia el curso El cuento mexicano del siglo XX, que impartiré durante ocho semanas en la Biblioteca Vasconcelos, en la Ciudad de México. Más informes, aquí.
domingo, abril 16, 2017
Apariciones del ángel de la Historia
El suplemento Confabulario, del periódico El Universal, publica hoy mi ensayo "El ángel de Verónica Murguía", sobre el libro de cuentos El ángel de Nicolás, de Verónica Murguía.
sábado, abril 15, 2017
Aquí en la vida todo es diferente
Hoy se publica mi ensayo "Aquí en la vida todo es diferente", sobre los lenguajes del poder y la crítica en la obra narrativa de Juan José Arreola, en el suplemento El Cultural de La Razón.
domingo, abril 02, 2017
sábado, marzo 25, 2017
Inés Arredondo
Estío y otros cuentos es el título de la antología de cuentos de Inés Arredondo que acaba de publicar Editorial Océano, con selección y prólogo míos.
viernes, marzo 24, 2017
Tario en Cal y Arena
Ediciones Cal y Arena acaba de publicar, en su colección Esenciales del XX, una Antología de Francisco Tario preparada por Alejandro Toledo. El prólogo fue escrito por Esther Seligson para otra compilación originalmente editada en 1988, y aquí se recupera.
miércoles, marzo 15, 2017
Ese susto que da el andar matando
La Revista de la Universidad de México publica en su edición de marzo mi ensayo "Ese susto que da el andar matando", sobre el libro Benzulul, de Eraclio Zepeda, quien estaría por cumplir 80 años de vida los próximos días. El texto se puede leer en este enlace.
domingo, marzo 12, 2017
El aforismo y sus provincias cercanas
El suplemento Confabulario de El Universal publica hoy mi texto crítico sobre el libro de aforismos La droga de los profetas, de Édgar Krauss. El enlace es este.
jueves, marzo 09, 2017
La santa enfadada
José Gordon publica hoy, en el periódico Reforma, un preciso e inteligente comentario sobre el libro Cuerpos a la deriva, de Esther Seligson.
La santa enfadada
José Gordon
Un ejercicio de imaginación que marca el alma de novelista que todos llevamos dentro: mientras estamos en un salón de espera en un consultorio, en un aeropuerto o en una estación de tren, vemos los rostros de las personas desconocidas que nos rodean, escuchamos jirones de la conversación de una pareja, y les inventamos una historia.
Se trata de un laboratorio de otredad. Tratamos de intuir lo que se esconde detrás de esas miradas, atisbamos las emociones que dejan huellas en la otra piel, exploramos las experiencias que segundo tras segundo cincelan gestos, la manera de vestir, la forma en que se balancean los cuerpos y que terminan por construir la novela de una vida. Éste es el ejercicio que realiza Esther Seligson (1941-2010) en el libro Cuerpos a la deriva (Editorial Cuadrivio).
En esta reciente compilación de relatos (curada por Geney Beltrán Félix), la curiosidad de Esther le permite asomarse a las diferentes formas que asume la palabra "yo cuando se pronuncia desde otro cuerpo. La indagación de otras vidas cobra un ritmo vertiginoso: ¿Qué se siente habitar un cuerpo en donde vive la pureza del alma de una mujer que cura con las manos? ¿Qué ocurre con un cuerpo que se encuentra en un encierro voluntario en donde sólo se ve la luz de una ventana reflejada en la pared? ¿Qué sucede cuando se vive en un cuerpo que fue operado a corazón abierto? ¿Qué tragedia se asoma en el cuerpo de una mujer insatisfecha? ¿Qué pasa dentro del cuerpo de un insomne que tiene visiones de la tumba de una vida anterior?
Esther Seligson va aún más lejos y entra dentro de un cuerpo sin cuerpo, a la voz sin sombra de la mítica figura griega de Ifigenia, y reflexiona sobre la posibilidad de fundirnos con lo que está más allá de lo que vemos: "Sólo me pregunto, ¿cuándo vendrá por fin a desaparecer dentro este impulso que me empuja a decir yo. Este ejercicio de otredad llega al extremo de habitar el cuerpo del hijo de los dioses Shiva y Parvati, quien es un santo enfadado (así le llama Esther) y le reclama a Dios porque no puede percibir, más que a momentos, la totalidad de la existencia. Dicho sea de paso, ése es tal vez el reclamo de Esther Seligson, una santa enfadada ante el dolor y las injusticias de la vida en medio de la intuición de lo sagrado.
Ése es el mismo impulso que recorre la obra de David Grossman cuando plantea que, como novelista, desea entender la vida entera y descubrir que en una hora (en una gota del tiempo) hay un océano si nos arriesgamos a imaginarnos dentro de los cuerpos de los otros. Tal vez puede ilustrar esta noción, una vieja leyenda de la cual platicaba recientemente con mi hijo Uriel. En los tiempos del sabio hindú Shankara (788-820) se llevaban a cabo debates en torno a las diferentes modalidades del conocimiento. El derrotado tenía que incorporar la visión de quien lo superaba. El monje Shankara era imbatible hasta que la sabia esposa de un hombre que había sido vencido lo retó: discutirían también sobre el conocimiento de las artes amatorias. Shankara pidió unas semanas para efectuar el encuentro. Se reunió con sus discípulos y les pidió que cuidaran su cuerpo (en postura de flor de loto), ya que iba a entrar dentro del cuerpo de un rey, cuya alma estaba destinada a partir. De esta manera, Shankara aprendió todo sobre las artes amatorias. Sin embargo, se identificó tanto con su nuevo cuerpo que se le olvidó que era Shankara. Los discípulos estaban preocupados porque no volvía. Decidieron ir a buscarlo. El rey (Shankara) no los reconoció. Entonces empezaron a cantar. Shankara recuperó la memoria de quién era.
Tal vez eso es lo que hacen las novelas, son los cantos que nos permiten recuperar una memoria que nos abre a vivir desde otra piel, desde otras miradas. Esa novela ya pasa en nuestras vidas cuando, por ejemplo, vemos los ojos de un bebé y se activan nuestras neuronas espejo para recordar una inocencia llena del encanto, la pureza, el asombro y la gracia de existir.
La santa enfadada
José Gordon
Un ejercicio de imaginación que marca el alma de novelista que todos llevamos dentro: mientras estamos en un salón de espera en un consultorio, en un aeropuerto o en una estación de tren, vemos los rostros de las personas desconocidas que nos rodean, escuchamos jirones de la conversación de una pareja, y les inventamos una historia.
Se trata de un laboratorio de otredad. Tratamos de intuir lo que se esconde detrás de esas miradas, atisbamos las emociones que dejan huellas en la otra piel, exploramos las experiencias que segundo tras segundo cincelan gestos, la manera de vestir, la forma en que se balancean los cuerpos y que terminan por construir la novela de una vida. Éste es el ejercicio que realiza Esther Seligson (1941-2010) en el libro Cuerpos a la deriva (Editorial Cuadrivio).
En esta reciente compilación de relatos (curada por Geney Beltrán Félix), la curiosidad de Esther le permite asomarse a las diferentes formas que asume la palabra "yo cuando se pronuncia desde otro cuerpo. La indagación de otras vidas cobra un ritmo vertiginoso: ¿Qué se siente habitar un cuerpo en donde vive la pureza del alma de una mujer que cura con las manos? ¿Qué ocurre con un cuerpo que se encuentra en un encierro voluntario en donde sólo se ve la luz de una ventana reflejada en la pared? ¿Qué sucede cuando se vive en un cuerpo que fue operado a corazón abierto? ¿Qué tragedia se asoma en el cuerpo de una mujer insatisfecha? ¿Qué pasa dentro del cuerpo de un insomne que tiene visiones de la tumba de una vida anterior?
Esther Seligson va aún más lejos y entra dentro de un cuerpo sin cuerpo, a la voz sin sombra de la mítica figura griega de Ifigenia, y reflexiona sobre la posibilidad de fundirnos con lo que está más allá de lo que vemos: "Sólo me pregunto, ¿cuándo vendrá por fin a desaparecer dentro este impulso que me empuja a decir yo. Este ejercicio de otredad llega al extremo de habitar el cuerpo del hijo de los dioses Shiva y Parvati, quien es un santo enfadado (así le llama Esther) y le reclama a Dios porque no puede percibir, más que a momentos, la totalidad de la existencia. Dicho sea de paso, ése es tal vez el reclamo de Esther Seligson, una santa enfadada ante el dolor y las injusticias de la vida en medio de la intuición de lo sagrado.
Ése es el mismo impulso que recorre la obra de David Grossman cuando plantea que, como novelista, desea entender la vida entera y descubrir que en una hora (en una gota del tiempo) hay un océano si nos arriesgamos a imaginarnos dentro de los cuerpos de los otros. Tal vez puede ilustrar esta noción, una vieja leyenda de la cual platicaba recientemente con mi hijo Uriel. En los tiempos del sabio hindú Shankara (788-820) se llevaban a cabo debates en torno a las diferentes modalidades del conocimiento. El derrotado tenía que incorporar la visión de quien lo superaba. El monje Shankara era imbatible hasta que la sabia esposa de un hombre que había sido vencido lo retó: discutirían también sobre el conocimiento de las artes amatorias. Shankara pidió unas semanas para efectuar el encuentro. Se reunió con sus discípulos y les pidió que cuidaran su cuerpo (en postura de flor de loto), ya que iba a entrar dentro del cuerpo de un rey, cuya alma estaba destinada a partir. De esta manera, Shankara aprendió todo sobre las artes amatorias. Sin embargo, se identificó tanto con su nuevo cuerpo que se le olvidó que era Shankara. Los discípulos estaban preocupados porque no volvía. Decidieron ir a buscarlo. El rey (Shankara) no los reconoció. Entonces empezaron a cantar. Shankara recuperó la memoria de quién era.
Tal vez eso es lo que hacen las novelas, son los cantos que nos permiten recuperar una memoria que nos abre a vivir desde otra piel, desde otras miradas. Esa novela ya pasa en nuestras vidas cuando, por ejemplo, vemos los ojos de un bebé y se activan nuestras neuronas espejo para recordar una inocencia llena del encanto, la pureza, el asombro y la gracia de existir.
lunes, marzo 06, 2017
Un ángel ciego y otro castigado
La revista Este País, en la sección Cultura de su número de marzo, publica mi ensayo "Un ángel ciego y otro castigado", en torno a los cuentos del gigantesco José Revueltas. El enlace está aquí.
viernes, marzo 03, 2017
Cuerpos a la deriva
Acaba de aparecer, en el sello editorial Cuadrivio, el libro Cuerpos a la deriva, de Esther Seligson. Se trata de una compilación de relatos escritos por la autora durante su última década de existencia.
miércoles, febrero 22, 2017
Los Críticos Recomiendan 2017
Ciclo Los Críticos Recomiendan 2017
En su quita
edición, este ciclo de charlas literarias estará dedicado al género del cuento.
En cada mesa, los ponentes proponen la lectura de tres títulos fundamentales de ficción breve.
Y, claro, nos dicen por qué los recomiendan.
En cada mesa, los ponentes proponen la lectura de tres títulos fundamentales de ficción breve.
Y, claro, nos dicen por qué los recomiendan.
VIERNES 24 DE FEBRERO, 19:00 HRS.
Breve y apasionante guía del cuento tradicional
Participan: Verónica Murguía y
Socorro Venegas
SALÓN DE FIRMAS
SÁBADO 25 DE FEBRERO, 16:00 HRS.
Grandes cuentistas de lengua inglesa
Participan: Hernán Lara Zavala y
Claudia Lucotti
SALÓN MANUEL TOLSÁ
DOMINGO 26 DE FEBRERO, 14:00 HRS
Libros de cuentos para llevarse a la isla desierta
Participan: Luz Fernández de Alba,
Ana García Bergua,
Fabio Morábito y Eduardo Antonio Parra
Fabio Morábito y Eduardo Antonio Parra
SALÓN MANUEL TOLSÁ
VIERNES 3 DE MARZO, 17:00 HRS.
Cuentistas latinoamericanos más notables: qué leer
Participan: Alejandra Giovanna Amatto
Cuña, Isaac Magaña Gcanton
y Consuelo Rodríguez
y Consuelo Rodríguez
SALÓN DE FIRMAS
SÁBADO 4 DE MARZO DE 18:00 A 18:45 HRS.
Cuentistas merecidamente galardonados
con el Premio Nobel de Literatura
con el Premio Nobel de Literatura
Participan: Héctor Orestes Aguilar y
Cristina Rascón
SALÓN DE FIRMAS
DOMINGO 5 DE MARZO, 17:00 HRS.
Los mejores libros de cuento de la literatura mexicana
Participan: Blanca Estela
Treviño, Mauricio Molina y Roberto Pliego
SALÓN MANUEL TOLSÁ
SALÓN MANUEL TOLSÁ
Coordinación: Geney Beltrán Félix
martes, febrero 14, 2017
El espíritu débil
He aquí el generoso texto de contraportada que ha escrito Ignacio M. Sánchez Prado para la edición de este libro:
«Poseedor de una de las inteligencias críticas más
lúcidas y frenéticas en nuestra literatura, Geney Beltrán Félix incursiona en El espíritu débil en el género
aforístico, demostrando con precisión y fuerza las virtudes de su pensamiento. El espíritu débil presenta al aforismo
no como esa segura enunciación del intelectual occidental, rechazando el
carácter categórico de su propia tradición. A contrapelo de la aforística
canónica, Beltrán Fenix enuncia desde una profunda duda respecto a las
posibilidades del género, admitiéndolo como carente de toda originalidad (“Todo
aforismo lo pensó antes alguien más”) y vacío de sustancia luminosa (“El
aforismo es la autobiografía sin los hechos”). A partir de estas premisas,
Beltrán nos lleva a través de recorridos precisos y brutales por cuestiones
distintas de la contemporaneidad y la existencia: el miedo, la escritura
literaria, la emoción, la pasión, el suicidio, el amor. Aforismo tras aforismo,
emerge de Decálogo negro una
axiomática del presente y una metafísica de la furia de la cuál derivan éticas
del arte y del espíritu. Heredero maldito de Cioran, Beltrán Félix consolida en
este volumen una trayectoria dedicada al pensamiento sin concesiones y a la
crítica libre y sin miramientos. El aforismo, en El espíritu débil, es culminación y nuevo inicio de uno de los
pensamientos más intensos de la literatura mexicana actual».
domingo, febrero 05, 2017
De la violencia a la seducción
El suplemento El Cultural publicó ayer mi ensayo sobre los cuentos de Juan García Ponce, "De la violencia a la seducción". El enlace está por este rumbo.
sábado, diciembre 24, 2016
Nomás no desaparezcas
El suplemento El Cultural del periódico La Razón publica hoy mi relato "Nomás no desaparezcas". Aquí está el enlace.
domingo, diciembre 18, 2016
El mejor libro del año...
Sergio González Rodríguez, del periódico Reforma, ha elegido la Antología de Elena Garro publicada por Cal y Arena como el mejor libro del año 2016.
domingo, diciembre 11, 2016
Cien años de Elena Garro
A lo largo de este 2016 aparecieron tres tomos que reúnen bajo distinto criterio la obra narrativa de Elena Garro.
Los Cuentos completos (Alfaguara) presentan los textos de ficción breve de Garro: La semana de colores (1964), Andamos huyendo Lola (1980), El accidente y otros cuentos inéditos y La vida empieza a las tres... (1997), además de dos prosas inéditas.
La Antología publicada por Cal y Arena incluye una selección de piezas teatrales, cuentos, novelas cortas (Un traje rojo para un duelo, Un corazón en un bote de basura y Primer amor) y la novela Reencuentro de personajes.
Las Novelas escogidas (1981-1998), lanzadas al mercado por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, reúne los títulos Testimonios sobre Mariana (1981), Reencuentro de personajes, La casa junto al río (1982), Y Matarazo no llamó... (1991), Busca mi esquela (1995) y Mi hermanita Magdalena (1998).
Confío que estos proyectos editoriales contribuyen a acercar a nuevos lectores la obra multifacética de Garro, y que en el futuro se recuperen algunos otros títulos que siguen siendo inconseguibles.
Los Cuentos completos (Alfaguara) presentan los textos de ficción breve de Garro: La semana de colores (1964), Andamos huyendo Lola (1980), El accidente y otros cuentos inéditos y La vida empieza a las tres... (1997), además de dos prosas inéditas.
La Antología publicada por Cal y Arena incluye una selección de piezas teatrales, cuentos, novelas cortas (Un traje rojo para un duelo, Un corazón en un bote de basura y Primer amor) y la novela Reencuentro de personajes.
Las Novelas escogidas (1981-1998), lanzadas al mercado por el Fondo de Cultura Económica en su colección Letras Mexicanas, reúne los títulos Testimonios sobre Mariana (1981), Reencuentro de personajes, La casa junto al río (1982), Y Matarazo no llamó... (1991), Busca mi esquela (1995) y Mi hermanita Magdalena (1998).
Confío que estos proyectos editoriales contribuyen a acercar a nuevos lectores la obra multifacética de Garro, y que en el futuro se recuperen algunos otros títulos que siguen siendo inconseguibles.
Ningún favor a Elena Garro
Elena Garro cumple, hoy, cien años. El suplemento cultural Confabulario, del periódico El Universal, dedica su número de hoy a la obra de esta gran autora. Ahí publico un ensayo titulado "Ningún favor a Elena Garro".
sábado, diciembre 10, 2016
Corazón de la montaña
Acaba de publicarse el cuento "Corazón de la montaña", de Claudina Domingo, en la revista Reporte SP. El cuento forma parte del libro Las enemigas, que Domingo publicará el año próximo en el sello Sexto Piso. Este es el enlace.
martes, diciembre 06, 2016
Novelas escogidas (1981-1998), de Elena Garro
El Fondo de Cultura Económica acaba de publicar la compilación Novelas escogidas (1981-1998), de Elena Garro, en su colección Letras Mexicanas. El volumen incluye Testimonios sobre Mariana, Reencuentro de personajes, La casa junto al río, Y Matarazo no llamó..., Busca mi esquela y Mi hermanita Magdalena. El prólogo es de mi autoría.
sábado, noviembre 26, 2016
Crónica de feroces amantes
La revista Luvina ha publicado en su número 84, correspondiente al otoño de 2016, mi ensayo "Crónica de feroces amantes", sobre la novela Reencuentro de personajes, de Elena Garro. El enlace está aquí.
jueves, noviembre 24, 2016
miércoles, noviembre 23, 2016
martes, noviembre 22, 2016
Una semblanza
Escribí una breve semblanza introductoria a la obra de Elena Garro, para la revista Leer +.
sábado, noviembre 19, 2016
Este miércoles continúan las Visitas guiadas al mundo de Elena Garro
Este miércoles participarán Lucía Melgar y Liliana Pedroza, quienes hablarán sobre el libro de relatos Andamos huyendo Lola.
miércoles, noviembre 16, 2016
martes, noviembre 15, 2016
miércoles, noviembre 09, 2016
sábado, noviembre 05, 2016
Visitas guiadas al mundo de Elena Garro, en la Ciudad de México
Este miércoles 9, a las 7 pm, empieza el ciclo Visitas guiadas al mundo de Elena Garro, en el Centro Cultural Elena Garro de Coyoacán, en la Ciudad de México. Escritores e investigadores hablarán sobre la obra de esta autora, para conmemorar el centenario de su nacimiento.
El programa es el siguiente:
9 de noviembre: Los recuerdos del porvenir. Con Ana García Bergua y Ute Seydel.
16 de noviembre: La semana de colores. Con Eduardo Antonio Parra y Gloria Prado.
23 de noviembre: Andamos huyendo Lola. Con Lucía Melgar y Liliana Pedroza.
30 de noviembre: Novelas de la última etapa. Con Guillermo Arreola y José Carlos Castañeda.
7 de diciembre: Teatro. Con Estela Leñero Franco y David Olguín.
El programa es el siguiente:
9 de noviembre: Los recuerdos del porvenir. Con Ana García Bergua y Ute Seydel.
16 de noviembre: La semana de colores. Con Eduardo Antonio Parra y Gloria Prado.
23 de noviembre: Andamos huyendo Lola. Con Lucía Melgar y Liliana Pedroza.
30 de noviembre: Novelas de la última etapa. Con Guillermo Arreola y José Carlos Castañeda.
7 de diciembre: Teatro. Con Estela Leñero Franco y David Olguín.
lunes, octubre 31, 2016
lunes, octubre 17, 2016
Cruces literarios: Iberoamérica
Hoy, a las 7 pm, conversaré con los escritores Eduardo Lalo y Selva Almada, en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, en la charla "Cruces literarios: Iberoamérica". Esto será en el Foro Gonzalo Rojas.
martes, octubre 04, 2016
75 años de Esther Seligson
El martes 25 de octubre, Esther Seligson cumpliría 75 años. Para recordarla, habrá una mesa de homenaje en el Palacio de Bellas Artes, a las 7 pm, con la participación de José María Espinasa y José Gordon.
lunes, octubre 03, 2016
Elena Garro en el Bella Época
Este viernes 7, a las 7 pm, en el Centro Cultural Bella Época, presentaremos la Antología de Elena Garro que compilé y prologué para la colección Esenciales del XX, de Ediciones Cal y Arena. Participan Guillermo Arreola y Julio Aguilar.
Retrato Hablado de Esther Seligson
El Centro Cultural Elena Garro, de Coyoacán, organiza el ciclo Retrato Hablado de Esther Seligson, con motivo de los 75 años que habría cumplido la escritora a finales de este mes. Las sesiones son los miércoles 12, 19 y 26 de este mes, a las 7 pm.
domingo, septiembre 25, 2016
Historias del país que se convirtió en el museo de una ruina
El suplemento Confabulario del periódico El Universal publica hoy mi ensayo "Historias del país que se convirtió en el museo de una ruina", sobre dos novelas de Juan Villoro. El enlace es este.
lunes, septiembre 19, 2016
Elena Garro y los tiempos de la fabulación
La edición virtual de la revista Nexos publica hoy un fragmento de mi prólogo a la Antología de Elena Garro lanzada por Cal y Arena. Este es el enlace.
sábado, septiembre 10, 2016
A quién le importa
La Revista de la Universidad de México acaba de publicar en su número de septiembre mi relato «A quién le importa», una historia de formación en el violento Culiacán de principios de los años noventa. El enlace se encuentra aquí.
viernes, septiembre 02, 2016
Una antología de Elena Garro
Acaba de salir de la imprenta la Antología de Elena Garro en la colección Esenciales del XX, de la editorial Cal y Arena. Es una amplia selección de su dramaturgia, sus cuentos y novelas breves y, además, incluye íntegra una de sus novelas más sorprendentes: Reencuentro de personajes.
Este es el índice:
Teatro:
Un hogar sólido
El rey mago
La señora en su balcón
Los perros
El rastro
Cuento:
De La
semana de colores (1964)
“La
culpa es de los tlaxcaltecas”
“El
zapaterito de Guanajuato”
“La
semana de colores”
“El
día que fuimos perros”
“Antes
de la Guerra de Troya”
“Perfecto
Luna”
De Andamos
huyendo Lola (1980):
“El
niño perdido”
“Andamos
huyendo Lola”
“Las
cuatro moscas”
“Una
mujer sin cocina”
De El
accidente y otros cuentos inéditos (1997)
“Invitación
al campo”
“Luna
de miel”
Novela:
Reencuentro de personajes, 1982
Novelas
cortas:
Un traje rojo para un duelo, 1996
Un
corazón en un bote de basura, 1996
Primer amor, 1996
jueves, septiembre 01, 2016
Hoy hablaré sobre Eça de Queiroz
Hoy daré una charla sobre cuatro novelas de la última etapa José Maria Eça de Queiroz en el ciclo Charlas portuguesas de la Cátedra José Saramago de la Facultad de Filosofía y Letras de a UNAM.
domingo, agosto 14, 2016
Los bárbaros somos nosotros
Hoy se publica, en las páginas del suplemento cultural Confabulario, del periódico El Universal, mi ensayo «Los bárbaros somos nosotros», en torno a algunos aspectos de la obra cuentística del autor mexicano Eduardo Antonio Parra. El enlace es este.
jueves, agosto 11, 2016
Elena Garro
La Revista de la Universidad de México de agosto publica mi ensayo "Entre el poder y la traición", un fragmento de mi prólogo a los Cuentos completos de Elena Garro, que editó Alfaguara hace poco.
lunes, agosto 08, 2016
Nada hay más bello que―
El primer número de la revista Cruce Riviú, en sus páginas 66 a 68, publica mi texto de narrativa «Nada hay más bello que―». El enlace de la edición en Issuu es este.
Nada hay más bello que—
Geney
Beltrán Félix
Se
conocieron en una fiesta hace cosa de cuatro años, él la anduvo hostigando,
ella sutilmente lo mandó a la chingada. Cuando después de los tequilas ella se
dejó ser llevada al baño, ahí cogieron: él se quedó como loco (de fascinado) y
la buscó al día siguiente. Luego de unas copas de vino o dos que tres cervezas,
se iban al departamento de ella, por la tardenoche. Sus encuentros eran
guarros, inmediatos, fluidos. Se dejaban ahí desnudos en el colchón y la luz se
iba disfrazando de negrura. A veces hacía ella oír unas palabras sobre si
sentiste el temblor de la madrugada, o que hallaron una fosa con más de cien
pobres inocentes cerca de San Fernando, y aun con saberse un hombre tan huraño
y tan lacónico, nunca supo él de la incomodidad que se forma entre dos cuerpos
que sólo tienen sexo y una vez tenido quieren separarse, vestirse, nos vemos.
Algo lo llevó a contarle de su infancia, más bien del hermanastro mayor tan
maltratado por su madre, o la vez que en un parque se quedó viendo a un anciano
sentado en una banca que estiraba los brazos y boqueaba como si nadase en un
agua de aire, la gente seguía su curso hasta que llegó un policía a gruñirle
ruco qué payasadas son esas. Ah. Se diluía esa tensión de adentro que siempre
lo pone en guardia ante los otros, y había para él un olvidarse de lo que el
mundo roba grita pide: un puro bienestar se le inmiscuía en el alma de las
células y le ablandaba la voz. Claudio no mencionaba nunca a Inés, ella tampoco
decía nada de tengo novio, pareja, otro amante.
Y
un lunes le llegó el mensaje “Salí de ciudad. Te llamo pronto” (ya llevaban dos
meses). Él claro que esperó; y el miércoles ni el jueves llegó nada, y no supo
cómo pero lo que antes era un juego (entrar a la compu de Inés y vagar por
sitios de autos, de fotos de modelos, masturbarse viendo porno y escribir
palabrotas en foros políticos) se le fue volviendo... ¿qué?: se le fue
volviendo insoportable. Bajo su piel a la altura del tórax una movediza rata se
afilaba los dientes con su oxígeno: e iba a visitar entonces el Muro de
Juliana. Ahí leyó el jueves Ando muy
resfriada, al día siguiente Me escapé
a la playa, regreso el lunes!, luego fotos en una cantina con un tipo
treintón: se le veían, a ella, las mejillas rosadas (su actitud de brindis
sensualmente feliz). No la llamó. No le escribió. ¿Mostrarse débil, tembloroso?
A la semana vio en ese mismo Muro, ahí tan absurdamente a la vista del mundo
entero, dos palabras cursis escritas por: por un idiota llamado Tomás
Izquierdo. Y ella respondía también te amo Tomi.
Él
le escribió un mensaje lleno de hijadeperras y de (pero lo borró antes de
enviarlo) quien-te-ama-soy-yo-pinche-traidora. Por celular le invitó a un café,
adelgazando lo perentorio en su voz (sonando suave y bienvenido). Ella pospuso
en dos, tres ocasiones, hasta que en un café de chinos le contó me enamoré de
repente: habían andado ella y Tomás al principio sólo tonteando, pero cuando se
dio cuenta de que la cosa iba en serio, decidió alejarse (de Claudio). Era
Tomás un colega de la oficina recién contratado. Estaban por irse a vivir
juntos (lo dijo con un tono seco y directo). Él le tomó la mano. ¡Hasta le
sonrió! “Suerte. Nada hay más bello que”: aunque por dentro era puros celos y
coraje: esas palabras tan cursis Nada hay
más bello que (lo sabía) eran las correctas, pero también—: puaj. Cuando se
levantaron de la mesa ya para salir, él se sentía de la verguísima, como si le
hubiese caído un taladro en las tripas y aun así debiera seguir respirando,
caminar: sonreír.
Cogía
con Inés ahora renovada y furiosamente, pero al poco tiempo vio con susto a los
dos Claudios que se hacían señas de guerra dentro de sí: mientras el
Claudio-cuerpo desayunaba huevos con machaca y charlaba con Inés sobre una
balacera de a tres cuadras —o veía en el metro anuncios de carreras cortas de
contaduría, compraba tlacoyos y tomates en el tianguis, o ahí en su trabajo hundía
una jeringa en el costado moreno de un adolescente—, el otro Claudio, el
Claudio de aire era una mente obsedida por invertir los términos de lo real, y
poner la entera vida de Juliana entre esas colchas en las que dormía la carne
de Inés, y ver abrirse la voz gozosa de Juliana ahí donde nacía la voz árida y
anoréxica del cuerpo soso con el que llevaba dos años viviendo. Ese Claudio
ajeno llegaba ciertas noches a provocarle una sensación de aire que no atina a
dar con los pulmones, y esto coincidía con una vista nebulosa al buscar sin
éxito fijar los contornos de la cómoda la ventana el ropero.
¿Tanto
quiso a Juliana, por qué no fue a rogarle ya deja a ese pendejo? Verla al poco
tiempo en sus fotos del Muro, feliz abrazada, cada día más gorda, al lado de
Tomás, con sus mensajes a un hombre de rasgos tan insulsos (¿qué le veía a ese
rostro alargado tan pálido, a su bigotito caguengue?, ¿lo había preferido acaso
por ser blanquito?): y un temer irrumpir en ese feliz embarazo con chantajes
grotescos. Estaba la envidia: Tomás se expresaba en el Muro feliz con la
llegada de un bebé, cuanto que él, Claudio, sí, luego de cada uno de los dos
abortos que Inés había tenido, se vio —sin decirlo francamente— dispensado de
una carga ya no futura, con todo y que la abrazaba y le decía veremos otro
doctor, carajo no es el fin del mundo.
Pero
en lo más cierto de sí estaba la desidia de un desencantado: una relación con
Juliana sería, cómo negarlo, tan grata y tan nefasta como la suya con Inés
(igual, pues, a fin de cuentas); a sus 31 ya no habría nada nuevo porque las
mujeres serán para alguien de tundra como él siempre tan las mismas. ¿Para qué
matar lo que ya tenía con Inés si en una relación con Juliana todo habría
también de lentamente pudrirse en los sucesivos destrozos del futuro?
Y
así un buen día decidió borrar de su red a Juliana: para descubrir entonces que
ella misma lo había bloqueado acaso en días recientes de su Muro, y esa patada
en el culo de su orgullo lo ayudó a estrangular a la testaruda rata de su
adentro.
miércoles, julio 27, 2016
El cuento y sus alrededores, con Enrique Serna
Hoy a las 7 pm tendré una charla en torno al género cuentístico, con Enrique Serna, en el Centro Cultural Elena Garro, al sur de la Ciudad de México... Con esta presentación termina el ciclo El cuento y sus alrededores, que empezó a principios de junio.
jueves, julio 21, 2016
sábado, julio 16, 2016
José de la Colina contra sí mismo
El suplemento El Cultural publica hoy en sus páginas mi ensayo "José de la Colina contra sí mismo". El enlace está aquí.
sábado, junio 11, 2016
Los cadáveres de la impotencia
La Revista de la Universidad de México publica en su edición de junio un texto crítico de la escritora Cristina Rascón sobre mi novela Cualquier cadáver, Premio Bellas Artes Colima. Aquí está la liga.
viernes, junio 10, 2016
El sudor
La revista Este País publica en su número de este mes mi cuento "El sudor". Aquí está el enlace.
miércoles, junio 08, 2016
miércoles, mayo 25, 2016
Tres cadáveres de Carlos Fuentes
El sábado pasado, el suplemento El Cultural publicó mi ensayo "Tres cadáveres de Carlos Fuentes". La liga es esta.
martes, mayo 24, 2016
Los expedientes incompletos
La revista Letras Libres de mayo publica mi texto crítico sobre la novela Huesos de San Lorenzo, de Vicente Alfonso. La liga es esta.
domingo, mayo 08, 2016
La orfandad es un país extranjero
El suplemento cultural Confabulario, del periódico El Universal, publica hoy domingo mi ensayo "La orfandad es un país extranjero", sobre algunos aspectos de algunos cuentos del gran Sergio Pitol. El ensayo se puede leer en este enlace.
sábado, mayo 07, 2016
Últimas rebeldías de Elena Garro
Hoy se publica en las páginas del suplemento El Cultural, de La Razón, mi ensayo "Últimas rebeldías de Elena Garro", sobre tres novelas de la autora mexicana publicadas en 1996: Primer amor, Un corazón en un bote de basura y Un traje rojo para un duelo. Aquí está el enlace.
miércoles, abril 13, 2016
La vida horrible
Publiqué este mes, en la revista Este País, un ensayo sobre la cuentística de José Emilio Pacheco, de título "La vida horrible".
LA VIDA HORRIBLE
José
Emilio Pacheco había pasado de la cincuentena y tenía ya en su lista de obras
dos libros de cuentos cuando, en 1990, reunió entre las tapas de un nuevo
volumen una diversidad de textos narrativos escritos entre 1956 y 1984 y que se
habían publicado en revistas y suplementos aquí y allá. La sangre de Medusa y otros cuentos marginales resulta, como sería
previsible y sin que haya en ello desdoro, más una antología personal de lo
disperso, un tomo misceláneo salpicado de las muy heterogéneas inclinaciones
temáticas y técnicas del escritor entre la adolescencia y la precoz madurez. El
adjetivo “marginales” efectivamente delataría la posición de estas escritos
ante las dos recopilaciones de cuentos ya editadas por Pacheco; frente a la
selección depurada y unitaria que hay detrás de El viento distante (1963) y El
principio del placer (1972), los textos de La sangre de Medusa habrían quedado inicialmente fuera acaso no —o
no sólo— por un criterio insobornable de alta exigencia en la calidad, sino por
parecer dispares o disonantes en una visión de conjunto. ¿Eso los hace menos
parte de la obra de Pacheco? ¿Conllevan un signo de extranjería en el
territorio literario del autor?
No ciertamente. Una de las derivas más
relevantes en La sangre de Medusa luce
una fuerte estela borgesiana que se manifiesta en reescrituras, parodias y
pastiches de algunos hitos mayores de la tradición cultural de Occidente, y que
estaría emparentada con generosos ejemplos en el corpus poético del autor, así
como con la familiaridad exegética que se muestra en sus artículos literarios
de la prensa. Una instancia de este perfil de escoliasta en La sangre de Medusa es “Gulliver en el
país de los megáridos”, que se presume como un capítulo inédito de la obra
clásica de Jonathan Swift y que originalmente apareció el 22 de noviembre de
1982, en las postrimerías del gobierno del presidente José López Portillo, en
la revista Proceso.
Gulliver llega a la isla de Megaria. Su
retrato del país imaginario involucra tácitas referencias al México de los años
setenta. Con las sutiles armas del sobreentendido propias de la sátira
swiftiana, Pacheco describe a su país al hablar de Megaria: una sociedad
corrompida, con poderosos que gobiernan de forma despótica y habitantes que
pasan de la agresividad a la cortesía súbitamente, así como un entorno
aniquilado: “bosques enteros destruidos sin que se planten nuevos árboles, ríos
agonizantes que arrastran toda clase de suciedades y desperdicios, campos
fértiles transformados en basureros…” Con todo, el Gulliver de Pacheco no
dramatiza los hechos que conducen a los megáridos a esta situación tan
infortunada; más que un conflicto, el relato enumera una serie de
circunstancias que ya están dadas. La destrucción de Megaria ya ha tenido
lugar.
No es ese el único escrito de La sangre de Medusa en que Pacheco une su carácter de escoliasta a
una prospección pesimista de la realidad mexicana. En “Un visionario”, pastiche
de cariz periodístico, se habla del descubrimiento en Viterbo de grabados
desconocidos de Giambattista Piranesi: “El inventor de laberintos, hipogeos,
prisiones, murallas oníricas describe en estas imágenes de hace doscientos años
nuestro presente”. Además de los cuadros infaustos de Venecia, Roma y París,
Piranesi habría pintado escenas del México moderno, una “inmensa ruina de
fealdad y desastre”.
Es natural ver en José Emilio Pacheco a un
autor, tanto en la lírica como en la ficción, obsesionado con los recuentos de
la decadencia y la ruina, una voz que, a la manera de Jeremías, se conduele de
las calamidades y naufragios que han hundido los valores y las bellezas
pretéritas. Ese temple vincula de forma enfática a La sangre de Medusa con el resto de su obra. En ocasiones, este
ánimo se aprecia con un tenor agriamente humorístico, como en la minificción
“La lechera”, en que retoma, transgrediéndolo, el molde añejo del cuento
tradicional, para insertarlo en el contexto amenazado por la bomba atómica
durante la Guerra Fría: “La lechera hacía proyectos mientras caminaba por la
ciudad. De pronto ella, su jarra y sus ilusiones se volvieron añicos en la
explosión nuclear”.
Nacido en 1939 en la ciudad de México,
José Emilio Pacheco creció durante los años dorados del Milagro mexicano. El
joven país salido de la gesta revolucionaria con un puñado de ideales de
redención social entró desde la década de 1940 en una etapa de crecimiento
económico y estabilidad política conseguidos gracias a la sustitución de
importaciones, la represión y la cooptación, y a la que se le aparejó una
corrupción desmedida, siempre impune, en los distintos espacios del gobierno.
No deja de ser sintomático que muchos de los cuentos de Pacheco (sobre todo en El viento distante y el primer relato,
homónimo, de El principio del placer) presentan, con ese trasfondo de una
púber nación gradualmente despojada de sus sueños de igualdad y democracia, a
niños o adolescentes en su camino hacia la adultez, y que este proceso conlleve
el desengañado develamiento de la naturaleza malévola de los mayores. Estos
niños son usualmente chicos sensibles y soñadores, cuya imaginación ha sido
sostenida por historias de aventuras provenientes de la novela o del cine. La
sociedad, no obstante, a través de unos pocos sucesos definitorios les opone
facetas distinguidas por el prejuicio, la falsedad, el abuso, la hipocresía, el
robo y la codicia, que hacen añicos, y ya sin retorno, los tenues pilares de
ese reino primario de la infancia.
Lo que define a la adultez es una tara: la
corrupción moral. Los padres, los tíos, los adultos en general, son tramposos,
falaces, egoístas, en una sociedad regida por políticos que se enriquecen
insaciablemente de la noche a la mañana, lo que dibuja un vínculo acusatorio
entre la venalidad de los poderosos y la comunidad que los tolera y consiente.
En “Langerhaus” (El principio del placer), el narrador, Gerardo, cuenta cómo uno
de sus compañeros de tiempos escolares ha sido nombrado subsecretario. Durante
una cena para festejar el nuevo cargo, Morales “se muestra sencillo y cordial
con un grupo útil para sus ambiciones. Lo elogiamos sin recato como si nos
hubiéramos puesto de acuerdo”. Poco antes, Gerardo ha consignado cómo “la gente
de mi edad llega al poder como una concesión a esa juventud que se rebeló en
1968 y a la que no pertenecemos. Es decir, escala posiciones sobre los muertos
del 2 de octubre en Tlatelolco”. Aunque ya un adulto, él comparte la
perspectiva de los niños: no puede dejar de referir con crudeza y desazón el
actuar ajeno tanto como el propio cuando este se aparta de lo justo.
Ya sea en tercera, segunda o primera
persona, la escritura con la que se despliega esta visión ética en los cuentos
de Pacheco es una prosa limpia y cristalina, destilada a partir de una búsqueda
severa de la precisión y la contención. En “El principio del placer”, el
protagonista, Jorge, lleva un diario en que narra su vida en el puerto de Veracruz
y su enamoramiento de una chica pocos años mayor que él. Su cuaderno muestra
una sencillez confesional, sin arrebatos. Y es en este diáfano río verbal donde
se insertan las voces toscas de la madurez. El caso más agresivo es el de un
anónimo que llega a la casa familiar alertando sobre la libertina conducta del hijo, que seguiría los pasos del promiscuo
padre. Los diálogos tienen también una tonalidad contrastiva, no exenta de
crispación: “tu error fue tratar a Ana Luisa como una muchacha decente y no como
lo que es”, le dice a Jorge la novia de un ordenanza de su padre. “Te lo digo
con todas sus letras: una putita que se acuesta con viejos repugnantes para
sacarles dinero. La culpa es del borracho de su padre, un huevón al que no le
gusta trabajar, y de la madrota que vive de conseguirle clientes a tu
noviecita”. En general, la cuentística de Pacheco congrega una variedad verbal
en la que diversos depósitos sociales del lenguaje —el habla viva de la calle o
la radio, las formas a menudo mendaces del periodismo, por ejemplo— exhiben la
tensión entre la limpidez y la suciedad moral o, con mayor enrarecimiento, las
turbias danzas entre la verdad, la sospecha, la insidia y la mentira.
Así como ocurre con el protagonista de la
novela corta Las batallas en el desierto, la discrepancia entre lo ideal y lo
real conduce a los niños y adolescentes al abatimiento de la neurosis. “La vida
de todo el mundo siempre es horrible”, concluye Jorge en un punto de “El
principio del placer”. Parecería no haber asegunes para tan desconsolado
dictamen. El viento distante incluye
una colección de microrrelatos titulada “Parque de diversiones”. En una de
ellas, se habla de una estación de ferrocarril a la que llegan muchos niños.
Ellos suben al tren, se sobresaltan cuando el vagón arranca: “Luego miran con
júbilo a los bosques, la maleza, la cadena de lagos, las montañas, los túneles.
Lo único singular es que este tren nunca regresa. Y cuando lo hace los niños
son ya adultos y están llenos de miedo y resentimiento”. Aquí, en una nuez, se
encuentra condensado el conflicto dramático elemental de la prosa de ficción en
Pacheco: el paso del júbilo a la decepción que significa llegar a la adultez.
Y, quizá exagero, también está ahí la explicación de por qué el autor no
acometió después de Morirás lejos, El principio del placer y Las batallas en el desierto una empresa
narrativa de otras extensiones y pluralidad de ámbitos: el pesimismo —como el
que se ratifica en numerosos de sus textos— es tajante; no admite peros ni
matices. Esta percepción por entero fatalista de lo que entraña ser adulto
habría anulado la contingencia, la incertidumbre, la particularidad no
determinista de la novela moderna, que requiere, sabemos, de tensión,
conflicto, posibilidades contrapuestas en los destinos humanos. Pacheco,
pienso, fue congruente con esta visión sin tonalidades de una sociedad y un
país en irremisible caída hacia la podredumbre moral: ¿qué más se puede fabular
de la devastada Megaria que conoce Gulliver y de la que con tantas dificultades
logra huir? El casi total silencio de Pacheco en la ficción breve coincide con
la traición final de los ideales de la Revolución mexicana: la última franja
del siglo xx y los comienzos del xxi, las décadas terminales de la
dictablanda priista y la desilusionada transición de los gobiernos del Partido
Acción Nacional. Hasta podríamos elucubrar una suspicaz coincidencia en el
hecho de que su fallecimiento, ocurrido en enero de 2014, se haya dado poco
después de que el Partido Revolucionario Institucional regresó al poder de la
presidencia. La intuición de fondo sería: ¿para qué narrar los conflictos
humanos en un país como este si en todas las instancias nos espera la amargura
del fracaso?
Pero hay otra cosa. A diferencia de la
dañada adultez, la infancia en Pacheco supondría una mayor abundancia de tonos
y ánimos. Por lo menos, me interesa destacar el hecho de que el punto original
desde el que arranca la pauta de desilusión en estos chicos no necesariamente
tiene que ver con la pureza. Quiero decir: ellos —son varones casi siempre—
traen en la cabeza una futura existencia donde la valentía y el amor los
definiría; pero en su vivir diario pueden dejarse llevar por la trasgresión.
Jorge, en “El principio del placer”, no tiene reparos en falsear los hechos
cuando así lo requiere. Luego de pelearse con un compañero de la escuela que se
burlaba de que anduviera con una muchacha “que se acuesta con todo el mundo”,
él acepta que en su casa tuvo que
mentir: “dije que peleé porque criticaron a mi padre debido al asunto de la presa”.
No sería sabio así llegar a la conclusión
de que los niños de Pacheco son inocentes o puros. Ocurre más bien que su
imaginario está nutrido por las historias tópicas de audacia y heroísmo que las
sociedades humanas han moldeado para exaltar las mentes más impresionables y
así encubrir las propias vilezas de la comunidad; se trata de un idealismo
impuesto por el entorno, no de una inclinación natural de la especie (¿qué sería lo natural a fin de cuentas?). En “El parque hondo” (El viento distante), un niño es enviado
con el veterinario a entregar para su sacrificio a una gata moribunda, la
mascota adorada de su represiva tía. En el camino, sin embargo, acepta junto
con su amigo matar a la gata y gastar en el cine el dinero. Otro ejemplo es
Adelina, protagonista de “La reina” (del mismo libro), una adolescente enojada
debido a que su mayor rival está por ser coronada reina del carnaval de
Veracruz. La narración deja ver a una jovencita lacerada por la envidia y el
despecho, a quien delata la discordancia entre las melosas cartas que dirige al
muchacho de quien está enamorada y la violenta dicción con que habla a su
hermano. En este sentido, es más adecuado hablar no de la “pérdida de la
inocencia” sino del “descubrimiento de la propia corrupción” en los niños y
adolescentes de Pacheco. La diferencia se halla en que, por lo menos, estos
personajes no esconden hipócritamente sus taras; conocen y se dejan llevar, sin
pudor, por el resentimiento, la ira y el miedo.
Conviene no olvidar que el título de uno
de los relatos más notables de Pacheco es el ya citado “El principio del
placer”. Hay aquí, por supuesto, un filón irónico, pues la narración de Jorge
exhibe muy poco gozo por su desaliento ante lo imperfecto de la humanidad. Pero
si leemos el título literalmente veríamos la historia futura de Jorge: la
adolescencia como el inicio de la única existencia real, una en que se vive, e
incluso se conoce el placer de vivir en un mundo incierto y perverso, dominado
no por la oscuridad total de una vida “horrible” sino por el claroscuro, el
azar, el ir y venir de la dicha y el sufrimiento. Esta sería la contracara del
orbe ficcional de Pacheco, los otros libros posibles de sus personajes, “lo que
no está escrito, lo que no se dice”, como se lee en su último cuento, “La niña
de Mixcoac”.
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